Rincón Flamenco - "Reflexiones sobre el flamenco" por Eduardo Ternero Rodríguez
Eduardo Ternero - domingo, 7 de diciembre de 2025
En el periódico “Pueblo”, con fecha 23 de enero de 1976, aparece, creemos, una de las últimas entrevistas a Pepe Marchena con un pequeño titular de cabecera “Pepe Marchena tiene 72 años”. Y subrayaba en rojo y con letras muy grandes “SOY EL MEJOR”. Acompañan el reportaje dos fotos, una pequeña, con la cara de Pepe, ya muy demacrado, ataviado con una gorra, un puro en la boca y otra en la que parece más jovial, echado sobre el capo de un coche. Sobresale en el artículo, también, una frase definitoria y que, a modo de síntesis de todo el texto, supuestamente dijera Pepe:“El Flamenco solo tiene repercusión en Andalucía, na más”.
Pepe Marchena en dicha entrevista
La entrevista la hace el periodista Luis Félix Carbayo y empieza el artículo elogiando al marchenero de esta manera tan absurda: “Pepe Marchena es como Santa Claus: el hombre más viejo del mundo, de la Andalucía Clásica, del folclore clásico, del cante ‘jondo’ más clásico aún”. Creemos que este periodista, se estaba equivocando de personaje o conocía poco el flamenco al calificar a Pepe de aquella guisa. Pepe toda su vida había sido un innovador, un precursor, un creador, un vanguardista…, algo que no quita que conociera y dominara los cantes clásicos, pues, ya lo hemos reiterado, para innovar, para crear…, hay que partir del verdadero conocimiento de cualquier arte.
Continuaba el Sr. Carbayo: “Es un cantaor de la posguerra que, de pura hambre que pasaba, cantaba a las flores para no acordarse del estómago. Y allí se quedó, sin más pretensiones que la de florear jardines estériles, andalucías secas y voces desgarradas. Pero seamos sinceros, fue el mejor de su época, es el mejor de su estilo, el clásico, el utópico, el infantil…” Nosotros entendemos que, en este párrafo, el periodista quisiera lucirse, que supieran sus lectores que dominaba la pluma y sobre todo que hacía uso de muchos calificativos. Pero desde luego conocía poco a Pepe y menos su historial. Marchena, como dijera la actriz Vivien Leigh, en “Lo que el viento se llevó”, había sentenciado que ‘jamás volvería a pasar hambre’; aunque de pequeño – hasta que ganó su primer duro de plata –, lo había pasado realmente mal. Ya lo comentaría a lo largo de sus memorias Juan Valderrama: “Marchena fue toda su vida un sibarita; durante la guerra, mientras nosotros comíamos el pan negro de la tropa, él, no sé cómo se las arreglaba, siempre estaba invitado por los oficiales, los mandos… y, cuando le ofrecí refugiarlo en casa, él dormía en la cama y yo en el suelo, en un jergón”.
Y decir que Marchena no tenía más pretensiones que florear jardines estériles y seguir con toda la retahíla de adjetivos incoherentes que suelta, denota que no tenía ni idea de quién era Pepe. Si hubiese escuchado el romance de la “Rosa”, si hubiese escuchado de verdad a Marchena se hubiese dado cuenta de que era un cantaor sin desgarro, con una voz aflautada, prodigiosa, como la de un ruiseñor, con infinidad de matices y melismas, imposible de llevar al pentagrama como dijera el famoso director mundialmente famosos Leopold Stokowski: “Tiene el arte del Niño de Marchena la emoción del canto llano expresado por un intérprete genial. Si sus prodigiosas florituras se pudieran llevar al pentagrama, deslumbrarían al mundo”. En Marchena, la música y la letra están repletas de optimismo, de romanticismo y de un barroco repleto de filigranas…
Leopold Stokowski, director orquesta
Seguía su visión del flamenco aquel periodista: “Sin embargo, en las últimas décadas, Andalucía ha parido cantaores pidiendo misericordia, recordando vergüenzas y solicitando verdades y justicias entre pueblo y pueblo. Pero la política no debe mezclarse con lo nuestro, con lo más grande. Está por encima de ella”. La verdad es que no sabemos qué es lo que pretendía con estas reflexiones el entrevistador, ni que tenía que ver con el genio de Marchena con aquel tipo de comentarios. Seguramente, como estamos en un momento de la Transición Española, el Sr. Carbayo, no vería con buenos ojos las reivindicaciones del pueblo, las letras de cantaores como Lebrijano, Gerena, Menese, el Cabrero… que cantaban a la libertad, denunciando las injusticias, exigiendo los derechos de los obreros, campesinos, pobres…
A continuación lanza una pregunta a Pepe: “Pero Don José (refiriéndose a Marchena), ¿Estos jóvenes saben cantar, atraen multitudes?” La respuesta de Pepe: “Yo soy el mejor, el más internacional. ¿Qué sabrán estos chicos del arte del cantaor? Lo único que están consiguiendo es dar una imagen pésima en el exterior. Y otra cosa, que en Europa, de flamenco, no tienen ni idea”. No creemos que ,Marchena, dijese estas palabras de vanagloria y pedantería o las tergiversó el periodista. Si Pepe las dijo, debería haber entendido que los tiempos cambian, que la juventud que viene empujando es el futuro y que hay que dejar paso a nuevos proyectos, inquietudes, creaciones, innovaciones…, igual que él había hecho muchas décadas anteriormente. Cantaores como Menese, que había cantado en 1974 en el Olimpia de París y otros muchos como Camarón, Lebrijano, Fosforito…, se prodigaban no solo por Europa, sino que ya habían estado por Estados Unidos, Japón… el flamenco gustaba cada vez más, era cada vez más conocido, más entendido en el mundo…, más universal.
En ese momento de la entrevista, el periodista describe la escena: “A Marchena la gente le va saludando, le vitorea en voz alta, le abrazan… Pepe lleva una chaqueta a cuadros, un pantalón con más cuadros, camisa barroca, botas de colores y un pañuelo floreado al cuello; lo suficiente para que Marchena sea reconocido allá por donde vaya”. Y le pregunta: “No me diga usted, Don José, que a los europeos, esos del Mercado Común, no les gusta el flamenco? Pero si se vuelven locos, si parecen marionetas al son del rasgueo de la guitarra”. A lo que Marchena respondería: “El flamenco solo tiene repercusión en Andalucía. ¡Esa gente que va a saber!, claro como escuchan a esos jóvenes que hablan de política y no sé qué más, se creen que ya lo saben todo”.
José Domínguez "El Cabrero"
Nos cuesta trabajo entender que, Pepe, que había sido siempre un vanguardista, un aventajado de su tiempo, en la moda, en pensamiento…, hablase de ese modo en los albores de 1976. Pensamos que el periodista pudo sacar de contexto sus palabras. Tal vez, Marchena, no recordaba su carrera, sus éxitos en Madrid, en Barcelona, por toda la geografía española, además de sus giras por Francia, Israel, India, Argentina, Uruguay, Marruecos… ¿Solo tenía repercusión el flamenco en Andalucía?
Ahora Carbayo describe otra situación: “Don José, Pepe el de Marchena, habla alto, muy alto, la gente se le queda mirando, gesticula, alardea…” A continuación sigue la conversación en la que Marchena reitera: “Repito, soy el mejor, el más conocido en todas partes. Tengo 72 años y me conoce todo el mundo”. Pensamos que si estas declaraciones las estaba haciendo Pepe, estaría resentido por algo o estaba saturado de vanidad y engreimiento; pues, lo que conocemos de él, su manera de expresarse, jamás había sido con este talante.
A mitad de la entrevista, al periodista de “Pueblo” se le ocurre hacer una descripción del momento, del lugar en que estaban: “Don José sigue duro en su idea. Yo no sé por qué, pero se encontraba rebosante de satisfacción, como en sus momentos felices, cuando las luces de doscientos vatios de los teatros madrileños le deslumbraban al profundizar entre ellas para ver los aplausos del público. Ahora, éramos 20, no más, en un local cerrado y él se sentía entre miles de gente”. Da la sensación de que el periodista está tratando a Marchena como una especie de iluminado, como un excéntrico o un perturbado que se sintiera carcomido por el éxito pasado.
Entonces Marchena, cambia el tono y le dice: “¿Sabe una cosa? Pues que Fidel Castro me ha concedido el Puro de Oro, al fumador número uno de puros del mundo. ¿Ves?, ¡si Fidel Castro y yo nos llevamos muy bien! Si yo siempre me he llevado bien con mis paisanos, si les he dado dinero. A mí me van a hablar estos jóvenes de ahora que, a cuenta de la política y las reivindicaciones sociales, se están forrando. Es una excusa para ganar dinero y las casas discográficas tienen la culpa de ello”.
Insistimos, Marchena, no debió descalificar a aquellos cantaores que decidieron hacer un flamenco de protesta, con letras en contra de la dictadura, de los caciques andaluces, defendiendo el derecho a la libertad, al trabajo, a la dignidad… Marchena debería haber recordado que durante la República y la Guerra Civil, muchos compañeros suyos como “Corruco de Algeciras”, “El Chato de las Ventas”, Antonio García “Chaconcito”, Juanito de Marchena y un largo etcétera de artistas flamencos, aficionados y tanta gente del pueblo habían sido ejecutados o se habían tenido que exiliar por haber cantado ese tipo de letras. Debió recordar las necesidades y fatigas que había pasado el pueblo, su propia familia… Cada vez nos cuesta más creer que él, a estas alturas de su vida, hiciera estas declaraciones.
Pedro Martín "El Chato de las Ventas"
En ese momento de la entrevista, el periodista da un paso atrás y le dice: “Don José, parece que se está usted pasando. Esos chicos de los que usted habla sienten como nadie a su pueblo, lo saben hacer bien y lo único que les falta es tiempo, como al vino”. Continuaba: “Ya sabemos que usted ha sido el no va más del cante jondo, pero los que vienen pisándole los talones, da gloria escucharlos”.
A lo que contestaría Pepe: “Pero si yo sé que tienen buenas intenciones, que son buenos muchachos, pero no deberían mezclar la política, lo social con lo nuestro. Que no es lo mismo, que lo digo yo, que soy el mejor de todos, que el único que me supera es Pepe el de la Matrona que tiene 90 años”. Ahora nos entra una gran duda: ¿Pepe, a lo largo de la entrevista ha estado refiriendo: soy el mejor de todos o el mayor de todos? Lo ha reiterado en varias ocasiones y podemos pensar que el Sr. Carbayo, pudo descifrar de su caligrafía mejor en lugar de mayor, porque no creemos que Marchena (no lo había hecho nunca en anteriores declaraciones) dijera que era el mejor de todos, siempre había declarado que el hacía un tipo de cante que él había creado, que era distinto… y siempre respetando a los demás. Además, qué tiene que ver el ser el mejor, si la conclusión es que es el segundo mayor después de Matrona.
Finiquitaba el periodista: “Allí le dejamos, rodeado de sus amigos, sus allegados y sus familiares”. Y culminaba con unas palabras de Pepe Marchena diciendo: “A ellos, por favor, no le pregunte nada. Demasiado han sufrido como para recordar viejos tiempos”. Y por fin lo cerraba el Sr. Carbayo “Lo que usted diga Don José, no se hable más”.
La entrevista que hemos relatado no puede ser más desatinada; pues ni se acerca al verdadero personaje que es Pepe Marchena, ni refleja lo que el flamenco era en aquellos momentos de cambios, de reivindicaciones… estamos en esa etapa histórica que vino a llamarse la Transición Española. ¡Una pena!