• Excursión 916. 28 Febrero de 2019. Jueves.
Mirador Chío (Narices del Teide). El Choro. Acojeja.
Municipio: Guía de Isora
ENP: Parque Nacional del Teide. Parque Natural Corona Forestal
De 11.38 a 17.58h. De 2080 a 2160 a 550m.
Distancia: 12,8km. Duración: 6h 20m.
Comienzo en un gran mirador del Parque del Teide. Rodeo por debajo de un gran roque y subo hasta una degollada por un sendero poco claro. Atravieso un pinar joven y por un sendero claro (un PR) bajo por el borde de un gran barranco. A partir de los 1800m sigo por otros senderos menos claro un largo trecho con vistas fantásticas y pasando viejas casas abandonadas y eras hasta un caserío con unas pocas casas (El Choro) con viñedos. Sigo por un camino tradicional intacto hasta otro pueblo (Acojeja). Atravieso un gran barranco (Guaria) por un sendero hasta la carretera general del Sur
Hoy pretendo hacer la excursión que tuve que abortar el mes anterior (17-1-19). Ya le tengo tomado el punto a las excursiones por Guía. Primero voy en coche hasta El Tanque, por la circunvalación (cuarenta minutos desde mi casa). Aparco el coche detrás de la iglesia y bajo a la parada bajo techo en la carretera y espero la 460 que aparece en un cuarto de hora. El trayecto hasta Guía suele llevar una hora, hoy un poco menos, piso Guía a las 11.14h. Inmediatamente tomo un taxi (al lado de la Casa de la Juventud) en una plaza amplia. El taxista me lleva hasta una venta porque necesito agua, nunca me habían cobrado tan poco (0,40€). De entrada, muy silencioso el taxista, la conversación se anima más arriba y yo también cuando veo el buen tiempo que hace hoy. Me deja en el mirador de Chío (km 3 de la TF-38, 11.42h, 28,8€) donde un grupo de ciclistas ingleses son aleccionados por un instructor y muchos turistas miran con reverencia el Teide. Me lleva un rato prepararme, estoy nervioso, voy a hacer un recorrido no oficial, largo y posiblemente complicado.
Camino un rato por la carretera hacia Boca Tauce (hacia la izquierda), por la maravillosa recta que parece que atravesase la isla. La recta que corta un mar de lava, de escorias negras de una erupción potente y reciente, en términos geológicos, año 1700. Unos 400 metros y me desvío por la derecha por una pista con barrera. Me pone de tan buen humor, es un paisaje tan colosal, tan espectacular, cómo me alegra tener esta afición, esta compulsión de hacer excursiones como pollo descabezado. Por la pista voy hacia el dramático roque del Cedro, que está, literalmente, desmoronándose. A sus pies la pista hace una curva a la izquierda y después va por una gran cañada (un terreno llano y arenoso). Antes de pasar la siguiente montaña, El Cedro, me desvío por un sendero a la derecha, un sendero sin señalizar que sube suavemente por la ladera (Montaña del Cedro y Roque del Cedro son cosas diferentes). A medida que subo las vistas hacia el Teide, al mar de lavas, a las montañas del borde de la caldera, más allá de Boca Tauce, son impresionantes y cada vez mejores. Me siento un verdadero explorador. El sendero tiene algunos tramos algo expuestos. No tardo mucho (unos cinco minutos largos) en llegar a una degollada (del Cedro) donde confluyo con un sendero que viene de salvar el roque del Cedro por su parte trasera, sendero que sale también del mirador de Chío (otro día lo haré). Sigue hacia la izquierda por el sendero claro y enseguida abandono las vistas grandiosas hacia el Teide y me empiezo a adentrar en un pinar.
Muy cerca de la degollada paso por la fuente del Cedro (12.27h, 2160m), un agujero en la pared, una cuevita, su suelo cubierto de una capa somera de agua, de agua fría y clara. Qué lujo, tener una fuente aquí, tan arriba. El sendero, más o menos claro, va llaneando entre los pinos no muy crecidos. Para esta primera parte tengo la referencia de un libro de senderos (Noel Rochford) que me dice que en algún momento empezaré a ver una torre de incendios. El sendero empieza a bajar y no hay ni trazas de la torre a la que llego de improviso (12.50h, 2054m) y me da una gran alegría. Los pinos deben haber crecido mucho desde que Rochford escribió su libro. En todo caso me encanta llegar a la torre (del Chavao) antes de lo pensado. Y como las demás torres de incendios esta también está “acorazada” e imposible de subirme a ella. Me trabo un poquito buscando la continuación (hay senderos en el mapa que no localizo in situ). Al final es muy fácil, sólo hay que seguir por la pista que empieza aquí. Han puesto nuevos carteles y todo está claro como el cristal. Es un sendero oficial, el PR TF-70. A la derecha: 2,6km al refugio de Tágara, 7,5km al refugio de Chasogo, 8km a Chirche. A la izquierda: 3,7km a Boca Tauce. Yo sigo a la derecha por un sendero de lujo en comparación con el que acabo de hacer.
Unos 200 metros más abajo encuentro otra bifurcación (Chasogo a la derecha), yo sigo a la izquierda. Empieza el olor a bizcochos, típico de los pinares del sur, que siempre me dan ganas de hacer bocaditos de nata. Voy bajando por una loma con desnivel constante y cuando llego a una pista (13.25h, 1870m) me doy cuenta de que no voy bien de acuerdo a mi plan. Mi plan era ir primero y directamente al refugio de Tágara. Hacia la derecha veo las curvas plegadas de la pista y yo tenía que estar más allá de esas curvas. En algún momento, quizás unos cien metros más arriba se me ha pasado esa bifurcación (Meses después me entero de que los encargados de los senderos del cabildo han borrado esa bifurcación). No importa, creo que esto va a ser mejor. Cruzo la pista y sigo bajando y poco después, ni un minuto, llego a una bifurcación señalizada y yo tomo a la izquierda para seguir bajando. Este trozo de sendero va por el borde de una loma (Tafosaya), es bastante pedregoso y me voy acordando que ya lo he recorrido (bajándolo: excursión 740 y subiéndolo: excursión 773). Vale creo que puedo hacer un plan alternativo. Cuando, de nuevo, llego a la misma pista (1770m, Fuente de Galante, la fuente no la localizo) entonces saco los mapas y con calma los estudio. Ahora empieza una parte complicada, un sendero no oficial. Interpreto acertadamente unas líneas paralelas en mi mapa como muretes de terrazas y encuentro pronto cerca el sendero que baja por la derecha de los muros de esas terrazas. Bien. Muy bien.
Empiezo a bajar. Ahora voy por terreno de malpicas y escobones por un sendero que va descendiendo bastante recto. Es una preciosidad de sendero con las malpicas brillando y los tajinastes azules empezando a florecer. Voy por el borde de un barranco ancho y profundo (Chavao/NIágara) de sección en uve. El paisaje sigue grandioso, aunque yo estoy más preocupado de seguir el sendero que de las vistas. A la derecha tengo un terreno antiguamente cultivado, bastante llano, y de hecho, más abajo, veo unos muros fantásticos en un estado perfecto cuando converjo con una pista (1650m), todo completamente abandonado. La pista hace esta parte fácil de transitar y veo una casa en ruinas (a la derecha) y una era grande (1560m) a la izquierda con preciosas vistas (mirador de Archifira/La Chifira). Enseguida hay una curva muy pedregosa a derechas, termina la pista y sigo por sendero. “La cosa va bien”, me voy repitiendo. Ahora voy por el tramo más complicado y largo, sin salidas para ningún lado, sólo puedo subir o bajar. Los escobones invaden y parecen cerrar el sendero en algunos tramos, pero se puede pasar. Voy comprobando, mirando el mapa, que voy siguiendo la forma del trazado del sendero. Cruzo (el cauce de) un barranquillo (Chimeque) y el sendero, de nuevo, va por el borde del gran barranco de Niágara/Chavao.
Me detengo para comer al llegar a una era (1300m, a la derecha del sendero) y con vistas estupendas sobre el barranco, que en este tramo pasa a llamarse Flaire (más abajo se denomina Guaría). Mientras devoro mi bocadillo tengo una vista esplendida del barranco, estoy sobre unas rocas en el puro borde. Y con los prismáticos localizo la era enorme que hay en el cauce (excursión 519, era de los Carafugas). La vista desde aquí es un buen repaso de esa excursión. Tras el bocadillo sigo la larga travesía. Cuando ya pienso que ha terminado la parte complicada es cuando empieza. En una bifurcación con el sendero claro a la derecha intento seguir (a la izquierda) por el borde, pero es demasiado pedregoso y poco claro. Regreso a la bifurcación y sigo por el sendero que desaparece y aparece. Parece que va por una pista, pero casi irreconocible, está toda cubierta de jaguarzos y escobones. Aquí puntos blancos e hitos me van llevando, por el camino de la amargura, pero llevando, que fuerza debo tener para perseverar y conseguir volver a encontrar el sendero. Y tras mucho esfuerzo logro llegar a una pista (1140m) donde hay una flecha blanca. Entonces me acuerdo de ella, la vi en la excursión 519, pensé que era para una carrera, qué ingenuo. El sendero cruza la pista, pero yo desisto de seguirlo, ya está bueno, y por otro lado, es sólo un tramo muy pequeño el que me falta del sendero. Sigo por la pista de cemento, pasa al lado de un depósito y varias fincas, algunas valladas. Tomo un par de atajos que acortan la pista. En una curva de 90 grados a la izquierda yo sigo recto y llego a una era con suelo de piedra (950m). A partir de aquí hay una carretera de asfalto que baja hacia Acojeja, pero también un camino tradicional que va atajando la carretera. Este camino llega a ser muy ancho y va por un roquedal. Por la izquierda hay un pinar de pinos pequeños. Este camino por el roquedal es fantástico, el firme es de roca beis muy pulida con una textura muy irregular que parece un oleaje de costa petrificado. Muy agradable de recorrer, muy estético de ver, cómo me gusta pisar este camino.
Al llegar a las primeras casas de Acojeja encuentro a la izquierda un sendero, un cartel dice que lleva a una fuente (de Guaria), lo sigo un rato pero me falta paciencia y lo dejo. Vuelvo y sigo bajando. En Acojeja, en el mirador espectacular hacia la montaña de Tejina (calle Vistabella, muy apropiado el nombre) tres observadores de pájaros charlan bajito, miran con sus prismáticos profesionales sobre trípodes. Les saludo y con la misma me meto por la izquierda hacia un lagar que paso por la derecha y sigo por un sendero estrecho que va por la ladera y bajando hacia el cauce del barranco. He visto en el mapa que hay un sendero que cruza el barranco (Guaria) y termina en la carretera general del sur. Durante la bajada por más que miro al otro lado, a la ladera de enfrente, no veo por dónde puede ir el sendero. Lo que se distingue bien es un canal, pero imposible de ir por él, está embutido en una pared vertical. Voy emocionado bajando, ¿existirá? ¿lo encontraré? Llego al cauce y bajo por el cauce, es ancho y con grandes piedras y restos de vegetación. Me cuesta bastante trabajo dar con el sendero, y es que no está justo enfrente de por dónde he bajado. Cuando ya voy a desistir veo unos hitos al otro lado. Bien. Lo he encontrado. Qué bueno es esto. Qué bueno es ir resolviendo jeroglíficos en medio de este paisaje espectacular y salvaje. El sendero está claro, pero sube y sube, incluso en zigzag, atraviesa el canal y sigue subiendo y poco después sigue más o menos paralelo al canal. Parece que la cosa va bien. Ahora las vistas son hacia Acojeja. Este barranco de Guaria también me resultó impactante en el tramo por debajo de la carretera general (excursión 767). Algunos hitos me llevan por el buen camino y tras alejarme del borde del barranco empiezo a bajar por un tramo muy recto. Pero todavía, muy cerca de la carretera, tengo que salvar otro pequeño barranquillo (Los Charcos) para llegar a la carretera general del Sur.
Camino hacia la izquierda, unos cinco minutos, por la carretera y llego al bar Tejina (en Tejina). Me quedo a esperar la guagua (17.58h, 567m). Me toca esperar un buen rato hasta que llega una guagua que me acerca sólo hasta Guía y aquí tengo que aguardar otra eternidad hasta que pasa la 460 (19.25h). Es lo que tienen los transportes públicos. Lo acepto. Es parte de la aventura. Se hace de noche durante el trayecto hacia El Tanque. A partir del puerto de Erjos el cambio del tiempo es dramático, llueve y bastante. Las ventanas de la guagua se empañan y no veo bien el exterior; no he logrado ponerme en la primera fila y desde atrás todo es oscuridad. De día resulta entretenido este trayecto, de noche no se ve nada y es una sucesión de curvas. El conductor va muy deprisa y es un bamboleo continuo. Cuando ha pasado ya mucho tiempo me empiezo a poner nervioso con la posibilidad de que se me pase la parada de El Tanque donde me tengo que bajar, la de la iglesia. Me pongo de pie en un intento por ubicarme, pero con tanta curva me voy de un lado para otro y entonces el conductor dice “caballero, siéntese”. Le pido disculpas, me acerco a la primera fila y me siento como puedo, está ocupado por los bártulos de una mujer. Y ahí ya me tranquilizo cuando me pregunta el conductor que dónde me voy a bajar. Que es casi inmediatamente. Aliviado y vapuleado me bajo en El Tanque y ya tranquilo me monto en mi coche, en mi casita portátil, y puedo tener el control de mi mundo. Que es lo que tiene la aventura, no controlas una mierda, está al albur de todo.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Mirador de Chío a Tafosay a Archifira
Archifira a El Choro a Acojeja a Tejina