• Excursión 1431. 8 Septiembre de 2022. Jueves.
Montaña Cascajo. Camino El Pico.
Municipios: El Tanque. Guía. Santiago. Garachico
ENP: Parque Natural Corona Forestal
De 10.36 a 19.16h De 1600 a 1710 a 1670 a 1760 a 1640 a 1660 a 1600 a 1690 a 620m.
Distancia: 27,1km. Duración: 8h 40m
Recorrido por el pinar de la zona alta de Guía, Santiago y El Tanque. Subo a la montaña Cascajo. Recorro varias pistas y descubro senderos atajo entre pistas. Un largo descenso después hacia La Montañeta, travesía por zonas de escorias y una conexión muy aventurera entre dos pistas cerca de mi destino final
Esta semana en mi gran excursión de los jueves voy a volver a los alrededores de la montaña Cascajo para encontrar la conexión entre el camino por la calzada de Hernán Pérez y la pista BC-1, la que se me resistió el jueves pasado. Y ya desde ahí improvisaré para descender hacia El Tanque.
Logro tomar la 325 en El Tanque casi sobre la marcha (9.34h) después de un trayecto desde casa ligerito pero respetando todos los límites de velocidad. Me bajo en Santiago, llamo un taxi (10.10h) que me lleva por la carretera del Teide (TF-38) y me deja al lado de la ZR de Chío (10.34h, km 13, 1600m, 27.35€).
El acceso a la zona recreativa está cerrado, están en obras. El tiempo está estupendo, si acaso un ligero viento, y bastante despejado. Me gustan mucho las grandes rectas de esta carretera que atraviesa zonas de colina suaves con pinos acá y allá y también zonas de escorias hacia abajo. La suavidad de las colinas se intensifica por tiras de pinocha ligeramente más oscura que la gravilla volcánica. Cierto movimiento de coches que en grupos atraviesan hacia el Teide. Camino medio km en ligera cuesta arriba por la carretera hasta el principio (a la izquierda) de la pista BC 1 (1620m). Un hombre joven se prepara para una excursión en bicicleta. Paso de largo, no tengo ganas de hablar. Justamente por el mismo lugar que empieza la BC 1 sale otra pista, apenas visible, hacia la derecha, va casi en paralelo a la carretera. Me da cierta intranquilidad este comienzo, pero me gusta una vez que lo resuelvo siguiendo la forma de la pista en el mapa. Es una pista apenas transitada que se va elevando sobre la carretera y desde donde puedo seguir el paso de los coches y en unos dos o tres minutos la pista se hace clara y tuerce a la izquierda describiendo una curva cerrada . Una vez que voy viendo que la forma de la pista coincide con la del mapa me voy tranquilizando y ya me concentro en lo que veo y el suelo que piso.
A mi izquierda tengo la montaña del Cascajo, un bonito volcán de forma alargada, de laderas muy regulares y rojizas. El suelo es de piedra pequeña suelta que me gusta pisar. Ahora es cuando empiezo a estar ya “psicológicamente” de excursión, una vez que empiezo a olvidar toda la preparación y el traslado de mi cuerpo hasta aquí y ahora parece que he aparecido mágicamente en esta pista y me asombra todo lo que veo. La pista atraviesa una zona de escorias y apenas hay pinos. Unos cinco minutos largos tras la curva cerrada la pista vuelve a curvarse, esta vez a la derecha para ascender por un camino más estrecho más o menos recto y en dos o tres minutos gira a la izquierda todavía por terreno volcánico y poco a poco vuelvo a oír ruido de coches y es que la pista me lleva hacia la carretera de nuevo. Y por aquí es por donde me paso una desviación a la izquierda (1715m), una desviación que lleva hacia la montaña del Cascajo. Deshago mis pasos y la encuentro, la desviación es un sendero. Un sendero de montaña claro y que en ligera y no tan ligera bajada, a través de escorias aparatosas, me lleva hasta la ladera de la montaña del Cascajo.
A medida que voy bajando voy viendo que hay un sendero para subir a la montaña y en cuanto llego a la pista BC 1 me echo a la derecha y justo donde la pista toca la montaña empieza el sendero. Tiene dos largos tramos. Es un ascenso que tengo que hacer muy lentamente, el terreno es de un picón suelto y ligero y en cada paso me hundo un poco y tengo que esperar hasta que el pie se acaba de hundir para sentir algo firme y entonces dar el siguiente paso y así uno tras otro. Después del primer tramo largo hay una curva de 90º a la derecha y otro largo tramo recto. Subo a cámara lenta. Afortunadamente no es un gran desnivel desde la base hasta la parte llana de arriba. En la parte alta algunos grandes pinos y otros más pequeños. Descubro al llegar que no estoy en lo alto sino que la cima está hacia la izquierda y que hay un camino ancho, camino que sigo y que me va llevando y ascendiendo entre los pinos y algunos troncos caídos, cruzados en el sendero hacia una zona más despejada de pinos en donde me echo a la derecha y subo hasta la arista de la cima y todavía sigo más a la izquierda hasta llegar a la parte alta de la montaña.
La vista de la propia cima es fantástica, tan suave, tan rojiza, cubierta de una fina capa de pinocha como terciopelo que redondea más la forma de la montaña y que lleva la vista, al seguir la forma, hasta el pico del Teide. Es un momento mágico cuando me doy cuenta. Después sigo hacia la izquierda otro poco y tengo una buena visual de la parte de abajo, un pequeño valle con algunos volcanes, un valle de escorias negras donde descubro un sendero entre ellas. Y más hacia abajo y más lejanos hay otros muchos volcanes, grandes volcanes, como el del Chinyero. No tenía pensado subir aquí arriba y ha merecido mucho la pena. Regreso por donde he venido hasta el final del sendero de subida y descubro que hay otro sendero que continúa por lo alto de la loma. Lo sigo y me va llevando hasta el final de la arista y después la rodea y empieza a bajar en un tramo largo en forma de gran curva que va descendiendo por la ladera hasta llegar a la pista BC 1. Fantástico. Dos en uno. Después de este buen rodeo por la montaña del Cascajo me echo a la izquierda por la pista hacia el objetivo de la excursión, la conexión con la calzada.
La pista me lleva hacia la izquierda para rodear un volcán y cuando llego a la base descubro, a la izquierda, un sendero, sendero que no tengo en el mapa, curioso, decido echarle un vistazo. Poco a poco se va desviando de la pista y cuando me doy cuenta de que, tras unos 200 metros, se echa a la izquierda decido dejarlo para otro día. Regreso a la pista y continúo a la izquierda. La pista es ancha y de suelo bastante uniforme y voy muy entretenido rodeando volcanes y con vistas a la izquierda hacia el Chinyero. Una media hora corta después del sendero encuentro la pista con barrera que es el final de la conexión con la calzada. Me salgo de la BC 1 y sigo por esta pista que va en ligero ascenso y se nota muy poco transitada, pero que, sin embargo, tiene una fila de piedras regularmente dispuestas en sus bordes. En una curva descubro una extraña y pequeña construcción, resulta que es para estudiar movimientos sismológicos, según dice un cartel del Instituto Geográfico Nacional. Después todavía sigo viendo las piedras regulares durante un buen tramo. Tras unos quince minutos por esta pista secundaria voy a dar a las faldas de un volcán grande (Montaña de Arriba de Iferfe) y aquí es donde al echarse la pista a la derecha (waypoint A) para rodear el volcán empieza a ser más estrecha y menos definida hasta que tras terminar de pasarlo llega a una gran planicie por donde podría ir por cualquier lado, y donde ya no hay ninguna pista ni camino. Y entonces empiezo a reconocer este lugar. Fue a donde perdí el sendero viniendo desde la calzada. Avanzo un poco más por la parte derecha de este llano que está limitado a la derecha por la pared de una loma alargada y llego a un pequeño vallecito en donde veo los hitos hasta donde llegué la semana anterior. Perfecto, maravilloso, ya he resuelto la conexión. Por un momento subo por el sendero a la derecha, con muchos hitos, pero enseguida me doy cuenta de que no quiero volver a hacer ese recorrido y entonces regreso a los hitos y pongo otro para indicar por donde hay que torcer para conectar con la pista donde está la extraña construcción. Y es que viniendo desde arriba llegas a este pequeño valle y después sales al llano y no hay ninguna indicación de por dónde ir.
Regreso por el llano y pronto estoy rodeando la montaña de Arriba de Iferfe y cuando empieza la pista más clara (waypoint A) entonces decido atajar hacia la pista BC 1 campo a través rodeando la montaña. Un pequeño barranquillo separa la ladera lisa y sin vegetación y justo a la derecha del cauce del barranquillo empiezo a ir por un terreno muy blando en el que se hunden mis pies y apenas cambiando de altitud voy rodeando la montaña que es notable lo pelada que está y donde no ha agarrado todavía ninguna vegetación. Después empiezo a ver la traza de un sendero que me va llevando ladera abajo entre el barranquillo que se ha hecho algo más ancho y la ladera. En realidad ya voy bajando por un sendero, apenas visible, debe ser el recorrido lógico, de otras personas que ya han pensado en este atajo. Y voy a dar a una curva pronunciada de la BC 1. Bien. Va todo muy bien hoy. Mi idea previa era seguir hasta la bifurcación de la pista del Bujero y seguir por la BC 1 hacia abajo hasta otra bifurcación que lleva, a la izquierda, hacia la ZR de Arenas Negras. Sin embargo, ahora, veo en el mapa una pista, sin salida, que sale unos 500 metros más adelante y, cómo no, decido explorarla.
En unos cinco minutos largos llego y me salgo de la BC 1 para meterme por la izquierda por una pista llana y poco transitada. Pista que va por dentro del pinar y sin vistas, hundida en el bosque. Ya se acerca la hora de comer pero antes de parar quiero resolver esto. Según el mapa la pista no tiene salida pero tengo la sensación que debe tenerla, y hacia la pista que va a Arenas Negras. La sigo durante unos diez minutos más allá de donde supuestamente tiene su fin. En algún momento la pista empieza a torcer hacia la derecha hacia un gran volcán alargado (montaña de Debajo de Iferfe). Pero como todavía me queda bastante y recordando además lo de la semana pasada decido pararme a comer, y pararme de verdad. El día soleado está agradable y al encontrar una esquina con asiento me quedo a comer. Logro tranquilizarme y no apurarme para comer y disfrutar del olor y del sitio. Terminada la comida sigo por la pista hacia abajo, pista que en un cierto momento se pega a la ladera de la montaña (waypoint B) y después se aleja y empieza a bajar (hasta ahora apenas he descendido desde el desvío de la BC 1) describiendo curvas hasta que en unos cinco minutos cortos termina del todo y ya no tiene continuación, va a dar a una zona de colinas pero sin ningún camino ni sendero ni nada. Como no tengo ganas de aventurarme campo a través durante tanto rato decido regresar hacia la BC 1. En la vuelta al llegar al waypoint B (1500m) descubro un gran hito. Y, medio oculto por retamas, otro más. Ambos están alineados hacia donde teóricamente debe estar la pista que lleva a las Arenas Negras. Pero tras el segundo hito hay un llano cubierto de retamas altas que me impiden toda visión y donde no veo nada de un posible sendero. De esta curva nace un barranquillo y me echo al otro lado del barranquillo y cuando apenas he bajado un poco entonces tengo una buena vista del llano de las retamas y veo que más abajo está la traza de un sendero fino, marcado en la pinocha sobre picón fino y rojizo. Ok. Bien.
Cruzo el barranquillo y enseguida estoy bajando y bajando bastante por la ladera de la montaña, muy similar a la otra, no por nada son la de Arriba y la de Abajo, las dos Iferfes. Estoy sembrado. Ya es el cuarto sendero que encuentro hoy y este es muy claro, más claro cuanto más abajo. Cuando ya he rebasado toda la ladera voy a dar a una pista ancha y de ahí me lleva recto hasta una pista ancha (la que lleva a Arenas Negras, 1450m). El día sigue radiante y estupendo, esto cada vez me gusta más. Con la comida hecha y el principal obstáculo resuelto ahora bajo por esta pista ancha y con el mapa en la mano voy confirmando en el mapa cada desviación que paso. Tras un km sigo bajando cuando llego a una desviación a la izquierda. La vegetación ahora se ha hecho más variada con amagante, brezos, y restos de viejos cercados. Tras medio km paso una desviación que confluye por la izquierda y unos dos minutos o así la pista se echa a la izquierda y tras unos cinco minutos llego al canal y la pista de Vergara (1340m) que van en paralelo. Por aquí me adelanta un grupo de quads que van sandwichados entre un coche y un remolque. Van de dos en dos en los quads, muy juntos, y a pesar del ruido y la vibración que tienen que soportar la mayorías de los paquetes levanta la mano o me saluda de algún modo. Debe ser una experiencia sensorial extrema recorrer estas pistas subidos en esos monstruos de motos, y respirando polvo y con ruido todo el rato. Más adelante los adelanto cuando se paran y ahora no saludan, están macilentos y envueltos en polvo, no se pueden apenas mover. Me siento como una mariposa cuando me alejo de ellos. Y eso que yo voy cargado con dos mochilas y forrado como una platanera pero en comparación… Después sigo y en unos quince minutos largos llego a la ZR (1250m) donde una mujer que está instalada en una rulot me indica por donde empieza el sendero que va hacia La Montañeta.
Siempre me cuesta encontrar el principio en este lugar tan amplio. Es un sendero fantástico, bien trazado, que va por entre el bosque atravesando algunas zonas de escoria y por donde la vegetación va cambiando a medida que bajo: acebiños, fayas, laureles entremezclados con los pinos y con una gran variedad de firmes y cruzando pistas pero, en general, bajando bastante recto y al final muy pegado a una carretera hasta llegar a La Montañeta (985m) por donde hay una pequeña capilla y lugar de culto. Cruzo la carretera y sigo bajando hasta que, encontrando y siguiendo las marcas de sendero atravieso el pueblo y continuo por una zona de escorias rojizas muy anárquicas por un sendero perfectamente definido donde crecen aquí y allá pinos y casi todo lo demás son escorias grandes y pequeñas. Unos diez minutos después de La Montañeta el sendero gira a la derecha y empieza a bajar. Es un sendero variado con bastante desnivel y algo trabajoso pero que hoy luce estupendo con sol matizado. Cuando he recorrido un km, más o menos, me salgo del sendero PR por la izquierda (860m), me desvío por una pista ancha que enseguida llega a otra por la que sigo bajando por un terreno agrícola abandonado, parece que hace decenas de años, en transformación.
La pista va describiendo curvas y veo que alguna otra confluye con ella. Esta pista lleva a El Tanque aunque a mí la que me gustaría recorrer es otra que también baja a El Tanque pero que va, más o menos en paralelo a esta, y a unos 500 metros de distancia (a la izquierda) y con la que nunca he conseguido una conexión. A veces y a la izquierda, más que a la derecha voy encontrando algunas entradas, pero son entradas cortas a antiguas parcelas que enseguida están tupidas. La vegetación es una mezcla de laureles, pinos, brezos y otros arbustos leñosos con añadidos de helechos y zarzas. Y entre esta pista y la otra hay además varios vallecitos longitudinales creados por las lenguas de lava petrificada que bajan en paralelo. Entro varias veces a la izquierda en varias fincas, alguna conserva las cadenas, y en los 770 m aprox. entro en una, también a la izquierda, que va a dar a un llano ancho y extenso cubierto de helechos, de helechos altos y por donde me parece que hay un sendero y que al otro lado hay una zona despejada que podría ser la pista a la que quiero ir. Los helechos son una planta de sustitución y crecen rápidamente cuando se abandona un campo que ha sido sembrado durante mucho tiempo. De manera que este llano de helechos me indica un sitio que tuvo que ser frecuentado no hace demasiado, quizás unos cinco o diez años, no sé.
Me meto por la entrada, que inmediatamente baja por una rampita al campo cubierto de helechos y lo atravieso por un sendero que no se ve, totalmente oculto por las plantas. Al otro lado llego a un espacio despejado y tras él sigue un bosque salvaje de laurisilva. Intento por dos veces empezar a atravesarlo pero no llego a nada claro. A la tercera vez en vez de atravesarlo sigo hacia la izquierda, y ligeramente en subida, por entre un bosquecillo de arbolitos de troncos finos y al final encuentro un muro viejo y ancho de piedra, no muy alto, y cubierto de musgo, sigo con cierta dificultad a su lado, por su derecha, sabiendo que los muros son indicadores de caminos y tras unos cincuenta metros o menos llego en perpendicular a un muro más alto por donde sólo puedo seguir hacia la derecha, que es la dirección que me conviene. Ahora voy algo nervioso, puede que sea la conexión. Sigo al lado del muro alto, por un camino ancho bastante invadido de arbolitos pero que me permiten pasar. Me fascina encontrar este viejo muro cubierto de musgo aquí, tan recóndito, y soy muy consciente del esfuerzo económico para construir un muro así. Lo sigo, quizás unos cien metros o un poco más, no estoy seguro ahora de las distancias, el caso es que el muro termina y no llego a la pista prometida. Llego a un espacio de escorias cubiertas de líquenes blancos y descubro los muros de viejas casas que apenas sobresalen de la vegetación y una gran pedrera a continuación. Ahora me dejo llevar por mi instinto y empiezo a bajar por lo que parece una vieja calzada hecha sobre las escorias y llego a una depresión pequeña y desde aquí sí que puedo ver la pista deseada, pero cuando empiezo a subir por la ladera hacia ella me topo con una masa de zarzas tremenda por la que es imposible pasar. Regreso, y sin perderme, para mi suerte, hasta el final del muro alto y entonces me pongo delante de los viejos muros de las casas y un poco por encima de sus muros, otro poco sobre helechos y otras plantas los voy atravesando, también paso una montaña de piedras, de las que se hacían para retirar las piedras de los campos, y después de eso llego a un barranquillo. Me destrepo entre los laureles y bajo al cauce que afortunadamente está solo cubierto de helechos y ya después trepo fácilmente por las escorias cubiertas de líquenes hasta llegar a… la pista.
Maravilloso. Lo he conseguido. Ha sido una pasada. Esto debió ser una zona de cultivo importante pero hoy está todo siendo borrado por la naturaleza que aquí es muy feraz y productiva. Me siento de lo más relajado y feliz en mi bajada por esta pista y me encantan, más abajo, las vistas diáfanas sobre las casas de El Tanque. Atravieso lo que será la circunvalación, todavía en obras, y llego a las primeras casas de El Tanque al lado de un campo de fútbol. Después ya es solo coser y cantar, caminar por la carretera y la calle principal de El Tanque hasta la iglesia donde dejé el coche esta mañana.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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