Turkish delight cake | Tarta de delicia turca de fresa
Ingredientes
Base
20 galletas María
7 cucharadas de aceite de coco
Relleno
450 gramos de fresas limpias
4 cucharadas de azúcar blanco
4 cucharadas de Maizena
100 ml de agua
1 cucharada de aceite de coco
Decoración
Coco rallado
Harina de galleta
Fresas
Preparación
Reservaremos las 7 cucharadas de aceite de coco para la base, en un plato hondo y lo derretiremos en el microondas, a intervalos de 10 segundos. También podríamos hacerlo en un cazo, a fuego medio.
Partiremos las galletas y las echaremos en la picadora de alimentos.
Cerraremos bien y trituraremos hasta conseguir una especie de harina de galleta. También podríamos hacerlo con la mano del mortero, en el vaso de la batidora.
Pasaremos nuestra harina de galleta al plato en el que tenemos el aceite de coco fundido.
Mezclaremos bien, hasta que se nos forme una mezcla pastosa, y reservaremos.
En la base de un molde desmontable de 17 cm de diámetro, vamos a colocar un papel film (también podemos poner papel de horno).
Pasaremos la mezcla de harina de galleta y aceite de coco, al molde y la esparciremos con ayuda de una cuchara y un vaso, de forma que quede bien extendida y sin espacios libres.
Una vez conseguido, llevaremos el molde a la nevera y seguiremos con el relleno.
Quitaremos la parte verde de las fresas y las partiremos en trocitos, que vamos a pasar al vaso de la batidora.
Trituraremos nuestros trocitos con la batidora, hasta conseguir una especie de zumo de fresas. Con 450 gramos de fresas, han salido 400 ml de zumo; los que necesitamos para hacer esta receta.
En una cazuela (17 cm de diámetro) y fuera de fuego, verteremos el zumo de fresas, el agua, que he pasado al vaso de la batidora para aprovechar lo que quedaba del zumo, el azúcar y la Maizena.
Mezclaremos hasta que todo quede bien disuelto, sin grumos e integrado.
Sacaremos nuestro molde de la nevera y engrasaremos los bordes con un chorrito de aceite de girasol y un pelín de agua, que he mezclado previamente en un plato. Extenderemos la mezcla con ayuda de una brocha, escurriendo bien el exceso (también podemos hacerlo con una servilleta).
Ahora, pondremos nuestra cazuela a fuego medio y cocinaremos nuestra mezcla hasta que espese y sin dejar de remover.
Después de unos minutos, tomará una textura gelatinosa y cambiará de color. En ese momento, removeremos sin parar, para que no se nos pegue en el fondo, y esperaremos a que la mezcla empiece a burbujear.
Una vez logrado, retiraremos del fuego, añadiremos el aceite de coco y mezclaremos bien.
Verteremos nuestra masa en el molde. Podemos ir extendiéndola, con una cuchara, para que el calor no se concentre en el centro de la base.
Daremos unos golpecitos con el molde, contra la encimera, para que la masa quede bien asentada.
Alisaremos la parte de arriba con la cuchara.
Y para terminar, vamos a dejar enfriar nuestra tarta, primero, a temperatura ambiente y, después, en la nevera toda la noche, para que tenga una buena consistencia.
Y al día siguiente, la sacaremos de la nevera y desmoldaremos.
Finalmente, la pasaremos al plato de presentación y decoramos a nuestro gusto: le voy a poner coco rallado, harina de galleta, que ha quedado en el molde, y fresas.
Conservar en la nevera; tendrá mejor consistencia y un sabor más concentrado.
Con té, café o chocolate caliente, está deliciosa.
Podríamos partir nuestra tarta en cubitos y servirlos como si fueran caramelos.