• Excursión 1420. 28 Julio de 2022. Jueves.
Erjos – Monte del Agua – Barranco Cochinos – Erjos – El Tanque.
Municipio: Los Silos. El Tanque.
ENP: Parque Rural de Teno
De 10.34 a 18.16h. De 1000 a 1170 a 510 a 1000 a 620m.
Distancia: 23,9km. Duración: 7h 42m
Desde Erjos recorro parte de la pista Monte del Agua que atraviesa la parte superior de la cuenca fluvial del barranco de Los Cochinos. Por senderos desciendo hasta la cuenca del barranco, a un lugar amplio con grandes árboles y descubro otro sendero para acceder al cauce, por el que salgo a un sendero PR, y después hago un gran rodeo por otros senderos entre laureles de vuelta hasta Erjos y por pistas agrícolas despejadas voy hasta El Tanque
Todavía con bastante calor y peligro de incendio en los pinares prefiero hoy un recorrido por el bosque húmedo de Teno, por senderos alrededor de la Ruta del Monte del Agua entre Erjos y Las Portelas. Antes de salir imprimo un mapa de la zona donde están todos los tracks que he recorrido por la zona. Por si acaso llevo también el mapa de Alpina de Teno, aunque al final, no lo voy a usar.
Más como un autómata que con ilusión por esta excursión salgo de casa con tiempo para llegar a tomar la 460 en El Tanque. Me planto en la parada de Erjos frente a la ferretería donde todavía están sacando los cachivaches que exponen por fuera y en quince minutos aparece la 460 (10.23h). Más claros que nubes y un poco de fresco aquí. En el trayecto, corto, me dejo echar de un lado para otro en las curvas, ya se notan las obras de la nueva circunvalación en Barrio Nuevo. En poco más de diez minutos me estoy bajando en Erjos con cielos despejados. Que de una manera tan automática sea capaz de traer mi cuerpo, mi mente todavía no, hasta aquí, hasta este lugar tan lejano es algo fantástico. Eso es que mi mente ha aprendido lo bien que me lo voy a pasar y ya me facilita las cosas, sin dudas ni historias. Vale. Echo a caminar por la carretera hacia arriba y en un par de minutos me desvío a la derecha por una pista donde están trabajando para adaptarla para personas de movilidad reducida. Mirando hacia las cumbres a la derecha veo cómo nubes vaporosas suben por la ladera y se disipan un poco más arriba. Enseguida confluyo con un viejo camino ancho y giro a la izquierda para seguir subiendo (PR 51). Es un camino rodeado de muros altos de piedra de las que salen los rejos de las zarzas con los que me rozo por el puro placer de notar su resistencia y como arañan mi camisa y mi chaleco. En ligero ascenso el camino va por el cauce de un barranco muy somero. No es ningún camino emocionante. Tras medio km giro a la derecha y empiezo subir hacia una casa que tiene un par de coches aparcado por fuera y que puede ser una de esas del Airbnb. La paso por la izquierda y sigo subiendo, cada vez con más pendiente por un camino muy trillado que tiene a ambos lados desviaciones hacia campos para sembrar. La vegetación va cambiando a medida que subo con más plantas autóctonas. Llego a lo alto de un pico (El Mosquero, 1100m) donde hay una piedra vertical rojiza hincada en el suelo. Este pico es parte de una pequeña cordillera con varios picos más y puedo ver desde aquí, a simple vista, que en cada pico hay una piedra como esta. Un cortafuego, que mantienen abierto, recorre las cimas, y, de hecho, puedo oír como unas máquinas están trabajando hacia abajo, desbrozando el terreno del cortafuego. Lo que me gusta de este sitio es la vista amplia sobre el valle alargado que empieza en Erjos y continua hacia arriba, hacia su cierre cerca del puerto de Erjos, y la vista es estupenda por el dinamismo de la carretera que recorre contoneándose y ajustándose a los innumerables pliegues de las laderas, el dinamismo se lo dan los coches que circulan, y que desde lejos hasta me resultan agradables. Me echo a la izquierda y empiezo a recorrer bajando y subiendo las cimas de la cordillera. Con los prismáticos puedo ver grupitos de personas que como hormigas delgadas caminan un poco aleatoriamente hacia el mismo sitio a donde yo voy, vienen del bar Fleytas por el recorrido más popular, que tiene la ventaja de pasar al lado de Las Lagunetas, pero secas hace años, no tiene tanta fuerza como este por las cimas. Hacia la izquierda de las cimas la ladera tiene poca vegetación, pero a la derecha es muy densa de fayas, acebiños, laureles y brezos. Unos cinco minutos largos y llego a una llanurita donde termina la pista que viene de Las Lagunetas y de la que salen tres caminos, uno a la izquierda (sin salida), otro, en el centro, por la arista (el corta fuego), y otro a la derecha que es por donde sigo yo. Es un largo sendero que va por el bosque húmedo, y es fantástico no solo por el bosque sino por lo llano que es. Hoy huele a “bosque húmedo” seco, lo cual parece contradictorio y sutil, pero es como lo siento. Por arriba y por abajo se extiende el bosque anárquico de troncos medio caídos junto con otros en plena forma y plantas pequeñas en los bordes, con fuertes pendientes tanto hacia arriba como hacia abajo. Me siento bien aquí, aunque no me vuelve loco como cuando en invierno o en primavera tiene un aroma fuerte o está lleno de flores, de las morgallanas y las patas de gallo. Lo bueno, sobre todo, es que voy a la sombra, y eso es lo que quería para hoy. Tras unos diez minutos sigo a la derecha en una bifurcación, paso entre grandes piedras y después hay un fantástico mirador hacia la cuenca fluvial inmensa del barranco de Los Cochinos. En menos de un minuto llego a otra bifurcación donde también elijo a la derecha (durante unos años este ramal a la derecha que lleva a la fuente seca de Los Loros (1140m) estuvo tapada por ramas y troncos, ya no, ahora está bien diáfano el paso). Enseguida llego y paso la fuente que está al lado de grandes rocas basálticas y bajo viñátigos. Ya lleva seca hace tiempo, su tubería de acceso por detrás está rota. Paso la fuente y por un sitio que no se ve claramente bajo un poco y ya después sí se ve el camino que sigue a la izquierda y enseguida cruza un barranco pequeño y muy umbrío (La Florida), aunque hoy menos por la luz que se mete entre las ramas altas. Los árboles son laureles, loros, tienen los tallos gruesos y contorneados y no crecen verticales sino contoneándose y cubiertos de musgos verdes espesos. Es un bosque viejo dominando por los laureles y en este paso de barranco por encima hay grandes rocas grises descubiertas que aclaran el paisaje al reflejar la luz que entra entre las copas de los árboles. Una brisa fresca sopla del norte y las ramas se mueven y cambian las formas de las manchas de luz en el suelo. Nunca lo había visto así, con tanta luz, tan espectacular, me paro a hacer fotos. Sigo después por este sendero que va cerca del borde superior de la gran cuenca fluvial y más o menos claro por entre los laureles. Más adelante paso el sitio donde debe estar la fuente de Sabugo, pero que no he logrado localizar, tampoco hoy, el sitio lo marcan dos hitos, uno es un cilindro azul de cemento y el otro es una pequeña columna de piedra (M P). A la derecha de ellos hay un roquedal cubierto de plantas que rodeo pero sin éxito para lo de la fuente. Continúo por el sendero en este día maravilloso de luz y de brisa con la temperatura perfecta, ni fría, ni caliente, estimulante y que va animando los árboles a medida que los paso y cuyas ramas crepitan y hacen todo tipo de ruidos, algunos rítmicos parecen humanos. A veces el sendero se acerca mucho a la parte alta donde se ve claramente un cambio de vegetación, pero nunca llega a subir del todo y se mantiene por dentro del bosque, donde no veo otros árboles que no sean laureles.
Tras unos diez minutos fantásticos llego a un camino ancho (1090m). Giro a la derecha y en menos de un minuto me desvío a la izquierda en una bifurcación para seguir, en ligera subida, por otro camino ancho. Poco después el camino se hace ligeramente confuso al atravesar una zona llana y hay que echarse a la derecha un poco para empezar a ir por una arista que apenas sobresale y por la que pronto el camino se transforma en un sendero por el que sigo en ligero descenso por la ladera de una loma (que va del Alto del Camello a la Morra de los Tomillos). El bosque sigue dominado por los laureles, pero se nota un ligero cambio de ambiente, por aquí no hay tanta humedad. Me gusta mucho la manera en que el sendero va descendiendo por la ladera de la loma en este día tan luminoso que le da un aspecto tan optimista al monte. Y, casi de repente, el sendero da a un claro con vistas espectaculares sobre la inmensa cuenca fluvial del barranco de Los Cochinos, este sitio se llama la Casa de los Tomillos, pero no hay ya ninguna casa aquí, ni restos. De aquí surgen dos senderos, una que se echa a la izquierda y baja hacia la pista de la Ruta del Monte del Agua y otro, el que sigo yo, a la derecha, que empieza medio oculto bajo unos escobones. Aquí ya hay más variedad de plantas y es bastante más seco. Es un fantástico sendero que baja haciendo zigzag y con mucha más luz, es la primera vez que lo recorro. Un poco más abajo hay otro mirador espléndido sobre unas rocas. A veces el sendero se pliega tanto que veo casi pegado por debajo el siguiente tramo recto, nunca atajo. Tras bajar de la loma el sendero desemboca en una pista o camino muy ancho que vuelve a ir por una zona húmeda bajo los laureles y que va rodeando los pliegues de varias lomas y pasando dos barrancos, el primero se llama Hoya de Las Raíces, el otro más pequeño no tiene nombre. De nuevo los laureles son muy altos y gruesos y la pista está muy llena de ramas caídas, señal del poco tránsito. Después de pasar esos barrancos el sendero baja haciendo zigzag, y paso un sendero a la derecha (poco visible) por donde pasé en otra excursión (la 1257) y casi a la vista de la pista de la Ruta del Agua el sendero sigue bajando con un zigzag muy exagerado hasta que acedo a la pista. Me echo a la izquierda porque ahora quiero bajar a la galería del barranco de Los Cochinos. (La infame galería por donde se adentraron unos senderistas con un final trágico para algunos de ellos, pero yo no quiero bajar por el morbo sino por el sitio, un cauce ancho con enormes árboles y por donde está un túnel que atraviesa la montaña hacia Cuevas Negras, quiero echarle un vistazo). En la pista y después de pasar el cauce de un barranco (Hoya las Raíces) trato de localizar en la ladera derecha un mocán (Mocán de la Ruta del Agua) que está en la relación de árboles monumentales de Tenerife, pero no lo logró identificar. Entre laureles, afollaos, y fayas el mocán no es un árbol tan alto ni tan característico para que sobresalga. Además, no me puedo acercar a los árboles porque la pendiente a la derecha, donde supuestamente está, es muy fuerte. Tras unos diez minutos por la pista me desvío a la derecha por un camino señalizado (PR 54), el que baja a Los Silos vía las Moradas. La verdad es que no tengo una idea absolutamente clara de lo que implica en tiempo y esfuerzo bajar hasta la galería del barranco de Los Cochinos, pero me dejo llevar, me dejo llevar por el día y porque casi todo lo he hecho en descenso y no estoy cansado. Tampoco tengo claro que haré después de bajar a la galería si seguir bajando hasta Los Silos o volver a subir. De momento bajo por este precioso sendero que va por la ladera de una loma alargada, y que transcurre a la sombra de los árboles: acebiños, laureles, madroños, brezos, afollaos, fayas. Tras un tramo recto se echa a la izquierda y pasa el cauce de un barranco, apenas se nota, y después rodea otra loma y llega a una zona llana donde hay una bifurcación. Tomo a la derecha para seguir bajando ahora por una pista ancha (Pista de las Calabaceras) con muchas plantas variadas en los bordes y por donde sí localizo un par de mocanes.
En unos cinco minutos llego a una zona llana despejada donde hay en la parte izquierda un monturrio de arena al que me encaramo y por donde empieza el sendero que baja al cauce del barranco. Es un sendero vertiginoso con una inclinación prodigiosa (pendiente cercana al 50%) que baja por la arista de una loma y por donde tengo que ir frenando y agarrándome a los arbolitos, es una bajada fantástica y maravillosa, y tengo claro que después lo tendré que subir. Hay marcas de spray violeta en algunos lugares. Cuando he descendido unos 100 metros de desnivel el sendero se echa a la derecha (punto A) y llanea y baja con menos desnivel. Y por fin en un minuto alcanzo el cauce del barranco de Los Cochinos. Entra la luz y paso el cauce seco por una zona de grandes piedras y bastante angosto. Por aquí hay más marcas de color violeta señalando los sitios dudosos. Después sigo bajando cerca del cauce por el lugar más lógico hasta que llego a una zona amplia y llana (Hoya la Gollada) donde hay laureles gigantescos, laureles que crecen en pequeños grupos de troncos pegados y todos cubiertos de musgo verde. Y por aquí surge el agua, hay una construcción de cemento para encauzar el agua que puede correr por el barranco y después un distribuidor a rebosar de agua que sale de la galería (Heredamiento de Daute) que tiene la bocamina cerca. Es un ecosistema dentro de un ecosistema húmedo. Los laureles tienen todo el espacio del mundo para crecer enormes con una humedad garantizada en el fondo del barranco. Además, parte del agua que sale de la galería se derrama por el cauce del barranco y sigue hacia abajo creando otros espacios húmedos y un rumor delicioso. Yo sigo bajando un poco más porque quiero localizar la entrada al túnel por donde pasa un canal. No es fácil, me cuesta un rato y lo consigo gracias a seguir los raíles estrechos entre zarzas que me llevan a una ladera expuesta sobre el cauce con agua, y tras unos cien metros a la entrada al túnel. A la entrada hay muchos sacos de arena, señal de que hay trabajadores que lo mantienen y que deben de venir con regularidad. El canal va con mucha agua y el túnel es bajo así que si quisiera atravesarlo tendría que ir inclinado y dentro del agua, definitivamente no es lo mío, he venido a chequearlo y ya lo he hecho. Me doy la vuelta. Y en la vuelta descubro algo muy interesante: el canal atraviesa por un acueducto el cauce del barranco y sigue al otro lado (Al día siguiente al definir el track veo, en el mapa, que al lado de este canal (más adelante) sale un sendero que va a dar al sendero de Los Silos cerca de las Moradas de Arriba, sendero que he estado buscando en otras ocasiones, y que además este canal un poco antes de Las Moradas de Arriba se vuelve a meter por otro túnel hasta el barranco de Los Pasos, y que desde ahí otro túnel lleva hasta El Palmar. No creo que vaya a tratar de recorrer ninguno de esos túneles, pero sí me gustaría comprobar si hay un sendero al lado del canal hasta las Moradas de Arriba).
El día sigue luminoso y alegre y es fantástico estar hoy aquí. Me quedo a comer al lado del depósito de agua. Qué mejor sitio que este. La verdad es que no me gusta tener que subir después de haber comido pero hoy no tengo otra alternativa, sólo ir despacio. Inicio el regreso por cerca del cauce entre los árboles gigantescos y guiado en momentos por las marcas de spray violeta. Al regresar al punto A veo que hay una marca muy aparatosa, a la izquierda, por donde he bajado y por donde ahora debería subir, pero en realidad la marca está porque esto es una bifurcación y un sendero sigue a la derecha. Y es por donde sigo. A ver a dónde me lleva. De entrada, algo cubierto de plantas que atravieso. Después sigue en ligero ascenso o llaneando y pronto llego a un sitio que parece su final, una masa impenetrable y súper densa de zarzas tapa la continuación del sendero, pero entonces me doy cuenta de que estoy pegado al cauce rocoso y despejado de un pequeño barranco (Fuente Finela) y que puedo bajar al cauce, bajo, y lo cruzo y al otro lado, paso bajo los rejos de unas zarzas y puedo continuar. Esto es maravilloso. El sendero más o menos ancho sigue, en general, muy claro y evidente y va atravesando zonas de vegetación de transición, y rodeando riscos y cruzando barranquillos, y pasando por zonas de helechos secos y varias veces parece que va a terminar, pero no, sigue y sigue. Se va elevando y por fin atraviesa en una larga tirada recta una zona más llana y llega al sendero de Los Silos (765m). La entrada/salida de este sendero está medio tapada por ramas y unos 20 metros antes de salir hay un poste pequeño con una equis. No me puedo sentir mejor después de haber descubierto este sendero. Sabía de su existencia y una vez lo intenté desde este lado y no pude porque estaba muy cerrado, lo deben haber recuperado los trabajadores que mantienen el canal que pasa por el túnel (o puede que sea otro). Ahora ya me he decidido y voy a subir hasta Erjos para tratar de tomar una guagua que me lleve hasta El Tanque y si no lo logro ya bajaré desde Erjos hasta el Tanque por una vieja pista sin uso apenas. Prefiero esto a la infernal bajada, al sol, hasta Los Silos, con un firme rocoso muy irregular y sin apenas cubierta vegetal. Con toda la moral del mundo empiezo la subida por un camino ancho con pocos árboles y que incluso tiene un poco más arriba una zona ancha en bajada con vistas estupendas y despejadas sobre la masa verde enorme a la izquierda en la que destacan los puntos claros de los granadillos amarilleando, son sus pequeñas hojas cayéndose. Lo demás son variaciones de verde. El día sigue estupendo y despejado, un día glorioso y me cuesta menos de lo esperable la subida por este sendero por el que me cruzo con una pareja de senderistas.
Al llegar a la pista del Monte del Agua tuerzo a la izquierda y empiezo el largo recorrido hacia Erjos, la única pega de este recorrido es que es en subida constante, aunque siempre o casi siempre a la sombra de los árboles con la luz entrando y formando figuras en el suelo de la pista ancha. Y así pacientemente la voy recorriendo. Cerca del final me asomo en el balcón de madera que es un mirador magnífico hacia la cuenca. Cerca de las antenas llamo por teléfono a Titsa y me dicen que la 460 va a pasar por Erjos en dos minutos. Imposible. No me da tiempo. De hecho, tardo dieciséis minutos en llegar a Erjos. Vale. No importa. Callejeo un poco por Erjos sin salir a la carretera general y empiezo a bajar por la calle La Unión entre casas dispersas y ya después por el puro campo por una pista de cemento (Camino Guanche). Es un campo de terrenos llanos donde crecen las zarzas, y los helechos y los hinojos, la vegetación de sustitución de los campos que se han dejado de cultivar. Esta zona llana debió ser el granero de Erjos. Ahora son todos terrenos con viejas puertas de metal casi sepultadas por las zarzas donde prácticamente no se cultiva nada. Sólo en algunos trozos a la derecha de la pista hay una hoya con coles y millo. En los 850m en una zona más pendiente atravieso un bosquete de laureles y brezos con roquedales y después llego a la carretera general donde un trabajador me impide bajar por las obras de la nueva circunvalación. Tengo que seguir por la carretera unos cinco minutos y en la siguiente entrada a la izquierda (calle Las Castras) sí puedo bajar y enseguida cruzar la carretera polvorienta por donde algún día pasará la carretera de cierre del anillo insular. Después sigo bajando por la calle la Asomada que tiene una curva-mirador muy buena cerca ya de El Tanque y en unos dos o tres minutos llego a la trasera de la residencia de ancianos donde dejé el coche.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Erjos – Monte del Agua – Barranco Cochinos – Erjos – El Tanque