Yo digo que las estrellas

Yo digo que las estrellas

le dan gracias a la noche,

porque encima de otro coche

no pueden lucir tan bellas.

Y digo que es culpa de ella

—de la noche— el universo,

cual son culpables los versos

de que haya noches y estrellas.

Yo digo que no hay quien crezca

más allá de lo que vale

—y el tonto que no lo sabe

es el que en zancos se arresta—.

Y digo que el que se presta

para peón del veneno

es doble tonto y no quiero

ser bailarín de su fiesta.

Yo digo que no hay talante

más claro que el ir desnudo,

pues cuando se tiene escudo

luego se quieren los guantes.

Y al que diga que me aguante

debajo de una sotana,

le encajo una caravana

de sentimientos gigantes.

Yo digo que no hay más canto

que el que sale de la selva

y que será el que lo entienda

fruto del árbol más alto.

Y digo que cuesta tanto

y que hay que cruzar la tundra,

pero al final la penumbra

se hace arco iris del canto.

(1973)