ADVERTENCIA..... Contiene una narrativa no apta para menores (+18)
Por Nayr
Febrero 2016
La lluvia no la dejaba ver por donde corría, era tanta que se le metía por los ojos dejándola enseguida totalmente empapada, se detuvo en las escaleras de un edificio, se arrancó las cintas que definían sus coletas y se escurrió el cabello, un rayo la paralizó y el trueno hizo que comenzará a correr de nuevo, lo que más quería era llegar a casa rápido
• ¡No puede ser! este diluvio no me impedirá llegar, Albert me estará esperando seguro está preocupado por mi - pensaba mientas la lluvia le golpeaba el rostro
Albert estaba preparando chocolate caliente con el ceño fruncido pensando en ella, rogando que se quedara en el hospital, había dejado el paraguas en casa y con lo fuerte que llovía podría enfermarse, de pronto escucho la puerta, salió de la cocina y ella entró al departamento agitada, no dio un paso cerró la puerta con llave y se recostó de ella como si hubiese escapado de algo terrorífico, se quitó el abrigo que goteaba dejándolo en el suelo y miro a Albert con los ojos abiertos de par en par, fueron unos segundos en los que él no pudo reaccionar, la preocupación le dio paso al alivió por qué estaba ahí pero empapada de pies a cabeza, hizo un fugaz escaneo y su corazón comenzó a latir tan rápido como si hubiese corrido con ella
• ¡Espera iré por una toalla!
• Pues, no me moveré o mojare todo a mi paso - sonrió de lado tratando de calmar su azoramiento, afuera volvía a resonar otro trueno, se quitó las botas mojada y se apeó más a la puerta, ya estaba en casa
Rápidamente él apareció con la toalla se acercó colocándosela sobre los hombros, ella respiraba fuertemente y tenía las mejillas sonrojadas, levanto la vista y lo miro fijamente, por fortuna Albert siempre estaba para ella, el le devolvió la mirada y cayó preso de una especie de encantamiento como siempre pasaba que ella lo miraba así, con ternura.
Se veía realmente hermosa con sus rizos pegados a la cara goteando, la observó por completo, con el uniforme pegado totalmente a su cuerpo, no pudo evitar detallar como se marcaba su figura y los pezones erectos por el frío de sus pechos, que subían y bajaban por la carrera, paseó la mirada por su cuello, su boca y finalmente volvió a su rostro, su mente se nubló y no pensaba en más que quitarle la ropa, le aparto varios mechones húmedos del rostro, ella suspiro y el sintió como se erizaba cada vello de su cuerpo
• Debes quitarte esa ropa Candy o te resfriarás
Ella ante su mirada y contacto comenzó a titiritar ¿o era por el frío y su ropa mojada? aún no estaba segura, pero él tenía esa mirada otra vez, sus ojos azules se volvían profundos y le daban unas ganas inmensas de abrazarlo, sacudió la cabeza y contestó
• Si es cierto que despistada olvide el paraguas y no logré cambiarme el uniforme, pensé que había parado de llover cuando a mitad de camino se desató la tormenta - llevo su mano a los botones y los desenredó al igual que el lazo en su cintura
• Albert advirtió sus movimientos y se alejó unos pasos dándole la espalda – Pues mira bien las consecuencias estas calada hasta los huesos ¿vas a quitarte la ropa aquí?.... Mejor... Si bueno déjala y la pondré a secar
• Ella rió y se quitó el vestido - muy bien pero no voltees o me veras desnuda
• No tienes que informarme solo.... Hazlo rápido... Por Favor
• Sí señor, como usted mande....Albert?
• Si?
• Ya puedes voltear tengo la toalla puesta
• Bien señorita - dijo dándose la vuelta la miro sin moverse ni un milímetro mientras su cuerpo se tensaba, era peor el remedio ¿la toalla era la más pequeña que había encontrado? Pasó las manos por su cara y se giró nuevamente viendo encender y apagarse de azul el cielo
• Mmm huele a chocolate, iré a quitarme la lluvia de encima y regresaré por el
Había puesto a escurrir y secar su ropa pero la imagen de ella no se le quitaba de la mente, cada que cerraba los ojos la veía empapada con la ropa marcando su cuerpo o sus piernas desnudas, imaginaba todo debajo de la toalla haciendo que su entrepierna respondiera a sus pensamientos, los desechó lo mejor que pudo y se sirvió chocolate, aún estaba caliente pero su mente abstraída no previno las consecuencias quemándose los labios, profirió un grito de dolor, articuló una exclamación y en ese momento entraba Candy a la sala corriendo
• ¿que te sucedió? - miro el chocolate humeando y luego a él - Déjame ver qué tan grave es - lo sentó en una silla observó su boca y fue por un hielo, se acercó pasando apenas el hielo por sus labios - No pasa nada, pero la próxima vez espera a que se enfríe - dejó escapar una risita mientras acariciaba su rostro
• El se removió en la silla incomodo por su cercanía intentando escapar - de verdad estoy bien Candy, no necesitas colocarme ese hielo
• Debes estar quieto Albert, claro que si lo necesitas, sentirás alivio - atrapo sus piernas entre las suyas y sujeto sus rodillas entre sus muslos, Albert se tensó y se quedo quieto - además soy tu enfermera mi deber es curarte
• Candy por favor - su tono era de súplica y el viento azotó la ventana
Ella ignoro sus palabras entretanto le inclinaba la cabeza reposándola en el borde del espaldar de la silla mientras la sujetaba, acercándose mucho a su rostro, él se removió más en el asiento intentando apartarla un poco, lo menos que necesitaba era que estuviese tan cerca y sobre el
• ¡Vamos Albert! se bueno y quédate quieto no es una aguja, es solo hielo para calmar el ardor - apretó sus rodillas aún atrapadas y se inclinó sobre su cuerpo, ese movimiento abrió como platos los ojos de Albert - no te va a doler cariño
Posó suavemente el hielo en su boca y lo paseaba lentamente mientras se mordía el labio concentrada, una clara tortura para el, se pasó la lengua por los labios absorbiendo el agua que caía del hielo y ella se tensó levemente, lo miro a los ojos y ahí estaba otra vez esa mirada de significado desconocido que la ponía de rodillas, esa que la invitaba a un abrazo, dejó escapar un suspiro y lo miro con ternura, sus ojos quedaron enganchados, por reflejo ella pasó la lengua por sus labios apretándolos, se olvido del hielo y acariciando su rostro pensaba
• ¡Dios mío Albert es muy apuesto! - bajando su mano lentamente hacia su cuello con una caricia sutil - y...es tan suave - trazó la vena de su cuello, notando palpitar su corazón a un ritmo poco normal, comenzó a compararlo con el suyo, los encontró desbocados, la lluvia se hizo más intensa, si es que se podía y parecía querer colarse con el viento por la ventana
El no desviaba la mirada de sus ojos, mientras ella recorría de aquella forma su garganta, el deseo lo estaba martirizando, lo que comenzó como algo leve aumento en los últimos minutos, tenía miedo de moverse y seguir empeorando la situación. Cerró los ojos e intentó apartarla colocando despacio sus manos alrededor de su cintura y si.... Empeoró la situación, Candy dejó caer el hielo totalmente perdida y acaricio sus labios rojos suavemente, trago grueso y embelesada se acercó lo suficiente para que su respiración golpeara su boca, respiraba su mismo aire, era embriagador, el apretó su cintura levemente tratando de controlar la creciente erección de su cuerpo y todas las hormonas femeninas respondieron ante su contacto, no había mucho que pensar en ese punto. Pero aún así un poco de conciencia general asomó en la cabeza de Albert
• ¡Dios, has algo! si me besa no podré contenerme más tiempo ¿que estoy haciendo? ¡nada, obviamente no quiero hacer nada! - se reprendía en sus pensamientos
Ella avanzó unos milímetros, cerró los ojos y rozó sus labios cuando de pronto un rayo cayó encendiendo el lugar apagando instantáneamente todas las luces, no fue tan aterrador como el estruendo que lo siguió haciendo estremecer puertas y ventanas, se tensó profiriendo un grito ahogado que la trajo de vuelta a su realidad, se apartó de Albert de un tirón comenzando a caminar como gato enjaulado por la habitación, él recuperó las fuerzas y se levantó de la silla alejándose bastante de la tentación, gracias a dios las luces estaban apagadas o ella notaría la inoportuna reacción que causó en su entrepierna y él repararía en su vergüenza, su cara totalmente roja y lo tembloroso de sus manos
• Carraspeo para deshacer el momento incómodo y le dijo en voz baja - ya se volvió eléctrica y no regresará la luz hasta que termine la tormenta, será mejor que encienda la chimenea - al tiempo que bajaba los interruptores de luz y se agachaba sobre ella para encenderla
• Sssi bien, yo... - fue consiente de su nerviosismo y lo atribuyó al espantoso trueno, pero lo cierto era que estuvo a punto de besar a Albert ¿que le sucedía?
Se frotó el rostro, miro su silueta con un halo de luz y fuego frente a la chimenea, volvió inconscientemente a mojarse los labios y él se levanto girando para verla. Parecía moverse con él crepitar del fuego pero estaba tan quieta como cualquier mueble del espacio, se acercó un par de pasos y se detuvo, otro rayo iluminó todo y ella corrió a sus brazos antes de que el trueno la hiciera reaccionar, lo abrazó muy fuerte por la cintura y él le pasaba la mano por el cabello consolándola, se quedaron ahí quietos como estatuas abrazados hasta que el rápido latido de su corazón golpeando con fuerza su oído la hizo estremecer y temblar cual réplica del trueno, tenía que tocarlo, no se explicaba por qué, pero le dolía no hacerlo acaricio su cintura y ascendía por su espalda lenta pero posesivamente
• Suspiró profundamente y analizó toda la situación, cualquier cosa esa noche empeoraría todo, debía advertirla de alguna forma, explicarle lo que estaba causándole o todo terminaría con arrepentimientos y remordimientos - Candy no puedes.... No deberías....es difícil para mí que sigas acariciándome de ese modo... Yo soy un hombre y tú eres...
• Ella levanto el rostro para mirarlo aún sin deshacer su abrazo - ¿que? ¿Que soy Albert? ¡Dímelo por favor! - lo miro expectante de hito en hito mientras se mordía los labios, él no pudo continuar no sabia como, ella frunció el ceño interpretando sus pensamientos y deshizo el abrazo, le dio la espalda pero inmediatamente se volvió – ¿una niña? ¿Me ves como niña? ¿Es eso? Claro soy solo una amiga muy niña - era un claro reproche
Albert abrió mucho los ojos, nunca le había hablado de ese modo ¿que pretendía? ¿una discusión? Jamás quiso eso y no habían tenido que discutir por nada en todo ese tiempo, no supo cómo reaccionar. Ella se dio cuenta de lo que había dicho, enrojeció y se llevó las manos a la boca con sorpresa, no pensó nada de lo que dijo hasta entonces, un silencio entre ambos aumento el rugido del viento y las gotas golpeando con fuerza la ventana, relampagueo y ella se estremeció
• Lo siento mucho de verdad Albert, no quise decir…. será mejor, bueno.. olvida lo que dije estoy muy asustada. Tratare de dormir un poco. Buenas noches - se giró y entro a la habitación recostándose de la puerta, quería llorar ¿pero porque? ¿Porque no despertaba ninguna consideración como mujer en Albert? ¿Por haber querido iniciar una discusión? ¿Porque se dio cuenta que quería más de él y que no le era indiferente? Un rayo iluminó la habitación, luego otro y cerró los ojos esperando el temblor ante el impacto de ambos en tierra
Empezó a caminar nerviosa nuevamente mientras cada tanto un rayo la iluminaba pero ya no tenía miedo de los truenos, más miedo sentía al pensar que luego de eso él querría irse y no vivirían juntos, no cuidaría más de él ni el de ella, pateó el suelo al tiempo que se frotaba los brazos erizados con los ojos llenos de lágrimas sin derramar
El se quedo analizando frente al fuego todo lo ocurrido esa noche y tomo una decisión, chasqueo la lengua y se dirigió a la habitación que compartía con ella, abrió lentamente la puerta dejando que entrara un poco de calor y luz
• ¿Podemos hablar?
• Lo miro fijamente y sonrío con la cabeza ladeada - No pasa nada Albert, no estoy molesta fue una tontería y es hora de dormir - hizo un ademán y restó importancia a cualquier asunto
• No quise ofenderte solo trato de protegerte Candy
• ¿Protegerme? ¿De quién? ¿O de que?
• Se acercó hasta quedar a un paso y contestó - de mi
• Ella soltó todo el aire que estaba reteniendo desde que el apareciera en la puerta - ¿de ti? Que dices no puedes hacer eso, tú.. Ya déjalo ¿de acuerdo?- rió un poco - ¿tú que puedes hacerme?
• Acarició su mejilla con los nudillos - siempre seremos amigos, dices que te conozco desde hace tiempo pero no te recuerdo como una niña y ahora no puedo verte así, eres una mujer, una hermosa, es.. difícil controlar sentir...es por eso que.. - suspiró - no permito que te acerques demasiado
Acortó el espacio temblando y se puso de puntitas para besar su barbilla, el cerro los ojos abrazándola mientras se debatía en continuar, miro sus rasgos a pesar de la tenue luz, ella acaricio su cabello, hubieron más relámpagos, más lluvia y ..... Ningún trueno
• ¿Sentir? ¿Te iras cuando recuperes la memoria? ¿Te irías si te digo lo que yo siento cuando me miras de aquella forma?
• No podría separarme de ti, no puedo irme y cuando recupere la memoria te contare todo, lo prometo ¿de que forma te miro?
• liberó una risita - Ya nada podemos hacer ¿ahora que hay de malo que sientas y que yo deje que así sea? - deslizó un dedo por su nariz y cerró los ojos invitándolo a besarla, temblando expectante por ser aquello su primer beso de verdad
Entendiendo todo lo que sus palabras y gestos significaban la apretó contra su cuerpo y se inclinó para besar sus dulces labios, poco a poco los atrapo en un suave movimiento el también estaba temblando, no recordaba haber besado a nadie ni cómo hacerlo, los rayos caían y el ruido de su corazón en sus oídos eclipsaba el de la lluvia y el viento afuera, pasó la lengua por sus labios dulcemente y ambos se estremecieron al tiempo que un relámpago iluminaba una vez más, ella lo abrazo fuerte mientras le daba acceso a su boca y el hundía su lengua para acariciar la suya de forma delirante, el corazón de Candy comenzó a latir de prisa y no fue posible determinar si era el trueno lo que hacía que todo vibrara bajo sus pies, gimió en su boca y el la apretó más fuerte, fue entonces cuando sintió su miembro duro contra su vientre y tuvo el efecto de una droga, se sintió mareada y lo sujetó con fuerza atrayéndolo más a su boca, estaban perdidos, sus manos acariciaban sus cuerpos de forma demandante, otro relámpago cruzó el ambiente y el emitió un sonido gutural al tiempo que su mano alcanzaba sus glúteos por debajo del camisón, Candy sintió con un estremecimiento inesperado como por su cuerpo recorría la electricidad igual que por el cielo avanzaba el rayo
• No podemos seguir o no podré parar- logró susurrar con la respiración agitada
• Entonces no pares - sentenció ella jadeante
• ¡No puedo hacerte algo así!
• No desearía que lo haga alguien más, que no fueras tú
Eso bastó para que detonará otro estruendo procedente de la naturaleza y los relámpagos se desataron con más frecuencia mientras el viento aullaba una canción especial en la ventana, la ropa caía por el suelo y la lluvia golpeaba el cristal, el fuego de la chimenea se iba apagando mientras que el de ellos iba en aumento, el encima de ella entre sus camas una danza se hacía más intensa, como los árboles meciéndose húmedos a merced de aquella tormenta, disfrutando del momento un relámpago tras otro y otro les permitió verse por unos segundos y ella le sonrió, todo se detuvo en el preciso instante en que fueron uno y el la colmaba de besos, acaricio su espalda y susurro su nombre como un poema mientras sus bocas se reclamaban, el viento volvía a azotar con fuerza, los árboles se inclinaban con rendición y sus hojas vibraban enloquecidas, los relámpagos cedieron al fin pues la lluvia se dejaba caer suavemente hasta la última gota, el viento dejo de cantar, Albert beso su cuello respirando su perfume mientras Candy no dejaba de abrazarlo y besar su frente, aún con sus ojos cerrados entrelazaron sus manos, sus cuerpos y sus respiraciones pasaron a ser acompasadas.
“¿que sería de la lluvia sin el viento?.... Solo agua cayendo sin dirección ......¿que sería de ella sin el?
¿que sería del rayo sin el trueno?.....solo una luz sin el sonido que hace estremecer la tierra.... ¿que sería de él sin ella?
No serían una tormenta, no desataría amor"
How deep is you love?