• Excursión 1573. 18 Abril de 2024. Jueves (Anaga 269ª)
Taganana. Degollada El Chorro. Afur. Camino los Carreteros. Ingleses. Valle Luis. Santa Cruz
Municipio: Santa Cruz
ENP: Parque Rural de Anaga
De 10.13 a 18.25h. De 5 a 510 a 220 a 1000 a 5m.
Distancia: 20,6k. Duración: 8h 12m.
Larga travesía desde la playa en Taganana hasta la Avenida Marítima de Santa Cruz. Después de atravesar Taganana sigo por pistas y senderos entre viñedos hasta un paso entre montañas (degollada El Chorro) y por un sendero estrecho y con un incidente serio con un pastor logro llegar a Afur. De ahí subo por senderos señalizados hasta un barranco (Guarnada) por donde sigo por viejo sendero y una pendiente extraordinaria hasta la carretera de Anaga, paso el Pico del Inglés y desciendo por sendero oficial hasta un pequeño caserío y después por sendero menos usado (Valle Luis) hasta el barranco de Tahodio y por la carretera hasta Santa Cruz
Para aprovechar mejor el tiempo en vez de esperar a la 946 que sale a las 10.30h del intercambiador de Santa Cruz tomo un taxi en la puerta. Así voy a llegar al principio de mi excursión una hora y media antes de que si fuese en guagua. Con un tráfico muy ligero, prácticamente nulo en cuanto subimos desde San Andrés escuchando música en mis auriculares el trayecto se convierte en algo maravilloso. Es un paisaje inagotable tanto en la subida como tras el túnel. Al llegar a la playa del Roque de las Bodegas (37€), pasado Taganana, la taxista dice que le dan ganas de ponerse el bañador y las cholas que siempre lleva en el maletero y bañarse, pero que es demasiado temprano.
Empiezo mi excursión. El tiempo es estupendo, sólo con un poco de calima, una temperatura estupenda y el cielo despejado. La playa está muy llena, en pleamar, y sin bañistas. Por la carretera empiezo a subir (hacia Taganana) lentamente y elevándome sobre las laderas erosionadas de tierra y piedra. Voy despacio. Al llegar a Taganana cruzo por la primera pista que puedo y después por unas escaleras subo hasta una calle (La Cuestilla) y por ella sigo hasta la vieja plaza de Taganana, rodeada de casa antiguas y una iglesia. La cruzo y me echo a la derecha para pasar el cauce con palmeras y un drago de un barranco y después y guiado por señales de PR (amarilla y blanca) subo por las calles estrechas y con gran pendiente entre casas antiguas de buen aspecto. Me compro una botella de agua en una ventita. Sigo subiendo. Arriba empato con una pista asfaltada (Camino los Auchones, 225m) por donde sigo hacia la derecha. El día está muy agradable. Ahora, con menos pendiente, voy algo más deprisa por esta pista de tierra, con tramos de cemento hasta que tras un km aprox. me desvío subiendo a la izquierda (285m) por una pista de cemento acanalado. Esta pista tiene una pendiente considerable, me arrimo a la izquierda buscando la sombra, mis zapatos se agarran bien al cemento. Entro por la pista a una zona extensa de viñedos, pequeñas fincas con casetas aquí y allá. Después de un considerable ascenso el cemento termina (335m) y sigo por un camino claro que continúa subiendo con menos inclinación. Voy pasando las casetas y los viñedos, cuidados. Es un camino con muchas pequeñas bifurcaciones que llevan a las fincas, de una manera intuitiva voy eligiendo la opción correcta (si no fuese así me daría cuenta enseguida). A lo lejos ya veo la última caseta entre viñedos y el risco semicircular por donde tengo que pasar. Todo va bien. En unos diez minutos cortos llego al último viñedo (390m). Y repentinamente el sendero se hace estrecho y rodeado de zarzas. Es un tramo corto hundido de camino sobre zarzas que enseguida me lleva al cauce de un barranquillo cuya pared de uno o dos metros de piedra trepo y alcanzo el sendero sobre el risco semicircular. La cosa se anima bastante. Es un camino que, visto de lejos, parece imposible, es más, ni se ve. Caminándolo va uno bien defendido por las plantas, sobre todo las piteras, qué ironía.
El sendero algo invadido es claro y va en ligera subida un rato y paso dos pequeños roques donde parece terminar el sendero. Después vienen tramos rectos con gran pendiente sobre tierra suelta, uno, otro, otro más. Empiezo a ver brezos y laureles. Un tramo llano y después más subidas sobre tierra suelta. Me gusta mucho. El tramo final es algo barroco por cómo se curva para por fin llegar a una degollada (505m, que voy a llamar degollada del Chorro) con vistas a la cuenca fluvial del barranco de Afur. Durante la subida me he ido parando para hacer fotos de los roques y he podido ver cómo algunas nubes se han empezado a amontonar y subir por las laderas. Puede que más adelante se nuble, mejor para mí.
De la degollada empiezo a bajar por un sendero entre brezos por una zona de terrazas muy antiguas, todas cubiertas ahora de arbustos. El sendero me lleva hasta dos preciosas palmeras canarias y un lagar, sólo quedan los huecos en la piedra. Hacia adelante ya tengo las laderas del sabinar, el más extenso de la isla, donde crecen las sabinas dispersas, y extendidas por muchas laderas hasta el borde de los riscos. El sendero me va llevando, en zigzag, en rectas y cuando cruzo una tubería de hierro me despisto y sigo bajando y al rato me encuentro perdido. Logro volver a la tubería y me doy cuenta de que debería haber torcido a la izquierda y haber seguido junto a ella. Lo hago. El sendero baja hasta un cauce muy frondoso con laureles, palos blancos, fayas. Y después el sendero estrecho y bien marcado me va llevando rodeando lomas. Tras rodear tres lomitas en la cuarta hay que bajar por una arista pedregosa y con pocas plantas unos 60 metros y después me echo a la izquierda y sigo al lado de una tubería de metal por un sitio un poco complicado ya a la vista de un senderillo fino. Bajo al lado de la tubería y llego al senderillo fino y por él sigo, a veces se bifurca. El sendero me lleva a la arista de otra loma, con diques, por la que desciendo hasta una degollada (325m) y por aquí bajo y cruzo un barranquillo. Paso un cartel con una letra muy pequeña diciendo que es terreno privado. No estaba las otras veces que he pasado por aquí. Después el sendero me lleva hacia un corral y cuando estoy cerca me sorprende un vozarrón que no sé si es por mí. Prudente evito ir hasta el corral y subo por una ladera hasta que llego a un camino de cemento vecinal. Y cuando estoy bajando un hombre robusto y grande se dirige a mi muy airado. Dice que me he metido en su terreno. Y lo que sigue es un momento de lo más desagradable para mí, se me acerca mucho e incluso me golpea el hombro con su puño. Está fuera de sí. Muy enfadado. Durante mucho rato se repite y se repite, y todo el rato muy cerca de mí, enorme, muy amenazador. Yo me disculpo. No consigo aplacarle. Nada. No consigo nada. No me queda más remedio que aguantar. Le dejo de mirar a los ojos. Tras un tiempo que se me hace eterno por fin me deja pasar y me acompaña hasta la carretera. Qué mal rato. Desde luego que no recomiendo a nadie pasar por aquí. Existe una alternativa que es en lo alto de la última degollada bajar por la ladera hasta unas casas en ruinas y salir, a la izquierda, por una pista, pero dado lo poco razonable que es este hombre yo tampoco me arriesgaría por ahí.
Durante mis excursiones lo más arriesgado no es la naturaleza y sus abismos sino los humanos en forma de perros guardianes y de dueños de terrenos irascibles. Nunca me había pasado nada igual. Lo del cartel tiene que ser reciente, porque ya había pasado por aquí por lo menos cuatro veces y no había ninguno.
En la carretera no pierdo el tiempo, bajo deprisa y cruzo el núcleo urbano de Afur y empiezo a subir hacia Las Viñas (por el PR que va hacia Taborno). Me va a costar tiempo superar el rato tan desagradable y eso que enseguida decido dejar de darle vueltas al tema y decirme que he salido ileso e indemne del incidente. Poco a poco se va imponiendo la sensación de alivio, casi como si hubiese estado perdido y logrado encontrar el sendero correcto. Paso el pequeño caserío de Las Viñas y poco más arriba en una bifurcación (365m), me echo a la izquierda por el sendero marcado con una equis. Cuanto más avanzo mejor me siento. El sendero va muy por encima de un barranco muy frondoso (Guarnada) con las laderas cubiertas de plantas y el cauce de árboles de donde me llega de vez en cuando el croar de las ranas. Del cauce veo algunos tramos arenosos y diques que atravesados parecen formar presas o saltos. Todavía con sol esto parece un vergel. El camino es ancho y cómodo. Tras unos diez minutos largos (700 metros) en una bifurcación tomo a la derecha para seguir por un sendero estrecho y un poco expuesto que en uno o dos minutos me lleva a un llanito (390m), la base de un risco, el principio de una ascensión prodigiosa.
Voy a hacer subiendo lo que el jueves pasado hice en bajada. Vamos a ver. Encuentro sin problema el sendero de subida por el risco. Aquí en el fondo del barranco el calor está reconcentrado, la primera parte es sin sombra, tengo que subir muy despacio, sin pararme, a ritmo. Es un continuo zigzagueo entre las plantas. Hacia arriba se distingue bien el remate del risco. Me parece imposible que vaya a subir ahí. Por la mitad de este risco ya empieza a hacer sombra, aunque la pendiente es igual de fuerte. Me paro un par de veces a mirar la altura que voy ganando. Es tan diferente la vivencia del lugar subiendo que bajando. Parece que al subir te ganas los galones en cada metro, en la bajada simplemente te deslizas, sin ningún esfuerzo. Cuando por fin afloja la pendiente hay algunos tramos largos por el bosque y cerca de la bifurcación (530m) empiezo a ver viejos muros de terrazas, aquí cultivaban. Son altos, anchos, sólidos, ahora están totalmente integrados, sólo crecen brezos en ellos, con pocas plantas en el suelo. En la bifurcación, en la zona rocosa me quedo a comer (14h). Me ha gustado todo el rato. Tras la comida sigo subiendo y pronto paso la segunda bifurcación (570m), yo sigo recto justo por un tramo bastante invadido de plantas. A partir de ahí es una larguísima subida, y no consulto nunca el altímetro. No sé si es el calor que hace hoy o el efecto del hombre desagradable, el caso es que hoy no disfruto tanto del lugar como el jueves pasado. Una tubería fina va cerca del sendero o por el sendero que apenas tiene tramos llanos. Cuando llego a los eucaliptus ya sé que falta poco y menos cuando paso unas huertas. Por fin confluyo con el sendero PR de Taborno (880m) y de ahí a Casa Carlos (920m) sólo son dos minutos.
He estado retrasando la decisión hasta llegar a Casa Carlos por dónde seguir. Como me encuentro bien, decido subir por el precioso camino de los helechos, ir hasta el pico del Inglés y bajar por el PR de Valle Seco hasta la Avenida Marítima para completar así una travesía de norte a sur. Tomo a la derecha por la carretera y en un minuto o dos y enfrente de la bajada hacia Taborno y Las Carboneras tomo a la izquierda por el sendero que empieza con escalones y una soga como barandilla. Es un sendero maravilloso, con montones de rincones deliciosos, húmedos, con tejos, laureles y una gran variedad de helechos. Es un sendero con tramos largos y rectos y curvas de 180º que muy poco a poco va ganando altura y separándose de la carretera. Es uno de los senderos más hermosos bajo el bosque de laurisilva, y, sin embargo, es muy poco frecuentado. Nunca me he cruzado con nadie. Subo despacio, aunque la pendiente es suave y en lo más alto (1010m) hay un llano largo que pasa al lado de unas instalaciones encerradas en alambre de espino que no pegan ni con cola aquí. Procuro ir despacio, no quiero tropezar y hacerme un cristo contra los alambres.
Confluyo en la carretera del mirador del pico del Inglés y aquí sí que hay mucha gente haciendo fotos del pasillo desfiladero, el de la vieja carretera de Anaga, sin salida actualmente. Me dan ganas de hablarles del sendero por donde he venido, creo que me tomarían por loco. Lo dejo. En la carretera sigo hacia la izquierda y en unos cinco minutos llego al mirador y enseguida empiezo a bajar por el PR señalizado. El primer tramo es muy húmedo, con troncos cubiertos de musgo, y es antiguo. Y aquí siguen las ruinas de un antiguo bar. Bajo por el sendero con algo de pendiente y muchos sitios pintorescos y tras unos diez minutos llego a un largo tramo llano por donde se cruza un camino, ramales que van hacia el monte de Aguirre (a la derecha) y Los Catalanes (a la izquierda). Es un lujo de tramo llano con suelo liso, como de arcilla. Tras pasar un roque (a la izquierda) el camino empieza a bajar con vistas hacia el monte de Aguirre, hoy, sin embargo, la calima lo enturbia y no se distinguen bien los picos entorno a Los Campitos. En los 750m sigo bajando recto en una bifurcación, no tomo a la izquierda. En los 675m, en el pequeño caserío de Los Berros, en otra bifurcación también sigo recto sin torcer a la izquierda. Paso dos casas y una era con vistas y después por un camino con muchísimo zigzag sigo bajando hacia un gran valle con una casa solitaria. Es una bajada que se hace larga por el efecto del zigzag. El sendero va por la arista de una loma y después se echa a la izquierda para bajar por debajo de una casa (575m) y seguir por zonas antiguas de cultivo, ahora con mucha pitera. Y de ahí ya empieza a bajar al lado del cauce del barranco de Valle Luis. Fue un camino turístico antiguo, ya no, todavía se pueden ver las placas amarillas metálicas de la niña senderista. Un largo trecho va por el lado derecha del barranco y tras una degollada y un canal ancho sigue bajando y cruza tres veces de lados sobre placas grandes de piedras cubiertas de rabo de gato. Es un camino impresionante por su empedrado. Y… me lleva al barranco de Tahodio por donde ya bajo por asfalto hasta la Avenida Marítima.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Taganana a Afur
Las Viñas a Pico del Inglés
Cabezo del Viento a Barranco Tahodio