- 200 gramos de bizcochos de soletilla o savoiardi
- 3 cucharadas de cacao en polvo
- 3 yemas
- 3 claras
- 120 gramos de azúcar blanco
- 250 gramos de queso mascarpone
- Licor de amaretto o ron (yo he utilizado licor de bellota)
- 1 cucharada de café soluble
- 1 pizca de sal
- Agregar 2 vasos de agua en una cazuela o cazo que pondremos a fuego fuerte.
- Una vez caliente, retirar del fuego, añadir el café soluble y una cucharadita de licor de amaretto o, en mi caso, de bellota, remover bien y dejar enfriar.
- Incorporar el azúcar en el bol en el que tenemos reservadas las yemas, batir y poner al baño María durante 3 minutos.
- Una vez obtenida una mezcla blanquecina, dejar enfriar.
- Añadir una pizca de sal en el bol en el que tenemos las claras y batir hasta llegar a punto de nieve.
- Incorporar el queso mascarpone, a movimientos envolventes, en la mezcla de huevos y azúcar, una vez ésta haya enfriado.
- Añadir las claras a movimientos envolventes.
- Llevar la crema de mascarpone al frigorífico 30 minutos para que coja un poco de cuerpo.
- Impregnar los bizcochos de soletilla en el café, una vez éste haya enfriado y no por mucho tiempo para evitar que se nos deshagan.
- Colocarlos en un molde, haciendo una primera capa en la base.
- Sobre ella, extender la mitad de la crema de mascarpone.
- Espolvorear con ayuda de un colador el chocolate en polvo.
- Impregnar de nuevo los bizcochos de soletilla en el café y hacer una segunda capa.
- Seguidamente, la otra mitad de la crema de mascarpone.
- Finalizar espolvoreando el resto del cacao en polvo.
- Enfriar al menos 6 horas en la nevera.
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