1/8 de cucharadita de canela molida (mitad de 1/4 de cucharadita)
Preparación
En un cazo, fuera de fuego, verteremos la leche, el azúcar, la canela y la Maizena.
Mezclaremos bien, con ayuda de la cuchara de madera, hasta que quede todo bien disuelto e integrado.
Una vez conseguido, pondremos el cazo al fuego, a fuego medio, y removeremos hasta que la mezcla espese. Al principio, podemos parar un poquito para no cansarnos demasiado.
Pasados unos minutos, habremos conseguido una textura más espesita, así que moveremos sin parar hasta que empiecen a salir burbujas.
Una vez logrado, retiraremos del fuego, removeremos un poquito y serviremos en copas o vasos individuales. Me han salido 3 raciones.
Podemos tomarlas así, calentitas, espolvoreando canela molida por encima o con algunas onzas de chocolate y un trocito de galleta molida, o dejarlas enfriar, primero, a temperatura ambiente y después, en la nevera 2-3 horas.
Pasadas las 2-3 horas, espolvoreamos canela o galleta molida. Listas para disfrutar.
También podríamos acompañarlas con fresas azucaradas y con el jugo que sueltan. RIQUÍSIMAS.