Rincón Flamenco - "Reflexiones sobre el flamenco" por Eduardo Ternero Rodríguez
Eduardo Ternero - domingo, 15 de febrero de 2026
Por fin, el mismo día que se hacía la prueba de alumbrado de la Feria de Marchena de aquel año, con el monumento totalmente terminado, se creyó conveniente, por parte de la Comisión y el Ayuntamiento, su inauguración. Así se dispuso y el monumento a Pepe Marchena se descubriría el miércoles 20 de agosto de 1986. El acto estaría presidido por el primer edil, el alcalde Manuel Ramírez Moraza y casi toda la Corporación Municipal, como el concejal de festejos Antonio Vázquez Carmona “Kiki” y el concejal de jardines, servicios, etc. Fernando Berdugo Ponce. En una parte muy representativa estaban: la mujer de Pepe Marchena (Isabel Domínguez), Juan Valderrama y su esposa Dolores Abril, el escultor de la estatua (Rafael Armenta), el fiel Miguel Morilla de Puebla de Cazalla y todos los miembros de la Comisión que habían trabajado por ello, amén del sacerdote, amigo del ‘maestro’, Francisco Álvarez Hurtado. Igualmente, se acercarían a aquel bello homenaje muchos artistas, amigos y admiradores del cantaor marchenero.
Juanito Valderrama, dirigiéndose a los asistentes
Aquel 20 de agosto, además de la inauguración del monumento, se encendía el alumbrado de La Feria de Marchena del 86 que se celebraría entre los días 21 y el 24 inclusive de ese mes. También se montaba una Expomartia, donde empresas locales y foráneas exponían sus productos: vehículos, material agrícola, deportivo, alimentario… En esas fechas en Marchena se había aprobado la restauración del antiguo convento-hospital de San Jerónimo, se proseguían los arreglos de la techumbre de la iglesia de San Juan… Asimismo, se daban los últimos retoques a las infraestructuras de los Centros Educativos, al Pabellón Deportivo Cubierto…; estaba todo previsto para el inicio de curso, el cercano septiembre. Era final de verano y se terminaban y entregaban los trofeos de las actividades deportivas ejercidas durante toda la temporada estival…, en definitiva, Marchena, tenía un calendario intenso de actividades en aquellos momentos.
Aquella tarde noche, a la inauguración del Monumento a Pepe Marchena estaría invitado el entonces presidente de la Junta de Andalucía José Rodríguez de la Borbolla, que no apareció. Pero si estuvieron las autoridades locales y se dio cita a todo el pueblo de Marchena en los jardines de Arcenegui. Aquello era una celebración poco usual, se trataba de homenajear al artista marchenero más representativo de la historia. Al acto asistirían también muchos de los paisanos emigrados, ausentes, multitud de simpatizantes, amigos, aficionados… Acudieron, asimismo, muchos artistas de todos los géneros y sobre todo mucha prensa, revistas, críticos, flamencólogos…, que quisieron estar presentes en aquel homenaje en forma de reivindicación y a la vez de orgullo que el pueblo de Marchena le hacía a su más excelso embajador del mundo del arte.
Fue una tarde-noche calurosa, festera…, propia de nuestra tierra en esas fechas. El acto se iniciaría con unas palabras del presidente de la Comisión Pro Monumento Francisco Lebrón Martín que cedería la palabra al alcalde de Marchena, Manuel Ramírez Moraza, quien se dirigiría a sus conciudadanos con notas de bienvenida y agradecimiento, sobre todo a los miembros de la Comisión y a quienes habían colaborado, haciendo posible la realización de aquel bello monumento. Además, Moraza, ensalzaría la figura de Pepe Marchena y lo significativo que era para el pueblo de Marchena el erigírselo a su hijo más universal. A continuación tomaría el micrófono Juanito Valderrama, el “amigo-hermano” de Marchena, que traería a su memoria recuerdos de Pepe y sus vivencias con él; además, mostraría el cariño que le dispensaba al ‘maestro’ y al pueblo de Marchena, terminando su alocución cantando y recitando una copla dedicada al ‘maestro’.
Juan Borrego retira la tela que cubría la escultura de Pepe Marchena
A continuación se le pidió a la viuda de Pepe Marchena, Isabel Domínguez que descubriese la escultura que estaba cubierta con un paño. Tras varios intentos y como la tela seguía enganchada y se rompió la cuerda, el miembro más joven de la Comisión y promotor de aquel monumento, Juan Borrego, trepó hacia la cabeza de la escultura de Pepe Marchena, retiró el paño que la cubría y por fin todo el mundo pudo contemplar la magnífica obra del escultor Rafael Armenta. Solo quedaba la bendición por parte de la iglesia. El sacerdote y amigo personal de Pepe Marchena, Francisco Álvarez Hurtado, “El cura Paco”, en lugar de utilizar el hisopo reglamentario cogería una flor, como le hubiera gustado al artista marchenero y con ella consagraría aquel lugar.
Terminado el acto, la prensa flamenca y no flamenca, se volcaría en elogiosos calificativos no solo hacia el gran cantaor marchenero, sino al acto en sí; al hecho del esfuerzo y el gran acierto del pueblo de Marchena por erigir un monumento y de aquel calibre a su mayor representante, al que había llevado el nombre de pueblo, de su nacimiento, con mucho orgullo, como si fuese su apellido. Por ejemplo, Manuel Barrios, el escritor y periodista, sevillano llenaría una página entera en el periódico ABC, haciendo una semblanza de lo mejor de Pepe Marchena. Barrios elogiaría muchos aspectos de su vida, anécdotas, vivencias…, dejando constancia de lo relevante que Pepe había sido en el mundo del flamenco y poniendo de manifiesto la talla del personaje, la categoría humana que había demostrado a lo largo de toda su carrera. Finalizaría, Barrios, reconociéndose como un acérrimo seguidor, como gran aficionado al cante y al carisma del genial cantaor, del que se consideraba su amigo personal.
También Diario 16 estuvo presente y haría un recorrido en sus páginas de todo el proceso que había realizado la Comisión Pro Monumento, desde que Juan Borrego y Paco Lebrón se citaran en el restaurante “Los Muleros” que regentaba Manuel Díaz aquel 15 de julio de 1983, para erigir un monumento en Marchena al genio del cante, a su cantor más famoso y universal.
Aquella tarde noche a Rafael Armenta, se le hicieron por parte de la prensa varias entrevistas que no tuvo más remedio que atender y en las que apuntaría algunas palabras muy curiosas como estas que quedaron reflejadas en las páginas de Diario 16: “… reconozco que no conocía a Pepe Marchena, que tuve que recrearlo a través de la música, de una gran colección de fotos… Me ayudaría mucho también un admirador absoluto de Pepe, José “el leñador”. Recuerdo que tuve que esculpir y romper hasta cinco cabezas, sin embargo, en la sexta, cuando a José Vázquez “el leñador”, se le saltaron las lágrimas, pensé que había acertado y quedé satisfecho”.
Parte de la Comisión y Armente, el escultor
El mismo periódico, Diario 16, haría una entrevista a Francisco Lebrón como presidente de la Comisión Pro Monumento, de aquel grupo de 11 marcheneros que tanto habían luchado, durante cuatro años, por conseguir los recursos necesarios para levantar aquel monolito dedicado al genio de Marchena. Lebrón reiteraría en los medios la forma de recabar recursos para el montante de la obra: los festivales de flamenco, de saetas, la venta de discos, llaveros, aportaciones anónimas… todo lo que se había realizado a lo largo de ese tiempo y añadiría: “El Ayuntamiento nos concedió la licencia de obras el 23 de enero de 1986, además exenta de tasas, pues se trataba de una participación popular. Decir aquí que aún nos falta por pagar medio millón de pesetas al banco, que esperamos pagar con la venta de los discos y llaveros que nos quedan. Además, la Comisión quiere dar las gracias a Juanito Valderrama que se ha portado magníficamente y al Ayuntamiento de Marchena que nos ha dado todas las facilidades y además ha aportado 500 mil pesetas”.
Aquellos días, debemos decirlo aquí, la prensa se volcó. Diario 16, además exaltaría la figura de Pepe Marchena, haciendo un repaso meritorio de su vida y poniendo negro sobre blanco palabras de grandes artistas mundiales que ya hemos explicitado aquí en otras ocasiones, como Carmen Amaya, Charles Chaplin, Manuel de Falla, La Argentinita, Andrés Segovia, Leopold Stokowski…, todas cargadas de elogios hacía el artista marchenero que han quedado grabadas para la historia.
Antonio Burgos no iba a ser menos, el escritor y cronista sevillano volcaría el tarro de su tintero en alabanzas y flores hacia Pepe Marchena, indicando la cantidad de “marcheneros” (creemos que mejor marchenistas) que había por el mundo, no solo sus paisanos, sino de los lugares más alejados e insospechados. Burgos entre otras loas hacia el ‘maestro’ diría: “No tengo reparos en elogiar a los que idolatran al genio de Marchena, es tal la legión de seguidores que tiene, el cariño y el fervor que le profesan, que ya no es una afición, sino una religión”.
También la radio y la televisión se hicieron eco del acontecimiento. Miguel Acal, aquel granadino que se instaló en Sevilla, que dirigiera y presentara el programa de flamenco “Con sabor Andaluz” en la Voz del Guadalquivir; que también escribiera sus crónicas en el Diario Pueblo, en el vespertino Suroeste y ABC… sucumbiría ante el carisma del ‘maestro’ marchenero. Miguel fue un crítico muy duro con Pepe Marchena, durante muchos años no cejó en desdeñar el flamenco que ejercía nuestro genial cantaor. Sin embargo, hubo un punto de inflexión en el que empezó a reconocer la magnitud y el carisma que había logrado para el flamenco Marchena, sobre todo cuando se dignó a escuchar toda su discografía y pudo conocer la humanidad de Pepe. Aquel día de la inauguración del Monumento a su memoria, en una larga crónica escribiría, entre otras alabanzas: “Fue una figura indiscutible, que tocaba la genialidad con los dedos, de una fuerza y una personalidad arrolladora. Su muerte no ha podido con su memoria, aquel genio encandiló al público entendido y al profano, logrando la envidia de Chacón, la admiración de Pastora, el respeto de Caracol, Mairena… y la devoción de casi todos los artistas”.
Monumento a Pepe Marchena, actualmente
Asimismo, el Correo de Andalucía, en una doble página hacía sus alabanzas al pueblo de Marchena, sus periodistas comentaban algunos aspectos de la personalidad de Pepe y lo completaba con fotos de muchos momentos de su vida. Firmaban la crónica Rivera-Ávalos, sin embargo, creemos que estos no ahondaron, ni corroboraron ciertos aspectos como el decir que a Pepe se le había dedicado el nombre de la calle en la que nació o confunden algunos nombres de las personas que acompañan en las fotos al maestro…, pero eso es normal entre tantas palabras y recuerdos que del maestro se escribieron.
Asimismo, nuestro periódico local, el IM (Informativo Marchenero), que en esas fechas traía imágenes y comentarios de la Feria de Marchena, la restauración prevista que se iba a realizar en San Jerónimo, como marchaba el arreglo de las cubiertas de la iglesia de San Juan, los arreglos en centros educativos… También incluiría la inauguración del Monumento a Pepe Marchena en su edición mensual de ese agosto de 1986, ocupando varias páginas con el acompañamiento de fotos del acto y muchos de los ecos de la prensa regional y nacional. Aparecen impresas, asimismo, varias poesías de José Vázquez “el leñero” y de José Puerto, dedicadas a Pepe Marchena el día de la inauguración de su Monumento.
Y, ahí sigue, desde su atalaya monumental el artista marchenero, oteando los campos de la Vega de Carmona. Ahí continúa, con gesto altivo, en ademán de lanzar un cante al viento la imagen en bronce de Pepe Marchena. Ahí lleva cuarenta años siendo visitado por sus paisanos, por forasteros que se acercan a contemplar una de las figuras más importantes en la historia del flamenco y ahí le tendremos, impertérrito, presidiendo los jardines floridos que tanto gustaban al ‘maestro’, para que el mundo le tenga en su memoria per secula...