Maravillas de la Creación
Maravillas de la Creación
"Dios dijo: "Pulule en las aguas un hormigueo de seres vivientes y revoloteen las aves por encima de la tierra y cara al firmamento del cielo". Dios creó los grandes monstruos marinos, todos los seres vivientes que se mueven y pululan en las aguas según su especie, y el mundo volátil según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Dios los bendijo diciendo: "Sed fecundos, multiplicaos y llenad las aguas del mar, y multiplíquense las aves sobre la tierra". Génesis, 1 20-23
Los peces son los primeros vertebrados que vivieron sobre la Tierra. La columna, o espina dorsal, está formada por vértebras de hueso o, en el caso de los tiburones y las rayas, de cartílago. Los peces respiran el oxígeno del agua a través de branquias. Las hembras ponen numerosos huevos en el agua que los machos fecundan enseguida con su esperma. De los huevos salen larvas que luego se transforman en alevines y estos en adultos.
Agnatos
Las lampreas y los mixinos son vertebrados primitivos del grupo de los agnatos. La lamprea marina adulta es un parásito que se alimenta de sangre. No tiene mandíbulas, y usa su boca en forma de ventosa para pegarse a su víctima con tal fuerza que es casi imposible separarla. Una sustancia de su boca impide que la sangre coagule. A menudo, sus víctimas mueren desangradas.
El mixino, como la lamprea, no es un verdadero pez, sino un agnato. Con su fina boca rodeada de pequeños tentáculos come crustáceos, así como peces muertos o moribundos. El mixino perfora el cuerpo de la presa con su lengua dentada para comer su carne. Los mixinos son marinos.
Condrictios
El jaquetón o gran tiburón blanco, es uno de los habitantes del mar más temidos. Hay muchas histo-rias de sus ataques a humanos, pero la reputación de asesino de hombres es exagerada. En cualquier caso, su cuerpo estilizado, grande y musculoso hace de él un predador veloz y mortífero. Con varias filas de dientes puntiagudos y serrados, diseñados para cortar y desgarrar, el tiburón puede cortar la cabeza de una foca de un bocado. Viven y cazan en solitario, pero a veces se reúnen para compartir una presa.
Estos peces parecen volar en el agua, pues mueven las enormes aletas pectorales como las aves las alas. Tienen el cuerpo plano y muchos viven en el fondo, mientras que otros nadan en aguas abiertas. Algunos aturden a sus presas con descargas eléctricas.
Con sus enormes y puntiagudas aletas pectorales, la manta es la mayor de las rayas. Este gigante se alimenta principalmente de plancton que filtra del agua, y también de peces. La manta suele tomar el sol junto a la superficie, asomando la punta de sus aletas fuera del agua.
Este pez tiene un largo hocico en forma de espátula, armado con 24 o más dientes grandes a cada lado. El pez sierra vive en el fondo de aguas costeras, y usa su sierra para cavar en la arena y el fango en busca de pequeños invertebrados. A veces nada en medio de un banco de peces de menor tamaño y sacude violentamente la sierra de lado a lado para aturdir a sus presas.
El pez martillo tiene una ancha cabeza que se prolonga hacia ambos lados. Los ojos y los orificios nasales se hallan en los extremos de la cabeza ensanchada. Esto puede ser útil para localizar bajo la arena peces planos, sus principales presas. Vive en aguas costeras templadas. Las hembras paren de 20 a 40 crías de 70 cm de largo.
Osteíctios
En latín, el nombre de este pez significa “actor”, por como su cuerpo se confunde con los sargazos, las plantas entre las que vive. Allí, espera a su presa. Es un pez voraz. Se sabe que puede tragar peces tan grandes como él mismo, y los adultos son caníbales. La conducta de cortejo de esta especie es poco común: los machos persiguen a las hembras y las mordisquean.
Los esturiones pasan gran parte de su vida en el mar, alimentándose de gusanos y otros invertebrados, pero ponen sus huevos en los ríos. Migran hacia éstos en primavera, y cada hembra pone miles de huevos negros pegajosos, que eclosionan en una semana. Los alevines permanecen en el río unos tres años, antes de viajar al mar.
Las anguilas jóvenes viven en aguas dulces, alimentándose de insectos, crustáceos y peces. Para reproducirse, nadan hasta el centro del Atlántico, donde se aparean, desovan y mueren. De los huevos nacen larvas que vagan en aguas superficiales unos tres años; luego se convierten en anguilas y migran a los ríos.
El arenque es muy apreciado desde la antigüedad como alimento; cada año se capturan varios millones de toneladas de estos peces. Sus enemigos naturales son las aves marinas, otros peces, delfines y focas. Los arenques se alimentan de plancton y pequeños crustáceos.
El congrio es común en las costas rocosas de Europa. Vive en aguas poco profundas, oculto entre las rocas, de las que sale para cazar pulpos y peces. Viaja a aguas más profundas para reproducirse y poner huevos. De éstos nacen larvas transparentes, que vagan en el plancton durante 1-2 años antes de convertirse en pequeños congrios.
La carpa tiene un cuerpo poco esbelto. Vive en aguas de curso lento y con vegetación abundante. Su principal alimento son los crustáceos y las larvas de insectos, y también come plantas acuáticas. Pone sus huevos en aguas someras, que se pegan a las plantas hasta la eclosión.
Las pirañas no son grandes, pero forman bancos tan numerosos que pueden cazar y matar animales mucho mayores que ellas. Aunque los relatos sobre vacas devoradas por pirañas en minutos sean exagerados, se trata sin duda de un pez muy peligroso.
Cuando tienen unos cuatro años de edad, los salmones viajan desde el mar a los ríos y nadan hasta los territorios de cría donde nacieron, que pueden estar a 1.600 km tierra adentro. La hembra hace un nido poco profundo en el lecho del río y pone los huevos, que el macho fecunda inmediatamente. Tras desovar, los adultos mueren. Los jóvenes pasan hasta tres años en los ríos antes de migrar al mar.
La trucha, criada artificialmente, ha alcanzado una gran importancia para el consumo humano. En la naturaleza, la trucha arco iris vive en los ríos, aunque algunas pasan parte de su vida en el mar. En primavera, la hembra hace un hoyo poco profundo en el lecho del río y pone sus huevos, que son fecundados por el macho.
Feroz cazador, el lucio acecha entre las plantas el paso de cualquier posible presa. Los lucios jóvenes se alimentan sobre todo de invertebrados, pero los adultos cazan otros peces e incluso aves y mamíferos. La hembra es mayor que el macho, y alcanza los 23 kg de peso.
El bacalao tiene tres aletas dorsales y un solo barbillón largo. Su boca es grande, con numerosos y pequeños dientes. Suele nadar en grandes bancos cerca de la superficie, pero busca presas, como peces y gusanos, en el fondo marino. El bacalao es uno de los pescados de mayor interés comercial en el mundo.
Sobre su enorme cabeza, el rape tiene una espina terminada en un jirón de piel, que usa como una caña de pescar con su cebo. El rape yace casi enterrado en el fondo arenoso y mueve su “caña” para atraer a otros peces. Cuando alguno se pone a su alcance, este pez abre su gran boca y el agua entra en ella junto con la presa.
El pez Molly es conocido por encontrarse en las desembocaduras de los ríos de las costas de Centroamérica. Son excelentes nadadores y perfectos compañeros de otras especies por su carácter dócil. Los machos llegan a medir 5 cm mientras que las hembras en cautiverio pueden medir hasta 10 cm. Su alimentación se basa principalmente en algas.
Las rayas oscuras en los costados de la perca le permiten camuflarse entre la vegetación acuática. Vive en cursos lentos y se alimenta de peces. La perca se reproduce en aguas someras, en primavera. Sus huevos forman largos “rosarios” que se enredan en las plantas. A los ocho días eclosionan, y los alevines se alimentan de plancton.
El mero, común en las costas americanas, alcanza los 23 kg de peso al final de su desarrollo. Tiene una cabeza y manchas oscuras irregulares en la piel. No es un pez especialmente rápido, y tiende a aguardar escondido entre las rocas a que una presa se acerque a él. Entonces, abre de repente su gran boca, creando un flujo de agua hacia su interior que arrastra a su víctima. Los jóvenes prefieren las aguas someras de la costa, pero los adultos nadan a mayor profundidad.
Este vistoso pez vive entre los tentáculos de grandes anémonas de mar. De vez en cuando limpia de desperdicios a su anfitrión, y puede que ayude a atraer a otros peces a los que la anémona captura. El veneno de los tentáculos no afecta al pez anémona. Si la hembra muere, el macho se transforma en hembra y un joven ocupa su lugar.
Este pez usa su largo hocico para alcanzar animalillos en las grietas del coral. Los grandes ojos falsos, u ocelos, junto a la cola confunden a los depredadores, al hacerles creer que el pez mariposa en mucho mayor de lo que es en realidad.
A pesar de sus coloridos dibujos, un pez ángel puede pasar desapercibido entre los abigarrados corales. Las aletas dorsal y anal de la isabelita, o pez ángel reina, se prolongan por detrás de su cola. La isabelita come esponjas y otros invertebrados. Los jóvenes actúan como limpiadores, al comerse los parásitos de otros peces.
Este pez busca animalillos en el fondo del mar con ayuda de los barbillones que tiene bajo la boca y, cuando ha localizado una presa, cava en la arena o el fango. El salmonete es capaz de cambiar de color para pasar desapercibido, y varía del día a la noche. Es un pescado muy apreciado desde la antigüedad.
El besugo es común en el litoral atlántico europeo y en la zona occidental del mar Mediterráneo. Tiene forma ovalada, con cuerpo alto y muy comprimido lateralmente. Cabeza corta y redondeada, boca pequeña y ojos muy grandes. Aunque es omnívoro, se alimenta sobre todo de crustáceos y otros invertebrados y peces pequeños.
Los atunes pueden alcanzar los 70 km/h y, excepcionalmente, son capaces de superar los 110 km/h. Son capaces de viajar grandes distancias durante sus migraciones (recorriendo de 14 a 50 km diarios), que duran hasta 60 días. Ciertas especies de atunes pueden sumergirse hasta los 400 m de profundidad. Característica común a los túnidos es la presencia de dos aletas dorsales, generalmente bien separadas, la primera soportada por espinas y la segunda por rayas blandas.
El enorme y espectacular pez espada es un rápido y activo cazador de cuerpo estilizado, con una aleta dorsal en forma de hoz. Se alimenta de pequeños peces y de calamares, y tal vez use su hocico, extremadamente largo, para golpear los bancos de peces. Los jóvenes no tienen la espada; ésta se desarrolla cuando crecen.
Los peces cirujano deben su nombre a las afiladas espinas defensivas, parecidas a lancetas de cirujano, que tienen a los lados de la cola. El cirujano azul joven es amarillo con rayas azules; a medida que crece, se va volviendo completamente azul.
Las caballas nadan en grandes bancos y realizan migraciones estacionales. En primavera y verano viajan al norte para reproducirse, y en invierno regresan al sur. Una hembra puede producir hasta 450.000 huevos que, una vez fecundados, flotan en el agua hasta su eclosión, a los cuatro días. Los jóvenes se alimentan de plancton y larvas de peces; los adultos comen pequeños peces y crustáceos.
Hay unas 18 especies distintas de barracuda, que viven en mares tropicales y templados. La barracuda común es típica del grupo, con un cuerpo largo y delgado y grandes mandíbulas con numerosos dientes. Feroz depredador, puede atacar al ser humano si es molestada. Los jóvenes nadan en bancos, pero los adultos cazan en solitario.
El pez volador escapa de sus enemigos saltando y planeando sobre el agua con ayuda de sus grandes aletas pectorales. Otras especies tienen también muy desarrolladas las aletas pelvianas, que se convierten en un segundo par de “alas”.
Este pez tiene grupos de órganos luminiscentes sobre el cuerpo, cuya distribución es diferente en el macho y en la hembra. La luz de estos órganos puede servir al pez para iluminar su oscuro entorno cuando busca presas, o puede que la use para confundir a sus enemigos. La anchoa luminosa come plancton.
La sardina es parecida al arenque, pero tiene el cuerpo más redondeado y escamas más grandes. Los bancos de sardinas nadan en aguas superficiales y se alimentan de plancton. Muy apreciadas como alimento, en Europa se capturan cientos de toneladas de sardinas cada año.
Este raro pez se mueve despacio, impulsándose suavemente con su diminuta aleta dorsal. Su cola, en cambio, le sirve para anclarse a las plantas marinas. En la época de cría, la hembra pone 50 o más huevos y los introduce en una bolsa del abdomen del macho, donde se incuban.
Con sus rayas de colores llamativos y sus aletas similares a abanicos, el pez escorpión es uno de los peces marinos más extraordinarios. Las espinas de su dorso son venenosas, y resultan peligrosas incluso para los humanos. El pez las usa para defenderse de sus enemigos, no para atacar a sus presas.
Este habitante del fondo usa sus largas aletas pectorales parecidas a alas para “caminar” sobre el lecho marino en busca de crustáceos. Ante un peligro, la chicharra extiende completamente sus aletas y muestra sus manchas azules.
Emparentado con el pez escorpión, el rubio pasa casi toda su vida en el fondo, con frecuencia apoyado sobre sus aletas pectorales. Usa los tres radios libres de cada una de éstas para palpar en busca de presas. Si se ve en peligro, el rubio se entierra en la arena y asoma sólo la cabeza y los ojos.
Este pez tiene un cuerpo muy ancho, casi circular. De coloración variable, suele ser moteado para pasar desapercibido en la arena del fondo marino. Los adultos comen peces, pero el principal alimento de los jóvenes son pequeños crustáceos. El rodaballo se reproduce en primavera o verano; una hembra puede poner hasta 10 millones de huevos.
El lenguado se alimenta por la noche de pequeños animales, y suele pasar el día enterrado en la arena o el fango. Se reproduce en aguas someras, y sus huevos flotan en la superficie hasta su eclosión. Las larvas viven en la superficie, pero se desplazan al fondo cuando alcanzan unos 1,25 cm de longitud.
Para despistar a sus depredadores, los peces globo hinchan su cuerpo tragando agua hasta hacerse completamente esféricos. A pesar de que algunos de sus órganos son venenosos, muchas especies de pez globo son apreciadas como alimento. En Japón, sólo los cocineros muy cualificados pueden servirlos.
Según una leyenda, las manchas en los costados de este pez son las huellas de los dedos de San Pedro, quien halló en su boca una moneda de oro. Este pez es un nadador lento que atrapa sus presas al acecho: se acerca despacio a su víctima y, cuando está lo bastante cerca, la engulle con su enorme boca. Su alimento principal lo componen pececillos y crustáceos.
Este pez gato suramericano tiene un hocico alargado y un cuerpo delgado, marcado por franjas y manchas oscuras. Pasa casi toda su vida en el lecho de los ríos, donde se alimenta de invertebrados que localiza con sus barbillones. Estos “bigotes” son, precisamente, lo que da el nombre de peces gato a estos animales.
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