• Excursión 706. 14 Septiembre de 2017. Jueves. (Anaga 110ª)
Almáciga. Benijo. El Draguillo. Las Palmas de Anaga. Lomo de los Codesos. Tafada. Chamorga. Municipio: Santa Cruz de Tenerife.
ENP: Parque Rural de Anaga
De 11.25 a 19.18h. De 70 a 5 a 615m.
Distancia: 9,7km. Duración: 6h 53m.
Recorrido cercano a la costa por pistas y senderos hasta un viejo caserío (Las Palmas) y después subida por un sendero erosionado y perdido con un cambio de vertiente muy complicado. Final por sendero oficial PR hasta el caserío de Chamorga
Dejo el coche en el parking de Titsa en Santa Cruz. Nubes altas finas, 30º. Salgo en la 946 (10.30h) hacia Almáciga. Me llama la atención un hombre de pelo cano y barba gris con una manguera de lavadora que le habla con mucho énfasis al conductor antes de subir, tiene unos 45 años. La guagua se llena bastante. Voy tranquilo escuchando música “easy listening” y mirando el paisaje. El hombre de la manguera se ha sentado en la segunda fila, yo también, pero al otro lado. Cuando el conductor no está cobrando o parando o arrancando el hombre de la manguera habla con él, muy alto, opiniones muy estrafalarias, un poco una conversación de absurdos, parece que se conocen de hace mucho. Las nubes altas matizan el paisaje y veo unos preciosos marrones y grises en las laderas cerca de San Andrés. En la primera fila, delante de mí, va una chica entretenida haciendo fotos, pero mala pasajera porque ocupa dos asientos con sus bártulos y se sienta en el asiento de pasillo, no hace nada por moverse a pesar de que van entrando muchos pasajeros, mala compañía.
El hombre no para de hablar, me empiezo a molestar, habla demasiado alto. Entonces con seguridad me dirijo a él y le digo “le ruego que hable más bajo, por favor”; me responde inmediatamente “no tiene que rogar, ya me callo”, resabiado, pero se calla, y se calla a partir de aquí hasta que llega a su destino (Taganana), sólo una vez masculla “a tu casa vendrás y de tu casa te echarán”, yo no le entro al trapo. El conductor no dice ni media palabra. El resto del camino es muy tranquilo y agradable. Me encanta ser asertivo en estas situaciones, me suele salir bien. Me bajo en Almáciga (11.25h), nublado y 29º. Una docena de personas en la playa. Algunos en coche caravana se preparan la comida. El tiempo está algo caluroso pero soportable gracias a las nubes. En Benijo (11.50h, 70m) todavía los aparcamientos están vacíos, pero sí ocupados todos los sitios en las aceras. Gente abajo en la playa. Adelanto a una pareja de senderistas y después a otra en el trayecto por la pista de cemento y tierra hasta que llego a El Draguillo (12.12h, 170m). A partir de aquí ya es otra cosa el recorrido. Empiezo el terreno pedregoso por unos escalones rotos al lado de un barranquillo. A la dificultad del sendero se une el hecho de que es en subida. Paso por la cascada de rocas y lascas grises, toda la ladera cayendo al mar en forma de gravera. Impresiona verlo de lejos, parece tan inestable toda la ladera. En el sendero veo boñigas de burro ¿del de Francisco? En el punto más alto del sendero (290m) y cuanto ya tengo a la vista las terrazas abandonadas por encima de las Palmas de Anaga me cruzo con tres cazadores con sus perros flacos y corredores. Le pregunto a uno por el sendero que sube por la ladera desde Las Palmas (Lomo de los Codesos), no lo conoce, otro, más mayor, dice que él sí lo conoce, que lo hizo hace doce años, me aconseja que lo haga desde arriba, que estaba muy cerrado y que ahora puede ser muy complicado, a uno de sus compañeros le dice que fue cuando acompañó al comandante ¿MPC? Me señala unas rocas en la ladera por dónde va el sendero. Le agradezco la información y me reservo el subir o no dependiendo de lo que vea. Me queda su consejo flotando “… desde arriba”. La bajada hasta Las Palmas es siempre un asunto delicado, todo es muy resbaladizo y el firme erosionado, adelanto a otra pareja de senderistas, que me miran entre asombrados y escandalizados.
Llego a Las Palmas (13.00h, 165m) y me voy directo a la ermita y la vieja casa abandonada. Es una casa muy grande con un gran patio interior cuadrado, tiene cuatro dragos preciosos y una higuera salvaje. Las habitaciones están casi vacías, en una hay una cama. Los suelos son de piedra y tiene artesonado en el techo, la mayoría intactos. Tiene muchas habitaciones que dan al patio, en un lado están cerradas con candados, al otro todas abiertas. Me encanta sentir el ambiente de vieja hacienda, de sitio muy trabajado, de antiguo lugar de trabajo, de cientos de años. La ermita, sin campana y pequeña, está cerrada, sólo atisbo por una rendija algo del artesonado del techo. Ningún cartel informativo. A pesar de todo me doy otra vuelta por el patio de la casa vieja. Estoy como media hora deambulando por la casa. No lo puedo demorar, por fin me decido a intentar subir por la ladera. Con el mapa (openstreetmap.org) en la mano empiezo, de una manera natural, por un sendero que sube hacia otras casas más arriba, lo sigo, describo un gran arco hacia la derecha y llego hasta el sendero por donde accedí a Las Palmas. Me he pasado. Vuelvo por el mismo sitio y como a la mitad del arco encuentro un posible sendero que sube, lo sigo y cuando veo unos lavaderos con dos o tres tinas ya me doy cuenta de que voy bien. Por debajo hay un depósito, pero está seco. Qué diferencia con los lavaderos de Icod. Sin proponérmelo muy en serio voy subiendo por una cresta rocosa y después por un terreno con más plantas, y siempre en subida. Llego a las rocas que me señaló el cazador. Sigo subiendo y ya más arriba llego a una cueva bajo unas grandes rocas, pero sin continuación, bajo un poco y vuelvo a subir, el sendero va por la izquierda. El hecho de que esté nublado me está ayudando mucho, si no es imposible con este calor. Cada vez hay más plantas y empiezo a ver acebiños, después laurel, brezo e incluso palo blanco cuando estoy bastante arriba (sobre los 400m). Se ha tornado un bosque húmedo. Voy tan en vilo por comprobar si tiene continuación el sendero que no me cuesta el tremendo desnivel que tengo que ir venciendo. Cuando veo un tramo recto y largo no me importa que tenga prácticamente que escalarlo por un terreno húmedo y resbaladizo. Así voy siguiendo y subiendo hasta que el sendero empieza a llanear hacia la izquierda (14.18h, 500m).
Ahora ya estoy muy arriba de la ladera (Lomo los Codesos) y las vistas son muy buenas sobre Las Palmas y sobre el roque del Aderno (a la derecha) que ya queda por debajo de mí. Ahora la dificultad está en el propio sendero que va sobre terreno arenoso y está inclinado, tengo que ir con los pies torcidos para mantener la verticalidad. Y con mucho cuidado porque hay una considerable caída por la izquierda y muchas plantas con ramas largas sin hojas. Pero simplemente que exista el sendero e ir haciéndolo me compensa todos los peligros. Llego a un risco por el que subo, el sendero no está marcado, pero ¿por dónde si no?, es una especie de escalera rocosa que acaba en una cueva (14.30h, 550m). Por encima hay un saliente rocoso, como un balcón, pero sin barandilla. Debajo el roque del Aderno y la ladera que termina en Las Palmas. Me siento de maravilla, parece que ya he logrado lo más complicado. Me solazo con las vistas y decido parar aquí a comer. Oigo cerca el balido lastimero de una cabrilla, no la llego a ver, por aquí hay muchas cabras silvestres. El tiempo sigue nublado y está un poco ventoso en el risco. Después de mi bocadillo sigo (15.05h). El sendero llano y medio roto, inclinado también y resbaladizo, pero reconocible y transitable por el bosque bajo de arbustos. Me parece reconocer hasta una huerta abandonada. Lo cosa va bien hasta que llego a un cambio de vertiente, a una arista. Por el mapa no me puedo guiar porque su perfil sin líneas de nivel no se corresponde con la arista a la que he llegado. Más allá distingo la casa en ruinas y el cartel de Tafada, pero todavía me falta una gran vaguada y un barranco, unos 200 o 300 metros. Tengo me destino a simple vista, pero ¿dónde está el sendero? Hacia adelante y al mismo nivel que traía sólo veo un bosque denso de arbustos y árboles por debajo del saliente rocoso, de la arista, no veo el sendero. Tomo buena nota de la altitud (600m) a la que estoy porque temo que va a haber problemas. Al menos así sé bien por dónde he llegado, es un punto de referencia. Entonces me echo hacia abajo por la cresta por un sendero evidente hasta que llego a un saliente y me doy cuenta de que este es un sendero de cazadores, que llega a un sitio desde donde otear, pero no cruza el barranco. Regreso a mi punto de referencia. Veo un bric de jugo tirado y creo que puede ser subiendo, no hay sendero, pero por la cresta puedo subir. Después me echo a la izquierda y empiezo a tomar malas decisiones una tras otra, bueno más bien me lanzo como pollo descabezado a intentar atravesar hasta la loma de Tafada campo a través. Pronto me encuentro rodeado de arbustos de muchas ramas y pocas hojas que me atrapan y me retienen, cuando logro echar un vistazo a la loma de enfrente me doy cuenta de que me ido demasiado arriba, y además de que se me ha caído el reproductor musical, veo salir volando 200 euros, pero no lo dudo ni medio segundo, paso del reproductor musical, imposible ponerme a buscarlo, bastante tengo con volver a la cresta, lo consigo y cuando estoy bajando ya noto que tampoco tengo los auriculares, algún arbusto me lo robado. Paso de todo y llego a mi punto de referencia que es un pequeño triunfo después de “perderme” en el bosquecillo de los arbustos “cariñosos”. Estoy más que nervioso con la opción de tener que volver por dónde he venido y muy frustrado por no poder encontrar el sendero cuando me digo a mí mismo; “es una cuestión de tiempo, sólo necesitas un poco de tiempo para buscarlo, y tiempo tienes de sobra”. Y entonces, casi inmediatamente lo encuentro, lo que hago es simplemente es rodear la arista rocosa sin cambiar mucho de nivel, sólo tengo que bajar unos dos o tres metros, y lo encuentro, aquí está el sendero, un poco confuso, pero aquí está. Después cuando se mete por el soto bosque ya es mucho más claro. Es larguito lo que me falta, y cuando cruzo el cauce del barranco, ya me doy cuenta de que mi pretensión de ir campo a través era una locura, el paso por el cauce es por medio de un zarzal, despejado sólo en el paso, alguien mantiene este sendero transitable, eso sí, sin ninguna señal, ni marca, ni piedras, nada, pero el sendero alguien lo cuida. Ya me siento un veterano cuando empiezo a subir (a la derecha) hacia la loma de Tafada. Llego a Tafada (16.15h) y justamente cuando salgo al sendero oficial veo a los dos mismos senderistas que adelanté antes de llegar a Las Palmas, ellos han debido subir por el faro, me dan ganas de contarles mi hazaña y mis desventuras, pero cuando pasan sólo veo el mismo asombro, ahora mezclado con respeto, parece incluso que me van a preguntar, pero no, pasan y siguen su camino.
Consulto el horario de las guaguas para ver si me da tiempo de llegar a tomar la que sale a la 16.30h de Chamorga. Como un poseso me lanzo sobre el sendero, jamás lo había hecho tan deprisa, parezco una locomotora, y adelanto a dos hombres que van rápido. Cuando estoy a tiro de piedra de Chamorga veo como la guagua se está yendo. Maldita sea, sólo he llegado un minuto tarde (16.31h), pero se ha ido. Ahora tendré que esperar tres horas aquí. Más tranquilo me llego hasta el bar de Chamorga. Me tomo un té, medio botellín de agua con gas y otro medio de agua sin gas. Le pido a la encargada papel de cocina. Me da un poco, le pido más, es para secarme el sudor. En el bar la televisión tiene un concurso. No le hago ningún caso. Entra un hombre y después otro, ya se conocen, charlan, uno se queja de una rodilla, intervengo y le digo que lo mejor es ir a un fisioterapeuta, que costará dinero, pero es el dinero mejor empleado. El uno primero y el otro después se van, creo que les he fastidiado la conversación. Repuesto de la carrerita salgo dispuesto a pedirles a los primeros senderistas/turistas que vea para que me lleven en coche. Recién bajo a la carretera veo a una pareja que está metiendo cosas en el maletero para irse. Delgados, altos, parecen extranjeros. Me dirijo a ellos en inglés y les digo que acabo de perder la guagua que, si me pueden llevar, él no dice nada, ella duda, pero enseguida me dice que bueno, que me llevan. Ella es la que tiene la iniciativa. Les agradezco varias veces su amabilidad y me siento en el asiento de atrás. Él conduce, ella habla. Son checos. Trabajan en marketing. Se decidieron en el último momento a venir a Canarias. Viven en Icod, no me saben decir dónde en concreto. Han estado en el barranco de Masca. A la altura de casa Carlos les digo que paren y les llevo por el sendero de la escalera que sale de la carretera hacia el Pico del Inglés. Es el primer sendero que ven a la sombra. Han pasado mucho calor. De hecho, él me dice que todavía que 23º le sigue pareciendo caluroso, que él prefiere 15º, incluso dentro de casa. Para mí hace tan bueno que voy sólo con la camiseta, cosa rarísima en mí. Un paseo delicioso entre los helechos y los árboles cubiertos de musgo. Por la carretera llegamos hasta el mirador del Pico del Inglés. Hay una preciosa vista del Teide matizado bajo las nubes altas finas y un mar de nubes que se está desbordando sobre la vega desde el norte. Un espectáculo, hemos tenido suerte con esta vista maravillosa. Me dejan en La Laguna cerca de la estación de guaguas. Una tarde fantástica.
Tomo la 015 a Santa Cruz (19.18h). En la bajada en guagua estoy en una nube flotando. Me encanta el gigantesco cartel en la consejería de medio ambiente de la mujer tirándose al agua y el lema “activa tu vida”, hoy sí que tengo yo mi vida bien activada. Parece que bajo por la autopista haciendo slalom de la ingravidez que siento. Me dan ganas de abrazar a los viajeros.
Por favor, más como esta.
---------
Pulsar en el siguiente enlace para descargar el track de la excursión
Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
drive.google.com/file/d/1UgodrdTebSVF8i-lQCL2_sZrFMnwKKnu/view?usp=sharing