• Excursión 524. 29 Septiembre de 2016. Jueves.
Carrizal Bajo. Taburco. Baracán.
Municipio: Buenavista del Norte.
ENP: Parque Rural de Teno
De 12.15h a 18.02h. De 409 a 948 a 780 a 870 a 409m.
Distancia: 10,2km. Duración: 5h 47m
Excursión circular empezando en el Carrizal Bajo. Ascenso fuerte por una hoya donde se empoza el calor. Tras un paso entro en otro mundo. Una sucesión de barrancos erosionados y de laderas suaves con algunos restos de actividad humana en forma de pequeñas huertas y eras hasta un viejo caserío (Taburco) donde hasta no hace mucho elaboraban queso. Después viene un ascenso donde pierdo el sendero soportando rachas tremendas de viento. Recuperado sigo por senderos señalizados hasta el Carrizal Alto y después bajo por la carretera hata el Carrizal Bajo
De mi casa en Tacoronte a Buenavista una hora, de allí al Carrizal Bajo 18 minutos.
En el Carrizal Bajo vuelvo a saludar al hombre que me informó de por dónde empezaba el sendero hacia Taburco. El sol bate fuerte. Me dice que voy a tener problemas en la hoya de subida porque se remansa el calor y mejor sería empezar temprano. Al decirme esto me acuerdo de mi bajada hacia la playa de la Garañona, en Tacoronte, y de lo mal que lo pasé en otra hoya donde no corría ni una brizna de aire (excursiones 175 y 374). Le digo que tengo un paraguas y que si no puedo subirlo siempre me queda volver. Son las doce y media cuando cruzo el barranco umbrío y húmedo bajo los cañaverales siguiendo el atajo que ya me enseñó. Después de salvarlo entre los bancales paso cerca de una casa abandonada con palmeras delante que fotografío del derecho y del revés. Es un principio muy pintoresco para esta excursión. Es una casa en buen estado todavía al lado del sendero.
Empiezo la subida con ritmo pausado con el paraguas abierto siguiendo el sendero que zigzaguea con firme pedregoso e irregular pero sin pérdida. La vegetación xerófila característica no me da ninguna sensación de frescor. Cuando ya empiezo a tener buenas vistas del Carrizal Bajo me paro varias veces para ir comprobando mi progreso. Siempre me asombra cómo mejoran las vistas en cuanto empiezas a subir. Efectivamente hace bastante calor y en vez de ponerme a escuchar música empiezo a contar los pasos como una manera de concentrarme en superar esta cuesta y esta hoya (Hoya de la Cruz). La pendiente es constante, cuando llego la cuenta a 500 paro un momento, bebo agua y espero unos dos minutos. Sigo subiendo. Por momentos sopla una brisa fresca que parece que me empuja hacia arriba. Prefiero no mirar el altímetro para no desengañarme. Vuelvo a pararme cuando llego en la cuenta a 800, bebo agua y tomo resuello. El corazón me late con intensidad. Además de la brisa me dan fuerzas las vistas sobre el barranco, el roque de la Silleta que parece un tapón en medio del barranco, y el roque de Los Carrizales arriba. En el paso 965 llego a la degollada (Degollada Cruz del Carrizal, 665m, 13.08h). He logrado superar la parte más complicada de toda la excursión (todavía no lo sé, pero así será).
Un barranco ancho, poco profundo, y sin ninguna huella humana se abre ante mí (Barranco de Taburco/de Dentro) (hay huellas de actividad humana, pero desde la degollada no las veo). Sigo un sendero por la loma hacia la izquierda un rato buscando una buena vista hacia el mar, pero desisto al poco porque la loma continúa larga hacia el mar (excursión 1048). Regreso a la degollada. Empiezo a bajar por el sendero por otra hoya (del Buey) hacia el cauce del barranco al que llego en cinco minutos y cruzo (590m, 13.25h). Descubro un muro de piedras junto al cauce. El paisaje es árido y seco, parece de otro mundo y tengo una sensación de solitariedad tremenda (no quiero usar la palabra soledad por quitarle cualquier matiz de tristeza o desamparo). En realidad, me siento muy arropado y muy dentro del paisaje. El camino es muy llano ahora y cruzo un segundo barranco (El Espigón/Las Laderas, 578m, 13.25h). Voy siguiendo el contorno de los barrancos llaneando prácticamente. Después de este barranco paso por una zona bastante llana con campos de gramíneas color oro dominando todo el terreno. Desde luego que esta debió ser una zona de cultivo de grano, ¿de esta gramínea?, no lo creo, pero es un paisaje precioso y siempre incongruente en estos valles cerrados y remotos. Lo aprecio más.
Miro hacia atrás y descubro una zona, cerca de por donde he pasado, con árboles ¿almendros? El campo de las gramíneas doradas acaba en un terreno de toba roja sin plantas. Sigo, subiendo ahora, y descubro una era (64m, 13.38h) en el filo de una loma (Lomo Cuchillo Tejado). Cada vez me gustan más las eras, sobre todo descubrirlas en medio de la nada, tan intactas y parece que recién abandonadas. En un barranco angosto (La Fuente/Roque Lera) empieza la parte más bonita de toda la excursión al empezar a subir por un sendero empedrado (650m, 13.49h), que no sólo es más cómodo de transitar sino también precioso de ver. Siento que voy por un camino tradicional que algunas personas hicieron hace muchísimo tiempo. Miro alrededor veo que las nubes empiezan a invadir el barranco de Los Carrizales y se agolpan en los altos del Baracán. (Mientras hoy venía hacia aquí desde Tacoronte el tiempo estaba muy nublado justo hasta el principio del barranco de Los Carrizales donde lucía el sol). Las nubes vienen en esta dirección pero no llegan a tapar la zona por donde voy. Pero lo mejor de esta vista atrás es descubrir las filas superpuestas de los riscos de los barrancos en dirección a Santiago del Teide. Distingo claramente las dos crestas del barranco de Masca (Pico de Guergues, detrás y Roque de la Fortaleza delante), el Pico Verde en el naciente del barranco y por delante la cresta del barranco de Juan López (Abache). Son tres filas que se van difuminando y dignos de una fotografía de Ansel Adams. Estoy tan eufórico que llamo a mi mujer para decirle dónde estoy porque hoy no le dejé escrito a dónde iba ir. Pero todo lo que me sale cuando hablo con ella es “estoy en todo el medio de Teno”. Cuando cuelgo me doy cuenta de que con el tamaño de Teno es de lo más impreciso, me han faltado las palabras.
Descubro una segunda era (660m, tan preciosa como la anterior, pero con mejores vistas) delante de unos bancales abandonados que se están diluyendo en el paisaje. Y rodeando y subiendo llego a Taburco (690m, 14.10h) pasando primero por una gollada (Berodal/Verodal). Taburco es un grupito de casas en ruinas, donde la gente iba durante el día a trabajar. Tenían rebaños de cabras y hacía el queso allí mismo. Las dos únicas construcciones que conservan un techo de chapas metálicas debían ser donde estaban las cabras. Son casas hechas de grandes rocas muy bastas. Una de las casas conserva una esquina muy bien delineada con rocas y tobas rojas. Me quedo a comer aquí. Busco un sitio a la sombra mirando hacia la ladera del barranco (Los Barrancos). Distingo al otro lado (unos 300m más allá) un grupo de personas que suben lentamente, me imagino que debe ser un grupo de turistas que van recibiendo información y se paran cada poco. De postre me tomo una caracola de chocolate que me compré en El Aderno cuando pasé por Buenavista. Delicioso bollito de chocolate. El bocata me lo hicieron en el bar San Bernardo en San Bernardo. Durante el rato que lo calentaron estuve un rato curioseando por este bar y descubrí una vitrina con muchos trofeos de envite, y que hay un verdadero circuito de torneos de ese juego de cartas en la isla baja. Me gusta ver que se sienten orgullosos de su afición.
Estando a la sombra comiendo con mucha parsimonia me empieza a dar frío, me pongo al sol caminando con mucho cuidado sobre las rocas caídas de los muros de las casas. Veo como el grupito de personas pequeñas como hormigas se mueve lentamente hacia arriba. Creo que por ahí pasé en la excursión 383 en mi camino hacia el barranco de la Calabacera. A las tres menos cuarto me pongo en camino siguiendo la loma por la que vine hasta la degollada (Verodal) y a unos 50 metros de Taburco llego a un cruce de caminos. Tomo a la izquierda pero pronto me doy cuenta que llanea hacia la ladera donde iban los turistas. Vuelvo y ahora tomo la subida, más o menos clara, que va por la izquierda de una ladera coronada por una cresta. Por la ladera hay bancales erosionados. El tiempo empeora, se cubre de nubes, hace fresco y empieza un vientecito desagradable. El sendero está claro y lo sigo loma arriba hasta un valle (Los Regatones) donde hay una huertita húmeda y cuidada. Entre terrazas empiezo a subir por un camino empedrado y muy empinado que sube hasta traspasar los cultivos abandonados y después sigue loma arriba de una manera muy anárquica por un terreno muy degradado con muchas cagadas de cabras. De una manera mágica voy siguiendo y subiendo el camino, y parece que oigo una voz que me va diciendo “sí, muy bien, es por ahí, sí, lo estás haciendo muy bien” pero no me lo acabo de creer del todo que lo estoy consiguiendo. Está tan empinado que casi tengo que trepar más que caminar. Por fin, llego en una parte llana a una pista (865m, 15.23h). En vez de seguirlo a la izquierda y conectar con el sendero PR TF-51 me siento confiado y lo sigo a la derecha (craso error, todavía no lo sé).
Enseguida la pista termina y descubro un sendero pero que sólo es el filo de una terraza. Termina el pseudo sendero. Como sé en qué dirección tengo que ir me lanzo campo a través triscando entre la vegetación, bastante densa. Encuentro otro sendero y lo sigo llaneando pero termina en un roque. Y aquí empieza un viento fortísimo que me tambalea, el cable de los auriculares se me enreda en el cuello y pierdo la referencia del pico Baracán, cubierto totalmente de nubes. Me tengo que echar al suelo para recomponerme y no entrar en pánico. Sentado en el suelo me abrocho un agujero más el cinturón para sujetar bien la camisa y que no se me salga. Bebo un poco de agua y chequeando continuamente empiezo a trepar por la ladera por un terreno repleto de plantas y muy terroso. Concentrado sólo en subir y en no caerme y ¡sin dejar de escuchar música! sigo trepando hasta que por fin, veinte minutos más tarde, encuentro el maravilloso sendero PR-TF 51 (950m, 16.01h) que me parece una autopista más que un camino de tierra pisoteada, este sendero debe de ser de lo más utilizados en Teno y comunica Teno Alto con el mirador del Baracán, las cumbres de Martín Bey y llega hasta la Cruz de Gala.
El tiempo está muy gris y hacia el norte no se ve nada cuando llego al paso en donde se ven las dos vertientes, sin embargo, hacia el Carrizal sí está despejado y me gusta pensar que con mis prismáticos podría ver mi cochito rojo aparcado allí abajo en el Carrizal Bajo. Me gusta sentir el fresco de la ladera norte y la vegetación muy frondosa del Fayal-brezal aunque todavía me estoy recuperando mentalmente de mi pérdida del camino. Llego al mirador de la Tabaiba (810m, 16.38h) donde, como casi siempre, hay muchos turistas haciéndose selfis. Hablo un rato con dos franceses sobre la mala suerte de venir a este sitio con tan buenas vistas justo con este mal tiempo. Ella me desea “bonnes vacances” cuando nos despedimos. Cruzo la carretera y sigo por el sendero PR 51. (Podría ir más directo hacia el Carrizal Bajo por la carretera, pero yo prefiero algo más aventurero).
Mi último reto del día es encontrar el camino para bajar al Carrizal Alto desde el sendero PR 51. Este sendero de bajada lo he visto en el mapa de Teno, mapa editado por la oficina de gestión del parque rural de Teno. Subo por el PR 51 un rato hasta que veo a la derecha una equis en blanco y amarillo pintada en una roca cerca del suelo (880m, 17h). Ese es mi camino. Si no hubiesen puesto una equis (que significa no pasar por aquí) no lo hubiese encontrado tan fácilmente, el principio de ese sendero está un poco invadido de vegetación. Disfruto mucho en la bajada con las vistas estupendas y continuas hacia El Carrizal y el mar, aunque la Gomera no acaba de asomarse debajo de su boina de nubes. El sendero va entre vegetación que va cambiando, por momentos está muy despejado y franco de paso. Y además es bajada todo el rato. Veo algunos hitos, que siempre me hacen sentirme acompañado y protegido (“es por aquí, muchacho”). Llego al Carrizal Alto (670m, 17.24h) con un tiempo estupendo, soleado y sin viento. Pido agua a una mujer en una casa y me dice que la de los grifos de la calle es potable, recargo un botellín.
Bajo hacia el Carrizal Bajo por la carretera asfaltada con poco viento y es maravillosa la luz dorada de la tarde dando sobre la yerba seca de los bordes de la carretera, al fondo el roque de la Silleta y más al fondo todavía el mar refulgiendo. En esta bajada está el verde de las retamas, el oro de las yerbas, el azul claro del cielo, el azul brillante del mar y el negro de las laderas de la montaña a la sombra. Cuando llego al Carrizal Bajo (400m, 16.02) saludo a un agricultor con sombrero típico que tiene un serón con batatas en la puerta de su casa. Después hablo un rato con el hombre de la mañana que está transportando piedras a su casa y le hago un mini informe de la excursión. Me cuenta lo de Taburco, lo del queso que hacían allí y que él lo ha recorrido muchas veces, para cazar o ir a las fiestas en Teno. También me habla de la gente que vivió por allí hasta no hace mucho, en una casa que había debajo de Taburco.
El regreso en coche me lo tomo con calma para volver. Como no, me paro en Buenavista para comprar palmeras en El Aderno.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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