INGREDIENTES:
4 trozos hermosos de un buen bacalao sin espinas
4 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen
4 guindillas secas picantes
ELABORACIÓN:
Primeramente se pondrá a remojo el bacalao durante 24 horas, cambiando el agua al menos 3 veces.
Escurrir los trozos sobre un paño o servilleta.
En una cazuela de base amplia, puesta a fuego moderado, echar abundante aceite de oliva virgen de buena calidad y los dientes de ajo picados con parte de la guindilla cortada en trozos. Así que los ajos estén dorados se reservan.
Poner los trozos de bacalao sobre la cazuela, cuidando de que se dispongan con la piel hacia arriba y estén suficientemente separados.
Sacar la cazuela del fuego y menear constantemente en círculo.
Se verá que al cabo de un rato empieza a ligar el aceite hasta engordar ligeramente y espesarse.
Cuando la salsa esté ligada y el bacalao hecho será el momento de servirlo, adornándolo con los ajos reservados y las guindillas enteras no utilizadas.