• Excursión 431. 8 Abril de 2016. Viernes.
Arafo (Plaza de San Juan) a Güímar (San Pedro Arriba).
Municipio: Güímar. Arafo
De 17.20 a 19.20h. De 460 a 286m.
Distancia: 4,3km. Duración: 2h
Recorrido corto entre Arafo y Güímar por campos abandonados. En Güímar visitamos un molino y los alrededores de la plaza de San Pedro Arriba donde descubrimos una magnífica glicina
Mi mujer y yo seguimos un recorrido de Francisco Fariña (FF).
En un día soleado de temperatura perfecta y sin viento aparcamos cerca del ayuntamiento en la plaza más importante de Arafo (San Juan) y empezamos nuestro paseo. Se nos hace un poco complicado por momentos seguir las indicaciones de FF porque algunas calles han cambiado de nombre o han desaparecido ciertas marcas. Poca gente por la calle, sólo los coches que van un poco demasiado rápido por las calles estrechas. El recorrido desde la plaza de San Juan va por la calles: Músicos de Arafo, Nivaria y Plaza del Carmen. En la calle transversal de los Radioaficionados una mujer se dirige a mí con frases cortas cuando nos ve despistados. Me doy cuenta que me toma por extranjero, le explico a dónde queremos ir, superado el malentendido me explica con buenas frases con verbos y todos sus complementos por dónde empieza el camino viejo hacia Güímar. Me encanta que me tomen por extranjero.
El camino baja suavemente por campos cultivados y campos abandonados con un canal de tosca en un borde. Muchas plantas en los bordes del camino. Algún campo de vides. Lo que más me gusta son los campos que están abandonados hace mucho tiempo porque ahí la vegetación salvaje ha tenido tiempo de asentarse y crear pequeñas selvas. Pasamos algunos almacenes cerrados al lado de campos de vides y pronto llegamos al barrio de Fátima en Güímar, donde las calles tienen nombres de países sudamericanos, seguimos por Guatemala, Francisco Ortuño, Honduras. El día sigue bueno y un hombre se dirige hacia nosotros para explicarnos, sin haberle preguntado nada, cómo ir hacia Las Pirámides de Güímar. Me da la sensación de que la gente ayuda espontáneamente más a una pareja de turistas que a uno solo. Ahora el camino es urbano y menos interesante. Un barranco está completamente ocupado por casas (calle Tomás Baulén, y después, Nazaret).
Poco antes de llegar a Chacayca hay un amplio espacio despejado con montañas de piedras, piedras muy viejas con líquenes blancos, y que podrían ser como esas pirámides que están en el recinto de Las Pirámides se me ocurre pensar. Es un espacio sin construir, un campo que fue abandonado y que está esperando ser urbanizado en tierra de nadie y con sus pirámides de piedra lo hace muy interesante.
Llegamos a Los Lavaderos de Chacayca que nos encantan con sus espacios para lavar y tundir la ropa y vemos la fuente con los cinco caños y un molino de agua. Por la noche veré en el libro de arquitectura popular de Canarias fotos antiguas de este lugar y reconoceré el molino y un pequeño acueducto con tres o cuatro arcos. En esas fotos hay multitud de mujeres flacas mirando a la cámara con pilas y pilas de ropa por lavar. Este lugar ha sido restaurado y se puede uno sentar a tomar el fresco. Por un estrecho pasillo entre fincas se puede ver el molino y parece que más arriba hay dos molinos más que no llegamos a ver.
Después de un descansito seguimos un camino serpenteante en cemento entre casas y llegamos como por ensalmo, por una callejuela ligeramente elevada, a la bonita plaza de San Pedro Arriba con sus laureles cuidadosamente recortados por debajo y la antigua casa canaria dónde estuvieron alquilados mis padres unos años, casa que ahora está en cierto estado de abandono con algunos cristales rotos de sus ventanas de cuadraditos. Algunos hombres que hablan en la calle y la televisión del pequeño bar le dan un aire muy acogedor al lugar. Lugar que reconozco en cuanto paso, justamente ahí me paré cuando estuve aquí el verano anterior.
Cerca hay una casa con una glicina preciosa y salvaje cuyo tronco sale del marco de la puerta de la casa, que está abandonada sin techo. Mi mujer se da cuenta del perfume embriagador de la glicina y cogemos dos o tres ramos que resultan casi mareantes en el coche en el viaje de vuelta. La glicina es enorme y sale por varias ventanas y ocupa un pasillo lateral. Los racimos de flores ocupan casi todo el pasillo, además en la esquina hay un naranjo (o un limonero no estoy seguro). El naranjo está en una esquina como si fuese una hornacina porque está rodeado de una malla metálica y sus flores destilan un poco de olor a azahar. Es un espacio en la esquina que está por fuera de los muros de las casas.
Ya después bajamos por la calle Pablo Iglesias hasta la plaza del ayuntamiento donde está la placa de mármol blanco que recuerda los principales cargos de dos hombres ilustres de Güímar que vivieron en la casa. Llamo por teléfono al taxista que conocí en Guasa y que me dio su tarjeta. De camino a Arafo nos habla de una tía suya que vivió por la calle Menora al lado de una casa rural y de que allí hay también un molino. Molino que yo había visto en la excursión primera que hice en Güímar desde allí hasta San Juan y que me llamó entonces la atención sin saber que era un molino.
Encantadora y sencilla excursión, Güímar cada vez me gusta más.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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