• Excursión 554. 18 Noviembre de 2016. Viernes.
Pista Risco Atravesado. GR-131. Jacobinos. Lomos Doña Para.
Municipio: Santa Úrsula.
ENP: Paisaje Protegido Las Lagunetas
De 10.43 a 14.00h. De 1730 a 415m.
Distancia: 17km. Duración: 3h 17m.
Una excursión en bajada. Desde el km 24 de la carretera de La Esperanza desciendo por una pista en busca de un sendero que no encuentro y cambio eso por otro sendero, el gran GR-131 del que recorro un pequeño tramo para seguir por un sendero medio perdido, dos pistas y un sendero de Candelaria hasta las medianías de Santa Úrsula que bajo por calles muy empinadas hasta casi la carretera general
Algunas de las excursiones que planeo son para empezar y terminar en sitios distintos. Esta es mi oportunidad para empezar a hacerlas aprovechando que ya no voy a tener coche durante un largo tiempo. Llamo a un taxi para que me lleve desde Tacoronte pasando La Laguna hasta el km 24,3 de la TF-24 (carretera La Esperanza al Teide, 35€). La conductora resulta ser una recién llegada a Tacoronte que me habla de su vida en Valencia y en Galicia donde en noches de viento los lobos se acercaban a las aldeas. Le recomiendo ir a Los Dornajos, a la fuente y los castañedos. Me habla de un hijo suyo que ha superado problemas escolares y ha vuelto a tener buenos resultados académicos. Una conversación muy agradable. Es la parte buena de ir en taxi. En las circunstancias adecuadas y con la persona adecuada se puede conseguir un gran nivel de intimidad y una conversación enriquecedora.
Mi objetivo hoy es bajar hasta Santa Úrsula por un sendero que vi en una excursión anterior (la 342). Tras dejarme la taxista en el km 24 de la carretera del Teide al principio de la pista Risco Atravesado empiezo a bajar con tiempo soleado y cálido. La pista es ancha y cómoda, aunque algo monótono paisaje porque dominan los pinos y sólo eventualmente se ven otras plantas en las laderas (pastel de risco) y en los lados del camino (escobones, malpica). Pero no me tengo que preocupar del suelo que es bastante regular y puedo ir mirando hacia adelante. Después de 1 km aproximadamente paso el sendero GR 131 (punto A) que baja a mi derecha. Unos metros después llego a una bifurcación. Pensando que por aquí está el sendero sigo por la pista de la izquierda (Lomo Negro) y buscando el cartel que vi en la excursión 342 sigo curva tras curva y recta tras recta sin encontrarlo. En los escasos momentos en que el sol luce en la pista hace bastante calor. En dos o tres lugares de mi caminata por la pista Lomo Negro veo tramos del GR-131 por encima de la pista. Llego al T.M. de La Orotava (La Resbala) y más allá sin encontrarlo y decido volver. Regreso a la bifurcación que tiene al lado el GR 131 (punto A), regreso por la pista Risco Atravesado hasta que me convenzo de que no hay otro sendero de bajada. Así que vuelvo hasta el punto A y decido bajar por el GR 131 y estar atento a alguna posibilidad de bajar verticalmente. He empleado más de media hora en estos rodeos.
Este sendero, el GR-131 es cómodo, está recubierto de pinocha que lo hace mullido, aunque resbaladizo. Yo esperaba que descendiese, pero prácticamente llanea todo el rato, apenas baja. Me desespero un poco. El bosque es tan denso que sólo una vez puedo tener una vista diáfana de un risco (Atravesado, el que debe dar nombre a la pista) a mi izquierda. Poco después del mirador el sendero empieza a bajar, no dura mucho, vuelve a llanear y entonces llego a un cartel del GR 131 (1560m) que me da kilometrajes a la derecha (La Esperanza, Las Siete Fuentes) y a la izquierda (Aguamansa) que es por dónde vengo. En este lugar me doy cuenta de que por debajo hay una equis (en rojo y blanco) pintada en una roca en medio de un gran caos de troncos caídos. Una equis es una indicación de un sendero (usualmente poco claro) de por donde no hay que ir. Como estaba al acecho de un camino vertical, este es un buen candidato. Además, el hecho de que estoy en la cresta de una loma me impulsa a explorar esta bajada por la arista de la cresta. Siguiendo la cresta y deslizándome por encima de la capa gruesa de pinocha voy bajando y empiezo a ver la trazada de un camino que baja en zigzag (una muesca en la ladera) y troncos caídos paralelos al camino, como marcándolo. Me he fijado en la altitud del cartel por si tengo que regresar, en este bosque denso no hay otra referencia clara que la altitud. Bajo cada vez más deprisa y el zigzag más claro me lleva pronto a encontrar la pista (la misma pista Risco Atravesado que empezaba a bajar al lado del punto A). Y veo un cartel de madera con el texto “Los Jacobinos” (1470m) y me llevo una alegría tremenda, este es el punto al que había llegado subiendo por el Lomo Blas desde el camino de Candelaria (excursión 377). He encontrado la continuación de aquel hilo, grito de alegría en medio del pinar. Me siento una verdadera ardilla de monte.
Continúo por la pista (hacia la derecha) que baja suavemente. Tras unos quince minutos (1 km largo) confluyo con otra pista (Las Torrillas) y sigo por ella hacia la izquierda. No tengo ninguna idea clara de por dónde estoy, lo único que quiero es seguir bajando (los nombres de las pistas los he añadido después al escribir la crónica usando los mapas, in situ no sé sus nombres). En esta pista me resulta curioso que la temperatura descienda y haya más humedad. Empiezo a ver más variedad de plantas. Me cruzo con un esforzado ciclista alemán que me saluda mientras sube. Más abajo veo un cartel “Lomos de Doña Para” (12,01h, 1360m). Sigo bajando y siento un poco de decepción cuando llego al cruce (1327m) con el camino de Candelaria. Siento decepción porque yo quería ir más a la derecha, pero la pista me ha ido trayendo hasta aquí y cuando lo pienso bien no me sorprendo de estar aquí. Ahora sí sé por fin donde estoy y al menos ya me puedo relajar, ya conozco el camino.
Me meto por el camino de Candelaria. Primero recorro un trozo de pista y después sigo por el sendero que va cortando las curvas de una pista (Risco Grande/Lomo Grande). Este sendero va por una loma (Lomo Grande). Es un sendero muy umbrío y cerrado entre brezos finos, me siento ligero y me pongo música relajada y conocida y ahora ya estoy disfrutando todo el rato, me siento ingrávido. Después de llegar y cruzar cuatro veces la pista, en la quinta el sendero sigue unos metros a la izquierda. Y me vuelvo a meter por otro tramo del sendero de Candelaria que me lleva a la pista de El Rayo (12.36h, 1000m). Este último tramo del camino de Candelaria es mucho más complicado, con más irregularidades y más pendiente, más salvaje y por un sendero muy degradado (de hecho, abajo hay un cartel que dice “camino en mal estado” que casi parece más el nombre del camino que algo circunstancial).
Al llegar a la pista de El Rayo tomo a la izquierda y en cien metros llego a una pista llamada… Camino de Candelaria. Me meto por ella. Empiezo a ver castaños, están soltando erizos y el suelo está cubierto de hojas secas. Es también un trozo muy complicado por las grandes rocas y los desniveles, el agua lo ha erosionado mucho. Tengo que ir atento a no torcerme un tobillo, bajo flexionando mucho las piernas, como si fuese de goma. Tras un pequeño edificio, un distribuidor de aguas, alcanzo una pista lisa y de suave bajada. En cinco minutos al ver la primera calle que baja a lo bestia (Camino Las Lajitas, 12.50h, 890m) me meto por ella. Ahora empieza una bajada vertiginosa por las calles/caminos asfaltados de Santa Úrsula. Increíble el desnivel. Tengo que doblar mucho los pies hacia adelante para adaptarme a la cuesta e ir muy despacio. Afortunadamente no hay piedrecitas que me puedan hacer resbalar. Lo mejor son las vistas diáfanas y estupendas hacia la costa. Se distingue bien el promontorio de La Quinta y el barranco Hondo, así como edificios concretos que conozco de Santa Úrsula. Alrededor hay campos de viñas, fincas valladas y algunos hermosos y solitarios castaños. Sin plan concreto, con la única premisa de bajar lo más derechito posible paso el camino La Montañeta (13.10h, 760m), calle Ojitos (13.17h, 600m), calle La Bastona (13.26h, 466m). Por el ambiente soleado y claro me hace creer que es sábado, quizás porque apenas veo a nadie por estas calles campestres. Una mujer a la que le pregunto por la bajada hacia el ayuntamiento poco después me recoge cuando baja con su utilitario y me deja al lado de la parada de guaguas cerca del Ayuntamiento (13.38h, 350m).
Dos mujeres mayores hablan y esperan la guagua, me dicen que no tardará mucho en llegar. Y como cada vez que me toca esperar un rato largo la guagua cuando por fin llega (la 101, 1.45€) me arrellano en mi asiento y me siento inmediatamente de maravilla. Detrás de una pareja joven con un bebe en brazos me siento seguro y tranquilo. Disfruto de todo el trayecto con la guagua muy animada con gente bajando y subiendo en cada parada hasta La Estación en Tacoronte. En la parada de taxis la taxista que me llevó esta mañana me dice que ya ha apuntado el sitio que le recomendé. Cuando llego a casa mi mujer está un poco inquieta, no la pude llamar porque me quedé sin saldo en el teléfono y no encontré donde comprar una recarga. La comida en la mesa: un lujo asiático.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
drive.google.com/file/d/1TX-3RKsmcKeU7IS6x7rRmuqPXiwzzZ1W/view?usp=sharing
GR-131 al Farrobillo