• Excursión 635. 13 Abril de 2017. Jueves.
Bujero del Agua. Las Llanadas. La Ferruja. El Toscal
Municipio: Los Realejos. La Orotava
ENP: Parque Natural Corona Forestal
De 10.30 a 16.48h. De 1660 a 1810 a 216m.
Distancia: 15,5km. Duración: 6h 18m.
Largo descenso muy recto por pistas principalmente por el pinar del valle de La Orotava, zonas agrícolas y pueblos de las medianías. En esta excursión casi me resulta más entretenida y variada la travesía urbana improvisado en la que me ayudan muchas personas que la del bosque
En esta excursión sigo un recorrido de Miquel Pérez Carballo (MPC) de su libro sobre La Orotava. A las 9.48 ya estoy subido a la 348 rumbo a la súper excursión de los jueves. El día está soleado y bueno. Mi intención es ir hasta el Bujero del Agua, pero me despisto y me bajo en el km 26 (10.30h, 1660m, Montaña Bermeja, Choza Bethencourt), en vez del km 28. Tengo que subir por la carretera (muy estresante por el tráfico) unos 2,5 km hasta el Bujero del Agua (1810m, 11h). Empiezo a bajar por un sendero que coincide con el GR131 (el gran sendero que cruza la isla de Adeje a El Rosario pasando por el Parque Nacional del Teide) un trozo empiezo a bajar. En unos 300 metros en una bifurcación no sigo a la derecha por el GR131 sino que sigo (a la izquierda) bajando muy recto por una pista pedregosa y otra pista con pinocha muy agradable hasta una pista más ancha donde veo un poste bajo de cemento y una placa de hierro que dice La Carabela (11.23h, 1660m). Atravieso la pista (Lo Picachos) y sigo bajando (todo esto es un inmenso pinar y voy a la sombra casi siempre, un poco monótono, sin barrancos grandes, solo barranquillos y desniveles). Sigo bajando por un sendero bonito y cómodo que zigzaguea y cubierto de pinocha. Se nota por el zigzag que es un camino tradicional de bestias. Termina transversal en otra pista y yo tomo otra pista (a la derecha) para seguir en bajada (11.30h, 1610m). Más adelante atravieso otra pista y sigo bajando. Y cuando llego a otra pista en perpendicular (11.51h, 1480m) veo un cartel amarillo “A Choza Machado” en Junta Caminos. Sigo bajando por otro camino para bestias y llego a otra pista (12.00h, 1420m) y empieza a nublarse.
Más abajo cruzo una pista importante (VM14, 12.20h, 1273m) en el punto (28.3394, -16.5611), a la derecha se va a la TF21, a la izquierda hacia Chanajiga y la Cruz de Luis. Por la pista de bajada me encuentro con un jinete con un bonito polo fucsia que me confirma que voy bien hacia Las Llanadas. Empiezo a ver codeso en flor amarilla, amagante en flor violeta, y brezo con flores marchitas y rosalito salvaje. Está bastante nublado. Llego a la pista BC1 (12.33h, 1200m) en el punto (28.3426, -16.5621).
Al pisar el asfalto hay campos sembrados de papas, estoy en Las Arenitas, un pequeño caserío con algunas casas diseminadas. Paso por un sitio con mucha resonancia para mí, aquí fue donde me despiste con una niebla muy espesa en la excursión de Las Llanadas (excursión 186). Hoy está despejado, luce el sol y el tiempo es cálido y maravilloso. Sigo bajando por asfalto, un poco antes de llegar a Las Llanadas hablo un momento con un hombre muy mayor forrado como una platanera que me muestra la ruda canaria (pequeña planta de flores amarillas) y suspira deseando que serene un poco para las papas. Hablo con este hombre en la parte alta del tramo con jardineras donde había plantadas muchas rosas en la excursión 186, hoy ninguna. Llego a Las Llanadas (13.09h, 870m). Ya he completado el recorrido de MPC, pero todavía tengo mucho tiempo por delante así que después de divagar un poco bajo la marquesina de una parada de guaguas decido seguir bajando y me pongo como objetivo llegar hasta El Toscal, cerca del Puerto de la Cruz. Sólo me ha llevado dos horas bajar desde El Bujero y no me ha resultado muy impactante este recorrido, tengo ganas de bastante más. Sin un plan concreto, sólo bajar lo más vertical que pueda hacia El Puerto de la Cruz bajo por una calle (camino Las Llanadas) y enseguida toco en la puerta de una casa. Sale un joven y después sus padres, también jóvenes. Les explico lo que quiero. Se muestran muy cooperativos y después de dar varias ideas me dicen cómo empezar a bajar.
Vuelvo a la carretera, avanzo un poco hacia el pueblo y bajo por el camino Viñátigo y después por el camino La Tanquera. Calles asfaltadas estrechas con casas, huertas y campos vallados con una vegetación disparada. Veo aguacates en flor y un solitario acebuche (de la familia del olivo) en una finca. El desnivel es tan grande que veo mucho antes la ropa tendida en las terrazas que la puerta de las casas de tres plantas. Paso por una casa rural (La Tanquera) y otra más (Las Rosas). Me gusta la disposición de las casas, se ve que es una zona próspera, bien arreglada. Ahora, a pleno sol, noto bien las terrazas de todo el valle, con las casas dispersas, los prados, las huertas y los castaños todavía con las hojas secas, pero con gran presencia. Cruzo una carretera (13.42h, 746m) y sigo por cemento. Llego a la carretera (en La Ferruja) y bajo por el camino La Ferruja. Llego a una T, tomo a la derecha y pronto (100 metros) me echo a la izquierda por un camino de cemento (Calzadilla). El camino hace una curva a la izquierda, en una casa aislada hablo con una mujer joven que está entretenida con su móvil y les pregunto a ella y a su madre por si el camino tiene salida. Me dicen que sí. No se asombran demasiado de verme, son muy amistosas. Me desean suerte. El cemento acaba, sigue empedrado, después más cemento al llegar a un gran prado y sigue por asfalto por en medio de unas instalaciones con temibles perros y donde hay carteles que advierten que aquello es privado. Hago caso omiso y sigo bajando por allí.
Llego a otro prado donde dos caballos retozan ociosos, con una cuerda al cuello y sujetas en la otra punta en una pica. Un hombre de actitud extraña está al lado de una caseta. Es el dueño de los caballos. Tengo una intensa conversación con él, bueno, más bien, él me habla intensamente y con un punto de amargura y frustración por debajo de sus palabras. Enseguida me doy cuenta de que tengo que estar muy alerta, es alguien muy demandante. Es un hombre severo que parece que se va a enfadar en cualquier momento. Fue guía turístico y ha trabajado en la hostelería desde el 76. Ahora, prejubilado. Se lamenta de tener que cuidar a sus caballos que tiene que limpiar, pasear y alimentar. Uno de sus caballos, de improviso, se tira al suelo y se reboza, después se incorpora como si nada. Se llama Fernando, tiene 62 años, con pequeño bigote blanco y sombrero de paja. Me habla con admiración y respeto de su abuelo Juan que llevaba turistas ingleses al Portillo a lomos de caballos y después bajaba con escobones para aprovechar el viaje. Me señala un acebiño cercano, con las hojas muy enhiestas. Le gusta pasear a caballo por la pista de Chanajiga y me cuenta que una vez vio a una turista que venía muy orgullosa con una flor de cresta de gallo y él al verla le dijo “la flor que usted lleva ya no lucirá para mí cuando pase por el camino”.
Me despido de él después de esta larga conversación y por una pista de tierra llego a una carretera (camino Casa Higa, 14.45h, 580m). Y bajo por ella con mucho sol y ya bastante hambriento hasta llegar a las primeras casas de Cruz Santa. En la calle Casa Higa encuentro un banco en una pequeña placita (número 35 de la calle) encajonada con una pequeña construcción donde se guarda una cruz (15h, 480m). Alrededor casas estrechas de dos y tres plantas: en la placita hay una casa verde, otra azul, otra ocre, una naranja y una blanca. Descanso y me tomo el bocadillo y el bizcocho sin vistas, pero al resguardo de toda mirada.
Repuesto sigo callejeando por Cruz Santa hasta bajar por la calle Granadilla 1ª transversal, una calle estrecha sin salida con vistas hacia la gran balsa de la Cruz Santa. Después bajo hasta llegar a la carretera que une La Cartaya con La Zamora. Bajo por ella, hay mucho tráfico. Me gusta una gran finca con plantas ornamentales perfectamente ordenas en filas y columnas que hay a la derecha según bajo. Todo tipo de plantas. Tras una gran curva llego a La Zamora.
Enfrente en una casa ocre un hombre en pantalón corto y pecho lampiño está mirando la calle desde su balcón en una segunda planta. Un hombre de unos cincuenta años tan ocioso como se puede estar, todo lo contrario que yo, que parezco que quemo mi rastro. Me dirijo hacia él y le pregunto por cómo ir hasta el puente de la autopista, se lo señalo con el dedo. El puente que está al lado de la montaña de Los Frailes. A medida que me va explicando por donde ir va cambiando de recorrido y termina con uno que me encanta, pasar por debajo de su casa, por un camino privado entre fincas, llegar a una calle secundaria, con poco tráfico y preguntar más adelante cerca de la montaña. También él se va animando a medida que va dando con el mejor recorrido alejado del tráfico. Me dice que baje por debajo de su casa y que si alguien le pregunta que le diga que él me ha dado permiso. Entro en un club exclusivo sobre la marcha. De hecho, cuando esté bajando ya por un camino de cemento por donde pasa el agua de riego oigo “sí, yo le ha dado permiso…”. Llego a una puerta que da a la calle y salgo a una calle muy tranquila con pocas casas y más muros. Me va a costar un rato enterarme del nombre de la calle.
El día está estupendo, sol a tope, voy cada vez más entonado. Al final de la calle llego a una rotonda y al lado de un bar le pregunto a un hombre que acaba de bajarse de una moto vintage. Le pregunto el nombre de la calle. Escueto y con una mirada que dice más que mil palabras dice: Los Afligidos. Le sonrió y le doy las gracias. Me encanta el nombre. Fantástico nombre para una calle. Sigo rodeando la montaña y llego al pequeño barrio de La Higuerita. Por aquí se puede acceder al monumento natural de la montaña de Los Frailes (excursión 235). Me parece ver almácigos y acebuches en la ladera. Dos hombres descansan bajo un árbol y sus bicicletas al lado. Cruzo la autopista por el puente (16.18h, 246m). Es un puente que he visto tantas, pero tantas veces. Al llegar al otro lado me sorprende que la escalera y el suelo sea de rejilla metálica, parece que voy por el aire. Encuentro un campito de fútbol donde un hombre juega al fútbol con su hijo. Me dirijo a él, resulta que lo conozco, es un empleado del Mercadona de Tacoronte. Nos damos la mano. Le pregunto por cómo ir al Toscal, me lo explica, pero no me entero muy bien, sólo me queda claro lo de un bosquecillo y la antigua carretera general. Al llegar a la carretera me confundo y en vez de ir a la izquierda (hacia El Toscal) voy hacia la derecha. Al rato me empieza a doler un pie, me parece que es la señal de dar por concluida la excursión. Sigo caminando hasta encontrar una parada de guaguas (la 4201, 16.48h, 216m) y allí espero a la primera guagua que me lleve a La Orotava. En la 108, muy solitaria, paso los últimos ratos de la excursión.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Bujero del Agua a Las Llanadas
Las Llanadas a La Vera