• Excursión 1060. 2 Marzo de 2020. Lunes.
Canal Los Valles. Lomo las Casillas. Primera etapa
Municipio: La Laguna.
De 14.45 a 18.30h. De 450 a 600 a 450 a 480 a 360 a 450m.
Distancia: 9km. Duración: 3h 45m
Sigo el canal de Los Valles, cuidado y cubierto, desde su comienzo en el Lomo de Las Casillas en su recorrido hasta el cruce con el camino real (camino de las Lecheras) y también recorro una pista para localizar en su final un sendero que conecta con el camino hacia Las Mercedes
La 912 sale de la planta baja y se me hace un poco largo el camino hasta su puerta, sobre todo porque voy justo de tiempo, pero llego a tiempo para que cierre las puertas tras subir yo y salgamos (14.15h) para el Lomo de Las Casillas. En Santa Cruz está soleado y me puedo relajar el doble en este trayecto que no deja de gustarme, es especial cuando tras recoger a los estudiantes la guagua sube por Ifara y empiezo a tener vistas hacia Santa Cruz. Los estudiantes vestidos con sus polos blancos y sus pantalones azules se quedan en el pasillo interrumpiendo el paso en esta guagua más bien pequeña, abducidos por sus pequeñas pantallas. Después de Los Campitos solo quedamos el conductor y yo. Me gusta cuando pasamos cerca de la era a la sombra de los eucaliptus. Me bajo en el Lomo de Las Casillas (14.43h), el final de la línea.
En el Lomo de Las Casillas también hace sol, sin que haga calor ni sople el viento. Mi objetivo hoy es recorrer un canal que llega hasta la presa de Tabares y que puedo tomar desde aquí (Canal de los Valles) aunque de entrada creo que va a ser un poco complicado localizarlo. Echo a caminar (por la carretera Valle Tabares, TF-111) en ligera bajada hacia El Toscal y en dos minutos me salgo por la derecha por una calle que va cerca de la carretera y enseguida localizo el canal (ligeramente por encima). Avanzo un poco y cuando el canal cruza por debajo lo tomo a la izquierda cerca de unas casas. Algo estrecho el paso por encima y a los lados y al llegar a una zona de huertas lo pierdo, debe ir enterrado. Me cuesta tres intentos encontrarlo, primero demasiado abajo, después muy por encima. Y lo logro gracias a que veo desde lejos un cartel (del canal indicando su peligrosidad, supongo) sobre una barra de hierro. Bien. Un poco campo a través por unas hueras abandonadas llego al cartel y desde ahí ya la cosa es fácil. Qué ironía que el cartel que informa de un trayecto peligroso me sirva para localizarlo.
El canal está cubierto por piedras irregulares por las que tengo que ir haciendo equilibrios (debe ser un ejercicio buenísimo para la espalda) y se va pegando a una pared rocosa y algo expuesto con caída a la izquierda. Este tramo de canal describe una gran uve para salvar un barranco (Valle Hilario) y veo al otro lado el canal con tramos que parecen totalmente pegados a la pared rocosa y sin sendero, pero debe ser el típico efecto de la lejanía. De momento estoy bastante contento por haber superado esa primera parte complicada. Por encima de mi va una pista (excursiones 653 y 839) que ya conozco y lo que me gusta es que pueda volver a ese paraje por un sitio (este canal) que ni soñaba entonces. La vegetación es muy densa por debajo, aunque veo algunas (senderos de) bajadas de tierra hacia el cauce. Yo sigo por el canal hasta el cauce. El canal desaparece y cruzo el cauce somero y con pocas plantas del barranco Valle Hilario hasta un murito (para conducir el agua del barranco, cuando la haya, no ahora) y pronto encuentro el canal en el otro lado. Con un poco de vegetación invadiendo el canal sigo por un sendero a su lado y paso algunas partes con un cable de acero para sujetarse, son zonas más expuestas, aunque nunca inquietantes. La travesía se complica cuando llego a una pequeña instalación del canal a donde me topo con una maraña de plantas que ocupan por encima el canal. Tengo que ir a cuatro patas o de rodillas y cortar un par de troncos de un cardón que, aparatoso, empieza a verter su savia blanca enseguida. Me lo tomo con calma luchando con las ramas trepadoras de los cornicales y evitando las hojas lustrosas de las pencas (no lo consigo del todo y me llevo una buena ración de púas). Logro salir de esta maraña y ahora me enfrento con una ladera caída (derrumbada) y el canal sepultado. Sin cambiar mucho de altitud o en ligero ascenso voy vadeando con mucho cuidado esta ladera inestable y me vuelve a salvar otro cartel del canal que veo a lo lejos y hacia arriba. Y van dos.
Sigo por el canal y llego a una pista (15.40h). Impresionante que lleve una hora ya y es que no he recorrido casi nada. Recorrer esta pista es otro objetivo de la excursión de hoy, tengo la corazonada que desde aquí puedo encontrar el sendero que no pude seguir en otra excursión (la 1052) por el Pico Hilario. Vamos a ver. Subo por la pista e inmediatamente me encuentro con una casona grande y alargada, con montones de recuerdos kitsch, parece un sitio de nostálgicos del franquismo. No es propiamente una casa sino improvisaciones para alojar a gente temporalmente. Sigo subiendo por la pista por el puro campo. Por aquí no hay fincas ni cultivos, sólo algunas ruinas de casas de piedras en un par de lomas. En esta subida tengo vistas más completas del canal y el barranco que acabo de recorrer, así como de la tira de casas que forma el Lomo de Las Casillas y la mesa de Los Campitos. Tras una curva de 180 grados a izquierdas llego a otra, también de 180º pero esta vez a la derecha. Con un mirador fantástico hacia la parte baja del valle del Toscal, la montaña de Guerra y parte de Santa Cruz. Al volver a girar para seguir hacia arriba tengo enfrente el pico Hilario y me puedo hacer una idea más clara de por dónde podría haber accedido a esta pista desde lo alto del pico (siguiendo la loma). No importa. Sigo por la pista hasta que termina en un espacio amplio, también con otro bonito mirador hacia El Toscal. Las vistas podrían ser más nítidas, hay un poco de calima en el ambiente.
Ahora viene el reto, encontrar la conexión con una cueva, la cueva Santiago. Por un espacio despejado rocoso y hacia la esquina donde está la cueva empiezo a subir inseguro hasta que encuentro un sendero muy tapado por los cornicales y los inciensos aromáticos, forman grandes marañas, pero el sendero es evidente bajo las plantas y pasa, en ligera subida, pegado a grandes formaciones de cardones. Voy emocionado, pero sin hacerme ilusiones y mirando hacia atrás para guiarme por los cardones para saber la vuelta. Logro distanciarme del reto de encontrar la conexión y apreciar, simplemente, el poder estar aquí recorriendo este sendero precioso entre el incienso y los cardones, que hago de una manera muy instintiva, me dejo llevar. Y sigo y sigo hasta una esquina despejada, sin plantas, donde hay un aljibe embutido en la pared, está vacío, un pequeño canal por encima también está seco. El aljibe está en buen estado. Debe ser parte de la vida entorno a la cueva Santiago. Rodeo la esquina y encuentro de nuevo el sendero, ahora un poco más complicado, que sube por la cresta y con varias bifurcaciones que no llevan a nada hasta que por fin llego a la entrada a la cueva Santiago (16.20h). Fantástico. Lo he conseguido. La otra vez, desde la cueva, estuve a punto de encontrar la bajada, pero era realmente muy difícil saber, desde arriba, que el “sendero” iba por ahí. Me quedo un rato aquí disfrutando de las vistas al barranco de Carmona y vuelvo a bajar y menos mal que he puesto un par de hitos en la subida porque casi no lo encuentro. La esquina con el aljibe parece un lugar tan antiguo, es de roca rojiza donde no crecen plantas, parece un lugar perfecto para rituales. También es un mirador magnífico. Conseguido el reto vuelvo por el sendero estrecho rozándome con los inciensos y los cornicales y hacia los cardones que me sirven de referencia hasta el espacio amplio donde empieza la pista. Podría intentar bajar por la cresta hacia el canal que pasa por debajo en la ladera, pero quiero recorrer todo el canal de Los Valles y bajando por aquí me perdería un tramo. Vuelvo por la pista hasta la caseta alargada donde veo un camión. Saludo con ligera inquietud a un hombre, temo que me vaya a decir que esto es privado, bla, bla, pero no, sólo me pregunta si vengo de Las Mercedes. Técnicamente hablando es verdad porque el recorrido hasta la cueva Santiago eventualmente conecta con el sendero de las Lecheras y de ahí a Las Mercedes, pero, en vez de eso, yo me hago el interesante y le digo que vengo por el canal. Asiente. Pierde el interés en mí y sigue a sus cosas.
Continuando por la pista enseguida encuentro la continuación del canal hacia la derecha. Ahora de repente tengo la tentación de dejarlo aquí por hoy y regresar otro día con más tiempo, finalmente vence mi parte compulsiva-aventurera y sigo por el canal haciendo equilibrios por las rocas irregulares que lo cubren. Por debajo la pista se va alejando como también se aleja la camioneta del hombre que acabo de saludar. Ahora tengo por delante grandes tramos bastante rectos del canal para rodear todas las laderas, con vistas constantes hacia el valle del Toscal y algunas fincas cercanas por debajo. Me siento tan bien caminando por aquí arriba. El canal como objeto es algo artístico, cada piedra está perfectamente puesta, todo con un aspecto muy sólido y bien mantenido. Tras la primera esquina viene el primer gran tramo recto que profundiza hacia el cauce de un barranco pequeño (Hoya del Tejinero). Por aquí desaparece el canal, va enterrado, y un sendero más o menos claro entre hinojos secos me va llevando hacia el cauce. Me gusta descansar del caminar sobre las piedras del canal. Tras el cauce sigo por el canal en un tramo más corto, una esquina, otro tramo, otra esquina y ahora es cuando –en la cuenca del barranco Valle Carmona- las paredes se hacen más verticales y el paso por el canal es algo más arriesgado, está elevado sobre el terreno, con caídas por la izquierda. Al mismo tiempo es más espectacular la vista hacia el cauce y de las paredes de enfrente que parecen más verticales que estas. El salto de Carmona queda más arriba en el barranco. Me tengo que concentrar bien en este tramo, hay arena sobre las piedras que lo hacen resbaladizo. Paso el cauce y al otro lado el canal va en el fondo de un estrecho pasillo excavado en la roca. Y viene una parte elevada sobre zarzas y plantas salvajes con cable de acero para sujetarse. No tengo que usarlo, sólo ir más despacio y pisar bien para superar la zona más complicada sobre la pequeña selva que hay debajo. Después el camino es más sencillo hasta confluir con el sendero de las Lecheras e inmediatamente después con la pista.
Para no tener que arrastrarme por debajo del portón cerrado (que hay más adelante) vuelvo a meterme por las terrazas a la derecha y salir a la pista tras el portón. Aquí, sin embargo, me sorprende el propietario de los terrenos que me aborda con un aparentemente inocente “le puedo ayudar en algo” desde su coche, acaba de llegar. Trato de escabullirme, pero ahora viene una larga perorata, algo así como un inventario de agravios sobre el impacto negativo en su vida tranquila de tener que soportar el paso de riadas de turistas por su camino privado. En el fondo lo que hay es una motivación económica, él quiere algo de ese dinero que se mueve en torno a la organización de las excursiones por el camino de Las Lecheras. Lo cual es una reivindicación totalmente justa, esta es una sociedad capitalista y los dueños de las cosas (en este caso un camino) tienen derecho a cobrar por su disfrute. Se nota que el hombre le ha dado muchas vueltas al asunto y llega a poner en duda que realmente este sea el original camino de las Lecheras, para él es más lógico que las lecheras fuesen por Tabares. Por un momento me solidarizo con él cuando me doy cuenta del trabajo tan enorme que tiene de disuadir con métodos pacíficos a los turistas que constantemente están tratando de pasar por aquí. Se duele que las autoridades no le consultasen en ningún momento por el trazado de este camino. Gracias y Suerte.
Un poco apaleado mentalmente bajo ya hasta El Toscal. Un pastor más abajo le hace más caso a su móvil que a las cabras que se meten al barranco. Ahora tengo que decidir si seguir caminando por la carretera hasta La Cuesta o tirar por el camino real hasta el Lomo de Las Casillas. La cosa no tiene color. Elijo el camino real y tengo que apañármelas para cruzar el cauce del barranco Valle Hilario por un sitio cerca de un espacio para practicar deportes. No me cuesta nada la subida por el viejo camino real todavía con las palabras del hombre en la cabeza. (Me doy cuenta de que yo puedo ir por determinados sitios porque muy poca gente va por ellos, si a muchas personas les diese por frecuentar los sitios por dónde voy seguro que iban a surgir problemas y restricciones, que los senderos y caminos de la isla son, en realidad, frágiles y delicados. Me empeño en no mirar los horarios de la 912 y voy a mi aire. Llego a la 19h y tengo que esperar un buen rato (19.20h). Me refugio en la parada y hago mis estiramientos aquí.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Canal Los Valles por Lomo las Casillas y Valle Jiménez