TORRECILLA INVERNAL DESDE PUERTO DEL SAUCILLO

TORRECILLA INVERNAL DESDE PUERTO DEL SAUCILLOParque Nacional Sierra de las NievesYunquera (Málaga)

5 de enero de 2020

Tipo de sendero: Ruta circular Duración: 8h

Longitud: 22,3 km Desnivel máximo: 796 m Dificultad: Media

Perspectiva de la ruta.

En la cima del Torrecilla y cerrando la cima, porque fuimos los últimos en descender. De derecha a izquierda: María, Daniel, Rufo (en brazos de su dueño), Magda y Antonio.

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Perfil de la ruta.

Servidor en la cima del Torrecilla, que en esta jornada de domingo experimento una especie de peregrinación o romería de gente, de toda clase y condición, ávidos de disfrutar de la nieve siempre asequible que nos brinda la Sierra de las Nieves.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

La borrasca Gloria abandonó la península Ibérica el día 25 de enero de 2020 y si bien provocó graves destrozos en toda España, también nos dejó a quienes amamos la montaña, el regalo de la nieve que cubrió generosamente las cumbres de las sierras de Andalucía y de buena parte del resto del país. La Sierra de las Nieves haciendo honor a su nombre se cubrió de blanco, invitándonos a visitarla sin demora, ya que como suele ocurrir otras veces que aquí nieva, la modesta altitud hace que la subida de las temperaturas derrita la nieve con facilidad. A través del foro GAM, Magda había propuesto subir al Torrecilla, pero en previsión de que hacerlo desde el Cortijo de Quejigales podría suponer soportar grandes aglomeraciones de gente, incluso una posible clausura de los accesos por carretera debido a la masificación, se nos propuso iniciar la ruta desde la plataforma del Puerto del Saucillo, a la que se accede por el norte desde Yunquera. La cita en Sevilla más temprano que otras veces, nos iba a permitir poder iniciar la ruta no más tarde de las 10h, objetivo que se cumplió, aunque no nos libramos de la masificación de personal, que en ese día atacaba por todos los puntos de acceso a la sierra.

A diferencia del camino seguido por la mayoría de montañeros, nuestro track nos desviaba por la cañada Cuesta de los Hornillos, donde el sendero poco concurrido, avanza en suave pendiente ascendente, pudiendo contemplar por el camino el monumental pinsapo Candelabro, y en las cercanías de la cañada, un bosquecillo de cedros, con árboles de porte medio, pero que se diferencian notablemente de la arboleda de pinos y algunos pinsapos que crecen a su alrededor. Cuando llegamos a la Cañada de la Cuesta de los Hornillos, el sendero discurre entre un gran pinsapar con árboles tan espectaculares como el pinsapo Moreno, rodeado de otros ejemplares de perfecta forma cónica, cubriendo la casi totalidad de las laderas del valle, que termina en un perfecto circo semicircular que recoge las aguas que nutren el arroyo del Convento, y que siempre que he andado por aquí he visto seco. El ascenso del circo lo haremos por su lado derecho, subiendo en progresivo zig-zag hasta culminar en un puerto desde el que se divisa el peñón de Ronda y hacia el que desciende un sendero, pero nosotros tomaremos otro que asciende siguiendo la loma de la montaña y que nos llevará, tras perder la pista a la senda por quedar oculta bajo la nieve, hasta el pinsapo de la Gotera, casi a los pies del peñón de los Enamorados. Este árbol singular en todos los sentidos, se encuentra en un llano karstico, desprovisto de arboleda, por lo que destaca notablemente en su soledad. Este lugar nos presenta uno de los puntos paisajísticos más importantes de la Sierra de las Nieves, pues el pinsapo de la Gotera que se levanta solitario sobre el llano, en esta ocasión nevado y con el peñón de los Enamorados apareciendo y desapareciendo entre las nubes bajas que de forma alterna cubrían con niebla todo el entorno.

La nieve acumulada en esta zona superaba el medio metro de profundidad, por lo que avanzamos siguiendo la huella que alguien ya había abierto, buscando el sendero que de forma directa asciende desde el puerto del saucillo, pasando por el puerto del Cuco y que conduce hasta el Torrecilla. Este sendero es el camino normal que la mayoría de los montañeros utilizan, por lo que el bullicio de voces que unos minutos antes escuchábamos entre la niebla, nos va a acompañar el resto del camino, en el que un reguero de gente va y los más madrugadores vuelven de la cima del Torrecilla. Pasamos junto al peñón de Ronda, que en aquel momento asomaba entre las nubes, pero no lo ascendemos, sino que continuamos caminando sobre la huella en la nieve, cada vez más abundante, y que en algún punto podía superar el metro de profundidad. Nunca antes había visto tal cantidad de nieve acumulada en esta sierra, pues incluso las zonas rocosas estaban desaparecidas bajo el manto blanco. Sin embargo los quejigos, que otras veces los hemos visto con sus ramas cubiertas de hielo, en esta ocasión estaban desprovistas de el.

Cuando conectamos con el sendero que procede del cortijo de Quejigales, la fila de gente es casi continua y nos unimos a ella con resignación. A pesar de la distancia que nos separa de Sevilla, nos tenemos que parar a saludar a muchos conocidos que al igual que nosotros han decidido venir hasta aquí para pisar la nieve y disfrutar de este maravilloso paisaje. Cuando llegamos al pilar de Tolox, paramos para comer y descansar junto a todo el personal que allí se encontraba, saludando y hablando con conocidos. Mientras observamos frente a nosotros la ladera oeste del Torrecilla, completamente cubierta de nieve, tanta que envuelve las sabinas rastreras que pueblan toda la ladera. Solamente los quejigos con sus ramaje desprovistos de hoja sobresalen por encima de la cubierta nevada, así como la fila de gente, que como una hilera de hormiguitas se ve subiendo y bajando por el sendero que conduce hasta la cima.

Cuando decidimos ponernos en marcha, solo hay que seguir la huella abierta, que unas veces coincide con el sendero de ascensión, y otras lo hace por donde la inspiración de su autor y el libre albedrío decidieron en ese momento. Continuamos saludando a gente conocida mientas caminamos, lo cual no es un engorro, sino un alegría de volver a encontrar a personas a las que hacía tiempo que no veíamos, recordando en muchos casos la última vez que eso ocurrió. Curiosamente al llegar a la cima, nos la encontramos vacía de gente y casi todo el tiempo que allí permanecimos, fueron muy pocas personas las que llegaron a la cumbre. Las vistas en un día con la atmósfera tan limpia, eran espectaculares, pues la nubosidad había abierto el cielo y la ausencia de viento nos permitieron tomarnos el tiempo necesario para descansar y recrearnos con el espectacular paisaje. No se lo que pensaría Rufo cuando lo vi muerto de frío, acurrucado y hecho un ovillo sobre la nieve, seguramente con el deseo de volver a bajar lo antes posible y sin comprender porqué nos habíamos detenido tanto tiempo en aquel frío lugar. Sorprendentemente, se reincorporó como si nada le pasara cuando comenzamos el descenso, y moviendo la cola tomó la iniciativa poniéndose al frente, animándonos a bajar cuanto antes, pues sobre las 16h en la que iniciamos la vuelta, ya no había nadie en la cima, echando el cerrojillo a la cumbre del Torrecilla.

La vuelta la haremos por el mismo camino, pero al llegar al peñón de los Enamorados, pido permiso para subirlo, mientras el resto de compañeros prosiguen su marcha. La leve ascensión la hago más rápidamente que nunca y como la niebla en ese momento lo cubrió todo en unos instantes, no hubo tiempo para las fotos, por lo no había motivo para permanecer allí más tiempo, descendiendo el peñón y caminando todo lo rápido que me era posible para alcanzar al grupo a la altura del puerto del Cuco. Previamente habíamos dejado a la izquierda el senderillo que conduce al pinsapo de la Gotera y la cañada de la Cuesta de los Hornillos, continuando ahora por otro camino alternativo que baja directamente al punto de inicio y que pasa por mencionado el puerto del Cuco. Con las últimas luces del día, contemplamos Yunquera y las cimas anaranjadas de la sierra Cabrilla, continuando el descenso con escasa luz entre pinsapos, adentrándonos en una cañada en la que el sendero se confunde con la cabecera de un torrente que en algunos puntos llevaba algo de agua. Un poco más abajo se separan sendero y arroyo y el pinsapar se hace más espeso, por lo que ante la falta de luz, hubo que sacar y encender los frontales. Caminar en la oscuridad siempre es tedioso, pero todavía nos quedaban unos tres kilómetros para terminar la ruta, así que con absoluta concentración en el camino y donde poníamos los pies para no tropezar, alcanzamos nuestro objetivo, llegando a la plataforma del puerto del Saucillo con la noche bien cerrada.

ÁLBUM DE GOOGLE FOTOS

(Este álbum cuenta una historia cronológicamente ordenada, por lo que es recomendable ver en presentación de diapositivas. Pero antes pon el fondo musical que más te guste, para que visualizar más de 100 fotos resulta más ameno )

El track de la ruta: " TORRECILLA DESDE PUERTO DEL SAUCILLO "

PANORAMAS

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Cedros junto al pinsapar de la cañada de la Cuesta de los Hornillos.

Cedros en el puerto de la Bellina.

Pinsapo Moreno, en el pinsapar de la cañada de la Cuesta de los Hornillos.

Camino nevado en las proximidades del peñón de los Enamorados.

Quejigos invernales en el camino hacia el Torrecilla.

Torrecilla nevado y mar Mediterráneo al fondo.

Torrecilla desde el pilar de Tolox.

Ascensión al Torrecilla.

Meseta de la Sierra de las Nieves.

Ascensión al Torrecilla y meseta nevada de la Sierra de las Nieves.

Cima nevada del Torrecilla.

Sierra Blanca desde la cima del Torrecilla.

Torrecilla a última hora de la tarde sin visitantes, después de la intensa jornada protagonizada por cientos de montañeros.