La corrupción de la verdad por los periodistas es muy conocida, pero con el caso Trump es exagerada. A tal nivel que ha perdido mucha credibilidad. Esto no es nuevo y todos lo sabemos, pero un periodista debe basarse en hechos y no en especulaciones o creencias.
En México los medios se dedican a atacar a Trump, asunto que poco les compete, y dejan pasar las corrupciones y malas decisiones del gobierno de Pena Nieto en forma por demás diaria y cotidiana. Uno de los ejemplos, que divulgó la Corte neoyorquina es el de un caso de octubre de 2013, donde la empresa Odebrecht “aceptó pagar un soborno a un alto funcionario de una empresa paraestatal mexicana, controlada por el Estado, a cambio de ayudar a Odebrecht a ganar un proyecto. Entre o alrededor de diciembre de 2013 y finales de 2014, Odebrecht, a través de la División de Operaciones Estructuradas, pagó a ese funcionario seis millones de dólares”. Sobre este tema nada hace el gobierno ni los medios mexicanos.
Para la mayoría de los periodistas, la elección de Donald Trump es un duelo mundial.
Trump triunfó a pesar del esfuerzo masivo por parte del status quo liberal de los medios de comunicación de EEUU y de México para desacreditarlo y destruirlo.
En la madrugada del miércoles por la mañana, un día después de la elección, los medios no habían descartado que perdiera su candidatura. Y el fervor antitrump continua, le echan de todo como en botica: que deporta inmigrantes ilegales, aunque estos fueron deportados masivamente por Barack Obama, le imputan que la barda es una afrenta cuando esta ya está construida desde 1993 con George Bush y luego con Bill Clinton, le imputan que no sabe de política internacional cuando ya tiene a Rusia a la expectativa después del bombardeo del aeropuerto en Siria, su aliado, cuando ya China empieza a bloquear las exportaciones de carbón a Corea del Norte ahogándolo por la carencia de energéticos, apoyando de esa forma a EEUU y Mexico y su aliados…
Sobre los medios hostiles
En la CBS, la columnista Jamelle Bouie pintó el activismo político masivo anti-Washington que llevó a Trump a la victoria como un racista "un retroceso contra el avance de los afroamericanos, de los hispanos, de las mujeres, de los musulmanes estadounidenses".
Vicente Fox, el ex presidente mexicano ahora comentarista de MVS Milenio imparte homilías anti Trump y le dice improperios, que es un nuevo Hitler, que es el diablo personificado, que llevará al Apocalipsis el mundo, todo parece que se vende bien con discursos llenos de malas palabras, aunque no se sabe si las dice por su carencia del léxico que da la cultura de la lectura o porque sus tripas están atrofiadas de odio… jarocho?
Durante la campaña electoral y continúa hoy, el esfuerzo de "Parar a Trump", entre los periodistas ha sido la tónica del día en los periódicos y en las pantallas de televisión durante meses. Basta con echar un vistazo a las redes de transmisión: el Centro de Investigación de Medios analizó el giro de ABC, CBS y NBC en la cobertura de noticias por la noche desde el 29 de julio hasta el 20 de octubre, y encontró que un asombroso 91% de la cobertura era hostil a Trump.
Las redes pasaron al aire mucho más tiempo transmitiendo los detalles de las controversias de Trump que tratando de mantener fuera a Hillary Clinton de su responsabilidad de sus escándalos. El candidato Trump del Partido Republicano, GOP, fue criticado por encarnar "la política del miedo", ser un "maligno" y un "vulgar" bullicio misógino que había insultado a vastas franjas del electorado estadounidense. Los reporteros también llamaron a Trump por mentir en sus comentarios públicos de una manera que nunca hicieron con Clinton, a pesar de su propio registro bien robusto de las declaraciones falsas del ex presidente.
No era sólo la televisión, por supuesto; la actitud anti-Trump impregnó a los círculos periodísticos de élite.
El 4 de mayo, cuando Trump obtuvo la nominación del GOP al derrotar a Ted Cruz y John Kasich en la primaria de Indiana. La banda de CBS esta mañana saludó al presidente del GOP, RNC, Reince Preibus, con una copia del New York Daily News; el Co-anfitrión Charlie Rose le leyó en tono de burla el titular: "Dice, 'Partido Republicano 1854-2016; Queridos hermanos, estamos reunidos aquí hoy para llorar al Partido Republicano. Un gran partido político que fue asesinado por la epidemia de Trump ".
Rachel Maddow de MSNBC reflexionó en Rolling Stone "¿Cuál es el peor escenario para Estados Unidos si él [Donald Trump] gana?", pocos días antes de co-anclar la cobertura de su cadena en la convención GOP. "He estado leyendo mucho acerca de lo que fue cuando Hitler se convirtió en canciller ... Creo que es posible que estemos donde estamos."
Adam Gopnik, del New Yorker, apareció en el Real Time de HBO en septiembre, sugirió el fin de la democracia estadounidense: "La democracia estadounidense estará en mayor peligro de lo que ha sido desde 1860, si Donald Trump fuera electo presidente".
En la CBS, después del segundo debate presidencial, Bob Schieffer, ex-Evening News, se mostró desdeñoso: "Sólo espero a Dios que no vea otra campaña como esta. América puede hacer mejor que lo que hemos visto aquí esta noche. Esto fue simplemente vergonzoso... Esto fue WrestleMania, esto no fue sobre la política presidencial... Creo que Donald Trump tiene la mayor parte de la culpa aquí. "
Aparición en la cara de la CBS a la nación el 16 de octubre, el ex editor de Newsweek Jon Meacham se burló: "Para parafrasear a Henry Adams, el movimiento desde George H. W. Bush a Donald Trump desmiente Darwin".
El veneno anti-Trump fue bien recibido por varios periodistas de renombre, quienes abiertamente presionaron a sus hermanos para que dejen caer cualquier pretensión de objetividad y se conviertan en partidarios de la lucha contra Trump.
El 8 de agosto, en una señal obvia para los periodistas de la campaña, el New York Times publicó un "análisis de noticias" del periodista Jim Rutenberg sugiriendo que la objetividad era imposible si los periodistas creían que "Trump es un demagogo que juega a los peores racistas y Tendencias nacionalistas, que se acurruca con los dictadores antiamericanos y que sería muy peligroso con el control de los códigos nucleares de los Estados Unidos ".
Rutenberg ofreció una tarjeta de liberación de conciencia para los reporteros que querían inclinar la balanza en contra de trump: "El trabajo del periodismo es ser fiel a los lectores y espectadores, y fiel a los hechos, de una manera que se mantendrá Hasta el juicio de la historia. Hacer algo menos o desviado sería insostenible para el futuro." Dando a entender que avalaba la falta de objetividad porque Trump "lo merece".
En un artículo para Time.com, Jorge Ramos (mexicano) de Fusion hizo eco a Rutenberg: "Si un candidato hace comentarios racistas y sexistas, no podemos escondernos en el principio de neutralidad. Esa es una falsa equivalencia.
Dana Milbank, del Washington Post, dijo: "En una campaña presidencial ordinaria, la neutralidad de la prensa es esencial. Pero en Trump... el intento de neutralidad legitimó lo ilegítimo".
Ojo:
No se tiene que ser fanático de Trump para ver que este tipo de pensamiento es una corrupción peligrosa del papel de los medios de noticias del sistema.
Se supone que los reporteros deben proporcionar información honesta y equilibrada sobre ambos candidatos, y luego los votantes pueden decidir cuál es la mejor opción. Eliminar esas reglas significa que los periodistas no tienen fe en que los votantes puedan seleccionar al candidato "correcto", o prefieren en forma por demás arrogante hacer la elección por ellos mismos.
La propia credibilidad del periodismo parece ser la última víctima del sesgo de la campaña de los reporteros. De acuerdo con una encuesta de USA Today publicada el 26 de octubre entre los periodistas: "En casi 10-1, todos los encuestados dicen que los medios de comunicación, incluidos los principales periódicos y estaciones de televisión, quisieran ver electo a Clinton más que a Trump. Eso incluye el 82 por ciento de los partidarios de Trump y el 74 por ciento de los partidarios de Clinton".
Una encuesta de Associated Press encontró la misma percepción de 10 a 1 de un sesgo anti-Trump en los periodistas de los medios de comunicación: "En general, el 56 por ciento de los posibles votantes dicen que los medios están sesgados contra Trump, sólo el 5 por ciento dicen que está sesgado a su favor".
Trump ha ganado, y los periodistas necesitan reconocer que su intento sin precedentes de destruir a un candidato presidencial ha resultado en un grave, tal vez permanente, daño a su credibilidad.
Basado en parte en ensayo de Rich Noyes, Director de investigación del Media Research Center.