• Excursión 772. 23 Abril de 2018. Martes. (Anaga 128ª)
Casa Carlos. Cabezo de Toro. Hija Cambada.
Municipios: Santa Cruz de Tenerife. La Laguna.
ENP: Parque Rural de Anaga
De 15.51 a 18.46. De 950 a 611 a 920m.
Distancia: 7,4 km. Duración: 2h 55m.
Recorrido por senderos muy húmedos por dentro del bosque de laurisilva, uno de los senderos es algo peligroso, otro es de los mejores para ver los laureles viejos, y el que va a la Cruz del Carmen es fácil y también por un bosque maduro de laureles, tejos y naranjos silvestres
Siempre hace tanto viento y tanto frío en la esquina de donde salen las guaguas hacia Anaga en la estación de La Laguna. Me tengo que refugiar detrás de la esquina hasta que tengo vía libre para subirme. Salgo en la 275 (15.25h). Me siento detrás del conductor y por detrás de mí algunas mujeres hablan sobre un remedio contra las arrugas (botox) y se quejan de lo poco que dura para lo caro que es. No me vuelvo y no veo sus caras, pero voy embelesado oyendo sus acentos suaves, sobre todo el de una que parece fumadora y me recuerda a la voz de un conocido. Es tan sensata, tan cálida y en un momento dice una frase que me encanta “me pondría botox por una verruga como una oruga. pero por una arruga…”. Hablan también de los sevillanos y a ninguna le gustan, son pretenciosos y mentirosos, prefieren a los peninsulares o los canarios. Entre escuchar mi música o ir embelesado por esta charla de sobremesa la comparación no tiene color. Me bajo sin mirar atrás en Casa Carlos (15.56h).
Frío y niebla espesa aquí, no me sorprende. Esta excursión la he diseñado a partir de una de FF y ahora me dirijo hacia la primera parte. Bajo por el sendero que lleva hacia Taborno. Un gato está sobre un felpudo en casa Carlos. No le molesto. Más abajo, una gallina y varios pollitos negros corretean con este tiempo de perros. Caen gotas de las hijas y las fayas. Pronto me desvío del sendero PR por la izquierda (a unos 200 metros desde Casa Carlos). Este desvío está enfrente del desvío que va, a la derecha, por el lomo de los Carreteros. Ahora lo veo tan clarito que me extraña no haberlo visto en ninguna de las veces que he pasado por aquí, tengo la impresión de que este sendero lo deben haber arreglado recientemente, si no, no sé cómo se me ha podido pasar. De entrada, baja un poco y pasa por una zona llana pero pronto empieza a ir, también llaneando, pero por el borde de una ladera con muchísima pendiente, de esas que si te despistas puedes acabar rodando sin control. El día está perfecto para este paisaje tan húmedo, con helechos, laurisilva, y musgo sobre cualquier piedra y muchos troncos viejos. Encuentro bastantes laureles gruesos y con varios troncos más pequeños creciendo en paralelo (chupones), recubiertos de musgo, y goteando. También hay morgallanas con flores amarillas perladas. La niebla le da un aire fantasmal y no se ve hacia dentro del bosque, ni para arriba ni para abajo. El sendero no es muy ancho, pero está bien de firme, veo muchas hojas de helecho cortadas en el suelo. Paso unas instalaciones y un depósito de agua de Emmasa. Es una verdadera sorpresa recorrer este sendero, que es como el que sale de más allá de Casa Carlos hacia el Pico del Inglés, pero mucho más llano, y con tantos helechos, aquí los árboles son más antiguos y gruesos, en el otro los troncos son más finos e inclinados. A muchos árboles no les veo las hojas porque quedan muy arriba, pero distingo que algunos son viñátigos por las hojas coloradas y alargadas que hay en el suelo. Voy escapando porque no llueve, y con mi chaquetón impermeable capeo la humedad que cae. Apenas hago fotos, demasiado esfuerzo y demasiada agua. Hoy me concentro sólo en disfrutar de este maravilloso recorrido, tan llano. Cruzo un barranquillo pequeño y voy un poco en vilo, esperando que termine de un momento a otro, pero no, sigue y sigue, es largo. Exploro una desviación que sube a la izquierda, con escalones, llega pronto a la carretera, la que baja hacia Las Carboneras y Taborno, vuelvo al sendero y poco después llego a una casa (16.34h) que ya conozco de otra excursión. Vallada y tiene árboles frutales, muchos, en una parcela llana. El sendero ahora está casi totalmente invadido por los helechos. Sigo y llego hasta una bifurcación muy cerca de una curva muy pronunciada de la carretera. Regreso al sendero y sigo por el lateral izquierdo de una cresta rocosa, después el sendero baja ostensiblemente. Veo dos casos de laureles muy antiguos, del tronco inicial salieron a su alrededor formando un círculo cinco o seis chupones, el inicial murió y ahora sólo quedan los chupones formando un escudo. Debe ser una parte del bosque poco tocada, y muy antigua. La otra vez que pasé por aquí era verano y la parte con más pendiente estaba muy erosionada por las ruedas de las bicicletas, hoy no se nota nada su presencia, está en perfecto estado y puedo hacer la bajada fuerte con tranquilidad a pesar del agua.
Poco después llego a la carretera de nuevo (16.55h) (2,1km desde Casa Carlos). Ha sido un tramo sorprendente y fantástico. No tengo una idea clara de por dónde seguir, entonces mirando mi mapa resuelvo desviarme de la propuesta de FF (su plan sigue por la carretera hacia la derecha pero se desvía pronto a la izquierda por Cabezo de Toro -empieza al lado de una parada de guagua), yo sigo también por la carretera hacia la derecha pero unos 400 metros más hasta el sendero PR TF-10 (a la izquierda). Me desvío por el sendero. El día sigue amenazando lluvia. Una mujer corredora sube esforzada sujetándose los muslos. La saludo. Llego a un cruce de caminos (recto hacia Las Escaleras, a la derecha hacia Las Carboneras), este cruce es la degollada de Las Escaleras. Sin embargo yo no sigo recto ni a la derecha sino a la izquierda por un sendero estrecho sin señalizar que en algún momento, confío, confluirá con un sendero que une la pista del Lomo de Los Dragos con Los Morales, sendero que ya he recorrido dos veces y no me acuerdo de ninguna desviación que delatase el que me dispongo a recorrer. Es muy estrecho, con plantas que lo invaden, con algunos troncos caídos sobre él, y sobre todo con una pendiente impresionante por la derecha, mejor ni mirarla. Voy bien rodeado de árboles, de arbustos y de plantas bajas con charcos y mucha humedad. Pero voy despacio asegurando cada paso. Por momentos empiezo a recordar las palabras de una mujer (Pastora) que vive en el Lomo de los Dragos que me habló de un sendero muy peligroso, debe ser este, porque el que va a Los Morales no lo es. Voy totalmente en vilo, primero por recorrerlo con seguridad y segundo esperando alguna jugarreta del tipo: ahora desaparezco, ahora aparezco. Voy tan concentrado en recorrerlo que no me puedo fijar en las plantas, en qué plantas voy viendo. Es realmente salvaje este sendero. Y la pendiente hacia la derecha es de escalofrío. Y por momentos apenas tiene treinta o cuarenta centímetros de anchura. En una parte con menos pendiente el sendero empieza a bajar fuertemente por un terreno despejado y muy resbaladizo, tengo que descender prácticamente arrastrando el culo por el suelo, si me caigo será desde menos altura, logro pasar esta parte y después el sendero vuelve a ser claro e incluso desaparece la gran pendiente, paso al lado de una galería tapiada por una zona que parece haber sido cultivada in illo tempore. Esta zona es tan umbría que me asusta. Ya hace un rato que estoy anticipando confluir con el sendero de Los Morales, pero sigo y sigo bajando, aunque ya con más claridad y menos peligro y todavía tiene que hacer un brusco giro a la derecha para terminar confluyendo con el sendero (17.29h). Siento un gran alivio, desde el cruce de caminos han sido sólo 700 metros (calculo más tarde con Basecamp) pero qué 700 metros, totalmente exhilarantes, emocionantes y aventureros. Es un milagro que este camino no se haya desplomado con la ladera tan empinada por dónde va.
Al llegar a la confluencia me acuerdo de este lugar porque el sendero de Los Morales empieza a bajar por unos escalones hechos en la roca y el sendero por donde he bajado no se ve en absoluto. Sigo (a la izquierda) hacia la pista del Lomo de Los Dragos con una tranquilidad total, ha sido un verdadero tour de forcé. Poco después llego a la pista y sigo recto por ella, no a la derecha por otra. La pista es muy llana, cómoda, con vistas, bajo las nubes, hacia el barranco y la cuenca fluvial, todo está verde. Tras unos 600 metros más por la pista (que va describiendo una circunferencia) me desvío subiendo por la izquierda por un sendero (630m) con muchas yerbas bajas mojadas. Esta parte también va a ser nueva para mí, el tercer tramo nuevo de la excursión. Va al lado de un muro bajo sobre terrazas cultivadas y sin cultivar plegado a los barrancos y los barranquillos, por terrenos sin árboles, con vistas diáfanas y muy agradable de recorrer. El sendero va en ligera subida. Paso una zona con ñameras con sus grandes hojas y, ahora, voy buscando un sendero que sube hacia Las Casas del Río y que debe estar un poco antes del sendero que sube desde La Cordillera hacia la pista de las Yedras. Pero me resulta muy difícil ubicar el sitio correcto y me meto, antes de tiempo y a la izquierda, por antiguas terrazas con ñameras, pero sin salida, y tengo que volver al sendero que tiene unas vistas muy buenas continuadamente. Me está gustando muchísimo esta excursión. No veo la subida hacia las Casas del Río, me la he debido pasar y subo por la que viene de La Cordillera (675m, 17.58h), pero cuando la he recorrido un buen trecho me doy cuenta de que voy bien, que es la que quería y no me he pasado, que esta no es la de La Cordillera. Es todo tan igual que es difícil ubicarse. Y esta como la de La Cordillera también es una subida muy demandante, que me pone a prueba, sube con mucho desnivel, y me acuerdo de lo que me dijeron sobre un médico que murió de un ataque al corazón subiendo por el sendero de La Cordillera que es de similar pendiente.
Hoy es el día perfecto para hacer esta subida, nada de calor y fresquito para disipar el sudor. Las dos veces que he hecho la subida de La Cordillera fueron terriblemente cansadas. Pero hoy voy mucho más entero. Llego a la pista de las Casas del Río (795m, 18.09h), por donde va un PR. Me doy cuenta de que el sitio por donde he subido está marcado con una equis, todo un descubrimiento esta subida. Sigo por la pista hacia la derecha por un recorrido bastante familiar (el primero que hice muchos años antes de empezar con las excursiones) que me lleva a bajar un barranquillo, subirlo, cruzar la pista de las Yedras (18.20h) y seguir por el PR hacia la Cruz del Carmen. Este camino es ancho y mucho más transitado, no porque vea a nadie sino por las pisadas y los charcos en el suelo, lo único molesto es que la subida es continua hasta llegar a la Cruz del Carmen (950m, 18.36h), donde hay turistas y algo de animación. Rodeo el restaurante por su izquierda y sigo por el sendero que va hacia la Casa Forestal de Zapata pero yo me desvío, a la izquierda, enseguida hacia la Hija Cambada (señalizado). Este tramo es de lo más tétrico en un día como hoy, con árboles finos y pelados a mi altura (tejos), muy umbrío, muy húmedo y de firme con trampas por las raíces de los árboles que cruzan el camino. Llego a la Hija Cambada (18.46h) a esperar la guagua que viene de El Batán. Me da tiempo a hacer los estiramientos y no enfriarme mucho antes de que llegue la guagua, que viene vacía. El conductor me señala que la parada está un poco más adelante en la curva. Enseguida empezamos a hablar, resulta que el conductor es de Madrid e incluso fue al mismo instituto que yo (San Isidro) sólo que quince años más tarde, iba desde Carabanchel. La parte de la conversación que más me gusta es cuando recordamos el olor de los bares de Madrid, esa mezcla de olor a serrín, vermut, aceitunas y cerveza. Realmente me siento de lo más relajado de poder hablar de mi pasado remoto con alguien que ha vivido donde yo de joven.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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