LOS COLORAOS DEL DESIERTO DE GORAFE

LOS COLORAOS DEL DESIERTO DE GORAFE

Altiplano de Granada Gorafe (Granada)

26 de febrero de 2017

Tipo de sendero: Ruta circular Duración: 12h

Longitud: 28 km Desnivel máximo: 390 m Dificultad: Media

Perspectiva de la ruta.

Rambla del Caballo.


(Clic sobre las imágenes para ampliarlas)


Perfil de la ruta.

Vista de los Coloraos al atardecer.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

Esta ruta parte de la casa rural "Cuevas del Torriblanco" en la parte alta de la artesa fluvial del río Gor junto a Gorafe y puede realizarse a pie, en BTT o en vehículo todoterreno, ya que siempre se circula por caminos carreteros. Yo la hice a pie a pesar de los casi 28 km de longitud, porque andando siempre se disfruta más del camino.Nos dirigimos hacia el norte por los llanos del Cocón, viendo al principio a nuestra izquierda, el valle del río Gor con las características laderas erosionadas por el agua, sobre un fondo cubierto por la verde vegetación de los campos de cultivo, como un oasis en el desierto. Al este y al sur, podían contemplarse entre la calima de ese día, las cimas nevadas de la sierra de Baza y Sierra Nevada.

Pronto llegamos al vértice geodésico del Cocón, donde a nuestra derecha empezaremos a ver los primeros barrancos que a media de descendamos se irán haciendo más profundos y espectaculares, aunque a mitad de nuestro descenso hacia los Coloraos perderemos de vista esos barrancos, discurriendo el camino entre campos repoblados de pinos, algunos de los cuales tienen un pobre aspecto debido a los efectos de la oruga procesionaria.

Llegaremos a un punto en el cual el camino se asoma a un gran balcón desde el que divisaremos un extenso panorama de todos los Coloraos, con dos grandes barrancos a ambos lados. A nuestra izquierda el barranco del Caballo y a la derecha el de los Anchurones.

Aquí el camino desciende bruscamente acercándonos al barranco del Caballo en el que se observan formaciones erosionadas muy llamativas en sus paredes, por eso es conveniente abandonar el camino y aproximarse al borde del barranco para observarlos con más facilidad. Esto lo hice en al menos en tres ocasiones porque las columnas de erosión con sus llamativos colores bien merecían verlos con mucha más cercanía. La loma de las Yeguas se encuentra en el tramo central de los Coloraos y en ella veremos que por la izquierda se bifurca otro camino carretero, el cual llega a descender hasta el fondo del barranco del Caballo. Recomiendo tomarlo y acercarnos hasta el borde del mencionado barranco sin descenderlo, para contemplar las vistas de este amplio barranco con sus espectaculares paredes erosionadas.

Volviendo sobre nuestros pasos retomamos el camino que llevábamos y continuamos contemplando entre los pinos, las montañas erosionadas a ambos lados, destacando las últimas formaciones de los Coloraos que se pierden por la cercanía de los ríos Guadiana Menor y Fardes.

El camino gira a la derecha, hacia el este y nos acerca hasta el barranco de los Anchurones, al que descendemos por el serpenteante camino que no deja de ofrecernos magníficas vistas del barranco. Una vez hemos llegado al punto más bajo,

remontaremos la rambla por el camino que hay en su cauce, describiendo numerosas curvas hasta llegar a una gran pared vertical que a nuestra derecha presenta espectaculares columnas de erosión en toda ella. Aquí el camino comienza a remontar la ladera izquierda del barranco desde donde seguimos teniendo magníficas vistas de todo el, tanto más amplias y espectaculares cuanto más nos elevamos sobre ella. Cuando llegué a lo más alto el atardecer me regaló unas vistas con sorprendentes colores que me hicieron disfrutar del momento haciendo unas cuantas de fotos. El camino remonta la loma de los Pinos hacia el sur y nos permite ver el barranco del Pollo y la loma de Enmedio que lo flanquea por su derecha, presentando curiosas formaciones erosionadas con colores llamativos, aunque la escasez de luz no me permitió contemplarlos como me hubiese gustado. La visión hacia el este del paisaje erosionado es espectacular, pues la amplitud de estas tierra baldías ocupan todo lo que nuestra vista alcanza a ver.

A mitad del camino de regreso y ya en la parte más elevada de la loma de los Pinos, se me hizo de noche por lo que tuve que sacar el frontal para ver y poder continuar mi camino, no sin intuir lo que me estaba perdiendo por la oscuridad de la noche.

ÁLBUM DE GOOGLE FOTOS

(Este álbum cuenta una historia cronológicamente ordenada, por lo que es recomendable ver en presentación de diapositivas. Pero antes pon el fondo musical que más te guste, para que visualizar más de 170 fotos resulte más ameno )

Aquí tienes el track de la ruta:

" LOS COLORAOS DEL DESIERTO DE GORAFE "

PANORAMAS (Clic sobre las imágenes para ampliarlas)

Barranco del Cocón.

Primera vista general de los Coloraos y del barranco del Caballo.

Barranco del Caballo, con espectaculares formaciones erosionadas en sus paredes.

Los Coloraos, con el punto más alto de paraje al fondo. Enfrente el barranco del Caballo.

Rambla en el fondo del barranco del Caballo y frente a nosotros sorprendentes cortados erosionados.

Últimas formaciones erosionadas en los Coloraos.

Llegamos al final de los Coloraos y esto es lo que vemos. Ahora toca dirigirnos a la rambla de los Anchurones, a nuestra derecha.

Curiosas colinas erosionadas, entre las cuales se puede ver la población de Zujar.

Llegando al paraje de los Coloraos.

Los Coloraos.

Curvas en la cuesta de descenso al barranco de los Anchurones.

Barranco de los Anchurones.

Espectaculares columnas de erosión en el barranco de los Anchurones.

Salida del barranco de los Anchurones, siguiendo el camino que nos conducirá hasta el punto de inicio.

Vista general desde la loma de los Pinos del barranco de los Anchurones y los Coloraos al fondo.

A nuestra izquierda se van sucediendo los barrancos con espectaculares formaciones.

Vistas del atardecer en el desierto de Gorafe. Abajo la rambla del Pollo.

Con muy poca luz, la cámara es capaz de tomar estas imágenes de los barranco que todavía pueden verse desde el camino.

Último panorama del día, porque la poca luz ya no permitía hacer milagros a mi cámara de fotos.