• Excursión 1423. 11 Agosto de 2022. Jueves.
Puerto Erjos. Monte del Agua. Barranco Cochinos. Los Silos.
Municipios: Los Silos. El Tanque. Santiago del Teide
ENP: Parque Rural de Teno
De 10.03 a 15.57h. De 1100 a 1245 a 670 a 700 a 510 a 600 a 510 a 565 a 100m.
Distancia: 15,3km. Duración: 5h 54m.
Comienzo en el puerto de Erjos (mirador sobre volcanes y el Teide) por una pista que me lleva con vistas amplias hasta un sendero por el bosque antiguo y por otros senderos atravieso la parte más húmeda del bosque hasta la pista Monte del Agua y de ahí por otras pistas desciendo al cauce del barranco Los Cochinos y por un sendero expuesto y emocionante al lado de un canal salgo a un viejo caserío (Moradas de Arriba) encontrando en el proceso tres accesos. El final es por un sendero PR claro y en bajada hasta Los Silos
Este es mi tercer jueves seguido visitando la misma zona, la gran cuenca fluvial del barranco de Los Cochinos. En la excursión 1420 al acercarme al túnel que atraviesa desde el barranco de Cuevas Negras descubrí que el mismo canal también seguía hacia la izquierda y que cruzaba el cauce del barranco de Los Cochinos. Después en casa me di cuenta de que el sendero en que tantas veces había pensado y que iba desde el cauce hasta Las Moradas en realidad es el recorrido del canal. Así que hoy mi excursión está montada entorno a esto, a ver si consigo recorrer ese sendero, ese canal.
Para darle un poco de variedad y más duración hoy decido empezar desde muy arriba. Dejo el coche en Icod y tomo un taxi en la puerta de la estación de guaguas para que me lleve hasta el puerto de Erjos. Resulta ser un conductor muy amistoso y locuaz, al que también le gusta salir al monte, y al que aconsejo el sendero de la fuente de Los Loros. Me deja en el puerto (21€, 1100m) a la entrada de una pista de asfalto (a la derecha). He decidido empezar por aquí para tomar el sendero de la fuente de Los Loros desde arriba y así no tener que subir, pero lo que se me ha olvidado es que esta pista tiene un gran desnivel y me toca subir una buena pechada antes de empezar a volver a bajar. Es una pista estrecha que va por la arista ancha de una loma y, a la izquierda se ve la carretera que serpentea bajando del puerto de Erjos y estupendas vistas hacia el valle de Arriba, y la montaña de Bilma. Yo me he planteado este recorrido como algo accesorio, pero, en realidad, ya es un tramo fantástico por estas vistas hacia el Teide y el Pico Viejo y todo lo demás. Por otro lado, a la derecha, tengo la vista del valle donde están Las Lagunetas. Sólo hay un tramo llano al principio, después es todo subir y subir, aunque medio cubierto hoy el cielo el esfuerzo que tengo que hacer no es muy fuerte. Más adelante pasa por encima de una ladera cubierta de pinos y cruzo un sendero (PR 51). Un poco antes de un portón, cerrada, de acceso a una pista de tierra me desvío por la derecha (1245m) por un atajito, a la derecha, sobre la tierra, que me lleva a esa pista e inmediatamente hay una bifurcación donde elijo a la derecha para empezar a bajar bajo los laureles y los afollaos y que me resulta una pista muy acogedora después de haber subido entre pinos. Algo pedregosa y poco frecuentada la pista baja con bonitas esquinas y viejos laureles y en unos cinco minutos me desvío de esta pista y me meto, a la derecha, por un sendero que baja donde hay un cartel que dice que por aquí no pueden pasar las bicicletas. El bosque se va haciendo más y más denso y oscuro con algunos claros donde crece abundante la pata de gallo, de hojas parecidas a las del perejil. Me gusta muchísimo este bosque antiguo con troncos caídos y cierto caos. El sendero es claro y bien transitado y me lleva en perpendicular a otro sendero en dos o tres minutos, justo por un sitio donde hay dos grandes piedras y un pequeño mirador. Ahora sigo por ese otro sendero a la izquierda y en un minuto llego a otra bifurcación y tomo a la derecha para seguir en ligera bajada, aquí mismo está la fuente seca de Los Loros, bajo hermosos viñátigos. La continuación no es muy clara, hay que bajar un poco entre árboles y después, sí, está más claro el sendero que va llaneando hacia la izquierda. Lo recorrí hace dos semanas y hoy no está tan mágico y maravilloso, hoy no luce el sol, está matizado y no hay juegos de luces y sombras en el suelo y tampoco sopla una ligera brisa refrescante. Así y todo, sigue siendo un fantástico sendero medio salvaje que va subiendo y bajando entre los laureles cubiertos de musgo con tramos arenosos e inclinados y que voy encontrando, tranquilo, según lo sigo hacia adelante. Es un sendero de 800 metros que va por el borde superior de la gran cuenca fluvial del barranco de Los Cochinos y sé muy bien que, al otro lado, en la otra vertiente la vegetación es muy diferente, es una vertiente más seca, que no está tanto bajo la influencia de los alisios húmedos.
Después de unos diez minutos largos desde la Fuente de Los Loros llego a una pista o camino ancho. Tomo a la derecha y en menos de un minuto al llegar a una bifurcación dudo de por dónde seguir y me pregunto ¿cuál me apetece más?, a la izquierda me contesto y sigo por ahí, tal como hice dos jueves atrás. Conociéndola más hoy me atrevo a, enseguida, salirme del camino hacia la izquierda y ascender entre afollaos y laureles hasta el borde de la ladera donde hay una vista fantástica de la parte superior del valle de El Palmar y por donde atisbo tramos de la carretera que sube al mirador del Baracán. Vale. Hecho. Regreso hasta el camino y sigo hacia la izquierda. El camino enseguida se transforma en un sendero que va bajando por la ladera de una loma. Me empieza a doler un costado, cerca del bazo, un dolor agudo, que se me va pasando con un poco de respiración profunda y otro poco de relajación. El sendero va en ligera bajada por la ladera y me resulta ya muy familiar. Al llegar al mirador de la Casa de Los Tomillos tomo a la izquierda (no a la derecha como hace dos jueves). Lo hago para acercarme de otra manera al barranco de Los Cochinos. Nada más empezar a bajar me cruzo con dos corredores, el hombre se sorprende al verme, la mujer me saluda sonriente. La verdad es que es muy raro ver gente por aquí. Es un sendero claro que tiene algo de zigzag y que atraviesa el bosque de laureles antiguos y va con algo de bajada y bastante claro en general hasta que llega al cauce ancho de un barranco (Los Pasos) donde se va haciendo más ancho y va por un lado o por el otro del cauce entre laderas suaves y con muy poca luz. Va en bajada suave y me gusta mucho que dure y dure y que tarde mucho en llegar a su final.
En unos quince minutos desde el mirador llego a la pista de la Ruta del Agua. El cambio es brusco. Sigo a la derecha por la pista en ligera subida y en unos cinco minutos me salgo por la izquierda por una pista algo más estrecha. Es una pista que va rodeando con mucha curva una elevación (Alto Salto Báez), con fuertes pendientes en bajada a la izquierda y pendientes algo más suaves hacia la derecha y lo que más me interesa de esta pista es comprobar si hay alguna manera de bajar campo a través, bajar hacia el cauce del barranco de Los Pasos, pero es completamente imposible, no solo las pendientes a la izquierda son brutales, sino que el bosque es denso, está cubierto de arbustos, codesos, afollados, y de árboles. El cielo sigue cubierto. Hay un sitio llano, pero es sólo por el recorrido de una lomita (excursión 764). Sigo por la pista y al llegar a una esquina despejada de árboles hay un mirador magnífico hacia la cuenca del barranco de Los Cochinos, a esta cuenca de laderas cubiertas de verde, se mire hacia donde se mire, con las texturas de los rebordes de los barranquillos como único volumen. Descubrí en el libro de Rochford un atajo para bajar al sendero de Las Moradas (PR 54) y creo que puede ser el que baja desde esta esquina por una arista rocosa. Sin pensarlo mucho me lanzo a bajarla. No es que haya un sendero ni que tampoco la arista sea totalmente rocosa, pero entre las rocas abruptas y los pequeños tramos de vegetación baja logro ir bajando usando mucho las manos y con determinación logro atravesar la vegetación muy densa y alta en la parte baja de la arista justo antes de que confluya en el PR 54. Ha sido una bajada de unos cien metros de desnivel de lo más intensa y aventurera. Ahora en el PR giro a la derecha y en menos de dos minutos llego al sendero (a la izquierda) que descubrí hace dos jueves y que baja al cauce del barranco de Los Cochinos. En esa ocasión lo hice en subida y totalmente emocionado, hoy lo voy a bajar y estoy más calmado para disfrutarlo más sus detalles. Es un sendero antiguo que deben mantener los canaleros y que va atravesando diversas hoyas y por la parte de debajo de laderas de placas rocosas y también atravesando los cauces de algunos pequeños barranquillos (Hoya de las Tanquillas, El Cuchillo). Me sorprende la variedad tremenda de árboles: hijas, mocanes, adernos, madroños, laureles, palos blancos, brezos, afollaos, delfinos, fayas, acebiños y barbusanos. Las hojas de algunos mocanes y de algunas hijas están cubiertas de una capa negra, como de suciedad, pero debe ser algún tipo de enfermedad, me imagino porque no tienen agua suficiente. La impresión general que tengo es muy buena, de un bosque de una gran variedad, donde no domina ninguna planta.
Cuando atravieso el cauce rocoso de un pequeño barranco (Fuente Finela) ya estoy muy cerca del sendero más popular para bajar al cauce del barranco. Es un último tramo algo estrecho y bastante llano que confluye con el otro por donde hay una marca muy llamativa en spray verde. Este sendero llanea hacia la derecha un pequeño tramo y enseguida llega al cauce del barranco por el que hay que ir obligatoriamente unos metros y después el sendero va por la derecha del cauce en ligera bajada y bastante cómodo hasta llegar al distribuidor de aguas con la pequeña piscinita a rebosar de agua. Sigo por los rieles medio ocultos que va por una montañita de escombros viejos y después por la derecha por un pequeño vallecito llego a una bifurcación por donde me echo a la izquierda y enseguida alcanzo un puente, un acueducto, que salva el cauce del barranco. No lo dudo ni un instante, me lanzo a cruzarlo, está cubierto de placas anchas sueltas y voy pisando entre placas que oscilan ligeramente y suenan al golpear en los bordes según voy pasándolas/pisándolas, es un paso muy intenso y muy corto, menos mal. Al otro lado el canal va pegado a una pared muy vertical con un pequeño espacio por donde caminar por su lado exterior. El canal va cubierto de placas, pero la vegetación que a veces la cubre hace incómodo ir por encima. Después la pendiente de la pared se suaviza y el pasaje no es tan apurado. Enseguida voy ganando altura sobre el cauce, que no puedo ver, está cubierto de árboles, y de donde me llega el rumor del agua, rumor que es amplificado por las paredes. Estoy totalmente emocionado. Puedo pasar, no sé hasta dónde, pero sólo esto ya merece la pena. Tengo que atravesar un pequeño túnel, pero siendo alto, corto y algo ancho no resulta claustrofóbico. Después las partes más estrechas se alternan con otras más amplias y puedo ir avanzando. Lo que más emoción me produce es el paso por los tramos arenosos, arena que parecen haber puesto a propósito los canaleros, son tramos arenosos que casi cubren el canal y que, inclinados, se vencen hacia el abismo, abismo cubierto de plantas por donde no se ve si hay caída libre o qué. Voy realmente con el alma en un puño. Hay un primer paso por el cauce de un barranco lateral (El Cuchillo) por donde hay un atajo que cruza el cauce llano y después en otra parte, más estrecha y arenosa, hay que pasar otro cauce de barranco (Hoya Las Tanquillas) este bajo un salto y al lado del canal todo el rato. Sigo muy emocionado sin saber si podré o no salir afuera. Sé que el canal no llega al sendero PR 54, sino que se mete por un túnel para continuar hasta el barranco de Los Pasos, y esa es la parte indefinida, cómo ir desde el canal hasta el sendero PR.
Tras este último barranco llego a una esquina rocosa saliente donde siento que es el sitio por donde se mete por la ladera y que es el fin, pero no, es simplemente otro pequeño túnel, muy pequeño, que cruza el saliente rocoso y da a una hoya amplia. Por aquí al canal le faltan losas y puedo ver el agua que va en dirección a El Palmar. Enseguida veo una flecha en spray verde, el mismo que señaliza el sendero de acceso por arriba al barranco, y la flecha señala hacia la derecha, por lo que parece el recorrido más sencillo (sin cambiar de altitud) y que debe dar al PR 54 por Las Moradas de Arriba. Pero yo, algo rebelde y curioso prefiero seguir por el canal para ver por dónde se mete en la ladera, por donde empieza el túnel que atraviesa hasta el barranco de Los Pasos. Sigo por encima o por el lado del canal y entonces veo la abertura, oscura y sin barreras, teóricamente se podría seguir por dentro, sólo necesitaría unas botas de agua, un casco con luz y una media tonelada de valor para atravesar un tramo de un km aprox. hasta el barranco de Los Pasos. Definitivamente lo dejo para otro día. Lo que sí hago es seguir por un sendero que va por encima del canal, por su izquierda y que, ancho y claro, empieza a subir por la ladera, y después por la cresta de una loma y sube y sube, hasta que llega al PR 54, sale al sendero por una esquina por una parte del sendero empedrada que termina un poco más adelante. En total unos 90 metros de desnivel entre el canal y el PR. Desde el sendero PR 54 solo se ve una abertura estrecha entre la vegetación. No es fácil de ver. Vale. Ahora, enfebrecido y obsesionado, regreso por el sendero por donde he subido muerto de curiosidad por saber a dónde se va por donde señalaba la flecha verde. La bajada es bastante más rápida y sencilla que la subida. Abajo la flecha me señala hacia la derecha del canal y atraviesa una zona de vegetación densa y baja y después al lado de un gran árbol sube estrecho el sendero y llega a una placa rocosa (punto A). Aquí sin ninguna señal que me guíe decido atacar la placa rocosa, la trepo con bastante dificultad y bastante vertical, echándome ligeramente hacia la derecha si acaso y pasando por zonas que me parecen trilladas y con un esfuerzo muy intenso logro llegar al PR 54 por una esquina muy marcada donde hay un pequeño tramo empedrado (unos 50 metros de desnivel desde el canal). Me siento aliviado y frustrado al mismo tiempo, aliviado por alcanzar el PR, pero frustrado porque este no me suena que sea un recorrido fácil, como para marcarlo con una flecha. No obstante, y para darme un respiro bajo por el PR hasta que llego a una esquina donde hay un gran saliente rocoso, una gran terraza que tiene por debajo y a la izquierda las dos casas de Las Moradas de Arriba. Y aquí, con mucha curiosidad todavía empiezo a recorrer la ladera rocosa hacia el interior del barranco por lo que me parece que es el sitio lógico por donde debería ir el sendero marcado por la flecha verde, y según voy avanzando por la pared rocosa, con poca vegetación, por pequeños andenes, y en ligera bajada voy comprobando que este es el “sendero”. Y efectivamente, lo compruebo cuando llego al punto A, maravilloso, no sólo había una salida del canal al PR había tres. Ya calmada mi obsesión regreso por el sendero rocoso (veo marcas desvaídas verde en la roca) hasta el gran saliente con maravillosas vistas sobre el barranco donde me quedo a comer.
Cuando veo el bocadillo que me he preparado hoy para comer casi me da la risa, es muy pequeño, y es que se me ha acabado mi pan y he tenido que usar el de mi mujer. Pero todo lo que tiene de pequeño lo tiene de sabroso y me sabe maravillosamente. Es un pan de espelta, un pan normal con sal, y es que el mío no lleva sal ninguna y se nota un montón. Disfruto de cada pequeño bocado. El día con cielos cubiertos sin viento no le saca toda la maravilla a este paisaje, aunque ahora después de haber superado lo del canal todo me parece bueno.
El regreso es una larga bajada (más de una hora) hasta cerca de Los Silos por un viejo camino más rocoso que empedrado que va bajando entre dos montañas alargadas y que siempre se me hace muy largo. Lo mejor es el paso por las casas abandonadas de Las Moradas de Abajo, algunas todavía con tejado. Después la bajada es de largos tramos rectos que no parecen acabar nunca. Paso un pequeño canal y después el canal doble y sigo bajando. Cuando estoy cerca de las primeras casas localizo un canal (150m) que atraviesa un cauce muy pequeño. Sigo, a la derecha, por encima de sus losas nuevas y muy lisas pero ya sin mucha gasolina (energía) me echo a la izquierda en la primera pista por dónde puedo bajar. La pista va por dentro de una finca con plataneras y de la que no veo el final, cuando lo localizo, veo un gran portón de rejas metálicas, y está cerrado. Cuando estoy evaluando cómo saltarlo me doy cuenta de que, aunque está cerrado no tiene el candado echado, y que puedo, fácilmente, abrirla, dejarla como estaba y salir a una calle por la que ya y todo tranquilo bajo hasta la parada de la guagua (15.57h) al lado de la carretera general. Aquí un hombre vestido del Barcelona FC hace dedo con estilo mecánico y cuando se cansa se me acerca y con un gesto intenso y con dos dedos al aire y cabeceando espera, inmediatamente le pregunto que si quiere dos euros y se los doy. La 363 no tarda mucho en llegar (16.08h). De este trayecto además de ir sentado delante me gusta el paso por la animada Garachico con gente deambulando y bañándose en los charcos al lado del castillo.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Puerto Erjos - Monte del Agua - Barranco Cochinos - Los Silos