• Excursión 918. 5 Marzo de 2019. Martes. (Anaga 148ª).
La Cardonera. Canal Los Catalanes. Canal Guañaque.
Municipio: Santa Cruz de Tenerife.
ENP: Parque Rural de Anaga
De 15.17 a 18.26h. De 157 a 455 a 157m.
Distancia: 6,2km. Duración: 3h 9m.
Recorrido variado, aventurero, siguiendo una tubería por la parte superior de la ladera del barranco de Valle Seco hasta cruzar por un túnel largo (300 metros, canal Catalanes) al barranco de Tahodio. En este barranco desciendo por un precioso sendero bien trazado y claro hasta otro canal (Guañaque) que recorro hasta cruzar por otro túnel al barrio de La Cardonera en Valle Seco
En este martes de Carnaval voy a tener mi pequeña aventura. Lo parece anunciar el hecho de que vaya pertrechado con un casco porque posiblemente tenga que pasar dos túneles. Mi objetivo es seguir un sendero que va por la ladera izquierda del barranco de Valle Seco. Tengo otros (atravesar dos túneles) pero esos están en duda.
Como el tráfico está completamente caótico en Santa Cruz me decido por ir en mi propio coche hasta La Cardonera en Valle Seco. La Cardonera es un pequeño barrio de casas dispersas distribuidas en una ladera con bastante pendiente. Dejo el coche en una placita (Calle Tea) ya ocupada por varios coches y con sitio para el mío. Aquí los sitios deben estar contados. Me aseguro bien de que no interrumpo el paso a nadie. Hace calor, pero no es una cosa exagerada. Empiezo a subir hacia la Cantera (excursión 903) por una calle empinada (Caoba), después en una bifurcación sigo por la que sale a la derecha (Calle Subida a la Cantera), tras unos 300 metros cuando llego al final de esta calle sigo por un sendero que va a dar a un canal con vistas fantásticas hacia el barranco de Valle Seco llego a la cantera. Qué lugar tan fascinante. Las paredes cortadas a cuchillo son totalmente verticales, rojizas. Es un enorme cubo el que han ido excavando. Me doy una vuelta por el interior. El sol alto marca los relieves de las paredes rojizas, cortadas a tajo. Palés de madera forman rampas para las acrobacias de los motoristas que suelen venir a practicar. Entre el ruido y lo angosto y aerodinámico de las paredes y rampas debe ser una experiencia muy intensa estar presente con motos en acción. Casi exhausto mentalmente me salgo de la cantera.
De nuevo en la tranquilidad sigo por el sendero que se ve de cerca y también claramente como sigue a lo lejos y que va al lado de un canal (Guañaque). La continuación correcta es salirse por un sendero que sube a la izquierda y que está antes de un grifo, pero como no lo sé, sigo hasta que llego a un registro donde termina el canal y sigo unos 200 metros por un sendero más o menos transitable hasta un barranco ancho y vertical (barranco La Canalita/Hoya la Cancelilla). Empiezo a recorrerlo, es realmente complicado, se puede ir avanzando entre cornisas y subiendo y bajando, pero tras lograr pasar dos sitios complicados pienso que debe ser más fácil. Retrocedo hasta el distribuidor y con el mapa en la mano retrocedo por el sendero hasta que por fin localizo la subida, cerca de un grifo. Vale. Empiezo a subirlo. Es un sendero claro que sube hasta una cresta rocosa, la cresta que bordea el barranco a donde me acabo de meter (La Canalita). Después ya no hay ningún sendero claro, sólo retazos, pero debe ser por aquí para evitar/rodear ese barranco por su parte superior (ya voy teniendo una idea intuitiva de la lógica del trazado de senderos para evitar los obstáculos de esta endiablada orografía). Me gusta, además, subir por estas crestas rocosas, que salvan mucho desnivel y tienen vistas estupendas al barranco de Valleseco y a sus curvas y paredes, con perspectivas profundas hacia arriba. Abajo todavía veo un pequeño barrio (La Quebrada) con varias canteras al borde de la carretera. Según subo ya veo un canal arriba y me da una alegría grande cuando llego a una tubería (320m). Bien. Primer problema resuelto. Tuerzo a la derecha y sigo por el sendero que ahora va llaneando con ligeras subidas y bajadas rodeando varias aristas del barranco. El sendero es claro, bien trazado y es una preciosidad de recorrer, sobre todo cuando llego a una arista y tengo la vista de la siguiente hoya del terreno, es como una sucesión de paisajes que se abren, cada valle y cada hoya tiene algo particular y diferente. La vegetación baja y xerófila no interrumpe nunca el sendero. Voy siguiendo la tubería: por abajo, la mayoría del tiempo, pero, también, a veces por encima. Y llego al punto decisivo, al túnel. Vengo preparado para entrar, traigo el casco, pero he dejado la decisión de entrar o no hasta el último momento, no lo he querido pensar. Vamos a ver.
Es un túnel de unos dos metros de alto, ocupado por una gran tubería de cemento, enorme, que ocupa más de la mitad del espacio, y a su izquierda queda el hueco justo para una persona. En este momento me viene a la cabeza una mezcla de muchos rostros de jóvenes estudiantes, de esos a los que les di clase, y esa mezcla de rostros confluye en uno, nadie en concreto, que me impulsa a entrar, me impide continuar (por el sendero) sin entrar, es algo curioso, que no analizo demasiado. El resultado es que inmediatamente me pongo el casco que he traído y enseguida me lanzo al túnel, a recorrerlo. Es angosto, es estrecho, sólo hay espacio para mí, la tubería es lisa, regular, en contraste las paredes son irregulares y llenas de picos. Voy concentrado, sé que el túnel no es muy largo, unos 300 metros, y no dejo que me asalten pensamientos de claustrofobia y ahogamiento. No va en línea recta, va haciendo curvas. No veo la luz al final del túnel y no puedo ver su final sino hasta que estoy muy cerca de alcanzarlo. Lo consigo, llego al otro lado, salgo al exterior. Sólo he tardado seis minutos en cruzarlo (16.39-16.45h) pero que intenso ha sido y que alivio al salir. Ahora estoy en el barranco de Tahodio, y es mucho más seco que el de Valleseco (una pequeña ironía). Qué pase lo siguiente.
Ahora ante mi tengo un sendero con reborde de piedras que baja muy recto y que tiene un cable de acero como sujeción de seguridad, aunque, en realidad, no es necesario, el camino es ancho y no está expuesto. Tras la primera bajada recta llego a una arista del barranco y al dar la vuelta veo abajo, el puente de hierro (Los Polvorines/Puente de Hierro Alto) al lado del pequeño barrio encaramado a una esquina del barranco. Ahora me acuerdo de la primera vez que pasé por allí (excursión 351) y subí por ese barrio y vi este canal/sendero y traté de averiguar cómo subir aquí, no lo logré. Ahora lo estoy recorriendo, fantástico. Al pasar esta primera arista veo muy bien el trazado del sendero que va recorriendo las laderas. Tiene muchos muros de piedras sujetando el sendero en las laderas más verticales de las laderas. Voy en vilo, es maravilloso este camino. Sigue descendiendo. Al llegar a la arista sobre el puente de hierro no logro ver la continuación, ya sé muy bien de estas cosas, los cambios de vertiente dan problemas. Veo los restos de una tubería y sus soportes, tubería que baja muy recto hacia el puente de hierro pero no me da buena espina así que regreso por el sendero tratando de buscar un sitio más sencillo de bajada, pero no lo logro, hay un sendero de bajada pero termina enseguida, regreso a la arista sobre el puente de hierro y entonces sucede lo mágico, ahora sí veo el sendero de bajada, no está muy claro pero es, va hacia la izquierda y tras unos zigzags empata con la bajada por los restos de la tubería arrancada y va recto hacia el puente de hierro, pero antes de llegar a él encuentro el canal de continuación (240m). Es un canal (Guañaque) ancho y bueno, está seco. A su lado va un sendero. Se ve que tuvo que ser importante, el trazado es cómodo, cruza un barranco vertical con un gran salto por un puente (el abismo a la derecha es sobrecogedor), un puente ancho, y después vienen tres tunelitos en esquinas. Espanto a una cabra apestosa (intenso olor a sebo rancio) antes de uno de los túneles. Esta parte del recorrido también me gusta mucho. Voy viendo las fincas del barranco de Tahodio y también en algunos tramos alcanzo a ver el barrio de la Alegría. El canal hecho de mampostería rojiza es interesante. El sendero al lado ancho y claro. Y de nuevo llego a otro punto decisivo, otro túnel, ya contaba con él, pero este acojona nada más verlo, la entrada está casi totalmente tapada por derrumbes de piedras, y tengo que agacharme y medio reptar para penetrar. Llega un momento en que la valentía me la da el saber que cualquier alternativa me llevaría mucho tiempo y de nuevo me surge ese rostro difuso de los estudiantes que de nuevo me impulsa a entrar, me pongo el casco y para allá que me meto. Y en cuanto paso las piedras que medio obturan la entrada el túnel es uniforme, más ancho que el otro y lo mejor es que se ve el final, veo la luz del otro lado. Este es más corto que el otro (150m). Sólo me inquieto cuando cerca de la salida veo un muro, pero no es ninguna puerta es sólo un muro de una instalación de agua que hay por fuera. Me ha llevado sólo cuatro minutos (18.02 a 18.06h) pero son cuatro minutos de otro tipo de medida temporal que deben equivaler a horas del tiempo normal.
De nuevo aparezco en otro mundo. Ahora estoy a la sombra en un sitio mucho más húmedo y más acogedor, muchas casas dispersas por la ladera, estoy en el barrio de la Cardonera, por donde empecé. Veterano ya recorro el sendero al lado del canal y cuando ya lo he recorrido un buen tramo me salgo por una vereda al lado de una casa, donde cómo no, me acosan unos perrillos. Paso unas huertitas y salgo a una pista y ya por ella llego hasta donde dejé el coche.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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La Cardonera (Valle Seco) a Canal Catalanes y Canal Guañaque