Rincón Flamenco - "Reflexiones sobre el flamenco" por Eduardo Ternero Rodríguez
Eduardo Ternero - domingo, 6 de septiembre de 2026
A modo de introducción
Para empezar, quisiera que reflexionásemos acerca de mundo del flamenco. ¿Por qué nos apasiona esta manera de expresar los sentimientos? ¿Por qué nos sublima el alma, levanta pasiones, nos eriza la piel y nos lleva a una catarsis más propia de los instintos y los deseos? ¿No os parece que amar, vivir el flamenco es ver el mundo desde otra perspectiva, es sentir en nuestro interior el ansia de la libertad, luchar contra las injusticias, darse a los demás, querer saborear la vida…?
Mucho, entendemos que el flamenco es un arte inédito, una forma de vida, una manera de ser y manifestarse. Quienes sienten el flamenco, quienes lo viven, evocan ese sentimiento no solo mirando el presente, sino que rememoran tiempos atávicos, llenos de incertidumbres, de pesares y misterio. Quienes cohabitan con el flamenco, sienten correr por sus venas la sangre inicuamente derramada durante siglos; viven la injusticia, el dolor de un pueblo que se debatía entre preservar o perecer, entre memorar u olvidar, entre el ser o el no ser, a pesar de estar condenados al ostracismo y postergados a la aniquilación. Quienes aman el flamenco entienden ese mundo de reivindicaciones, de dolor unido a la pena, al hambre y miseria, a la esclavitud y persecución; pero, igualmente lo intuyen como un arte vivo, deseoso de emerger, un ser que late, que evoluciona, que se ajusta a los tiempos: en definitiva, que busca estar en vanguardia sin olvidar sus raíces.
Manuel Soto Loreto "Manuel Torre"
Para quien suscribe estas líneas, entiende que el flamenco está en su ser de manera subliminal, cuasi inconsciente, pero a la vez concluyente, holística; que no ha de renegar de sus genes, pero sí adaptarse. Todos sabemos que evolucionar, adecuarse a las circunstancias, al tempo, a las corrientes, es fundamental para continuar y configurar un futuro alentador.
Igualmente, debemos entender que no debemos juzgar una etapa o un momento histórico con otros a la hora de investigar, ya que para que una investigación sea objetiva, fiable y sobre todo se precie de ser honesta debe adecuarse al contexto, al entorno en el que se desarrolló; de otro modo no seremos justos a la hora de juzgar las acciones.
Por eso, quienes indagan en sus entrañas, a quienes les apasiona este arte, esta forma de expresar, no oyen solo el dolor o el latido de un cante y el rasgueo modulado de una guitarra. Quienes admiran la visión embaucadora en los brazos y contorsiones de una bailaora o el revuelo de un volante al viento van más allá; con ese sentir se rememora el latir de un pueblo, un pálpito que fluye desde el corazón, desde lo más profundo del ser, que no pierde la esperanza, que sufre y clama.
El flamenco encierra mucho más, está tatuado en los profundos surcos del rostro humano andaluz, está escrito con tinta de sangre en los pasajes de la historia de Andalucía, en la memoria de sus gentes y, como un “déjà vu”, aparece en compañía de los fantasmas apocalípticos, sobre corceles negros. Son apariciones memorísticas de rabias contenidas, de alegrías convertidas en lágrimas y viceversa porque “el flamenco canta cuando llora y ríe cuando sufre”. Nuestra historia está salpicada de un abandono superlativo, a la par que se nos invocaba con un menosprecio al negacionismo de nuestra propia esencia. Pero, a pesar de todo, el flamenco fue capaz de superar los embates de próceres obcecados en ningunearnos, de ilustres contendientes empeñados en alejarnos del camino; envilecidos y a la par humillados de pertenecer a ese europeísmo de vanguardia que preconizaba la inteligencia mayoritaria del XIX y el XX. Sin embargo, a lo largo de sus más de dos siglos y medio de vida y de historia, el mundo entero se ha rendido al valor que guardaba, a su indiscutible personalidad, a su idiosincrasia arrolladora. El flamenco, por sí solo es dueño de su destino a pesar del modernismo que impone el siglo XXI. La era actual, la información global, masiva; las comunicaciones, el universo de medios, la inteligencia artificial…, continúan colocándolo en esa necesaria dimensión, en esa condición conciliadora de los pueblos.
Condenado al fracaso, el individualismo andaluz, aquel gen de generaciones milenarias supo esconder al flamenco en la memoria, en la garganta y en el corazón de los andaluces y a pesar de sus persecuciones, de ningunear su valor y su idiosincrasia, ha surgido en todas las épocas. Intelectuales, artistas, pensadores de todas las artes, filósofos, hombres de mundo…, cargados con esa mochila histórica de saberes, de sapiencia congénita, han demostrado al mundo que Andalucía es mucho más que un territorio de latifundios y señoritos apegados a su pequeña corte (de ahí la palabra cortijo). Andalucía es cuna de sabios, de hombres y mujeres con talento innato que, a pesar de haber sido castigados por el hambre y la miseria, de negárseles el pan y el agua, han sabido, (como el ave Fénix) generación tras generación, renacer de sus cenizas.
Pastora Pavón "Niñas de los Peines"
La intencionalidad al hacer este trabajo es la de investigar el mundo del flamenco de manera general, pero a la vez localista, amparados en su universalidad. Para esta etapa que iniciamos ahora, queremos sacar a relucir el recorrido histórico del pueblo gitano-andaluz a través de la historia, su legado, y su repercusión en el flamenco. Nuestro cometido es sencillamente indagar y explicitar la vida de quienes engrandecieron el flamenco y de forma particular en nuestro pueblo, en Marchena. Intentaremos adecuar los acontecimientos históricos que acaecieron en nuestra localidad desde tiempos pretéritos, desde que los datos y la memoria de muchos nos dejen entrever esos retazos de historia que nos alumbren para conocer aún más a sus protagonistas. En definitiva, no es más que hacer una reivindicación necesaria de quienes tanto hicieron por el flamenco a lo largo de los tiempos y sobre todo la repercusión y la aportación que a lo largo de estos siglos ha tenido nuestro pueblo, Marchena.
Empero, sobre todo, queremos resaltar en este trabajo la aportación de los Melchores, una saga de artistas marcheneros que originaron y alumbraron el flamenco en nuestro pueblo, unos hombres y mujeres a lo largo de varias generaciones, han demostrado al mundo su conocimiento y su impronta en el mundo de este, nuestro universal arte, y sobremanera su indiscutible aportación al mundo de la guitarra flamenca.
Aunque, y eso no quita valor a esta investigación, también haremos un somero repaso a la historia del Pueblo Gitano, su éxodo y diáspora, su arribada y asentamiento en otros territorios y sobre todo en España. Igualmente, desbrozaremos la vida y la obra de otros, gitanos y no gitanos, que dedicaron sus vidas a enaltecer el flamenco en nuestro entorno localista. Nuestro afán viene motivado por dar a conocer cantaores, intérpretes del baile y sobre todo a los grandes intérpretes de la guitarra (la saga de los Melchores), que han llevado el nombre de nuestro pueblo por todos los rincones del mundo.
Entendemos que existen muchos estudios, ensayos, obras…, casi todos acertados y muy completos acerca del mundo del flamenco. Conocemos muchas investigaciones y la ingente labor que muchos flamencólogos y estudiosos del cante, del baile, de su rica musicalidad, tanto andaluces como foráneos han realizado, para mayor conocimiento de lo ‘jondo’. Hemos llegado a conocer que, desde mediados del XVIII, muchos escritores, estudiosos, flamencólogos, como José Cadalso, Estébanez Calderón, Antonio Machado (Demófilo), Fernando el de Triana, Blas Infante, González Climent, Blas Vega, Fernando Quiñones, Félix Grande…, ingente cantidad de aficionados, amantes del flamenco, han indagado y empeñado sus vidas, pergeñando e investigando sin descanso, para sacar a la luz los intríngulis de una forma de expresar los sentimientos que nos roían el alma. Fue y sigue siendo una manera de elevar sus plegarias, de cantar su pena, de expresar sus alegrías, que tienen su origen en el pueblo gitano-andaluz, que carecía de reseñas históricas sobre el papel, pero que era dueño de su memoria, de un extenso bagaje cultural de siglos y de su inigualable hilo de voz.
José Tejada "Niño de Marchena"
Debemos decir que algunos intérpretes o personajes, cuyos nombres aparecerán en este trabajo pueden estar tratados de forma liviana; no porque carezcan de importancia, sino porque no hemos sido capaces de escudriñar más elementos vitales y no hemos encontrado más referencias de ellos. De otros, archiconocidos, renombrados, hablaremos someramente, pasaremos por sus vidas de soslayo o haremos una semblanza de forma resumida, aunque se trate de artistas universales como Pepe Marchena, Pepe Palanca, y otros algo menos conocidos como La Niña de Marchena, Raúl Martín…, porque entendemos que no son la finalidad de este trabajo, que prioritariamente está encauzado en la historia, vivencias y valor de los Melchores de Marchena, los Juanilleros, los Cortés, Heredias, Coronas, Suárez… en definitiva de la gitanería marchenera.
Entendemos, igualmente, que no estarán todos los que son, pues desgraciadamente muchos han quedado en el olvido de la memoria, pero si serán todos los que estén. Es posible que algún gran intérprete tanto del baile, del cante o de la sonanta…, no se encuentren reseñas suficientes, pero, seguramente, haremos referencias (por familiares, apuntes parroquiales, archivos…), o bien a lo largo de la narrativa de otros artistas; porque puede que no hayamos encontrado suficiente material como para dedicarle un apartado que tuviese demasiado rigor. Es posible que otros no lo hayamos incluido porque no han tenido gran repercusión o simplemente porque se nos ha escapado. En todo caso pedimos perdón por anticipado; pues, no está en nuestro ánimo discriminación o alteración alguna de la realidad.
Melchor Jiménez "Melchor de Marchena"
Pero, y con toda humildad, hemos querido hacer un estudio al que cualquier persona pueda acudir para conocer esa parte del flamenco que nos pertenece, por su localidad, por nuestras íntimas y peculiares relaciones, para que no quede en el olvido aquella semilla de talento, de esfuerzo y de sensibilidad que surgió en la música flamenca. Una manera de entender el flamenco que emergió en nuestro pueblo desde que tenemos memoria oral y escrita, es decir desde finales del XVIII, hasta nuestros días. Y, aunque parezca, un acto petulante, la irrupción de los Melchores en el mundo de la guitarra, sería un hecho memorable que marcaría el rumbo del flamenco y que de alguna manera y de forma paralela se estaba gestando a la par en toda la zona de la Baja Andalucía. Ellos fueron y son protagonistas, hicieron historia y la siguen haciendo, porque cimientan nuestras raíces, ejercen esa impronta en el flamenco para que no deje de ser un arte olvidado, perseguido, castrado por los intelectuales y haya pasado a ser reconocido por la sociedad como una forma de expresión del arte andaluz.
Del mismo modo, estableceremos antecedentes, intentaremos esbozar el entorno histórico del flamenco, su trayectoria…, a la vez que trataremos de explicitar a grandes rasgos la irrupción, las vicisitudes y la aportación del pueblo gitano hacia el flamenco. En definitiva, queremos hacer una pequeña semblanza de este nuestro arte – que tan peculiar y misterioso es – desde sus orígenes, de la contribución del mundo gitano, de su emplazamiento en Andalucía y otras partes de España. Todo para intentar entender la protohistoria flamenca, para conocer el contexto histórico en el que convivieron y los acontecimientos que a lo largo de estos dos siglos y medio de memoria hablada y cantada como legado para las siguientes generaciones.