MITOLOGÍA: ORIÓN
La explicación más completa sobre el mito de Orión la he encontrado en lo escrito por Robin Hard en su obra “El gran libro de la mitología griega” de la editorial “La esfera de los libros”, y es lo que expongo aquí.
[ En un principio Orión se asoció con Beocia oriental, sunque sus historias más sorprendentes se sitúan en las islas griegas.
Aparece en la épica griega con dos vertientes:
- Como poderoso y antiguo cazador que continúa con su actividad favorita durante su póstuma existencia en los Infiernos (Hades).
- Como el cazador celestial que avanza por el cielo como la “constelación de Orión”.
Como espíritu en el Hades, Odiseo lo observa mientras acecha la caza con un mazo de bronce en su mano en los campos de asfódelos.
Como figura en el cielo, lo sigue su perro de caza (en la forma de Sirio, la estrella más brillante del firmamento), lo cual causa inquietud en la Osa (Mayor), que no lo pierde de vista desde su posición en el polo norte.
A pesar de su estatura de gigante, incluso mayor que la de los Aloadas (dos hijos de Poseidón que intentaron luchar contra los dioses del Olimpo), no es tampoco el ser tosco de la tradición posterior, ya que Homero lo describe como el más hermoso de los mortales y se nos dice en la “Odisea” que la siempre susceptible Eos (la Aurora) se enamoró de él y lo raptó, lo cual enojó a los dioses (que no eran partidarios de las relaciones de los dioses con los mortales), que incitaron a Ártemis a que le disparara y lo matara.
A pesar de tratarse claramente de un héroe de primer orden en la época arcaica, tal como se atestigua ampliamente en las alusiones de Homero y por el mismo hecho de que una gran constelación lleva su nombre, parece que con el paso del tiempo llegó a convertirse en un ser excesivamente bruto y primitivo, por lo que héroes como Perseo y Heracles lo eclipsaron y quedó relegado a una oscuridad relativa.
Como consecuencia de ello, el retrato que se presenta de él en la literatura que se conserva es sesgado e incompleto; dado que el material más valioso ha sido proporcionado por fuentes astronómicas, sobre todo involucradas en la explicación sobre cómo pudo ser trasladado al cielo, tenemos muchas versiones de su muerte (normalmente de origen tardío) pero pocas evidencias de su vida anterior y de las leyendas beocias.
Hay dos versiones contradictorias de su nacimiento.
Según Ferécides y Hesíodo (en la “Astronomía” o posiblemente en el “Catálogo”), es hijo de Poseidón y Euríale, hija de Minos, y nace en Creta (uno de los lugares preferidos para situar las historias de su muerte).
En otra versión, que aparece por primera vez en el período helenístico, nace de la Tierra en Beocia en circunstancias sumamente extraordinarias.
Cuando Hirieo, el fundador epónimo de Hiria, en la Beocia oriental, estaba en una ocasión recibiendo a Zeus, Poseidón y Hermes en su casa, ellos le recompensaron por su amable hospitalidad otorgándole lo que deseara.
Al no tener hijos y estar, de hecho, soltero, pidió que se le otorgara un hijo. De modo que secretaron semen (o incluso orinaron) bajo el pellejo de un buey sacrificado en su honor y ordenaron que lo enterrara bajo tierra diez meses (lunares) y al final de este período un niño emergió de la tierra.
Lo llamaron “Ourion” en un principio a cuenta de su origen (el vergo griego “ourein” se refería tanto al acto de orinar como al de la eyaculación de semen), pero posteriormente su nombre se acortó y quedó el de “Orión” por cuestión de delicadeza.
Posiblemente Apolodoro tenía esta historia en mente cuando escribió que Orión había nacido de la Tierra.
En la tradición común se decía que Hirieo había tenido hijos propios en su matrimonio con una ninfa.
Orión parece haber estado más estrechamente asociado con Tanagra que con Hiria.
Su tumba se podía ver en esa ciudad suroriental de Beocia, que, según esto, se considera su hogar.
De hecho, un comentarista de la Antigüedad recoge que “la mayoría de la gente dice que Orión era un tanagra”.
La poeta tanagra Corina lo menciona varias veces en los escasos versos que se conservan, y se refiere a él como el “señor de Beocia”.
Euforión afirma que Hémera (“Día”, aquí identificada con Eos (la Aurora) se lo llevó de Tanagra cuando lo raptó.
Aunque la mayor parte de los mitos astrales relacionados con su muerte están situados en las islas griegas, el mito de la persecución de Orión a las hijas de Atlas (que explica cómo llegaron a ser transferidas al cielo como las “Pléyades”) tuvo lugar en Beocia.
Otro relato recogido en un poema perdido de Corina, habla de dos hijas de Orión, Metíoque y Menipe, conocidas como las “Corónides”.
Crecieron en Beocia tras la muerte de su padre y sacrificaron sus vidas para salvar la tierra de una plaga, ya que cuando un oráculo reveló que los dioses infernales que habían ocasionado la plaga se aplacarían si se sacrificaban dos doncellas en su honor, las hijas de Orión imploraron tres veces a los dioses de los Infiernos (Hades) ofreciéndose ellas mismas como víctimas voluntarias y cortaron sus cuellos con las lanzaderas de sus telares.
Hades y Perséfone sintieron lástima por las dos doncellas e hicieron que sus cuerpos desaparecieran y que dos cometas se elevaran al cielo en su lugar.
Fueron veneradas a partir de entonces en Orcómeno (Beocia) como las “Corónides”, donde cada año los jóvenes les llevaban ofrendas expiatorias de miel.
Orión se casó con una mujer llamada Side, también originaria de Beocia. Su nombre corresponde al término beocio que designa la “granada” y se consideraba el epónimo de la ciudad beocia de Side. Hera la envió a los Infiernos (Hades) cuando era bastante joven por haberse atrevido a afirmar que era más bella que la diosa.
Destaca en el origen de este mito el hecho de que la “granada” se asociara con los Infiernos (Hades), pues Perséfone al comer allí unos granos de granada ya no pudo volver con su madre Ceres, todo el tiempo en la tierra, sino compartir 1/3 del año en los Infiernos (Hades) y los otros 2/3 con su madre Ceres en la tierra y con los dioses del Olimpo.
Tras la muerte prematura de Side, Orión pasó a la isla de Quíos para pedir la mano de Mérope, hija de Enopión (cara de vino). Este era hijo de Dioniso y Ariadna y había abandonado Naxos, la isla de su nacimiento, para convertirse en el gobernante de Quíos, una isla famosa por la calidad de su vino.
Se decía que Enopión había introducido en la isla las artes de la vinicultura y de la elaboración del vino, tras aprenderlas del mismo Dioniso.
Según esto, a los habitantes de Quíos les gustaba afirmar que habían sido los primeros en el mundo en hacer vino tinto.
Aunque Orión intentó ganar el favor de su futuro suegro dejando la isla limpia de fieras salvajes, Enopión era reticente a dar a su hija a un ser tan tosco, por lo que siempre retrasaba la boda.
Orión empezó a impacientarse y finalmente irrumpió en la habitación de Mérope una noche en la que estaba borracho y la violó.
Al conocer este ultraje, Enopión le cegó mientras dormía y lo abandonó en la costa (o lo condujo fuera de la isla).
Incapaz de ver a dónde se dirigía o debía intentar ir, Orión vagó desamparado por el Egeo.
Pudo ir de un lado a otro porque estaba dotado con el poder de caminar por encima del mar (o al menos abrirse paso a través de él), don que, sin duda, había adquirido de su padre Poseidón.
Finalmente llegó a la isla de Lemnos, donde Hefesto tenía su fragua. El herrero divino sintió lástima por él y le ofreció a su asistente, Cedalión, como guía. De este modo Orión subió a Cedalión a sus hombros y comenzó a caminar hacia el este en dirección a la salida del sol, según las indicaciones dadas por Cedalión, hasta que curó su ceguera girando su cara hacia los rayos del sol naciente. También se dice que el mismo Helios, el dios Sol, lo curó.
Aunque volvió rápidamente a Quíos para vengarse por su ceguera, Enopión escapó de él, al esconderse en una cámara subterránea que su pueblo le había preparado (o realizada por Hefesto bajo las órdenes de Poseidón).
Los relatos contradictorios sobre la muerte de Orión normalmente se sitúan en diferentes islas griegas.
Éste es el caso en la versión homérica, en la que Ártemis lo alcanza en Ortigia (a menudo identificada con Delos en fuentes posteriores) después de que Eos (la Aurora) lo hubiera raptado y llevado hasta esa isla.
Ártemis lo mata porque los dioses rechazaban las relaciones amorosas entre diosas y hombres mortales.
En una versión posterior, ella mató a Orión en Delos por intentar violar a Opis, una de las doncellas hiperbóreas que llevaban ofrendas a la isla tras el nacimiento de Apolo y Ártemis allí.
Una historia completamente diferente, en la que Orión muere presa de un escorpión gigante, es la que generalmente aparece en la literatura astronómica de los períodos helenístico y romano.
Al igual que con el mito de la persecución de las “Pléyades”, se trata de un auténtico mito astral directamente inspirado por una característica del cielo nocturno, ya que la constelación de Escorpión se eleva cuando la de Orión se oculta, por lo que parece que persigue a Orión por los cielos.
En la versión más extendida, que se deriva de Eratóstenes, mientras cazaba en Creta junto con Ártemis y Leto (la madre de Ártemis y Apolo), Orión se jactó de ser capaz de matar cualquier bestia que habitara la tierra, lo cual provocó tal ira en Gea (la Tierra) que envió un enorme escorpión para matarlo.
A petición de sus compañeras divinas de caza, Zeus lo trasladó a los cielos y colocó al escorpión en una región adyacente en el cielo.
En la versión de Arato (a la que se refiere como una historia antigua), Orión enojó a Ártemis al poner sus manos sobre ella mientras ésta acababa con las bestias salvajes de Quíos, por lo que respondió haciendo que las colinas cercanas se abrieran y saliera de ahí el escorpión para atacarlo.
En una variante posterior, enfureció a Ártemis al despreciar su habilidad en la caza y provocó que pidiera a Gea (la Tierra) que enviara el escorpión contra él.
En la extrañísima versión de los “Fastos” de Ovidio, Gea envió el escorpión contra Leto (madre de Ártemis y Apolo) por alguna razón desconocida, pero alcanzó a Orión cuando se cruzó en su camino para proteger a la diosa.
Istro, discípulo de Calímaco, desarrolló una versión deliberadamente perversa en la que Ártemis, que era una virgen recalcitrante en la mitología normal, se enamoró de Orión y aceptó casarse con él. Su hermano Apolo estaba totalmente consternado, pero ella no hizo caso a sus objeciones; de modo que un día, cuando él vio la cabeza de Orión moviéndose entre las olas mientras nadaba a lo lejos, retó a su hermana a alcanzar el punto distante con una de sus flechas.
Puesto que ella valoraba más que nada su reputación como arquera, aceptó el reto y disparó una flecha directa a la cabeza de Orión sin darse cuenta de lo que era.
Cuando su cuerpo llegó después a la orilla, ella, desesperada, trasladó a su pretendiente muerto a las estrellas.]
(Robin Hard. El gran libro de la mitología griega. Basado en el “Manual de mitología griega de H. J. Rose. Traducción de Jorje Cano Cuenca. Edit. La Esfera de los libros. Madrid 2008.)
Segovia, 7 de febrero de 2026
Juan Barquilla Cadenas.