Ruta del trillo en Los Cazadores (Arico)
Textos de los carteles en la ruta del trillo de Los Cazadores en los que se describen diversos aspectos relacionados con el cultivo de los cereales como: la manera de cultivar los cereales (“paso dado, puño regado), como separar la paja del grano en la era, las herramientas (“manos artesanas que fabricaban herramienta”), costumbres entorno a la era (“ansina lo siembra cho Juan Perenal”), y la construcción de las eras (“una herramienta industrial hecha por ingenieros de campo”).
2. Paso dado, puño regado (manera de cultivar)
Para cultivar el cereal se prepara el terreno en el verano, se barbecha (arar o labrar la tierra), y se inicia la siembra en los meses de noviembre o diciembre, hasta febrero-marzo dependiendo de la zona antes de la lluvia prevista, o bien una vez llovía.
Después de que la tierra estuviese suelta para poder sembrar, ésta se realizaba “al voleo” (paso dado, puño regado). Es decir, hombres expertos metían la mano en una bolsa con granos, que se llevaba colgada al hombro, y lo iban esparciendo sobre la tierra húmeda. Para comprobar corrección de la dosis de siembra se ponía la palma de la mano en el suelo y si quedaban en su extensión unos cinco granos (en el caso del trigo), estaba bien calculada. Con posterioridad se pasaba el arado para enterrarlos con diferentes tipos de animales, aunque en esta zona de Fasnia eras las “bestias” (mulos o mulas) las preferidas. Si al nacer el cereal salía mucha hierba, se solía arrancar a mano con mucho cuidado. Esto se hacía más o menos a los tres meses y siempre antes de espigar.
Se esperaba que se granara y se secara antes de la cosecha. Tradicionalmente se segaba con “joses” (hoces) desde mayo hasta finales de junio o principios de agosto. No obstante en estas tierras no se usaba más herramienta que las manos de las cuadrillas de segadores y segadoras, quienes cortaban las plantas por puñados o tiraban por ellas hasta sacar sus raíces de la tierra, la mayor parte de las veces sin siquiera un trozo de tela para protegerlas. De esta manera aprovechaban mucho más la paja que posteriormente usarían para el ganado o par emplearlas en los techos de las casas pajizas, aunque sufrieran más sus manos.
Con estos ramilletes se hacían las gavillas o los “mollos” (haces) del ancho de un brazo y se ataban con el atadero. Para hacer el atadero se trenzaban entre 8 y 15 plantas completas de cada lado. Después se amontonaban poniendo hacia adentro para protegerlas, hasta la altura que llegaba el agricultor. Posteriormente se transportaba a la era y dependiendo del calor se dejaba en el “frescal” hasta el momento de la trilla.
3. Separar la paja del grano
Una vez recogida la cosecha se daba comienzo a las labores de la trilla. Es ahí donde las eras se convierten en las protagonistas. Antes de cada zafra se barrían concienzudamente (en esta zona se solían usar las ramitas del tomillo para realizar esa limpieza) y se acondicionaban o arreglaban sus pisos si 10necesitaban.
La trilla es operación agrícola de quebrar la semilla madura del cereal, para separar el grano de su envoltura y separarlo de la paja. EI momento elegido para comenzar estas labores era sobre media mañana, cuando el sol calienta la paja y rompe más fácilmente el grano, según el decir de los campesinos.
La cantidad de gavillas (haces) que se introducía en la era dependía de su tamaño, del tiempo -a mayor insolación era menor el empleado en la trilla- y de los animales a utilizar. E incluso de cómo hubiese estado la cosecha, un trigo con buen desarrollo de espiga tiene más paja, con 10 que cabría menor cantidad que otro con menor espiga. Se comenzaba por introducir una parte de la parva (que es como se conoce la cantidad de gavillas que se trillaba de una vez) y a trillar en cobra, o sea, con los animales unidos entre sí, trotando en círculos sobre la paja. Se iniciaba de esta manera ya que con la rama de la cebada o del trigo entero, no se puede meter un trillo, porque se enterraría. A medida que el cereal se iba trillando se le añadía el resto de la parva. Se podía finalizar en cobra o bien seguir con el trillo, una vez que la parva estuviese 10 suficientemente asentada para poder utilizarlo. Aunque en estas zonas casi nunca 10 usaban, sobre todo porque las eras solían ser pequeñas.
Cuando hubiera estado ben trillado se iniciaba el aventado, que era lanzar al aire la paja valiéndose del "belgo", para que con el soplo de la brisa ésta se desplazara fuera de la era, y en ella se fuera quedando tan solo el grano. Luego se barría con suavidad, para ir separando los restos de paja, y terminar de limpiarlo con una "zaranda" (un tamiz), con unos movimientos bruscos y circulares por el cual los restos volaban o se trasladaban a su centro, para luego retirarlo con las manos. Esta labor, a la que se llamaba "a echar", era realizada casi siempre por mujeres. EI último paso era trasladar el grano a los silos o graneros y la paja a los pajares o alpendres.
4. Manos artesanas que fabricaban herramientas
El ingenio campesino crear las herramientas que hicieran posible o estaban en su propio entorno que utilizaban para su fabricación huesos de animales, ... Aunque muchas herramientas eras fabricadas por los propios agricultores, su necesidad dio lugar a oficios artesanos que se fueron especializando. Vamos a presentarles tan solo algunos de los muchos útiles relacionados con la cultura del cereal.
Almud. Cajón de madera que se construía para poder realizar mediciones para granos, que equivale aproximadamente a la doceava parte de una fanega (una fanega son unos 50 kg de trigo).
Belgo. Especie de horca con cuatro dientes planos de madera unidos a una tabla transversal, de la que parte un cabo o mango largo. Se usa para aventar la paja.
Dedil. Utensilio de cuero con el que el segador se protegía la mano de los posibles accidentes durante su faena.
Hoz. Segadora de hierro y mango de madera para segar el trigo y la cebada a mano
Lebrillo. Vasija de barro más ancha por el borde que por el fondo, que se emplea generalmente para amasar o escaldar gofio
Molino de mano. Piedras basálticas de forma circular, con orificio en la piedra superior donde se introducía el grano, que se hacía girar mediante la palanca de un palo, para que fuera haciendo contacto con la piedra de la parte inferior.
Tostador. Recipiente, generalmente de barro, donde desde la época de los guanches se solía tostar el grano antes de hacer el gofio
Trillo. Tablero de madera rectangular, semicircular en un extremo, con piedras incrustadas en la parte en contacto con el suelo. Usada para abrir el grano.
Zaranda. Tamiz o cernidora de forma circular, que se usaba para limpiar los restos de paja tras la trilla
Zurrón. Bolsa de piel curtida y gamuzada de cabrito que los pastores utilizaban como recipiente y servía tanto para amasar el gofio mediante un ligero vaivén sobre uno de los muslos de las piernas, como recipiente para recoger la leche
5. Ansina lo siembra Cho Juan Perenal (canción popular)
En los tiempos en los que ser niño o niña no era una condición que les liberase del trabajo, el juego servía muchas veces como preparación para la actividad a desarrollar en la etapa adulta. El poco tiempo de juego estaba generalmente vinculado a la actividad agrícola. Y la diversión era subirse al trillo, mientras los animales corrían arrastrándolo por la era como si fuera una noria, y procurar no caerse de él, … ni que los excrementos llegaran a caer sobre la paja. Cosas de niño.
Igual los amoríos. En una sociedad que giraba entorno a la actividad agrícola, no es de extrañar que fueran también estos espacios y estos tiempos en los que se compartieran los primeros flirteos amorosos entre la juventud. Más de una y más de uno recuerda alguna escena romántica, o picarona, a la luz de la luna, mientras se vigilaba el trigo que debía ser trillado al día siguiente, o algún primer baile en la era recién limpiada, en los días previos a la trilla.
La siega era también tiempo de piropos, ya que segaban hombres y mujeres al mismo tiempo. Don Juan Manuel González (vecino de La Zarza) nos recordaba uno de esos pícaros de la época:
“>Segador que siega tanto, ¿por qué no viene a segarme esta cebada?
+Señora ¿dónde la tiene sembrada?
>Debajo del ombligo en una fresca cañada, tiene la plagana (los filamentos de la espiga del trigo) negra y la espiga colorada”
El calendario festivo venía dado por el agrícola. Finales de primavera y principios del verano, mes de San Juan y mes de Santiago, eran momentos de siega y de trilla. Estas ocasiones solía ser la excusa de reuniones familiares o de vecinos, donde todo el mundo aportaba algo para celebrar el final del trabajo.
6. Una herramienta industrial hecha por ingenieros de campo
Las eras son construcciones circulares de tierra limpia y firme, algunas veces empedradas, donde se trilla el cereal maduro. Elemento fundamental dentro de los antiguos procesos de transformación de las gramíneas, se pueden considerar estructuras agrarias de carácter industrial, ya que sin ellas no se podía entender el procesado de los cereales.
Las eras se suelen situar en zonas elevadas o cerca de barrancos, para que las corrientes de aire favorezcan los trabajos de aventar para separar el grano de la paja. Para la elección del terreno se tenía en cuenta también que fuera una zona poco productiva, generalmente pedregosa y enriscada, por lo común de poca extensión y cercana a los terrenos de cultivo o vías de fácil acceso para los animales.
La primera labor en su construcción es la nivelación del terreno. Posteriormente se clavaba un palo en el punto que se deseaba que fuera el centro de la era, y desde ahí, se lanzaba una cuerda con la medida que se quisiera que tuviese su radio. De esta manera se trazaba la circunferencia, que quedaba marcada inicialmente con cuatro u ocho piedras, que servirán de guía para el posterior empedrado. A partir de ahí se colocan las piedras que compondrán un piso firme y nivelado, para lo que se valían de una regla, o un palo largo, que fuera haciendo las veces de nivel. Y luego, tierra encima para que se rellenaran los huecos entre piedra y piedra. Finalmente se delimitaba la era con un reborde de piedras, sillares o lajas, que evitarán que el grano o la paja salga fuera de su perímetro interior.
De ello se deduce que, los constructores de eras, deberían tener unos conocimientos técnicos y matemáticos, basados en la experiencia y en la observación, sobre la división de una circunferencia o de ángulo recto en partes iguales, el manejo de cordeles para el dibujo técnico en grandes superficies, etc. Verdaderos ingenieros que muchas veces no sabían ni escribir.