"Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra."
LXX:
και εγενετο ο κατακλυσμος τεσσαρακοντα ημερας και τεσσαρακοντα νυκτας επι της γης και επληθυνθη το υδωρ και επηρεν την κιβωτον και υψωθη απο της γης
Vulgata:
factumque est diluvium quadraginta diebus super terram et multiplicatae sunt aquae et elevaverunt arcam in sublime a terra
Las aguas crecieron.
La tremenda extensión e intensidad del diluvio se expresan bien mediante una serie de verbos y adverbios muy descriptivos: las aguas "crecieron" (vers. 17), "subieron" y "crecieron en gran manera" (vers. 18), "subieron mucho" (vers. 19), y aun quedaron 15 codos (unos 7,50 m) por encima de las montañas (vers. 20).
La descripción es clara, majestuosa y vívida. Un inconmensurable volumen de agua cubrió toda la tierra. La extensión universal del diluvio difícilmente podría haber sido expresada con palabras más vigorosas que éstas.
La descripción de los vers. 17 al 20 invalida la creencia de que el diluvio fue un fenómeno local ocurrido en el valle de la Mesopotamia. Por ejemplo, los depósitos de aluvión descubiertos por los arqueólogos en Ur de los caldeos, ni aun recurriendo a un exceso de imaginación, podrían relacionarse con el relato del Génesis acerca del diluvio.
Por doquiera sobre la superficie de la tierra se encuentran restos fósiles de plantas y animales que es obvio que fueron depositados por el agua. En ciertas localidades, estos depósitos se extienden hasta profundidades de por lo menos unos 5 km., pero el término medio de su profundidad es de algo más de unos 800 m. La distribución universal de estos restos y la profundidad a que se hallan,
testifican con toda evidencia tanto de la extensión mundial como de la terrible violencia del diluvio de Noé.
La universalidad de esta catástrofe también queda comprobada por las leyendas acerca del diluvio preservadas en los pueblos de casi cada raza de esta tierra.
El más completo de estos relatos es el de los antiguos babilonios, que se establecieron muy cerca del lugar donde descansó el arca después del diluvio y desde donde otra vez la raza humana comenzó a propasarse. La Epopeya de Gilgamés tiene muchas similitudes decisivas con el relato del Génesis y, sin embargo, difiere de él lo suficiente como para demostrar que es una versión
distorsionada del mismo relato. Una comparación de ambos deja una evidencia impresionante en cuanto a la inspiración de la narración del Génesis.
En los vers. 17 y 18 se menciona dos veces que el arca fue alzada y "flotaba". El hecho de que se deslizara con toda seguridad "sobre la superficie de las aguas" proporcionó a todas las generaciones futuras la seguridad de la capacidad de Dios para salvar a los que confían en él y le obedecen.
Los mismos elementos desencadenados para destruir a los impíos, sostuvieron con toda seguridad a la fiel familia de Noé. A Dios nunca le faltan recursos para salvar a los suyos; sin embargo no debemos olvidar que es su voluntad que ejercitemos al máximo la inteligencia y el vigor que nos ha dado. Dios preservó milagrosamente el arca, pero hizo que Noé la construyera.
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