• Excursión 685. 3 Agosto de 2017. Jueves.
Barranco del Infierno.
Municipio: Adeje
ENP: Reserva Natural Especial Barranco del Infierno
De 9.56 a 13.16h. De 360 a 560 a 360m.
Distancia: 6,6km. Duración: 3h 20m
Fantástico recorrido por el barranco del Infierno con dos zona claramente diferenciadas, la seca (dos tercios) y la húmeda, un vergel de agua y sauces vigorosos con castaños con el remate final de la cascada en un tramo angosto e impactante
Por fin voy a visitar el barranco del Infierno, el famoso barranco. Junto con el Teide, el paisaje lunar en Vilaflor y el barranco de Masca son las cuatro atracciones naturales turísticas más famosas de la isla. Me ha costado mucho decidirme, pero gracias a haber comprado la entrada la semana pasada en la mismísima entrada al barranco (estoy en una fase paranoica de compras por internet) puedo estar hoy aquí. Es tanta la fama que tiene este barranco que temo que vaya a ser una desilusión. Me he preparado una lista de unas cincuenta plantas que puedo ver en el recorrido con el libro de Ashmole y Ashmole. Muchas de las plantas ya las conozco, pero algunas las he estado estudiando hasta el último momento para lograr identificarlas (madama de risco, jediondo, romero marino, duraznillo, alhelí de medianía, mataprieta, picopajarito, lechuguilla de Teno y sonajera). Llego a las oficinas de entrada (9.34h, 340m, 29º) y uno de los encargados nos da instrucciones a una pareja de senderistas y a mí sobre el barranco y que no nos detengamos en determinados sitios ni siquiera a hacer “meditación” por el peligro de desprendimientos. El casco es obligatorio en todo el recorrido, yo llevo el mío.
Tras pasar una puerta empieza el recorrido por un empedrado bastante llano. Nada más entrar me impresiona la vista del barranco, una abertura recta de paredes amplias verticales que se adentra en la montaña. El día está despejado y el calor es soportable. El sendero va pegado a una pared y muy por encima del cauce del barranco que va seco. Una gran tubería lo cruza describiendo una gran uve. El ambiente es seco, y las plantas son las propias de los terrenos secos: incienso, balo, tabaiba, verode. Identifico la madama de risco con sus flores amarillas muy ajadas y las hojas puntiagudas muy polvorientas, es una planta de menos de un metro, y el romero marino que todavía conserva algunas flores violetas y tiene las hojas como finos pinchos carnosos. Hay carteles informativos sobre fauna y flora en algunos miradores. El sendero tiene muchos escalones, una clara señal de la domesticación de este camino. Hay una curva interesante con balos grandes en un barranco (Macayonse) donde se ven dos canales por arriba, uno de ellos con un bonito puente de piedra. La ladera de enfrente sigue impresionante y entre las tuneras distingo alguna sabina, pequeña y redondeada. Más adelante y a unos 20 metros sobre el sendero hay un almácigo grande (462m) con ramas muy desnudas de hojas, pero en buen estado. Es el árbol más grande de esta primera parte seca del recorrido. Identifico más adelante el balillo fino alspispillo con ramas delgadas y florecillas amarillas en las puntas. Dos tercios del recorrido son por la parte seca. Cuando empieza la parte húmeda aparecen los palo sangre, las zarzas y los sauces. La parte húmeda es la parte donde corre el agua en el cauce del barranco que se recoge en un canal que acompaña un buen trecho al camino en la parte seca. Me resulta embarazoso no tener apenas recuerdos de las dos veces que hice este recorrido hace unos cuarenta años, sólo me acuerdo de la cascada del final. Por esa razón me resulta sorprendente ver el vergel que es este barranco, los grandes sauces con sus hojas alargadas están a lo largo de todo el recorrido, ya los había visto en otros barrancos (El Río, el Cercado, en el Batán, en Ortiz) pero nunca tantos como hay aquí.
Hay muchos charcos con plantas acuáticas de pequeñas hojitas, helechos, el agua corriendo. El sendero pasa de un lado al otro salvado por puentes de madera. El barranco se va cerrando cada vez más y en los tramos más estrechos hay carteles para no detenerse, para pasar rápido. Miro hacia arriba y lo que veo son paredones verticales de cientos de metros con piedras embutidas que pueden desprenderse en cualquier momento. También hay dos grandes caídas de agua de sección semicircular (una en los 560m, otra más abajo) donde se deben formar cascadas cuando llueve mucho. Los rincones especiales se suceden. El agua forma una combinación imbatible con los sauces. También hay viejos castaños de troncos retorcidos, en sus ramas frondosas empiezan a aparecer los erizos pinchudos. Un grupo de trabajadores del cabildo están buscando y arrancando una planta invasiva que viene de África (pluchea ovalis) y que medra en los cauces permanentes de agua. Las personas con las que me cruzo saludan con mucha amabilidad, hablando bajo, con una sonrisa en la boca, todos estamos transfigurados por el lugar. Poco antes de llegar a la cascada que no se ve sino cuando estás a su pie, hablo con un empleado del barranco, este debe ser el que chequea la temperatura y la súbita aparición de lluvias y está en comunicación con la oficina base. Le pregunto por los duraznillos, los moralitos y los peralillos y me dice que hay un peralillo más abajo, me dice dónde.
Por fin, llego a la cascada (11.27h, 560m) después de pasar por un estrecho pasillo con una buena bañera formada en la roca. El lugar es realmente estrecho, hay un charco debajo de la cascada fina, y está lleno de mato espuma, otra planta invasiva. Hacia arriba la cascada tiene dos escalones. La cascada está justamente debajo de la montaña Carrasco (excursión 659), es decir en el mapa en línea recta hay muy poco, pero claro hay un desnivel de 500 metros hasta lo alto de la montaña Carrasco. Cuando subí a la montaña vi que había una cresta que continuaba hacia el barranco, pero no creo que llegando al extremo de esa cresta se pueda ver desde arriba la cascada, debe haber algún otro escalón, pero es una idea por si vuelvo a la montaña Carrasco. La cascada es un buen remate para la excursión, una manera agradable de redondear, pero para mí, con mucha diferencia, lo mejor es el tramo húmedo de más de un kilómetro con sus innumerables charcos, sauces y su vegetación.
En el retorno me fijo en las higueras que hay, el peralillo (547m), un mocán (461m) y de nuevo en el aire reverencial de los visitantes. Hay algunos grupos de tuneras en la ladera en la parte húmeda. El desnivel de 200 metros entre la entrada y la cascada apenas lo he notado, se va haciendo muy progresivamente en los más de tres kilómetros del recorrido. A la vuelta y cerca de la salida se oyen los berridos de una cabra en la ladera de enfrente del barranco, pero no logro dar con ella, ni con los prismáticos. Algunos senderistas se paran expectantes, sus berridos son realmente lastimeros.
Regreso a la base (13.16h) y sobre la marcha compro una entrada para volver tres semanas más tarde. Bajo un poco y busco un sitio para comer. Lo encuentro en un espacio amplio despejado, todo de cemento liso, sin decoraciones, al lado de una plaza con una iglesia. Parece diseñado por un arquitecto sádico, hay desniveles fuertes totalmente inesperados, no hay barandillas, sin escaleras de comunicación interior. Brutalismo. Tengo que dar un gran rodeo para llegar a unas gradas. Ni una pulgada de sombra. Lo bueno es la vista despejada sobre el barranco. Impresionante. Aquí me tomo el bocadillo, al fondo un grupo de adolescentes ociosos alterna entre pelearse y mirar sus móviles.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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