1/2 taza de arroz de grano redondo (1 taza = 250 ml)
250 gramos de champiñones blancos: limpios, cortados en láminas
1 zanahoria mediana: pelada, limpia, partida en trocitos
1 cebolla o cebolleta: pelada, limpia, picada
2 dientes de ajo: pelados, limpios, picados
3 cucharadas de tomate frito
1/4 de cucharadita de pimienta negra molida
4 cucharadas de aceite de oliva
1 taza de agua, a temperatura ambiente (1 taza = 250 ml)
1 cucharadita de sal
Opcional
Margarina, mantequilla, aceite de sésamo
Parte verde de la cebolleta
Preparación
Primero, vamos a enjuagar nuestro arroz, bajo el chorro del grifo y con ayuda de un colador.
Una vez conseguido, escurriremos bien y reservaremos.
En una cazuela no muy profunda, o rustidera, que vamos a poner a fuego fuerte, verteremos el aceite de oliva. Medidas rustidera: 26 cm de diametro y 6 cm de altura.
Una vez caliente, bajaremos el fuego a la mitad y echaremos los ajos y la cebolla.
Mezclaremos un poco e incorporaremos la zanahoria.
Ahora, vamos a añadir la mitad de la cucharadita de sal, removeremos de nuevo y dejaremos cocinar 5 minutos, mezclando de vez en cuando.
Pasado el tiempo, agregaremos nuestros champiñones, echaremos el resto de la cucharadita de sal, removeremos de nuevo y dejaremos cocinar otros 5 minutos, cubriendo nuestra rustidera con una tapadera.
Después de los 5 minutos, incorporaremos el tomate, la pimienta negra molida y vamos a remover unos 10 segundos.
Ahora, echaremos el arroz bien escurrido y mezclaremos otro poquito.
Verteremos el agua, subiremos el fuego al máximo y cuando empiece a hervir, bajaremos el fuego a medio-bajo (de 0-12, lo voy a poner a 2), mezclaremos, cubriremos con la tapadera y dejaremos cocinar 17 minutos.
Una vez pasados los 17 minutos, retiraremos del fuego y dejaremos reposar 3 minutos más.
Después de los 3 minutos, como toque final, le voy a poner un poquito de margarina, para darle más saborcito y nos quede más jugosito. También podríamos añadir aceite de sésamo o, si no sois veganos, mantequilla o queso parmesano rallado.
Serviremos. Yo voy a decorarlo con la parte verde de la cebolleta: le da un sabor riquísimo y es una forma sencilla y rápida, de utilizar esta parte de la cebolleta que normalmente solemos tirar.