San Luis Rey de Francia nació en Poissy (Francia) en 1215. A los once años perdió a su padre, Luis VIII y quedó bajo la tutela de su madre, Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII de Castilla. Mujer profundamente cristiana, educó a su hijo rigurosamente en las Leyes de Jesús y a menudo le decía que prefería verlo muerto que en pecado mortal. Edificó Monasterios y Hospitales. Puso fin a la guerra de los Albingenses. Siempre y en todos sus actos procedió con justicia y caridad. Era muy querido por todo su pueblo. Se casó en 1239 con Doña Margarita Berenguer, hija de un Caballero de su confianza. Tuvo once hijos a los que educó en la Fe cristiana que él tan bien profesaba y amaba. En 1239, hallándose gravemente enfermo, fue visitado por Balduino XII, quien le llevó la Corona de Espinas de Jesús. En su enfermedad prometió que si se salvaba, se dirigiría a Palestina para reconquistar los Lugares Santos que estaban en poder de los turcos. Ya recuperado, y con ese fin, se enroló en las Filas de las Cruzadas en 1248, que habían sido organizadas por el Papa Urbano II. Sus soldados se distinguían por una gran cruz roja en el pecho. Regresa a Francia en 1255, luego de haber fracasado en el intento. Quince años después volvió a partir para Jerusalén, pero en Túnez fue víctima de la Peste y muere en 1270 abrazado a la Cruz que tanto amaba. Su sagrado cuerpo fue trasladado a París y canonizado por Bonifacio VIII en 1297.