TEMA: Avances médicos
Cuando se habla de salud y enfermedad, el tema del cáncer es lo que más asusta por sus consecuencias, pero hoy en día el cáncer lo podemos asociar también a la esperanza. Cada día sabemos más de los distintos tipos de cáncer, sobre las causas y los genes que intervienen a favor y en contra, los método de detección que van mejorando y los tratamientos que se perfeccionan.En los años 20 la influencia de la publicidad convenció a las mujeres que fumar adelgazaba y la marcas de tabaco vieron que la mujer era el cliente que debían conquistar, de esta manera el que las mujeres fumaran, se convirtió en un signo de igualdad entre sexos, y los efectos de la incorporación tardía de la mujer al tabaquismo se ven hoy, la mortalidad de cáncer de pulmón baja entre los hombres pero no para de crecer entre las mujeres, y se prevé que en el 2020 supere al cáncer de mama como causa de muerte.
El cáncer no es una enfermedad sino varias por lo que la batalla para acabar con él se libra en muchos frentes distintos.
En la actualidad se estudia el origen genético de los distintos tipos de cáncer, se identifican los virus que lo provocan para combatirlos mejor y se desarrollan fármacos más efectivos contra la enfermedad.
En los años 1970 se le declaró oficialmente la guerra al cáncer, todavía no se sabía que la medicina se estaba enfrentando a la batalla más dura de su historia, por aquel entonces el cáncer parecía una enfermedad relativamente sencilla, algo en el organismo provocaba que las células en el cuerpo se dividiesen de una forma anormalmente rápida, y creían que bastaba con identificar el mecanismo, atacarlo y obtener la cura; pero el cáncer resultó ser un rival con una capacidad asombrosa para sobrevivir, sea cual fuera la técnica para erradicarlo el cáncer reaparecía.
El cáncer es una enfermedad genética y no siempre es hereditaria. El cáncer es causado por las alteraciones de nuestros genes debido a la exposición a radiaciones (ultravioleta...), agente químicos (pesticidas...) y biológicos (virus, bacterias...) . El conocimiento de esas alteraciones son las que posibilitan un mejor diagnóstico y tratamiento.
La batalla es continua, ya se conocen más de 200 tipos de tumores, luchar contra un ejercito de enfermedades tan variadas implica identificar primero a cada enemigo a escala molecular. Esto es lo que pretenden científicos del International Cancer Genome Consortium (ICGC). El objetivo de este consorcio es conseguir las secuencias completas de los aproximadamente 50 cánceres más frecuentes en la población mundial. Para ello, se va a desarrollar y aplicar tecnología de secuenciación masiva y algoritmos de análisis bioinformático de última generación. De este ambicioso proyecto se esperan avances importantes en el desarrollo de nuevas herramientas y estrategias diagnósticas y terapéuticas que permitirán un salto cualitativo en la lucha contra el cáncer.
En el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) se llevan a cabo proyectos de análisis y secuenciación de ADN a gran escala. Gracias al avance de la tecnología con sus máquinas el (CNAG) se encarga de leer parte de los genomas, hoy se puede obtener esta información en apenas una semana. Lo que se hace básicamente es comparar el genoma completo del tejido tumoral con el genoma de un tejido sano del mismo individuo. El objetivo es detectar diferencias entre la muestra tumoral y la normal, así como localizar lugares en el genoma que son susceptibles de mutar y conducir al desarrollo de la enfermedad.
Durante décadas hemos luchado a oscuras, en la era de la genómica hemos conseguido ver la cara al rival, secuenciar el genoma permite clasificar cada tumor por los genes que están alterados, y no solo por el órgano donde se localiza, y esto proporciona a los científicos una nueva forma de tratarlo.
Actualmente, en el diagnóstico de la enfermedad no solamente decimos, tal tipo de tumor originado de tal célula, sino que podemos decir además que tiene esta mutación, y ya en algunos casos afortunadamente el médico que tiene esa información le va a indicar al paciente el tratamiento para inhibir la mutación y bloquear de esta manera la vía, que se sabe está alterada.
Hoy por hoy hay decenas de fármacos desarrollados específicamente contra mutaciones y esto si que va a estar en el arsenal terapéutico, de aquí a siete años los tratamientos serán muy distintos, con menos efectos secundarios. El ataque indiscriminado ya no es una opción válida en la guerra contra el cáncer.
Pero una cosa es identificar los genes y otra es desarrollar un fármaco que funcione. Hay más de 900 nuevos fármacos en desarrollo pero la mayoría fracasarán.
En el diseño de un fármaco no solo importa la actividad que pueda tener la molécula frente a la diana principal sino también características como su selectividad frente a otro tipo de dianas, que debería ser alta para evitar efectos secundarios. Por otro lado es importante el método de administración del fármaco, mediante la modificación de la estructura química podemos ser capaces de modular ciertas propiedades para que el fármaco sea administrado por vía oral como una pastilla.
Los futuros fármacos para el cáncer se ensayan en ratones. El procedimiento consiste en inducirle al ratón un melanoma, los científicos le inyectan al ratón glucosa radiactiva, y mediante una tomografía por emisión de positrones (PET) y una tomografía axial computarizada (TAC) estudian la evolución del tumor en el ratón. Al poner juntas las imágenes del (PET) con el (TAC), y por medio de una escala de colores los científicos observan donde hay más actividad tumoral. De esta manera se pueden localizar anatómicamente todos los puntos de mayor captación de glucosa, donde se está asentando el cáncer y donde se está extendiendo. Esto mismo se les hace a los pacientes para ver la evolución a lo largo del tiempo y para ver si el tratamiento funciona o no, si hay una reducción de esa agresividad tumoral o si no hay respuesta todavía.
Para aumentar la supervivencia al cáncer también hay que detectarlo de forma precoz y aquí la clave serían los biomarcadores, moléculas que indicaran la presencia del cáncer en el organismo. Hoy por hoy no hay biomarcadores que nos indiquen la presencia de algún tumor antes de que lo veamos, solo disponemos de la colonoscópia para el cáncer de colon y la mamografía para los tumores mamarios en mujeres por encima de los 45 años.
Los niveles de las sustancias químicas en el cuerpo varían según la dieta, el patrón de sueño e incluso la hora del día, detectar las alteraciones provocadas por un cáncer en su fase inicial es muy difícil. Es cierto que con la mejora tecnológica, sobre todo de técnicas de proteómica y genómica es posible que en un futuro, relativamente próximo, seamos capaces de detectar en la sangre, por ejemplo, la presencia de una proteína o de una mutación que solo ocurra en el cáncer.
Un mundo en el que el cáncer fuera una enfermedad normalizada ya sería una gran victoria, podríamos identificar genes y fabricar fármacos para tratarlo, pero de momento no sabemos impedir su aparición, solo podemos aprender a vivir con él, es decir, seguir luchando.