• Excursión 1318. 21 Septiembre de 2021. Martes
Pista Lomo Atravesado. Pista Las Torrillas.
Municipios: Santa Úrsula. La Victoria.
ENP: Paisaje Protegido Las Lagunetas
De 15 a 18.45h. De 1680 a 1600 a 1640 a 1600 a 1640 a 1400 a a 1550 a 1500 a 1680m.
Distancia: 12,1km. Duración: 3h 45m
Recorrido por el pinar de Santa Úrsula y la Victoria en un día brumoso en el que me llueve en el tramo final de la excursión. Con el objetivo de localizar viejos senderos. No lo logro. Por pistas de montaña, algunas sin salida, el GR-131, un camino de Candelaria logro disfrutar de un día lluvioso en la montaña
El incidente del final de la excursión anterior con el hombre alcohólico en El Tablado me ha afectado y hoy me obligo a salir de excursión por una cuestión de salud mental, necesito prevalecer ante las adversidades. Aprovecho para ver si encuentro alguno de los viejos caminos que he estado investigando en los mapas de los años 50 del ejército, y editados por el IGN. No tengo muchas esperanzas, es una zona de vegetación muy densa y en esa zona tan húmeda si un camino no se mantiene abierto por el paso de gente se cierra en poco tiempo. Vamos a ver. Dejo el coche en La Esperanza y sobre la marcha tomo un taxi, con Tom, un taxista que ya me ha llevado varias veces y con el que apalabro de camino al km 24 de la carretera del Teide que me recoja a las siete y cuarto en el mismo sitio donde me deje, en el cruce con la carretera que sube desde Arafo. El tiempo está lluvioso en la subida y varias veces que parece que vamos a soprepasar las nubes es solo un espejismo. Me deja en el cruce (15h, 20€).
Algo apalizado física y mentalmente empiezo a buscar en una loma cercana el viejo camino. La lluvia acumulada en las ramas de los brezos y los codesos y los pinos no me ayuda a aventurarme loma abajo, bastante tengo con la lluvia fina que cae. Desisto de investigar este camino (lograré recorrerlo en la excursión 1672) y sigo por la pista Lomo Atravesado que sale a la izquierda en bajada. Es una pista ancha rodeada de pinos, agradable para caminar. Al menos no hace frío. Poco a poco me voy animando y controlando el flujo de mis pensamientos que me llevan una y otra vez a lo del día anterior, me dejo ir un poco y después corto. La pista en ligera bajada me ayuda a ir centrándome en donde estoy, también el olor profundo a madera. En la bifurcación (1630m) que me encuentro más adelante sigo por donde venía, no tuerzo a la derecha por la pista Cuatro Tiempos. Más adelante sí tuerzo a la izquierda (1620m) por otra pista que baja. Tras un poco de descenso la pista me lleva hacia la izquierda en paralelo a la otra pista. Se nota que es una pista menos frecuentada y sin salida, mucha pinocha en el suelo. Me encantan las solitarias chajorras de hojas grises y flores grises en varas que voy viendo en las laderas por debajo, laderas que pueden llegar a ser de extraordinaria pendiente. Los codesos y los brezos están cubiertos de gotas de agua. También veo mucho orégano en el suelo de la pista. Por los dos lados me rodean pendientes muy fuertes y así en ligero ascenso y descenso llego hasta el final de la pista (1600m) que termina en el cauce de un pequeño barranco (Isarda) {El programa Word me va señalando según escribo las palabras que no tiene en el diccionario y este de Isarda es la primera vez que lo uso, bueno ahora la segunda}.
Según el mapa de IGN parece que existía una comunicación por el cauce del barranco o al lado con la pista del Lomo Atravesado y de hecho encuentro un sendero que sube pero de nuevo la humedad de las plantas me impide investigarlo. Tengo que aceptar las limitaciones y hacer lo que pueda. De regreso estoy ya bastante entonado y sintonizado con el ambiente de montaña en día otoñal, aunque aquí los árboles no sueltan hojas nunca. Regreso a la pista Lomo Atravesado y sigo por ella, paso un cartel que indica que estoy en el T. M. de La Victoria. Vale. Unos diez minutos después llego al GR-131, el sendero que atraviesa toda la isla. Lo tomo a la izquierda en ligera bajada. Este tramo del GR me trae buenos recuerdos de la travesía que hice hace dos años entre Santa Úrsula y Candelaria. Según lo bajo voy atento a encontrar el sendero (poco claro) por donde accedí desde abajo. Lo localizo, está en el centro de una curva a izquierdas, alguien lo ha señalizado de una manera muy discreta, ha puesto en el suelo, atravesadas, unas ramitas finas en el principio del sendero. Bien. Por un momento me dan ganas de meterme para llegarme hasta la morra Mantita, pero no, sigo bajando por el GR.
Evito cuidadosamente pisar en los troncos que afianzan pequeños escalones, hoy están muy húmedos, peligro de resbalones. El sendero está en estado perfecto, es una delicia de recorrer ya sea verano o invierno y la parte que me vuelve loco es el paso (cauce) de un barranco muy húmedo (Las Torrillas, a unos diez minutos desde que tome el GR) donde todo está recubierto de un musgo largo y mojado: los troncos, las ramas, las piedras, la barandilla de madera. Me quedo un rato haciendo fotos donde se vea bien el detalle de los pelos largos de los líquenes y el conjunto. Hay otros pasos húmedos en este GR, pero ninguno como este. La barandilla de madera también es un buen tema fotográfico. Sigo por el GR ahora en busca de un camino que tengo señalizado como posible para conectar con una pista por abajo (pista Las Torrillas) y que coincide con el trazado de un viejo camino de los que he descubierto en los mapas antiguos, el mismo que he tratado de encontrar al principio de la excursión de hoy.
Rodeo una loma, atravieso un cauce y rodeo otra loma hasta su arista y aquí lo encuentro (1490m) (menos de cinco minutos desde el cauce del barranco de las Torrillas). Es una loma ancha (Loma de la Morra de los Pinos) y el sendero baja por la arista, aunque cubierto de pinocha lo reconozco por la muesca que tiene. Baja por la arista o ligeramente por la izquierda de la arista en largos tramos rectos con algunas pequeñas curvas, lo sigo bien. Más abajo algo más confuso cuando va habiendo menos desnivel y sale a la pista de Las Torrillas (1410m) a unos metros por la izquierda de la arista de la loma. Me llego hasta la esquina donde hay un cartel señalando el límite superior de la Reserva Especial Las Palomas, un gran Espacio Protegido a caballo de La Victoria y Santa Úrsula. Desde la esquina sigo bajando por la arista y logro descender unos 30 metros hasta que llego a una zona con más desnivel y muchos arbustos que tampoco me atrevo hoy a explorar por la misma razón, agua en las plantas. Quizás otro día (lo lograré en la excursión 1672). De todas formas, la bajada tiene que ser de bigotes si es que se puede (Este pequeño desvío no está reflejado en el track de la excursión).
Vuelvo a la pista y ahora sigo a la izquierda para ver si logro localizar otro viejo camino, pero tras recorrer quizás más de un kilómetro no hallo nada. Las pendientes son muy fuertes hacia abajo y la pista en su trazado ha creado grandes taludes hacia arriba que debieron cortar los viejos caminos. El que he usado para bajar a la pista de Las Torrillas debe seguir existiendo porque su conexión con la pista es una zona de poco desnivel. Regreso a paso rápido hasta la esquina por donde accedí y sigo por la pista hacia adelante. Unos quince minutos después de esa esquina y tras pasar por un amplio barranco que tiene muy buenas vistas con buen tiempo (hoy no) atisbo la barandilla de madera del GR-131 (1460m). Me acordaba de que desde la pista se veía el GR-131, así que volvía confiado de encontrar esta conexión, si no hubiese sido así el rodeo de vuelta a donde me dejó el taxista me hubiese llevado mucho tiempo. Pero mi flujo de pensamientos que vuelve a lo mismo una y otra vez y la subida por la pista me he sentido algo perdido hasta ver la barandilla. Cuando la veo trepo unos metros y sigo por el sendero, el GR.
Ahora el sendero es una larga subida en zigzag, con el fresco de hoy no me agobia nada. Cuando llego a una zona más llana localizo (1550m), a la izquierda, el sendero de Candelaria (lo marca un cilindro de madera con una chapa metálica con el símbolo de la virgen). También coincide este sendero con un viejo camino de los mapas de los años 50 y lo mejor es que no solo sigue a la izquierda (hacia arriba) sino también a la derecha (hacia abajo). Me meto sin dudarlo por él, tiene una equis en rojo y blanco, es un sendero surco que baja zigzagueando por la ladera muy invadido de troncos caídos y que después rodea una ladera, cada vez más difícil de seguir, menos distinguible del caos general de ramas y troncos caídos. Una fuerza me lleva, pero cuando ya estoy en una zona muy llana decido regresar, no me quiero enfrentar con una caída repentina. Me cuesta rehacer el complicado trazado del sendero, pero lo logro y regreso hasta el GR. Consulto los mapas y lo vuelvo a intentar dos veces más, pero al final desisto. Es increíble cómo salirme de un camino puede llevarme a un tremendo lío. Vale.
La hora de la cita con el taxista ya es próxima y no sé cuánto me puede llevar recorrer el camino de Candelaria hasta la carretera, es un sendero que he hecho una vez (excursión 834) pero entonces fue bajando, y a veces parecen senderos diferentes si los haces subiendo o bajando y no me acuerdo de cuánto me llevó. Me encanta este camino, menos señalizado que el GR, pero muy claro que asciende por una loma rocosa en este día brumoso. Me parece lo máximo poder estar haciendo esta excursión en un día como hoy, lo necesitaba. Casi todo el rato en ascenso. Me gusta ver los viejos carteles de sendero turístico: los rombos amarillos con la niña del flequillo. Senderistas antiguos han dejado sus nombres en las placas (veo cuatro), de los años 1998 hasta el 2008, mucho antes de que yo empezase a caminar el monte metódicamente. La corteza de un pino casi ha engullido uno de estos carteles. Empieza a llover cuando oigo ruido de coches, la carretera del Teide está próxima. Maravillosa vuelta. Me encanta, con paraguas y todo. Han puesto una barandilla al final, en el acceso a la carretera, así se reconoce mejor por donde empieza. Y cuando llego al cruce (18.45h) veo que el taxista, Tom, me está ya esperando en el cruce. Fantástico. De la lluvia y el desamparo en el monte paso a la seguridad y el confort del asiento trasero de un coche. Bajo tan feliz. El suave movimiento del coche en las curvas me va adormeciendo. Por momentos me olvido de quien soy, de dónde estoy, de quien me lleva, solo siento una gran tranquilidad. Apenas hablamos. Me deja en la parada de La Esperanza al lado de mi coche (19h, 20€). Sobre la marcha me monto en mi coche y más despacio que otras veces y muy respetuoso con las normas de circulación vuelvo a casa.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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