• Excursión 1000. 17 Septiembre de 2019. Martes. (Anaga 162ª).
San Andrés. Barranco de Jagua. Roque San Andrés
Municipio: Santa Cruz de Tenerife
ENP: Parque Rural de Anaga
De 16.29 a 19.30h. De 10 a 365 a 10m.
Distancia: 6,7km. Duración:3h.
Pensaba haber hecho la excursión mil subiendo al Teide, pero es el jueves el día de la semana que la puedo hacer. Y no voy a dejar de hacer una excursión hoy, no voy a dejar pasar una oportunidad, así que desechando fetichismos de fechas me decido por hacer una por Anaga. Y, por otro lado, sea aquí o allí el caso es que estoy muy satisfecho y orgulloso de haber logrado llegar a la excursión mil, mil excursiones en las que he recorrido 6700 kilómetros de senderos, caminos, veredillas, pistas, carreteras, calles, cauces de barranco, aristas de montaña. La cantidad la sé porque he terminado de definir todos los recorridos con el programa Basecamp. Vale.
Hoy voy a recorrer un acceso desde San Andrés al pico del Chiguel. Con tiempo algo nublado salgo de Santa Cruz (16h, la 910) y me bajo en San Andrés (16.29h). Aquí luce el sol y recorro las callejuelas estrechas -empezando por Bartolomé Belza- y de ambiente familiar hacia la carretera que sube al Cercado. Paso por debajo del puente y tras una plaza (Concejal Antonio Cova) tomo a la izquierda y en ligera subida por la calle Cercado de San Andrés. Casas de una o dos plantas a los lados. Muy poco movimiento de coches. Calor en las calles. Según me elevo voy teniendo vistas a ambos lados del valle amplio, a las laderas de ambos lados. Encerrado entre el pequeño barrio de Las Barranqueras, que está encerrado entre dos barranquillos y sigo por una pista de tierra y casi inmediatamente paso el cauce de un barranquillo (Barranquera de la Tosca), ya no hay casas, puro monte recubierto de tabaibas, cardones y pencas. El cambio es de los más brusco. Unos perros que no veo me huelen desde lejos y empieza un coro de ladridos algo histéricos. La pista es de tierra con tramos de roca beis. En ligera subida llego a la cresta bastante llana de otra loma, desde aquí tengo vistas estupendas y muy amplias hacía arriba. Abandono la pista para recorrer la loma, pero las vistas no son mejores. Regreso a la pista para seguir subiendo. Descubro el esqueleto de un coche en el final del tramo ancho de la pista. Después sigo por un sendero entre plantas que sube a otra loma y la recorre por la parte de arriba, ancha. Después el sendero llega a la ladera de una montaña y la va recorriendo. Aquí, en la ladera es donde el sendero se va haciendo cada vez más interesante, es más revirado, con más inclinación, entre grandes cardones, sobre zonas rocosas, parece transitado, tiene, en algunos tramos escalones de piedra y va subiendo y subiendo. Después la ladera se va haciendo más vertical y el sendero más estrecho y expuesto (con caída a la derecha) sobre terreno arenoso, es de lo más emocionante. Durante esta travesía el tiempo se ha tornado gris y ventoso. Y llego a la degollada que es una gran llanura con una sabina achatada con ramas paralelas al suelo, que tiene las ramas bajas peladas de hojas (cosa de las cabras, me imagino). Otra sabina cercana está completamente seca.
Al recorrer este sendero hasta la degollada he entrado en un valle lateral (Valle Marcos) que tiene un roque puntiagudo muy llamativo en la ladera de enfrente (el Penico del Valle Marcos). En la llanura me echo hacia la derecha para recorrer el borde y descubro, arriba en la pared, una gran oquedad, decido explorarla. Según subo por el borde rocoso de tosca rojiza descubro un canal excavado en el suelo y lo sigo, la roca es muy áspera y me ayuda a fijar bien la pisada en este terreno muy irregular con muchos huecos. Siguiendo el canal descubro una cueva pequeña cerrada con un muro, me acerco y veo que la puerta de madera se mantiene cerrada por una piedra en su base que hace de tope. Curioseo, está vacía. Sigo subiendo hasta la gran oquedad, es una cueva alta, poco profunda en relación a la altura, un dique que la recorre por el centro hace de columna de sustentación, debe ser la Cueva de las Palomas (que viene en el mapa de Grafcan). Todo es de tosca roja muy suavizada, bajo un poco y encuentro que hay varias rampas y comunicaciones, toda esta pared que cierra por arriba el valle Marcos forma un gran sistema de cuevas más o menos grandes, que todavía se deben estar usando para cabras o por cabras arriscadas. Lo exploro un rato, pero decido parar y regresar ante una rampa muy vertical y resbaladiza, el entorno empieza a parecerme peligroso. Merecería visitar todo esto con más calma, puede que haya más cuevas profundas.
He subido bastante con respecto a la degollada llana y tras subir otro poco por la ladera llego al sendero que va al Chiguel. Ya hace tiempo que abandoné la idea de subir al Chiguel, el tiempo gris y amenazante de lluvia me han quitado las ganas. Bajo hasta la llanura donde la sabina, qué diferente su forma a la usual redondeada. Milagroso que sobreviva. Me detengo a quitarme las púas que se me han pegado a las mangas de la camisa y las que se me han clavado en los brazos. Sigo por el sendero que va por la parte alta de la ladera del barranco de Jagua (Charcos de Ajagua/Los Charcos). Es un sendero claroy que va hacia el mar. Hay restos de terrazas y algunos grandes agujeros en el suelo ¿depósitos de agua? Voy por la derecha de cumbre plana. Al beber agua empiezo a notar algo raro en los labios. No me puedo creer que tenga pinchos de penca en los labios, pero parece que es así, y ahora no me puedo parar a quitármelas, necesitaría un espejo y mucha luz. El sendero describe una curva en una esquina formada por grandes rocas grises, muy diferentes al terreno circundante. Pasada la curva hay una vista preciosa de estas rocas grises con cardones y atravesadas por dos líneas de rocas, una es el propio sendero y otra es la sustentación de un canal seco. La otra vez que pasé por aquí no les daba el sol para hacerles una buena foto, hoy tampoco, me espero un rato a que se haga un claro entre las nubes y logro tomar una. A la derecha y abajo en el barranco de Jagua hay canteras en explotación, y naves, un terreno hostil. Sigo mi camino hacia San Andrés. A mi izquierda sobresale una elevación (Cabezo El Saltadero). Después, no sé muy bien cómo, me veo transitando un antiguo canal rellenado de rocas y que forma una calzada (en algún momento he debido abandonar el sendero bueno). Paso otra elevación por la izquierda esta vez por terreno más arenoso y suelto. Llego a una pista. Según el mapa de Grafcan esa elevación se llama Roque de San Andrés (Montaña Morena, según el mapa de IGN), pero creo que merece mucho más llamarse así el roque que tengo enfrente, que sí hace honor a su nombre, como protuberancia vertical rocosa. Hay un senderillo que conduce a la base y no encuentro dificultades para encaramarme a lo alto.
Es un gran conjunto de rocas pulidas grises y redondeadas formando cuevas y balcones en los que es una delicia trepar y caminar por su superficie rugosa, anti caídas, y con vistas hacia la playa de Las Teresitas, el puerto pesquero, también hacia Santa Cruz. Es un juego deslizarme entre ellas, subirlas, rodearlas, ir de una a otra, una gran cueva forma un marco para ver la playa de Las Teresitas. Bajo a la pista y sigo a la izquierda hacia San Andrés en una bifurcación (el ramal derecho de esa bifurcación va a unos nidos de metralleta -excursión 473). La pista que baja a San Andrés (Pista Militar) es de tierra y tiene una inclinación muy suave. Me pongo a escuchar música de Pink Floyd, de un álbum llamado Inmersión hecho de sesiones en directo y tomas para discos. Esto me va a ayudar a hacer la transición urbana. En la primera curva de 180º hay un mirador fantástico hacia el barranco y las casas de San Andrés. Bajo por la pista algo cansado y en la segunda curva de 180 grados (170m) me salgo por la derecha por un senderillo que pasa al principio bajo unos muros de piedra y que va recorriendo la ladera, el sendero está en mal estado en el paso de dos cauces, pero me gusta terminar por aquí, y llego a las casas situadas más arriba en la ladera de la montaña. Empiezo a bajar por las estrechísimas calles (Alaska, Eolo), es un mundo aparte, por los olores domésticos, los gatos, los pequeños huecos, las casas pequeñas pegadas, los recovecos, las curvas, y los escalones, muchos escalones, todo escalones, cuento 369 hasta la carretera, abajo. Escuchando la música de Pink Floyd la travesía por estos callejones estrechos es una experiencia cinematográfica (sin música también lo es). Voy dentro de una película.
En la avenida marítima de San Andrés (19.30h) hay un fuerte olor a pescado frito. La 910 (19.42h) es una guagua doble articulada que se mueve mucho y va muy llena. Me da para escribir mis impresiones de la excursión. Y seguir quitándome pinchos de tunera de los brazos. Sigo escuchando la música atemporal de Pink Floyd. En Santa Cruz (20.05h) regreso al mundo cotidiano. Cuando llego a casa lo primero que hago es ir al baño y consigo quitarme el pincho que tenía por dentro de la boca en el labio. Y todavía por la noche me noto otro más. Y en los días siguientes entre mi mujer y yo me quito bastantes más en las manos y los brazos.
Pulsar en el siguiente enlace para descargar el track de la excursión
Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
https://drive.google.com/file/d/10ucLq9fucuFRreJQAEi6qR9PCqarDTEM/view?usp=share_link