La medicina indígena tradicional y la industria farmacéutica


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la base del 75% de los fármacos que se utilizan en los países desarrollados se encuentra en sustancias naturales que se utilizan en la medicina tradicional de países con gran diversidad biológica, en general países empobrecidos y países en desarrollo.

La ONU ha denunciado la explotación, manipulación y/o comercialización internacional, en manos privadas, del patrimonio intelectual y de los recursos biológicos de indígenas por parte de las empresas farmacéuticas multinacionales, sin que redunde en beneficio alguno para sus habitantes. Esta situación es realmente de colonialismo duro, procedimiento durante el cual recursos comunes de un pueblo son expoliados y se convierten en recursos privados para lucro de un grupo foráneo intruso. Esta práctica se ha dado en llamar “Biopiratería”. Esta apropiación se realiza mediante el uso de las leyes de patente. Una vez patentado el producto se instaura un monopolio, que perjudica a los campesinos indígenas. Las leyes de patentes no preveen mecanismos para compensar a los damnificados por una mala aplicación de las mismas. Es pues un problema de justicia económica y social.

Los beneficios de la industria farmacéutica son enormes, incluso en estos tiempos que, según ellos, son malos. Se encuentran entre las más rentables industrias a nivel mundial. Pero ¿qué porcentaje de los beneficios corresponden a los verdaderos propietarios intelectuales, los campesinos indígenas?.

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