• Excursión 1662. 13 Marzo. Jueves
Tijoco Alto. Salto Tonásoro. Barranco Herques.
Municipio: Adeje
ENP: Parque Natural Corona Forestal. Paisaje Protegido Barranco de Erques
De 10.30 a 18h. De 950 a 1200 a 1150 a 1180 a 1100 a 1120 a 1080 a 1140 a 860 a 980 a 860 a 940 a 430m.
Distancia: 13,5k. Duración: 7h 30m
Por senderos subo desde Tijoco Alto, un pequeño pueblo de Adeje, hasta una cueva y logro descender al cauce del barranco de Herques, al lado de un imponente salto (Tonásoro). Recorro un pequeño tramo del cauce y después sigo por un viejo sendero-andén por la ladera. Vuelvo a bajar por un sendero transitado hasta el cauce (el sendero que cruza a Vera de Erques) y asciendo por el barranco hasta la base de un salto (Fraile). Regreso por donde he bajado y después por asfalto hasta la carretera general del Sur.
Salgo de casa (Tacoronte) y con tráfico pesado llego a Santa Cruz antes de las nueve. Como es usual a esta hora tengo que dejar el coche en el sótano -2. Tranquilamente subo. Renuevo mi tarjeta senior de Titsa y me monto en la 112 donde viaja poca gente a esta hora. Me pongo a escuchar música con Spotify. Selecciono la canción Love de Mantovani y elijo la radio de esta canción para continuar en modo automático con música suave, instrumental, la usualmente llamada “música para ascensores”, a mí me va de maravilla para relajarme y medio dormitar en la larga hora hasta Los Cristianos. Me toca esperar un rato para tomar un taxi en la parada. El conductor me lleva por un recorrido enrevesado desde la carretera general hasta Tijoco Alto, recorrido que me gusta porque va por zonas sin apenas casas y restos de la antigua actividad agrícola, recorrido que después haré a pie para descender desde Tijoco Alto hasta la carretera.
En Tijoco Alto el tiempo está fresco, más claros que nubes. Nadie. No veo a nadie. Los bares están cerrados. Subo por calle principal. Enseguida tomo a la izquierda en una bifurcación (Bifurcación 1). Después de dos curvas y con pocas casas alrededor me gusta una tabaiba con flores pequeñas amarillas y hojas muy finas. Empiezo a ver también tabaibas majoreras. Sigo a la izquierda en una bifurcación (a la derecha sin salida) y en cien metros (calle Lugar los Grillos) me desvío a la izquierda (Bifurcación 2) por un sendero que apenas se ve. Me lleva loma arriba por la que sigo por su arista hacia arriba unos metros y después de otra bifurcación (Bifurcación 3) un sendero claro me lleva hacia la izquierda para el interior de un barranco (El Agua) por un precioso sendero sujeto por murito que baja serpenteando hacia el cauce con charco. Puedo ver la continuación al otro lado. En el cauce hay muchos charcos y plantas en flor: la tabaiba majorera, el matorrisco (la lavanda canaria), la tabaiba amarga. El cauce está limitado por un risco bermejo con bejeques y también hay almendros. El día sigue fresco. Cruzo el cauce, subo por el camino en parte empedrado y llego a un llano. Es un cruce de caminos y tiene una gran era rodeada que destaca por su murito peraltado, es la era del Refresco (15m Ø), conserva el empedrado y algunos radios. Esta es la bifurcación 4. Tomo a la derecha y sigo hacia arriba por un sendero que destaca por su color más claro, un sendero con piedras y tierra suelta, algo inestable de caminar. Me adentro en el pinar con uno grande (1065m) que tiene sus ramas cubiertas de líquenes verdes y está cargado de pequeñas piñas. Empiezan rachas de viento frías. Las nubes empiezan a cubrir el cielo. Me pongo el chaquetón, hace fresco.
El sendero me lleva al borde del barranco donde hay una fantástica vista de su interior. Al otro lado distingo un sendero que sube por un pliegue en la ladera opuesta. El cauce queda unos cien metros por debajo de donde estoy. Me gustan mucho las rocas bermejas de formas masivas y poderosas. Continúo por el sendero que ahora va por la derecha de una pequeña elevación. En su ladera más arriba descubro una cueva (1150m). A continuación, y entre dos pequeños picos en el borde tengo otra panorámica del barranco, aunque esta algo turbia por las nubes que entran al barranco y lo tapan. Sigo por el sendero pedregoso entre jaras. Las jaras dominan todo el sotobosque, algunas con pequeñas flores blancas. Las que están secas, grises, me crean un efecto curioso, cuando las veo junto con las verdes me parecen sombras violetas, como ardiendo. Unos cien metros después de la vista panorámica en otra bifurcación (Bifurcación 5) cuyo ramal izquierdo apenas se ve sigo por él. Va entre jaras y es un senderillo fino apenas visible que pierdo varias veces. Atraviesa el cauce de un barranquillo muy somero y después va por la derecha de una lomita con muchos pinos y cubierto de pinocha el suelo. Tras unos 200 metros llego a una zona llana (1200m) donde hay una cueva bajo el sendero. Una cueva baja (Cueva la Tosca) que también es un mirador hacia el barranco donde destaca por su tamaño y su verticalidad un gran salto (Tonásoro). Es impresionante.
Ahora llega un momento decisivo: bajar al cauce del barranco (Herques/Erques). He diseñado dos posibles acercamientos, elijo ir contra-barranco para aprovechar el desnivel menor cuanto más arriba en el barranco. Por entre las plantas cubiertas de líquenes, muy leñosas, muchas secas, voy encontrando un lugar por dónde pasar sin cambiar apenas de altitud y por debajo del risco que tengo por la derecha. No existe camino, pero lo tuvo que haber, sino estaría todo cerrado. Después de recorrer unos cien metros llego a una torrentera de piedras. Bajo por ella. Después por rocas sigo bajando entre las plantas, pero me topo con una caída vertical. Bajando hacia el cauce en un barranco no veo la ladera por debajo de mí, pero sí puedo ver perfectamente la ladera opuesta y puedo ver así que estoy a una considerable distancia del cauce. No puedo continuar contra-barranco porque me lo impide un gran saliente rocoso vertical. Subo por las rocas y la torrentera, y sigo a la izquierda por encima del gran saliente rocoso por algo que parece un viejo sendero (unos diez metros por debajo del primer tramo de mi acercamiento al cauce). Me resulta milagroso que exista y más que pueda avanzar con cierta facilidad. En unos 60 metros llego a un barranquillo limitado por una cresta rocosa. Podría bajar por el cauce del barranquillo, pero está todo demasiado suelto y temo provocar un alud de piedras. Cruzo y bajo por el otro lado de la cresta. Por aquí me asombra ver grandes almendros, la mayoría secos, de puro viejo, aunque algunos todavía están vivos y tienen hojas verdes frescas. Todos están cubiertos de líquenes. Tuvieron que ser plantados aquí a propósito, es una zona húmeda, muy húmeda. Ahora son un espectáculo. Entre sus ramas y grandes piedras me voy acercando al cauce. Cuando, con muchas dificultades, logro acercarme veo que hay una caída de unos cuatro o cinco metros. Me voy a la izquierda, me voy a la derecha, todo el rato la misma caída. Con más determinación sigo un poco más contra-barranco e increíblemente llego a un sitio posible por donde descender y entonces tengo el momento de la excursión, el momento mágico de la excursión cuando veo que hay una cuerda. En este lugar remotísimo algunas buenas personas han puesto una cuerda para salvar este último obstáculo. Y me alegra no sólo porque puedo por fin bajar al cauce, sino porque significa que se puede transitar por el cauce. Aunque puede ser también una vía de escape de barranquistas que han descendido por el salto Tonásoro. No importa, el caso es que logro llegar al cauce. La ladera opuesta es una pared vertical de color bermejo.
Empiezo a recorrer el cauce que tiene grandes rocas que sorteo como puedo y mucha vegetación. Tanto a la izquierda como a la derecha las paredes son verticales. Un lugar inquietante, si viene agua repentinamente no hay escapatoria. Tras un tramo recto paso una zona de desfiladero angosto con piedras y charcos. Después viene una zona más ancha con lecho de grava, pero desafortunadamente tras unos 300 metros me topo con un salto. De unos diez metros, imposible. Pero encuentro un sendero por la izquierda. Un sendero algo expuesto al principio que me lleva por la ladera izquierda llaneando sobre los 1120m. Me gusta haberlo descubierto. Tras recórrelo unos 100 metros bajo por una ladera con no mucha pendiente hacia una gran piedra, del tamaño de un chalet pequeño. Bajo entre jaras. Por debajo de la gran piedra hay dos hermosos almendros con líquenes. Me acerco al cauce. Pero no puedo bajar. Sólo me separa una caída de tres metros que con imaginación podría destrepar, pero que me sería muy difícil subir si no pudiese seguir bajando por el cauce. También me disuade un bardo gigantesco de zarzas secas en el cauce. Y por último, me disuade el hecho de que hay un gran salto más abajo (Salto del Fraile) de unos 50 metros de alto. Sin nervios, poco a poco, regreso al sendero y sigo por él hacia la derecha. Me alegro cada vez más de haberlo descubierto. No se ve la continuación, pero la voy encontrando, tiene un tramo bastante expuesto, lo supero. Unos 200 metros y cuando doblo un pliegue de la ladera compruebo que no sigue a la misma altura y que sube por la ladera.
Me quedo a comer aquí. Durante la comida puedo ver bien la estructura de la ladera opuesta, son capas y capas de basaltos, ninguna muy espesa, sin almagres intermedios, eso significa una larga serie de erupciones volcánicas durante cientos de miles de años derramando capas de lava. Tras el descanso subo por la trazada del sendero por la ladera. He descartado volver a intentar descender al cauce, ya he agotado mis reservas mentales. Ahora de lo que se trata es salir del barranco. Que está en lo alto limitado por un risco vertical. El sendero me eleva con suavidad y después tuerce bruscamente a la izquierda, supero un primer risco y sigo después hacia la derecha subiendo poco a poco hasta que llego a lo alto sin grandes dificultades. Puede que este sendero sea una vieja vía para acceder al cauce del barranco. Ahora bajo por el sendero por el que subí y en la era del Refresco tuerzo a la derecha por un sendero que ya no existe, pero que puedo seguir gracias a hitos y el trazado del sendero que veo en la app de Wikiloc. Cuando llego a una loma ya es fácil, sólo hay que bajar por la loma. Llego a una caseta (Casa de la Gasolina) donde hubo motores. Y tomo a la derecha por el sendero que baja hacia el cauce. Es un sendero transitado, ancho y cómodo por la ladera dramática por sus formaciones rocosas, más bien lisas que parecen recién hechas con moldes de plástico. Bajando distingo en el cauce las instalaciones (dos casetas de piedra) de una galería abandona (Galería La Viña).
Cuando ya estoy muy cerca del cauce me desvío a la derecha en una bifurcación (Bifurcación 7). Voy a ver si puedo ver el gran salto del Fraile. El sendero va por la derecha del cauce, que parece transitable, aunque yendo por el sendero debe ser mucho más sencillo. Entre jaras, matorriscos, tabaibas majoreras, vinagreras y esquivando piedras avanzo unos 250 metros hasta que me lleva al cauce un tramo corto y después vuelve a ir por la derecha del cauce. Todo el rato en ascenso. Por la izquierda grandes riscos verticales, incluso invertidos. Al poco de ir por el cauce hay un pequeño salto que a la izquierda tiene una fuente en un altillo (Fuente el Dornajito), la fuente mana agua y tiene culantrillos, por aquí hay fuente (Tío Arístides) que no localizo. Subo el salto, tiene piedras estratégicas puestas en la base. Sigo por el cauce y después el sendero va por la ladera. Es un sendero muy entretenido, algo invadido de plantas. En unos 300 metros llego de nuevo al cauce. Empiezo a oír el tintineo de las esquilas de un rebaño de cabra. Sigo por el cauce con cierta dificultad unos cien metros más hasta que tengo una buena visual del salto del Fraile, imponente, gris, vertical. Por la derecha y por debajo las cabras se mueven ramoneando, al cabrero no lo logro ver, sólo alguna voz de vez en cuando. Visto el salto regreso. Empieza a llover. Abro el paraguas. Con cierta tensión porque las plantas me mojan los pantalones y por el mal augurio de lluvia en el cauce de un barranco la vuelta la hago sensiblemente más deprisa que la ida.
Vuelvo a subir hasta la caseta de la Gasolina y después sigo por la derecha por un sendero fácil (no uno entre muritos más a la izquierda) y llego a una casa y el asfalto. Hace un viento muy desagradable. Elijo lo más sencillo. Bajar por la pista. Que tras unos 200 metros es la misma que por donde me subió el taxista. Es una larga bajada por lomas suaves con casas aisladas y muchos viejos muros de bancales. La vista al mar me hipnotiza. Sólo una franja está iluminada, pero con tanto brillo que me ciega y me tengo que poner las gafas de sol. La Gomera, que en otras excursiones he logrado ver con total nitidez, está hoy casi completamente por las nubes. Apenas pasan coches. Veo un sendero que cruza el barranco a la izquierda. Una era. Y después de una bajada de unos 400 metros de desnivel llego a la carretera y me refugio en una parada de Titsa.
Espero unos 20 minutos y aparece la 417. Se suben jóvenes en cada parada. Después de un largo recorrido en el que sube a Adeje, el pueblo, llegamos a la estación de Costa Adeje justo a tiempo para que me suba en la 110 de vuelta a Santa Cruz.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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