Rincón Flamenco - "Reflexiones sobre el flamenco" por Eduardo Ternero Rodríguez
Eduardo Ternero - domingo, 25 de enero de 2026
Justo después de la muerte de Pepe Marchena, hubo muchos intentos de erigirle un monumento en su pueblo al genio marchenero. Uno de ellos fue el que propuso Manuel Benítez “El Cordobés”, quien se ofrecería a Isabelita Domínguez, junto al rejoneador Álvaro Domecq y otros toreros como Heredia Romero y Antonio José Galán (ahijado de Pepe). Además, actuarían los novilleros Medina, Emilio Muñoz y alguno más; el padre de este, el empresario Leonardo Muñoz, se comprometía a facilitar de forma gratuita la partida de toros destinada al espectáculo taurino. También hubo un amago por parte de otras entidades como en su Club de Marchena, respecto a la idoneidad de levantar un monumento a quien había llevado el nombre del pueblo de Marchena por todo el mundo, a quien había sido una máxima figura del flamenco. Sin embargo, todo quedaría en un cúmulo de intenciones y aquello se fue olvidando.
Juan Borrego, promotor monumento a Pepe Marchena
Sería a finales de 1982 cuando, por una circunstancia casual, Juan Borrego, marchenero, marchenista y gran aficionado al flamenco, acompañaría a Fernando Narváez “El Pelao” a su pueblo de nacimiento, Fuentes de Andalucía. Allí, tomando un café, un aficionado, seguidor de Pepe Marchena, entre comentarios les “recriminaría”, con verdad, lo siguiente: “¡Parece mentira que los marcheneros no hayáis sido capaces de hacerle un monumento a ese artista de la talla mundial que tenéis!”. Juan Borrego, según nos cuenta, recogió aquel comentario como si fuese una especie de reto y aseguró a aquel fontaniego aficionado que se llevaría a cabo: “Marchena va a tener su monumento y usted estará invitado a su inauguración”
Camino de vuelta hacia Marchena, Juan, pensó que la misión sería algo extremadamente difícil y lo primero sería comunicarlo a la Junta Directiva del Club Pepe Marchena, la cual, en principio, se mostró reacia e invocaba a los intentos que hasta entonces había habido para llevarlo a efecto, sin éxito; no solo por la dificultad de organización, el coste económico, etc. sino porque había poca gente dispuesta a sacrificar su tiempo, su trabajo, su familia y el coste económico que conllevaba... Por tanto, se desvincularon, no quisieron inmiscuirse en una tarea que se presumía harto difícil. Sin embargo, Juan, siguió empecinado en aquel reto y logró formar una Comisión heterogénea compuesta por: Francisco Lebrón (aparejador), que sería su presidente, José Vázquez (leñero), Sebastián Benjumea (encargado de aguas), Fernando Narváez “El Pelao”, Alfonso y Manuel Díaz (los tres regentes de sus respectivos bares), José María Martín “Chía” (constructor), José Romero (zapatero), Eusebio Suárez (confitero), y Pepe Carmona (comercial), por desgracia todos fallecidos.
La primera reunión de la Comisión Pro Monumento (CPM) tendría lugar en el restaurante “Los Muleros”, que regentaba Manuel Díaz (sobrino de Pepe Marchena), el día 15 de julio de 1983. Es cierto que una comisión tan dispar, conllevaba muchas dificultades para llegar a consensos; pero, según nos comenta Juan Borrego: “… lo primero sería convencer a Paco Lebrón, para que fuese el encargado de mantener la confianza a cada miembro de la Comisión y partiendo de esa premisa, logramos poner en claro todo lo que nos quedaba por hacer”. Sigue comentando Juan: “En aquella Comisión se creó un ambiente de ilusión, cada uno aportaba lo que sabía y lo que podía, pero todo con una esperanza, una fe y una moral suficiente que nos alentaba”. “Sabíamos el esfuerzo anímico y sobre todo económico que costaba llevar a cabo la realización del monumento y que para ello necesitaríamos contar con una serie de actuaciones que, en aquellos momentos, no llegábamos a vislumbrar su envergadura."
Fernando Berdugo, ex concejal del Ayuntamiento de Marchena
"Hubo que hacer toda clase de rifas y actos para ir sufragando costes: venta de loterías, montar festivales, editar y vender discos, llaveros…” Vamos por partes, Juan, le pedimos: “Se llevaron a cabo varias rifas a lo largo del tiempo, pues pensamos que en 3 o 4 años podríamos reunir la cantidad suficiente para erigir el monumento” ¿Y festivales cuantos, Juan? “En principio se pensó en montar un Festival de Cante para recaudar fondos; con mucha premura recurrí al marchenero José Manuel Rodríguez Duarte (locutor de radio y que fuera presentador Canal Sur) y este sería quien me pondría en contacto con Pepe Sollo, igualmente presentador de televisión y radio de flamenco, para dar publicidad a dicho Festival y que nos ayudaría muchísimo. Después comenzamos a contactar con artistas que se prestarían a colaborar en el acto, con empresas que sufragaran la publicidad; en la búsqueda del recinto donde celebrar el evento, en este caso sería en cine San Francisco marchenero, propiedad de Paco Jiménez y, por supuesto, la colaboración del Ayuntamiento, en este caso muy estimable por parte del concejal de Festejos Fernando Berdugo.”
Por fin se lograría conformar el cartel anunciador con los artistas que fueron acudiendo a la llamada. Fueron muchos los que se apuntarían a la cita, entre cantaores, guitarristas, bailaores, presentadores y cantaores aficionados marcheneros. El Festival se celebraría el 24 de septiembre de 1983.Además, se dispondría de una barra y los beneficios también se destinarían para sufragar dicho monumento.
Nos sigue comentando Juan Borrego: “Mientras tanto se fueron haciendo otra serie de actividades para seguir recaudando fondos. Por supuesto las rifas y loterías y además se editaría un disco de larga duración con viejos cantes del Niño de Marchena, que se tituló En su memoria… un monumento, del que se hicieron 1000 copias y que se pusieron en venta a 2000 pesetas cada uno”.
Juan y otros miembros de la Comisión creyeron conveniente que, para un segundo Festival en pro del monumento, habría que contactar con Juanito Valderrama, un artista en aquellos momentos ligado aún a la fama y que siempre había tenido un especial cariño, de amistad y admiración, hacia Pepe Marchena. Juan Borrego y algún que otro miembro de la Comisión, decidieron dar otra vuelta de tuerca para recabar más fondos: “… nos fuimos a Mérida (Badajoz), donde actuaba Valderrama. El cantaor de Torredelcampo se mostró encantado de poder colaborar y de ayudar a la Comisión en todo lo que estuviera en su mano, a pesar de que su representante-abogado (su hijo Juan Valderrama, tuviese algún reparo por la cantidad de bolos que tenía su padre)”. Aquel II Festival se llevaría a cabo el 15 de diciembre de 1984 y actuarían entre otros, al cante: Juan Valderrama, Dolores Abril, Beni de Cádiz, Lolita Valderrama, Juanito Maravilla, Manuel Gerena, Perro de Paterna, El Paquiro, Zacarías de Fuentes, Eloy Cortés, Antonio Beltrán, El Bicho de Paradas, el cachorro de Paterna. Las guitarras esta vez fueron de Benito de Mérida, Manolo Carmona y Diego Amador, los humoristas Paco Gandía y Josele y como presentador, el siempre fiel y admirador de Pepe Marchena, el Gitano de Oro.
Cartel del Festival Pro-Monumento
Sigue con sus comentarios Juan: “Entretanto se seguían haciendo rifas, venta de discos y llaveros de Pepe Marchena. Se continuaba dando publicidad en los programas de radio y televisión; se seguía en contacto con muchos artistas, sobre todo con Valderrama, pues estaba en la mente de la Comisión el seguir recaudando más, puesto que el presupuesto del monumento se elevaba a varios millones de pesetas”.
“Desde un principio y conociendo la buena acogida de la escultura que preside la Fuente del Niño en la Plaza de la Constitución de Marchena, se creyó conveniente contactar con su escultor, el astigitano Rafael González “Armenta”, el cual tenía una gran amistad con el Concejal del PSA, Pepe Zapico. El encargo fue un busto completo de Pepe Marchena, con traje, sombrero y en una pose de estar cantando, con los ademanes propios del cantaor marchenero”. Los presupuestos que hemos conocido de la escultura, la peana, los adornos y filigranas de rejas, hormigonado, etc. fueron cambiando con el tiempo; al final, creemos que oscilaría entre los (10 y los 12 millones de pesetas), un presupuesto bastante elevado para la época, pues eran años en los que la sociedad no estaba lo suficientemente boyante.
Seguimos preguntando a Juan Borrego acerca de otros eventos que se fueron haciendo para alcanzar los presupuestos: “Se hizo un tercer Festival, de nuevo en el Cine Planelles, el 9 de noviembre de 1985 contando con la colaboración de Juanito Valderrama, el Ayuntamiento de Marchena y el apoyo moral del Club Pepe Marchena que ya veía factible la realización del proyecto”. En este caso actuarían entre otros, Dolores Abril, Rafael Farina, la Niña de la Puebla, Pepe Soto, Perro de Paterna, Paco Taranto, Lolita Valderrama, El Paquiro, Zacarías de Fuentes, El Bicho de Paradas, Juan El Caeno y Alberto Burguillos. Actuaron además los hermanos José Joaquín (bailaor con su ballet) y Daniel Navarro Ruiz (Niño de Pura) guitarrista, además otras guitarras, la de Manuel Hidalgo y Pedro Sevilla. “También (nos apunta Juan), colaboraría el humorista Josele y por supuesto Juanito Valderrama quien, desde que se le comunicara la intención de hacerle a su ‘maestro’ un homenaje en forma de monumento, no dejó de estar estrechamente ligado y dispuesto a colaborar en todo con la Comisión.
Pepe con Niño Pura y su hermano el bailaor Jose Joaquín
Como no podía ser menos en un pueblo como Marchena – tan ligado y volcado con su Semana Santa y con todos los acontecimientos y parafernalias que rodean su festividad –, nos comenta Juan: “… se celebraría un Certamen de Saetas Pro-Monumento a Pepe Marchena. Este evento saetero y cargado de poesía se desarrolló en el Cine Planelles el 30 de marzo y de nuevo colaboraría el Ayuntamiento de Marchena de la mano de su Concejal de Festejos Fernando Berdugo.” La lista de participantes en dicho Certamen es tan larga que no podemos explicitarla aquí, porque fueron muchos: desde poetas, saeteros de Marchena y foráneos, tercetos de música sacra, bandas de cornetas y tambores… Lo que si podemos cerciorar es que se cantaron saetas de todas nuestras hermandades marcheneras (las quintas y sextas del Cristo de San Pedro, las cuartas de Nuestro Padre Jesús Nazareno y las del Señor de la Humildad, las cuartas del Dulce Nombre, las carceleras…), pues todavía quedaba una plana bastante numerosa de antiguos saeteros marcheneros que conservaban en su memoria las que siempre se han cantado en nuestro pueblo. Además, se apuntarían una serie de saeteros profesionales y aficionados que cantarían estilos de saetas libres: por seguiriyas, martinetes, tonás…,
Nos refiere Juan Borrego que todos y cada uno de los festivales, eventos, certamen de saetas, venta de discos… todo tuvo una gran acogida por el público: “… la gente se volcó con nosotros, en cada uno de los actos que montamos hubo lleno completo; aun así, quisimos poner precios populares y que se llenaran los recintos”. Efectivamente, en el caso de los festivales el primero tendría un precio la entrada de 600 pesetas; el segundo costaría 1000 pesetas y el último creemos que fue de 1200. La entrada al Certamen de Saetas costaría 300 pesetas.
“Durante estos cuatro años, antes de buscar el lugar idóneo para la ubicación del monumento, mucho antes de realizar el encofrado y la peana que sostendría el busto del cantaor marchenero, hubo de hacerse infinidad de gestiones, visitas, búsqueda de colaboradores, preparar propaganda, hablar en radios y televisión, pedir favores, perder días de trabajo…” Todo ello nos lo sigue apuntando Juan Borrego, quien se ocupó de la mayor carga de publicidad, de las entrevistas en los medios, de las relaciones entre los artistas y colaboradores y el desarrollo in situ de los programas e intervenciones de los festivales. Aunque, Juan, nos recalca la labor que fueron ejerciendo de tesorería, secretaría, rifas, ventas, etc. la mayoría de los miembros de la Comisión, entre los cuales siempre hubo una gran colaboración y amistad en pro de conseguir el fin que perseguían, levantar un monumento al insigne cantaor Pepe Marchena, al que tanto admiraban.