AVAIVARTIKA COMO PUERTA DE APOYO


 

Pocos de los que están en el camino del Dharma han oído gran cosa sobre Avaivartika, pero es algo esencial para el camino que, tristemente, se ha convertido en un impedimento debido a la manera en que se promulga.

Avaivartika es una palabra sánscrita que procede del prefijo negativo "a-" y la raíz "vi-vrit", que significa "darse la vuelta".

La pregunta, por tanto, es ¿quién es el que no se da la vuelta en el sentido del Dharma?

El Diccionario teosófico nos da la respuesta:

En el caso de una entidad que se reencarna, es alguien que ha avanzado tanto en el sendero evolutivo que ya no está esclavizado o encadenado por la vorágine de olas del Samsara. De ahí que también se traduzca como "alguien que ya no da vueltas", y se aplique a la séptima ronda de seres humanos (los que están en el sendero del bodhisattva); por tanto se refiere estrictamente a alguien que ha alcanzado un nivel superior de conciencia.

El Sutra del Samadhi Surangama deja bien claro que eso es correcto, y parece como si aunque se le puede considerar como "Avaivartika embrionario" al que echa a andar en el camino del bodhisattva, no será Avaivartika del todo hasta que haya alcanzado el nivel en el que realmente no hay vuelta atrás.

Ahora bien, aquí vamos a ir un paso más allá y vamos a considerar la situación no de quien no regresa en sentido trascendental, sino la del no regreso a una condición manchada en esta vida, una vez uno se ha embarcado en el camino natural del bodhisattva.

Como aquí no nos interesa sólo la teoría en nuestros estudios sino la práctica en sí, tenemos que averiguar más sobre las prácticas de los distintos niveles de logro del bodhisattva Avaivartika.

A estos niveles se les llamaba "bhumis" en sánscrito.

El término sánscrito bhumi significa literalmente "suelo" o "cimiento", dado que cada etapa representa un nivel de logro y constituye una base para el próximo. Cada nivel marca un avance definitivo y va acompañado de un poder y sabiduría cada vez mayores.

Sin embargo, sabemos que el Despertar puede ocurrir en el plazo de una vida y, en ese sentido, el bodhisattva puede avanzar por los distintos niveles de logro llamados bhumis aquí y ahora.

Dado que estamos en el camino del Dharma, estamos dedicados a la aplicación práctica y la realización del espíritu del bodhisattva, no tal como se habla de ello hoy en día con una aplicación meramente intelectual, sino tal como existía entre la antigua comunidad budista y a lo largo del desarrollo pleno de ese espíritu en las varias ramas de la tradición del Dharma de Buda.

El espíritu del bodhisattva es un espíritu incluyente que afirma la vida y trasciende no sólo las razas, sexos y las variedades culturales de la práctica sino al propio budismo, ya que el espíritu del bodhisattva es capaz de reconocer lo que pueda haber de apropiado en las prácticas y tradiciones elevadas de otras creencias que son incluyentes y defienden la vida.

Naturalmente apoyamos el proyecto histórico del Bodhicaryavatara (Bodhicaryavatara Historical Project, o BHP), un proyecto de investigación académica a cargo de Mahabodhi Sunyata, presidido por el Ven. Dharmakara en los EE UU y por el Ve. Shanjiàn Dashi en España.

El Dharma Chan de Mahabodhi Sunyata se adhiere por completo al Dharma del bodhisattva como medio en sí mismo para avanzar hasta la puerta que se abre al camino final al despertar, como herramienta eficaz para unir la cognición manchada con el Principio Masculino de la expresión correcta de la fuerza de la vida. Más adelante en el camino, esto se convierte en una herramienta aún más poderosa para acercarse a la FUNCIÓN natural de la fuerza de la vida.



LOS DIEZ BHUMIS (CIMIENTOS)
del Sutra Avatamsaka:

El primer bhūmi, el Muy Gozoso (Paramudita):

uno se regocija al tomar conciencia de un aspecto parcial de la verdad.

El segundo bhūmi, el Inmaculado (Vimala):

uno está libre de toda impureza.

El tercer bhūmi, el Luminoso (Prabhakari):

uno irradia la luz de la sabiduría.

El cuarto bhūmi, el Radiante (Archishmati):

la llama radiante de la sabiduría consume los deseos mundanos.

El quinto bhūmi, el Difícil de Cultivar (Sudurjaya):

uno supera las ilusiones de la ignorancia con el Camino Medio.

El sexto bhūmi, el Manifiesto (Abhimukhi):

empieza a manifestarse la sabiduría suprema.

El séptimo bhūmi, el Ido Lejos (Duramgama):

en el que uno se eleva por encima de los estados de los Dos Vehículos. 

El octavo bhūmi, el Inamovible Achala):

  uno mora firmemente en la verdad y nada la puede azorar.

El noveno bhūmi, la Buena Inteligencia (Sadhumati):

uno predica la Ley libremente y sin restricciones.

El décimo bhūmi, la Nube de la Doctrina (Dharmamegha):

uno beneficia a todos los seres sintientes con el Dharma, igual que una nube descarga lluvia imparcialmente sobre todas las cosas.


Dado que los diez cimientos son niveles que se deben alcanzar y no se puede llegar a ellos por medios cognitivos, es importante que los medios empleados para lograr cada nivel se expliquen claramente y sin retórica esotérica ambigua.

Dado que la mente humana, tenga disonancia cognitiva o no, es muy capaz de cometer errores, y en especial en lo que concierne a la auto-evaluación, hay que advertir a todos en contra de avanzar demasiado rápido de un nivel a otro sin estabilizar el previo. Debemos además lanzar una advertencia especial de que su auto-evaluación inicial que puede generar la creencia errónea de que uno ya ha pasado por los niveles anteriores. Creedme, hay demasiado en juego como para permitir que el orgullo y otros impedimentos destruyan un posible ingreso correcto en el camino Avaivartika.


LA ASOCIACIÓN AVAIVARTIKA




 




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