La amabilidad, también llamada cordialidad, es la disponibilidad al trato benévolo y delicado con los demás. La persona amable se preocupa por el bienestar de los demás.
Ser amable significa ser digno de ser amado, ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable, incluso gracioso y risueño. Cualidades todas ellas que deben ser formadas en los niños desde la más temprana edad. Ser amable también es ser atento, brindar atención y respeto sobre todo a los menos aptos, desvalidos, y necesitados.
Resulta que, en el colegio donde yo fui muchos años capellán, había dos hermanitas — Piluca y Manoli — que eran especialmente simpáticas y diablillos. Y fue un día, hablando a las mayores (y a Piluca entre ellas) les expliqué cómo todos los que nos rodean son imágenes de Dios y cómo debían tratar a sus padres, a sus hermanas, como si tratasen a Dios. Y Piluca quedó impresionadísima.
Aquel día al regresar del colegio coincidió con su hermana pequeña en el ascensor. Y, como Piluca iba cargadísima de libros, dijo a Manoli: “Dale al botón del ascensor”. “Dale tú”, respondió la pequeña. «Dale tú, que yo no puedo», insistió Piluca. «Pues dale tú, que eres mayor», replicó Manoli. Y entonces, Piluca sintió unos deseos tremendos de soltar los libros y pegarle un mamporro a su hermanita. Pero, como un relámpago acudió a su cabeza un pensamiento: ¿Cómo la voy a pegar si mi hermanita es Dios? Y optó por callarse y por dar como pudo el botón.
Luego, jugando, se repitió la historia. Y comiendo. Y por la noche. Y todas las veces que Piluca sentía deseos de estrangular a su hermana, se los metía debajo de los tacones porque no estaba nada bien estrangular a Dios.
A la mañana siguiente, cuando volvieron al colegio, veo yo a Piluca que viene hacia mí, arrastrando por el uniforme a su hermana con las lágrimas de genio en los ojos, y me grita: «Padre explíquele a mi hermana que también yo soy Dios, porque así no hay manera de vivir»
Comprenderéis que me reí muchísimo y que, después de tratar de explicar a Manoli lo que Piluca me pedía, me quedé pensativo sobre un problema que me han planteado muchas veces: ¿Ser buena persona es llevar siempre las de perder? En un mundo en que todos pisotean, si tú no lo haces ¿no estarás llamado a ser un estropajo? ¿Hay que ladrar con los perros y morder con los lobos? ¿Es «rentable» ser cordero?
Las preguntas se las traen. Y, en una primera respuesta habría que decir que ser bueno es una lata, que en este mundo «triunfan» los listos, que es más rentable ser un buen pelota que un buen trabajador, que para hacer millones hay que olvidarse de la moral y de la ética.
Pero, si uno piensa un poquito más, la cosa ya no es tan sencilla. ¿Es seguro que ese tipo de «triunfos» son los realmente importantes? Y no voy a hablar aquí del Reino de los Cielos. En ese campo yo estoy seguro de que la bondad da un ciento por uno, rentabilidad que no da acción alguna de este mundo.
Pero quiero hacer la pregunta más a nivel de tierra. Y aquí mi optimismo es tan profundo que estoy dispuesto a apostar porque, más a la corta o más a la larga, ser buena persona y querer a los demás acaba siendo rentabilísimo.
Lo es, sobre todo, a nivel interior. Yo, al menos, me siento muchísimo más a gusto cuando quiero, que cuando soy frío. Sólo la satisfacción de haber hecho aquello que debía me produce más gozo interior que todos los triunfos de este mundo. Moriría pobre a cambio de morir queriendo.
Pero es que, incluso, creo que el amor produce amor. Con excepciones, claro. ¿Quién no conoce que el desagradecimiento es una de las plantas más abundantes en este mundo de hombres? ¡Cuántas puñaladas recibimos de aquellos a quienes más hemos amado! ¡Cuántas veces el amor acaba siendo reconocido... pero tardísimo!
Esa es la razón por la que uno debe amar porque debe amar y no porque espere la recompensa de otro amor. Eso llevaría a terribles desencantos.
Y, sin embargo, me atrevo a apostar a que quien ama a diez personas acabará recibiendo el amor de alguna de ellas. Tal vez no de muchas. Cristo curó diez leprosos y sólo uno volvió a darle las gracias. Tal vez esa sea la proporción correcta de lo que pasa en el mundo.
Pero, aún así, ser querido por uno de los diez a quienes hemos querido. ¿No es ya un éxito enorme? Por eso me parece que será bueno eso de amar a la gente como si fuese Dios, aunque la mitad nos traten después como demonios.
Temas: Bondad, conversión, evangelización.
Pistas para la reflexión
Resume la historia de las dos hermanas.
¿Por qué pedía Piluca que Manoli actuara como ella?
¿Merece la pena ser una persona buena?
Explica la expresión: Devolver bien por mal.
Vocabulario
Mamporro: golpe, puñetazo.
Rentabilidad: capacidad de rentar o producir un beneficio suficiente.
Cierto día, caminando por la playa reparé en una persona que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez…
Tan pronto como me aproximé me di cuenta de que lo que aquella persona agarraba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al océano.
Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió:
— Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano. Como ves, la marea es baja y estas estrellas han quedado en la orilla, si no las arrojo de nuevo al mar morirán aquí por falta de oxígeno.
— Entiendo, — le dije, — pero debe de haber miles de estrellas de mar sobre la playa. No puedes lanzarlas todas, son demasiadas. Y quizás no te des cuenta de que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa ¿No estás haciendo algo que no tienen sentido?
Mi interlocutor sonrió, se inclinó y tomó una estrella marina y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió: — ¡Para ésta sí lo tuvo!”
Temas: Bondad, servicialidad, entrega.
Pistas para la reflexión
Resume la historia de la persona que devolvía las estrellas al mar.
¿Por qué luchaba por salvar cuantas más mejor a pesar de que no podría salvarlas todas?
¿Conoces personas entregadas en hacer lo imposible y a pesar de ello siguen en su utópica tarea?
¿En qué se parece y diferencia la labor de este joven con la de Cristo?
Vocabulario
Marea baja: bajamar. Momento en que el agua del mar alcanza su mínima altura dentro del ciclo de las mareas.
Interlocutor: cada una de las personas que toman parte en un diálogo.
Un ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, ató la pata del ratón a su propia pata. Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastró hasta el fondo al ratón, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos. El desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por ahí volaba y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano.
Toda acción que se hace con intenciones de maldad, siempre termina en contra del mismo que la comete.
Temas: Bondad, solidaridad, justicia.
Pistas para la reflexión
Resume la historia del ratón y la rana.
¿Qué daño hizo la rana al ratón? ¿Qué le sucedió luego a la rana?
Comenta el dicho popular: “Toda acción que se hace con intenciones de maldad, siempre termina en contra del mismo que la comete”.
Vocabulario
Retozar: saltar y brincar alegremente.
Burla: broma. Acción o palabras con que se ridiculiza a personas o cosas.
Una profesora universitaria inició un experimento entre sus alumnos. A cada uno les dio cuatro tarjetas de color azul, todos con la leyenda "Eres importante para mí" y les pidió que se pusieran una. Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos. Luego les explicó de qué se trataba el experimento: tenían que darle una de esas tarjetas a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándoles el motivo, y dándole el resto para que esa persona hiciera lo mismo. El experimento era ver cuánto podía influir en las personas ese pequeño detalle. Todos salieron de clase pensando y comentando a quién darían esas tarjetas. Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos o a sus novios. Pero entre aquellos estudiantes había uno que vivía lejos de sus padres. Había conseguido una beca para esa universidad y al estar lejos de su hogar, no podía darles esa tarjeta a sus padres o hermanos. Pasó toda la noche pensando a quién se la daría. Al día siguiente, muy temprano, pensó en un amigo suyo, joven profesional que le había orientado para elegir carrera y que muchas veces le aconsejaba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba. A la salida de clase se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba. En la recepción pidió verlo. A su amigo le extrañó, ya que el muchacho no solía ir a esas horas, por lo que pensó que algo malo pasaba. El estudiante le explicó el propósito de su visita, le entregó tres tarjetas y le dijo que al estar lejos de casa, él era el más indicado. El joven ejecutivo se sintió halagado, pues no recibía ese tipo de reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados. El joven ejecutivo regresó a su trabajo y ya casi a la hora de la salida se le ocurrió una arriesgada idea: entregaría las dos tarjetas restantes a su jefe. Su jefe era una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar que estuviera "desocupado". Cuando consiguió verlo, estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos de su departamento, con la oficina estaba repleta de papeles. El jefe sólo gruñó: "¿Qué desea usted?". El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró las dos tarjetas. El jefe, asombrado, le preguntó: "¿Por qué cree usted que soy el más indicado para tener ese tarjeta?". El joven le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, y porque de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de estar bajo su mando. El jefe titubeó, pero recibió con agrado las dos tarjetas. No muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba. El joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y, como ya era la hora de salida, se fue a su casa. El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. Se fue reflexionando mientras conducía rumbo a su casa. Su esposa se extrañó de verlo tan temprano y pensó que algo le había pasado. Cuando le preguntó si pasaba algo, el respondió que no pasaba nada, que ese día quería estar con su familia. La esposa se extrañó, ya que su esposo acostumbraba a llegar de mal humor. El jefe preguntó "¿Dónde está nuestro hijo?". La esposa sólo lo llamó, y el chico vino, y su padre sólo le dijo: "Acompáñame, por favor". Ante la mirada extrañada de la esposa y del hijo, ambos salieron de la casa. El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su "valioso tiempo" en su familia muy a menudo. Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa. El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado. Le empezó a decir que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se ausentó en aquellos momentos que sabía que eran importantes. Le mencionó que había decidido cambiar, que quería pasar más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía. Le mencionó lo de los tarjetas y cómo uno de sus jóvenes ejecutivos se la había dado. Le dijo que lo había pensado mucho, pero quería darle la última tarjeta a él, ya que era lo más importante, lo más sagrado para él, que el día que nació fue el más feliz de su vida y que estaba orgulloso de él: eres importante para mí. El chico, con lágrimas en los ojos, le dijo: "Papá, no sé qué decir, mañana pensaba suicidarme porque pensé que yo no te importaba. Te quiero, papá, perdóname." Ambos lloraron y se abrazaron. El experimento de la profesora dio resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con sólo expresar lo que sentía.
Temas: Bondad, solidaridad, amor.
Pistas para la reflexión
Resume brevemente la historia de las tarjetas.
¿En qué medida ayudaron las tarjetas a tres personas?
Intenta repetir la experiencia de las tarjetas y repártelas a 3 personas que sean significativas para ti.
Vocabulario
Influir: producir una persona o cosa ciertos efectos sobre otras.
Recepción: en hoteles y centros de reunión, lugar de inscripción e información.
Huraño: que rehúye el trato y la conversación con la gente, poco sociable.
Erase una vez una mujer que tenía dos hijas. La hija mayor era muy parecida a la madre en el semblante y los modales. Ambas eran tan antipáticas y orgullosas que era imposible vivir con ellas.
La hija menor se parecía al padre, pues era bondadosa y de buen carácter, y muy bella. Como la gente suele gustar de los que son semejantes, la madre era muy aficionada a su hija mayor, y sentía gran antipatía por la menor. La hacía comer en la cocina, y trabajando todo el tiempo.
Entre otras cosas, esta pobre niña debía ir dos veces por día a recoger un cubo de agua del manantial del bosque, a gran distancia de la casa.
Un día, cuando llegó al manantial, una pobre mujer se le acercó y le pidió un trago.
— ¡Oh sí! De todo corazón, señora —dijo la bonita niña, y recogió agua fresca y cristalina del manantial y sostuvo la jarra para que la mujer pudiera beber fácilmente.
Cuando terminó de beber, la mujer dijo:
— Eres muy bonita, querida, tan bondadosa y amable, que no puedo evitar darte un regalo.
Ahora bien, esta anciana era un hada que había cobrado la forma de una pobre campesina para ver cómo la trataba la niña.
— Este será mí regalo —continuó el hada—: con cada palabra que digas, una flor o una joya caerá de tu boca.
Cuando la niña llegó a la casa, su madre la reprendió por haberse demorado en el manantial.
— Perdón, mamá —dijo la pobre niña— por no apresurarme más. —Y, mientras hablaba, cayeron de su boca dos rosas, dos perlas y dos grandes diamantes.
— ¿Qué veo aquí? — exclamó la sorprendida madre—. ¡Perlas y diamantes caen de la boca de esta niña! ¿Cómo es posible, hija mía? –Era la primera vez que la llamaba “hija mía” o le hablaba amablemente.
La pobre niña le confió a su madre todo lo que había sucedido en el manantial, y le habló de la promesa de la anciana, entretanto, le caían joyas y flores de la boca.
— Esto es delicioso — exclamó la madre—. Debo enviar a mi querida hija a la fuente. Ven, hija, mira lo que cae de la boca de tu hermana cuando habla. ¿No te agradaría, querida, que te dieran el mismo don? Sólo tienes que llevar el cubo al manantial del bosque. Cuando una pobre mujer te pida un sorbo, dáselo.
— Lo único que faltaba — replicó la niña egoísta —. ¡No iré a recoger agua! Esta mocosa puede darme sus joyas. Ella no las necesita.
— Sí que irás — dijo la madre—, e irás al instante.
Al fin la hija mayor accedió, gruñendo y rezongando sin cesar, y llevándose el mejor cubo de plata de la casa.
Acababa de llegar al manantial cuando vio a una bella dama que salía del bosque, quien se le acercó para pedirle un sorbo. Tengamos en cuenta que era la misma hada que había encontrado su hermana, pero que ahora había cobrado la forma de una princesa.
— No vine aquí para darte agua —dijo la orgullosa y egoísta doncella— ¿Te crees que traigo este cubo de plata para darte de beber? Puedes sacar agua del manantial, igual que yo.
— No eres muy cortés —dijo el hada—. Ya que eres tan ruda y grosera, te daré este don: con cada palabra que digas, saldrán sapos y culebras de tu boca.
En cuanto la madre vio venir a la hija mayor, exclamó:
— Querida niña, ¿viste a la buena hada?
— Sí, madre —respondió la niña orgullosa, y dos sapos y dos culebras le cayeron de la boca.
— ¿Qué es lo que veo? —Exclamó la madre—. ¿Qué has hecho?
La niña trató de responder, pero a cada palabra le salían sapos y culebras de los labios.
Y así fue para siempre. Gemas y flores caían de los labios de la hija menor, que era tan bondadosa y amable, pero la hija mayor nunca pudo hablar sin una lluvia de sapos y culebras.
Versión de Charles Perrault
Temas: Bondad, humildad, servicialidad.
Pistas para la reflexión
Resume brevemente la historia de las dos hermanas.
¿Qué acción realizó cada una de las hermanas? ¿Qué premio obtuvieron cada una de ellas?
¿Has tenido la experiencia de recibir un premio, que no esperabas, por haber hecho una buena acción?
¿Conoces de gente que esté continuamente quejándose? ¿Qué sensación dan a su alrededor?
Vocabulario
Semblante: cara o rostro humano, especialmente cuando expresa algún sentimiento.
Manantial: nacimiento de las aguas de un río.
Reprender: reñir, amonestar.
Demorar: retardar, dilatar.
El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso.
A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable. La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver por si acaso podría encontrar algún lugar libre. Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase. La señora se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.
Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora: "Discúlpeme señora, efectivamente todo el vuelo está lleno.... pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase. Sin embargo, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán. Él me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable."
La señora con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la azafata en ese momento se voltea y le dice al hombre de raza negra: "¿Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?". Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la azafata. Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa British Airways se dio cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente, la empresa hizo cambios de inmediato; desde ese momento en todas las oficinas de British Airways se lee el siguiente mensaje: "Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero nunca olvidarán como los hiciste sentir."
Temas: Bondad, racismo, responsabilidad.
Pistas para la reflexión
Resume brevemente la historia.
¿Qué es lo que exigía la señora? ¿Por qué actuaba así?
¿Qué lección dieron la azafata y el capitán del avión?
¿Procuras con tus palabras y hechos, no discriminar a las personas?
Vocabulario
Disgusto: pesadumbre, tristeza, preocupación.
Ovacionar: aclamar, tributar una ovación.
Una niña dedicó una noche más tiempo que de costumbre a sus oraciones. Al preguntarle su mama el motivo, le respondió: "estaba pidiendo que todos los malos se hagan buenos y que todos los buenos se hagan simpáticos".
Una de las peores ofensas a la religión proviene de unos cuantos de sus más fieles adictos quienes hacen todo bien, salvo una cosa. Persisten en ser desagradables cuando sería tan fácil ser simpáticos, aun cuando no estén de acuerdo con los demás.
Si se dieran cuenta de que esa nota ligeramente amarga tiene un efecto tremendo y aleja a muchos de la religión, sin duda que inmediatamente tomarían una actitud más agradable. Es muy importante ser agradablemente firmes cuando es necesario ser firme. Pero ser desagradable es un signo de debilidad.
Con frecuencia nos disgusta alguna persona, no por lo que es, si no por lo que nosotros somos.
Temas: Bondad, amabilidad, simpatía, testimonio, apostolado.
Pistas para la reflexión
¿Qué hizo la niña en sus oraciones aquella la noche?
¿Por qué es importante ser amable con los demás?
¿Te esfuerzas por ser amable y transmitir alegría a todos?
Vocabulario
Ofensa: agravio, injuria.
Adicto: muy aficionado, inclinado, apegado.
Una enfermera muy agradable, sobrecargada con muchos pacientes a los que atender, vio a un joven entrar en la habitación e inclinándose sobre el paciente anciano, que estaba muy grave, le dijo a voces:
— Tu hijo está aquí.
Con gran esfuerzo, el anciano moribundo abrió y cerró los ojos. El joven apretó la mano envejecida del enfermo y se sentó a su lado.
Permaneció durante toda la noche, sentado a su lado, sujetándole las manos y susurrándole al anciano palabras de consuelo. Al amanecer el anciano murió. No obstante el dolor, tenía una expresión de paz en el rostro arrugado por el tiempo.
Inmediatamente, el equipo de empleados del hospital entró en la habitación para retirar todos los aparatos y las agujas. La enfermera se acercó al joven y comenzó a decirle palabras de consuelo, pero él la interrumpió con una pregunta:
— ¿Quién era este hombre?
Asustada la enfermera dijo:
— ¡Yo creí que era su padre!
— No. No era mi padre — dijo el joven. Yo jamás lo había visto.
— Pero, ¿por qué no me dijo nada cuando yo le dije a él que era su hijo? – preguntó la enfermera.
— Me di cuenta de que él necesitaba a su hijo y que éste se encontraba ausente. Y como estaba demasiado enfermo para reconocer a su hijo, decidí tomarle la mano para que se sintiera acompañado. Sentí que él me necesitaba.
Cuando la gente anda agobiada con muchos problemas que resolver, no tiene tiempo ni siquiera de oír el desahogo de un corazón afligido; un joven tuvo ojos para ver y oídos para escuchar la llamada muda de un padre en el lecho del dolor. Es muy triste vivir en soledad… Y más todavía no tener a nadie con quien contar en el lecho de muerte.
Temas: Bondad, esperanza,
Pistas para la reflexión
Resume la historia del joven y el enfermo.
¿Por qué se quedó el joven con aquel enfermo, a pesar de no conocerlo?
¿Qué tipo de ayuda se puede dar a una persona que está en el lecho de muerte?
¿Visitas a las personas cercanas que están enfermas?
Vocabulario
Afligido: causar sufrimiento físico, tristeza o pena.
Agobiado: imponer a alguien actividad o esfuerzo excesivos, preocupar gravemente, causar gran sufrimiento.
Lecho: cama.
En una época en que un helado costaba mucho menos que ahora, un niño de 10 años entró en el comedor de un hotel y se sentó a la mesa. Una camarera colocó delante de él un vaso con agua.
— ¿Qué cuesta un helado? — preguntó.
— Treinta céntimos — respondió la joven.
El niño sacó las monedas del bolsillo y empezó a contarlas.
— Bien, ¿Cuánto cuesta un helado pequeño? — preguntó el niño.
En este momento había otras personas que estaban esperando una mesa y la camarera, perdió la paciencia:
— Veinte céntimos — respondió de manera brusca.
El niño nuevamente contó sus monedas y le dijo:
— Quiero entonces un helado pequeño.
La camarera le trajo el helado pequeño y la cuenta, y se fue. El niño terminó el helado, pagó la cuenta en la caja y se marchó.
Cuando la camarera volvió, comenzó a llorar mientras limpiaba la mesa. Al otro lado del plató había diez céntimos. El niño pidió un helado pequeño para que le sobrase la propina para la camarera.
Temas: Bondad, amabilidad, justicia, gratitud.
Pistas para la reflexión
Resume la historia del niño.
¿Por qué dejó una propina a la camarera?
¿Sueles agradecer los servicios que hacen otras personas hacía ti?
Vocabulario
Brusco: áspero, desapacible.
Propina: dinero que se da voluntariamente aparte del precio convenido por algún servicio.
“Varón bueno se llama, con razón, no al que conoce el bien, sino al que lo ama”. San Agustín
“Hay tres cosas importantes en la vida: ser amable, ser amable y ser amable”. Henry James
“Aunque pudiera hacerme temible, preferiría hacerme amable”. Michel de Montaigne
“Sin amabilidad el ser humano deambula por la vida torpemente”. D. Cieri Estrada
“A los niños se hace mucho bien tratándolos siempre con amabilidad. Hay que amarlos y estimarlos a todos por igual, aunque alguna que otra vez no lo merezcan”. Don Bosco
“Qué podría ser menos desafiante que la amabilidad: es mucho menos desafiante, digamos, que el amor, que es tan invasivo y profundamente comprometedor”. Archie Randolph Ammons
“La amabilidad y el cariño de las personas me han llevado a través de algunos de los momentos más difíciles, y siempre su amor y afecto han facilitado el viaje”. Diana de Gales
“No sé si lo hago conscientemente, pero siempre sentí que es importante ser amable. Hay una frase maravillosa que escuché muchos años atrás "Si es bueno ser importante, es mucho más importante ser bueno", no importa que sea famoso o no. Es importante ser una buena persona. A lo mejor hubiese sido diferente con otra crianza...Pero todos nos cruzamos con nuestros desafíos en la vida”. Dwayne Johnson
“Una persona sabia siempre es amable y considerada. Siempre ve lo que se necesita. Permite que la nieve caiga sobre un cuerpo acalorado. Proporciona agua fresca para mitigar una sed desesperada”. Han Shan
“Nos fiamos más de las personas amables que de las bellas”. Elsa Punset
“Cuando decide ser amable y positivo al tratar a los demás, ha escogido, que en la mayoría de los casos, lo traten de la misma manera”. Zig Ziglar
"Sé amable. Cada persona que te encuentras está librando su propia batalla". Platón
“Algunas personas son amables y si les hablas adecuadamente pueden serlo incluso más”. Colm Tóibín
“La bondad del hombre es una llama que puede quedar oculta, pero que nunca se extingue”. Nelson Mandela
FOTOMENSAJE
Explica qué ves en las siguientes imágenes. Indica que quieren expresar cada una de ellas. Coméntalas con tus compañeros.
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