• Excursión 923. 18 Marzo de 2019. Lunes.
Barranco Hondo. Camino Bedijo. Las Raíces.
Municipio: El Rosario. Candelaria
ENP: Paisaje Protegido Las Lagunetas
De 15.08 a 19.25h. De 425 a 1000m.
Distancia: 6,2km. Duración: 3h 17m.
Segundo intento de recorrer el camino Bedijo. En esta ocasión empiezo desde abajo, desde Barranco Hondo. Localizo su principio y lo sigo hacia arriba pero me confundo de sendero y la travesía se convierte en una odisea en la que tengo que trepar por una pared arriscada y atravesar una zona de antiguas terrazas totalmente ocupadas por jarales, nuevos y antiguos y de la que logro salir a duras penas
Round número 2 del Camino Bedijo. Repuesto psicológicamente del vapuleo de las jaras la semana anterior decido hacerlo desde el otro extremo. (Si pensaba que eso era un vapuleo espera a leer lo que me pasa hoy).
Dejo el coche en el intercambiador de Santa Cruz y salgo en la 111 (14.25h). Me bajo (11.44h) enfrente del McDonald’s de Las Caletillas con la esperanza de tomar un taxi-guagua que va de Candelaria a Barranco Hondo, pero cuando cruzo la autopista y llego a la parada al lado del McDonald’s me doy cuenta de que ya ha debido pasar, de manera que llamo un taxi que llega pronto (14.54h). Le pregunto por el carrito que está en la rotonda a la entrada del club social (12 de Enero) y me dice que a este sitio le llaman El Borrachito, y que es muy popular. Me deja en Barranco Hondo en la plaza de la iglesia de S. José (15.03h, 423m). El día está estupendo, sin viento y soleado.
Sigo las indicaciones del SL (sendero local) del Camino del Centeno que veo en un gran poster en la plaza. Giro por la calle Felipe Cruz y tuerzo a la derecha por la calle Camino Lomo el Pájaro. En las escaleras vuelvo a ver muchos gatos (Excursión 555), hoy más huidizos, una pequeña hembra embarazada es la primera en huir. Sigo por asfalto hasta los 500m, después por tierra hasta los 550m pasando las últimas fincas con huertas plantadas. De ahí por un sendero-surco hasta que en una bifurcación (580m) tuerzo a la derecha, este es el Camino Bedijo. Claro, de entrada, después algo invadido de plantas, dura poco la parte fácil. Sigue llaneando describiendo un gran arco hasta en unos cinco minutos aproximarme al borde rocoso de un barranco (Hondo). Por aquí sube algo confuso entre terrazas, y al superar esta zona sigue claro muy cerca del borde del barranco. Paso un gran llano (Lucana, 650m) cubierto de corregüelones y yerba baja. Sigo subiendo y llego a una tubería de cemento que cruza el barranco, yo también lo cruzo por un camino que baja al cauce (670m), donde veo un grupo de piedras, y al otro lado, al empezar a subir por un sendero claro veo un punto verde en una piedra, me gusta verlo, voy bien. Subo por la ladera y en una bifurcación me parece más lógica la alternativa de la izquierda (no soy consciente del grave error que cometo) aunque no es lo lógico por el trazado que tengo en el mapa, pero es que es tan clara su trazada, pienso que debe ser este y que no estoy entendiendo bien el mapa. El sendero va muy cerca del borde de la ladera que por momentos es muy empinada y voy subiendo y subiendo. Tengo un primer parón (690m) porque no veo el sendero y me subo demasiado por una pared rocosa, vuelvo a bajar y lo encuentro. Sigue muy pegado al borde del barranco Hondo. Las vistas hacia el barranco son estupendas. Al otro lado en la ladera descubro varios muros de terrazas paralelas. A medida que subo el barranco va siendo más y más profundo. El día es maravilloso para esta excursión. Paso por encima del muro de una terraza y poco después me paro más de diez minutos en una esquina de rocas hasta que por fin encuentro la continuación subiendo por un barranquillo antes de esa esquina. Esta esquina es muy espectacular, está compuesta de grandes peñas cubiertas de plantas. Después el sendero va subiendo poco a poco y pasando por algunos lugares realmente expuestos, de hecho, tengo que agarrarme con las manos a las rocas para pasar estos tramos con seguridad. Y estoy cerca de los 800m y debería estar cerca del lugar a dónde me quedé en la anterior excursión, pero el sendero me va llevando por andenes inclinados que van pegados a paredes verticales, pero nunca acabo de salir de ellos y siempre hay más riscos. Al llegar a una zona de pinos se termina el sendero (900m) y ya no puedo seguir más porque este lado del barranco se torna muy vertical. Aquí es donde cometo un fallo tremendo. Debería haber vuelto, (regresado al sitio donde cruce el barranco bajo la tubería), porque la trazada del sendero en el mapa no tiene un giro brusco a la derecha, que es el que tengo que hacer ahora para superar una pared muy vertical. Y es que tengo que trepar usando más las manos y los brazos que las piernas para ir escalando los escalones verticales donde parece que hay restos de senderos, pero debe ser la forma en que se erosionan de una manera natural. Con una determinación brutal consigo trepar unos 30 metros de desnivel y llegar a una parte llana, pero a donde llego es un jaral denso y antiguo de plantas muy leñosas que se pueden arrancar con las manos, pero que me empiezan a hacer rasguños en las manos y en las piernas. Y no encuentro ningún sendero, es una masa muy compacta de plantas que me llegan por los hombros. La verdad es que ahora no me paro a pensar en mi situación que es un poco desesperada (no me queda mucho tiempo de luz) sino que trato de llegar hasta un árbol que me parece un almendro, señal de una huerta cercana, pero tras más de quince o veinte metros de una luchada tremenda con las ramas secas de los jaguarzos y lograr acercarme al almendro veo que es un escobón. Estoy en los 930m y la conexión del sendero con el camino Bedijo está en los 910m, así que me he pasado por encima. Estoy perdido en medio del jaral, pero descarto totalmente la idea de regresar, tendría que bajar por el risco y me sería muy difícil reproducir el recorrido hasta los pinos, y si no lo lograse llegaría a una parte vertical e imposible, así que de una manera instintiva y ya en piloto automático sigo. Lo que hago es salir de la maraña de las jaras y volver a la parte superior del borde, el sitio llano a donde llegué después de trepar. Lo que sí me funciona es el sentido de la orientación, sé bien hacia donde tengo que ir, hacia unos pinos que veo, que son los pinos que estaban sobre el sendero que hice el martes anterior, pero es difícil calcular a qué distancia están y además estoy en medio de una masa de plantas, estoy como encadenado y apresado entre ramas leñosas y viejas de las jaras, material perfecto para pesadillas. Por un momento pienso que hoy va a ser el día en que tenga que pedir que me rescaten. Pero no me dejo llevar por el pánico. Subo un muro alto de piedras y sigo entre los escobones y las jaras y entonces se me ocurre que si he subido un muro es porque es parte de una gran terraza, parte de un sistema de terrazas paralelas y que lo que tengo que hacer es seguir (hacia la derecha) hacia los pinos por esta terraza y lo más pegado que pueda al muro en sí que es por donde menos plantas tiene que haber. Vale, por el borde, pero sin caerme a la terraza de abajo. Paso un tramo muy denso de escobones y algún almendro y llego a una zona con cerrajones, lo cual me alegra mucho, porque son mucho más blandos que los otros y señal de que estoy entrando en un terreno más húmedo y así poco a poco voy avanzando, sé que es solo una cuestión de insistir en la misma dirección. A veces tengo que agarrarme con las manos a las ramas de los árboles que están en los bordes y confiar en que no se rompan, qué intensidad, estoy poseído por una fuerza tremenda. Más adelante algo me empieza a pinchar y me doy cuenta de que son zarzas y hay un bardo tremendo de ellas, logro zafarme bajando a la terraza de abajo. Y poco después tras pasar una última barrera de jaras antiguas logro salir al camino Bedijo (18.45h).
Impresionante. Ha sido impresionante. Me siento en el suelo, me cambio la camisa y la camiseta, me reviso los arañazos y los rasguños, me los limpio y les pongo cristalmina. Estoy muy cansado, pero lo he logrado, he conseguido salir del tremendo lío en que me había metido. Ahora estoy vapuleado, aunque en relativo buen estado, tengo montones de arañazos pero todos superficiales. En las canillas tengo varios rasguños largos sangrando que seco y curo. En las muñecas tengo tantos que parece que llevo pulseras rojas, el dorso de las manos lleno de puntitos rojos. Vale. Sigo. Subo por el camino Bedijo y ya confirmo que lo he tomado muy arriba así que sin ganas de explorar nada nuevo e ir a lo seguro me doy la vuelta y bajo hasta la confluencia con el sendero, el que cruza el barranco de Bedijo y que ya hice el martes anterior (excursión 921). Vuelvo algo sonado, anticipando qué más problemas iré descubriendo en cuanto se me pase el subidón de adrenalina que tengo. Llego al parking de la ZR de Las Raíces y sigo por la carretera asfaltada. Hace fresco, está nublado, pero nada comparado con las nubes que tengo todavía dentro. Al llegar a la carretera del Preventorio llamo al taxista de El Rosario que conozco (Silvestre). Viene pronto y me lleva a Santa Cruz, al intercambiador (21.20€). Me habla de un seguro para senderistas que ha hecho con la compañía Zurich. Le doy las gracias efusivamente por haberme venido a recoger tan pronto. Nos damos la mano. En el parking de Titsa el empleado es muy amable cuando se me caen los carnets dos veces antes de poder alargárselo. No me cobra nada. En el coche me echo el líquido antiséptico con alcohol en las manos y el dolor es tremebundo, es como si me estuviesen golpeando y pinchando las manos al mismo tiempo, es un dolor tan intenso, casi para desmayarme. Se me va pasando, pero apenas puedo manejar las manos. De vuelta a casa en el coche por la autopista y escuchando la canción” Volare” en la versión de Dean Martin me relajo un poco y me siento psicológicamente de maravilla, físicamente estoy apalizado. Pienso que la manera atrevida de meterme en un lío se corresponde con mis habilidades para salirme de él, que de una manera muy inconsciente sé eso y por eso me subí el risco. Pero no es algo para estar orgulloso, es demasiado arriesgado, es demasiado loco. Sólo volveré de verdad de esta excursión cuando me recupere física y mentalmente de este aventurón. Y todavía me falta el round 3 del Camino Bedijo, lo tengo que lograr. El fallo estuvo en la elección de la bifurcación al pasar el cauce del barranco Hondo, tengo que regresar y elegir a la derecha en ese sendero.
Por la noche en casa con dolores acuciantes y continuos en las manos y en las piernas no tengo tiempo para lamentaciones, tengo que hacer la cena, la complicada cena de los lunes y con una perseverancia que me sorprende me pongo a ello y cuando mi mujer llega ya casi está hecha la pizza de los lunes.
Entrada extra.
Recuperándome de las heridas de las jaras
Antes de lo pensado, dos días después, el miércoles, me acabo de recuperar física y mentalmente de la experiencia traumática de esta excursión. Las heridas han ido curándose bien, eran todas muy superficiales y el resumen de lo que ocurrió es el momento en que salí del jaral y me senté en el suelo, en medio del camino, respirando forzadamente y revisando y curándome las heridas.
Entrada extra.
Más sobre las heridas de las jaras
Los cientos de pequeñas heridas de las manos se me curan totalmente en dos semanas, son prodigiosas las manos para curarse.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Parte 1
Parte 2