• Excursión 1583. 23 Mayo de 2024. Jueves
Montaña Samara. Hoya del Cedro. Las Abiertas.
Municipio: Icod. Guía. Santiago. Garachico
ENP: Parque Natural Corona Forestal. Paisaje Protegido Acantilado de la Culata
De 11.40 a 19.36h. De 1870 a 1990 a 190m.
Distancia: 24,4k. Duración: 7h 56m.
Empiezo en la montaña Samara en la parte alta de Icod. Tras un primer tramo corto por senderos viejos de pastoreo sigo campo a través unos dos km hasta alcanzar un gran canal volcánico que conserva las marcas de abrasión de las lavas que fluyeron. Bajo por el gran canal hasta la pista del Bujero. De ahí desciendo bastante recto por diversas pistas atravesando el gran pinar de la Corona Forestal que me lleva al caserío de montaña de Las Abiertas, con aire otoñal y olor a leña. Sigo bajando por pistas rurales y empato con el viejo camino de Boquín hasta el mismo centro de Icod
El pronóstico de lluvia en el norte me impide volver a Santa Úrsula para seguir explorando el camino La Paredilla, en su lugar elijo una excursión por la zona alta de Guía, cerca de la montaña Samara. Estuve hace poco (excursión 1579) y el aroma del codeso en flor me sorprendió y encantó. Después al definir el track de la excursión estuve estudiando las zonas cercanas y descubrí un largo y ancho canal volcánico de unos dos kilómetros de longitud con la típica estructura de esos canales (uno que he recorrido es el de la subida al Pico de Cabras). Esos canales son el resultado del paso de un gran flujo de lava que al cesar dejan una sección semicircular, es como si hubiesen serrado, a lo largo, un tubo por la mitad y sólo quedase la parte inferior. En el mapa tiene muy buena pinta. El problema es el acceso. Está a unos dos kilómetros del sendero que recorrí en la excursión 1579 y aproximadamente a la misma altitud (unos 1900m). Tendría que recorrer esa distancia campo a través por una orografía muy irregular de pequeñas lomas, escorias volcánicas, mesas, barranquillos y pinos. Preparo e imprimo varios mapas a escala detallada con una línea dibujada a la misma altitud aproximadamente que me lleve del sendero a la gran colada.
Con mi acercamiento habitual a la montaña Samara: en coche hasta Icod, en guagua hasta Santiago y en taxi hasta la montaña Samara (38€). En el norte de la isla las nubes lo cubren todo, en el puerto de Erjos también está nublado, y cuando subo por la carretera del Teide hacia Samara puedo ver como las nubes están ascendiendo. Sólo está despejado a partir de los 1500 metros de altitud. Lo cual es un alivio, de hecho, si hubiese estado cubierto arriba también me hubiese vuelto y no habría hecho la excursión. Al bajarme del taxi al lado de la montaña Samara hace un poco de fresco y está despejado. Bien. Hubiese preferido mejor tiempo para estar aquí arriba. Cuanto más calor más aroma de codesos, pero no puedo elegir tanto, me conformo con que no esté nublado. Subo por el sendero que va cerca de la carretera y en unos 500 metros me desvío a la izquierda por otro sendero más estrecho que en dos o tres minutos me lleva justo a una curva del sendero PN 13 por el que sigo subiendo entre retamas y codesos. La pendiente es considerable, el terreno arenoso. Tengo que ir despacio. Tras unos cinco minutos me desvío a la izquierda (2000m) por un sendero estrecho en un sitio marcado con un grupo de piedras.
El sendero llanea y va atravesando zonas diversas, sobre todo volcánicas. Es un sendero claro que tras unos quince minutos empieza a rodear (por la derecha) un campo enorme de escorias. Por aquí hay mucho escobón creciendo en el propio sendero. Y el campo de escorias está justo a la izquierda todo el rato. Cuando termina el sendero deja de ir muy cerca de las escorias, se separa de ellas, y empiezo a ver pinos es donde hay unos hitos señalando una bifurcación. Sigo recto (no a la izquierda por los hitos) por otro sendero que apenas se ve, también señalizado con hitos. Pero enseguida tengo que tomar la decisión de abandonar también este sendero y empezar a ir campo a través. El cielo sigue despejado, aunque hacia el norte las nubes cada vez están más altas. Me fijo bien en la altitud que señala mi reloj altímetro: 1925m. Me cuesta un rato decidirme. Esto va en serio. Los otros dos senderos no es que sean un prodigio de claridad, en ambos hay que ir siguiendo hitos que a veces se tardan un rato en volver a ver, pero ir campo a través en este entorno es otro nivel. Por fin me decido, abandono los hitos. De lo que se trata es de ir a unos 1925m de altitud y tras pasar una lomita pequeña bajar a los 1900m y seguir a esa altitud hasta la colada que quiero alcanzar, que está a unos dos kilómetros. Camino recto hacia la ladera de una pequeña lomita y en tres minutos la alcanzo. Subo a la lomita (unos diez metros de desnivel). Arriba atravieso un vallecito en unos dos o tres minutos y cuando llego al borde bajo unos 25 metros de desnivel hasta alcanzar un vallecito ancho y bastante llano (1900m). Voy dejando hitos para darme seguridad de que pueda volver por el mismo sitio. Poner hitos en los sitios correctos no es tan fácil como pensaba.
A medida que voy avanzando y viendo la correspondencia con lo que tengo en el mapa voy cogiendo seguridad. El día sigue soleado y despejado, la visibilidad es muy buena. Ahora en el valle sigo a la derecha manteniendo los 1900m rodeando pequeños pinos, rocas grandes, rocas cubiertas de pinocha y en unos cinco minutos largos (350 metros) llego al borde inferior de una mesa en donde hay un pino tipo candelabro muy llamativo, lo tomo de referencia para el hipotético retorno. Recorro la ladera de la mesa manteniendo la altitud, primero por llano y después por una ladera con bastante pendiente y llega un momento en que ladera (hacia la derecha) se hace más llana y puedo seguir con más facilidad. Cuanto más recorro mejor me siento. He recorrido unos 300 metros desde el pino y ahora otros 300 metros hasta que llego al borde (1900m) de un barranco de una cierta profundidad, que se corresponde con lo que veo en el mapa. Es maravilloso. Pero estando aquí en el borde pensando como atravesar el barranco veo cómo las nubes suben amenazando cubrirlo todo, y aunque todavía a una cierta distancia y no hacia mí. Me resulta bastante inquietante. Por un momento pienso en regresar. Pero no, lo descarto finalmente. Ya estoy muy cerca del canal que busco. Ahora bajo la ladera del barranco hacia el cauce procurando ir contra corriente del barranco sin cambiar apenas de altitud. Lo consigo. Abajo hay una oquedad grande, y muchas retamas secas delante, casi parece un refugio de pastores y que han dejado leña delante para hacer una hoguera. Me gusta. Subo por la otra ladera con la misma técnica, ahora a favor de la corriente del barranco y manteniendo la altitud. La parte superior es muy irregular y con mucha roca grande. Logro subir. Tengo que atravesar dos pequeños barranquillos más hasta que por fin llego al canal que buscaba. En cuanto veo la pared de enfrente me doy cuenta de que he llegado.
La pared de enfrente es muy lisa, tiene bandas estrechas paralelas al cauce y es muy, pero que muy vertical. En su parte inferior la pared tiene placas lisas. Las bandas estrechas son las que dejan las coladas de lava al arañar las paredes del canal. Me resultan impactantes. He conseguido llegar. Me ha llevado más o menos una hora desde el sendero. Desciendo la ladera al cauce ancho (1875m) del canal. El canal es una especie de barranco. Aunque según he visto en el mapa dentro del barranco puede haber más de un barranquillo. Voy a recorrer el canal hasta su cruce con la pista El Bujero que según me acuerdo está en los 1470m de altitud. Es decir, tengo que descender unos 400 metros. Sólo he traído mapas de la parte complicada. Ahora todo es improvisación. Empiezo a bajarlo. Y empiezo a comer sin pararme, yendo más despacio, estoy demasiado ansioso por recorrerlo. La niebla me alcanza en cuanto empiezo a bajar. Dejo de disfrutar del sol en la montaña. Me hubiera gustado más bajar este barranco-canal con sol. Empiezo despacio para poder ir comiendo el bocadillo. Voy bastante pegado a la pared derecha del canal, que se va a mantener con el mismo aspecto (bandas paralelas de abrasión) durante una gran parte del descenso. El cauce es algo caótico, con muchas piedras grandes cubiertas de pinocha. La vegetación es escasa, con pinos dispersos. Cuando termino de comer puedo ir algo más deprisa. Apenas logro ver la pared izquierda del canal, la bruma la difumina. El barranquillo que sigo termina y después sigo por una parte confusa con muchas piedras. Surgen dos barranquillos, tomo el de la derecha, procurando ir pegado a la pared izquierda de la canal, como punto de referencia que continúa con sus líneas de abrasión y sus placas grises lisas en la base. La pendiente de bajada es suave, a veces demasiado. No solo se ha nublado, empieza a hacer frío, y no me caliento porque no puedo ir muy deprisa.
La bajada sigue más o menos el mismo patrón de cauce caótico con grandes piedras y cauces de barranquillos que van de un lado para otro y de los que me tengo que salir para ir siempre pegado a la pared derecha del canal. Cuanto he alcanzado los 1670m de altitud empiezo a ver mucho escobón, grande, hermoso, y también amagantes, más pequeños y menos complicados de sortear. Los escobones son un problema por la distribución de sus ramas, que ocupan un gran espacio, me tengo que poner las gafas de sol para protegerme los ojos. Cada vez hay más escobones, y también cada vez más amagantes. Tengo que cruzarlos después. No ofrecen mucha resistencia, son blandos, pero la sensación es un poco agobiante. De todas formas, acordándome de los escobones abrasados en las zonas incendiadas de la isla me gusta mucho que aquí estén tan hermosos y frescos y por el color negro de los troncos de los pinos, es evidente, que también ha habido algún incendio y al final los escobones se han recuperado del todo. También los amagantes me gustan mucho. Con tantas plantas y ninguna alternativa me cuesta mucho trabajo continuar y me da una alegría tremenda cuando veo la pista El Bujero, está en los 1570m de altitud y no en los 1470m, fantástico error el mío.
Con tiempo algo más frío tuerzo a la izquierda para ir hacia la confluencia con la pista BC-1 y después bajar por el corta fuego de Garachico hacia Icod. Cuando unos quince minutos después veo una pista que sale a la derecha abandono la idea de ir hasta la confluencia con la BC-1 y decido bajar por esta pista con la idea de que en algún momento confluirá con el corta fuego. Sin embargo, las cosas no salen de acuerdo a eso, la pista tras un tramo recto se echa a la derecha (alejándose así de mi objetivo) y sólo tras otro buen trecho se echa a la izquierda y baja decididamente. En unos quince minutos (un km largo) llego a la pista BC-1 (1435m). Si siguiese a la izquierda llegaría al corta fuego, pero ahora al ver una pista (Pino Charango) que están alisando y que sigue bajando tomo por ella. Es de lo más relajada, está muy lisa y baja por laderas cerca de cauces de barrancos, esto es de una inmensidad increíble.
En cinco minutos llego al canal y a la pista de Vergara (1360m). De nuevo si tomase a la izquierda llegaría al corta fuego y de nuevo prefiero seguir bajando. Cada vez voy más deprisa, en mi ansía de confluir con el corta fuego, demasiado deprisa para las articulaciones de mis pies. El tiempo está más bien fresco y el esfuerzo físico sólo me da para no tener frío, ni siquiera para sudar. El entorno es bastante uniforme, laderas con pinos bajo la bruma, apenas plantas en el soto bosque. Y después de la pista Vergara sigo bajando por la pista Pino Charango hasta alcanzar en diez minutos otra pista importante (Bencheque, 1300m) que también cruzo. Esto es eterno, sobre todo porque el entorno es muy similar todo el rato y ya he bajado muchísimo, pero parece que estoy en el mismo sitio. En unos diez minutos confluyo con otra pista (Fuente Santa, 1220m) al lado del Pino Charango. Ahora vagamente me suena el entorno, sobre todo porque me voy echando hacia la izquierda y la pista baja describiendo curvas, no como hasta ahora. Y el corta fuego sin aparecer. Y todavía tengo que caminar una media hora (más de 2 km) para llegar a una confluencia de pistas, un sitio que conozco bien (Risco del Acebiño, 1100m). En este último largo tramo el bosque sí cambia, con fayas, laureles, acebiños, y amagantes, jaras, torviscos.
Definitivamente paso del corta fuego, que queda más a la izquierda y tuerzo a la derecha (Pista Las Abiertas) para bajar por tierra primero y después por cemento hasta Las Abiertas (980m). En las primeras casas del pueblo tomo a la izquierda. Huele a leña. Una mujer con un hatillo de troncos se mete a su casa. Aquí siempre hace frío. Bajo por la carretera, por la que suben los coches (en el acceso al pueblo se sube por una y se baja por otra calle). Enseguida paso el pueblo y sigo bajando, con pendiente fuerte, entre campos con laurisilva, parcelas, fincas, y pequeños huertos con el olor a leña en todo momento. Bajo un tramo largo y casi llegando a la Cruz del Camino en una bifurcación (840m) tuerzo a la izquierda. Sin mapa estoy improvisando. Tomo a la izquierda para ir por un sitio por donde no he ido nunca. En este descenso entre campos de cultivo con poca actividad destaca la vista del pueblo de La Vega, que tuvo que ser el gran granero de la zona Norte (me impresionan las fotos aéreas del año 1964 de esta zona, todo eran bancales, incluso el Cerro Gordo estaba completamente cubierto de terrazas). La pendiente es muy fuerte y parece que veo el pueblo desde el aire. Destaca el edificio de su iglesia. La pista parece que va hacia La Vega, pero en algún momento se echa a la derecha y llego a una carretera (640m) al lado de una bonita ermita (San Bernabé) con aire anticuado.
Sigo por la carretera que describe una gran curva y completada la curva encuentro a la derecha un sendero (Caserío La Caldera), tomo por el sendero, está muy lleno de plantas, es trabajoso, pero me emociona descubrir algunos tramos empedrados. Es un sitio muy húmedo y las plantas parecen querer borrar el sendero. El sendero sólo tiene unos cien metros y de nuevo me lleva a una carretera (Carretera Vieja a La Vega, 600m). La cruzo y sigo bajando con la esperanza de que me lleve hacia el caserío de Ruy Blas mi siguiente objetivo. (De ahí sale un precioso y antiguo sendero -Boquín- que lleva directamente al núcleo urbano de Icod, a la plaza de la Pila.) Sin embargo, cuando he descendido bastante me doy cuenta que no voy bien y regreso hacia la carretera y unos metros antes me meto a la izquierda por un callejón para ver si lleva a Ruy Blas, pero tras unos cien metros decido que no va (sí va, me daré cuenta al día siguiente al definir el track de la excursión). Subo a la carretera y tuerzo a la izquierda para seguir bajando hacia el caserío de Ruy Blas.
Con algo de tráfico tardo un rato en darme cuenta de que existe un sendero por detrás de las defensas de la carretera. Tengo que caminar unos 800 metros (se me hace largo) para poder girar a la izquierda (540m) por una pista que baja entre casas aisladas. Unos cien metros y tuerzo a la izquierda en una bifurcación. Por aquí hay una finca que tiene una cantidad asombrosa de dragos, todos de tamaño parecido, puede haber unos cien dragos, muy juntos, sujetos con cuerdas ¿los venderán? En otra bifurcación, unos 200 metros después, tuerzo a la derecha para descender entre casas (todo esto es el caserío de Ruy Blas). No lo recordaba bien. La última vez lo hice de noche y a toda prisa. Camino unos 250 metros y al lado de una casa de buen aspecto vallada empieza el sendero de Boquín. El sendero cruza enseguida un canal (Enlace) bajo grandes palmeras canarias y sigue bajando claro. Esto ya es parte del Paisaje Protegido Acantilado de la Culata con una mezcla única de bosque termófilo con árboles de la laurisilva y palmeras canarias. De una densidad vegetal impresionante. El camino pronto pasa al lado de una vieja casa (Casa de la Duquesa), un mirador fantástico sobre Icod. La casa está abandonada. Creo que pertenece a Cabildo.
Tras la casa hay una bifurcación, lo más directo para bajar a Icod sería tomar a la izquierda pero yo prefiero seguir a la derecha, por una escalera historiada con bonitos rincones y vistas muy buenas hacia Icod. Me gusta mucho recorrer esta escalera. Cuando termina la escalera y accedo a una pista giro a la izquierda, subo un poco y en una bifurcación cercana tuerzo a la derecha para seguir bajando. En un minuto o así descubro un sendero a la izquierda (300m), sin pensármelo me meto. Llanea entre vegetación alta y árboles y va a dar a una escalera donde hay dos nacientes (Lamero y El Peral), uno es sólo un charco, el otro sí tiene caudal. De ahí doy a otra pista y la recorro hasta una casa donde veo un signo de perro suelto y sobre la marcha me doy la vuelta y retorno al sendero (toda esta zona estuvo abierta al público hace tiempo, ahora no, pero no tienen un cerramiento adecuado). En el sendero de Boquín de nuevo sigo bajando, distingo bien el gran drago y las casas antiguas de Icod. Es una manera estupenda de llegar a Icod. El sendero termina sobre un pequeño túnel y de ahí ya llego muy pronto a la plaza de la Pila y callejeo hasta donde dejé el coche por la mañana. Me encanta lo de que me dejen al lado de la montaña de Samara y caminar, y caminar, y caminar hasta volver a Icod.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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