La escalera

Iba silbando mi trino

por una calle cualquiera,

cuando a un lado del camino

me encontré con la escalera.

Era una escala sencilla

de rústico enmaderado,

desde la calle amarilla

hasta el rojo de un tejado.

"¿Qué se verá desde el techo?",

dijo la voz de lo extraño

y sin meditar el trecho

le puse afán al peldaño.

La brisa me acompañaba

en el ascenso del alma,

y mi camisa volaba

junto al sinsonte y la palma.

Mientras más ganaba altura

la calle me parecía

más pequeña, menos dura,

como de juguetería.

Y sucedió de repente

que, después de alimentarme

con la visión diferente,

sólo quedaba bajarme.

Dejé la altura en su calma,

dejé el cielo en su horizonte.

Siguió batiendo la palma,

siguió volando el sinsonte.

Me encontré con la escalera

cuando a un lado del camino,

por una calle cualquiera,

iba silbando mi trino.

(1988)