Serie Taboo
Inauguro una nueva serie de minis picantes y lemon que no van relacionados directamente con una relación de pareja “normal” por lo que ESTA LECTURA ES PARA GENTE MAYOR DE EDAD Y CON UN AMPLIO, MUY AMPLIO CRITERIO, SI NO ESTAS PREPARADO PARA LEER ESTE TIPO DE COSAS, TE SUPLICO DEJES EN ESTE MOMENTO DE LEER, Y SI LEES NO TE ESTES QUEJANDO, ME RESERVO MI DERECHO A ELIMINAR LOS COMENTARIOS QUE ME DEN LA GANA Y SIN PREVIO AVISO, PUESTO QUE LA ADVERTENCIA LA ESTOY HACIENDO AHORITA; exploraremos parte de la conducta humana y lo que muchos pueden considerar un taboo, para otros puede ser algo normal.
Juegos de hombres
Por BlackCat
En un nuevo día en la mansión de Lakewood, y aunque la tía Elroy fue muy clara con la petición que le hizo a Candy de no salir a pasear sola y sin permiso, a ella simplemente no le apetece acatar esa orden, la mañana es simplemente preciosa y recuerda con nostalgia aquellos duros días viviendo en casa de los Leagan, a esa hora ya había aseado a los caballos, limpiado la caballeriza y empezaba a llenar el depósito de agua; ahora simplemente ya no sabía qué hacer con el tiempo que tenía libre y siempre, antes del almuerzo acostumbraba a salir a caminar al jardín… rutina que la sabían a la perfección 3 jovencitos que vivían en la misma mansión y que los había hecho cambiar algunas de sus rutinas para coincidir con el paseo de la jovencita rubia de intensos ojos verdes.
Esa habitación ha sido muda testigo de lo que hacen tres chicos solitarios al observar desde el amplio ventanal a la jovencita de ojos verdes, los tres chicos modificaron sus horarios matutinos con tal de coincidir y los tres se reúnen apenas la chica cruza hacia el amplio jardín de las rosas, y mientras los tres siguen ocupados en su faena, recuerdan cómo fue que comenzó todo eso…
La habitación de Anthony, antes de su madre es la que mejor vista tiene de los amplios jardines salvo la del tío abuelo por encontrarse justo en medio; no en balde Anthony ama y cultiva con esmero las rosas legado de su madre; la otra habitación es del tío abuelo, habitación que por cierto siempre permanece cerrada y la habitación siguiente es la de su amada pecosa… si tan solo ambas habitaciones estuvieran juntas… piensa el joven rubio mientras observa por el balcón, él se descolgaría todos los días hacia la habitación de ella y la admiraría mientras duerme, pero el balcón perteneciente al tío abuelo William se encuentra bloqueado por dos enormes macetones que le impiden escalar de balcón en balcón y aproximarse al objeto de sus deseos…
Decide darse prisa, su amada en un rato más saldrá al jardín y decide meterse a bañar, quiere estar limpio y se encierra en el amplio cuarto de baño; en lo que él se mete a la tina otro inquieto joven decide meterse e invadir la privacidad del cuarto. Siempre ha sido extremadamente educado y jamás entraría a otro espacio que no fuera el propio más que con el permiso del propietario, pero… ¿Con que pretexto entraría en esta ocasión?, su habitación está más alejada de la vista que añora y antes de entrar se asegura que estará a solas… perfecto, no hay nadie a la vista, tal vez Anthony fue a sus lecciones de algebra, toma una de las sillas que se encuentran en la estancia y la acomoda con cuidado entre las cortinas, una enorme maceta y un librero tapando así la vista de Anthony si llegara a entrar de improviso, y la vista de enfrente por si Candy voltea hacia ese punto, y comienza a acariciarse suavemente la entrepierna sobre el pantalón y su miembro reacciona en anticipación a lo que sabe que vendrá… gime suavemente mientras sigue dándose placer de esa forma y el miembro se endurece cada vez más mientras en su mente su ángel de ojos esmeraldas le sonríe con coquetería, el pantalón le queda cada vez más ajustado por lo que abre su pantalón, baja con cuidado la cremallera sacando su erecto pene y los testículos, liberándolos así del confinamiento; se moja tres dedos con su boca y los vuelve a colocar sobre su prominente erección…
-Ah, Candy si… sigue así… - las palabras solas brotan suavemente de su boca imaginando a su rubia adoración darle ese suave masaje en su falo, mientras comienza a bajar la otra mano para acariciarse los testículos, los acuna, los acaricia mientras su mano sigue un suave vaivén, el glande es grande rojizo y brilloso, su pene es largo, grueso y venoso, las venas verdosas resaltan por lo blanco de su piel y lo acaricia de manera circular imaginando la lengua juguetona de la rubia en el, provocándole que las primeras gotas de liquido pre seminal aparezcan, se estremece ante su propio contacto y usa dichas gotas para lubricar aún más el glande, y más al ver que el objeto de su deseo sale con un ligero vestido primaveral rosa y un sombrero… se ve tan hermosa, piensa… y justo cuando va a incrementar la velocidad de su masaje es interrumpido por el ruido de la puerta al abrirse…
-Anthony, no pudiste ser más oportuno- … Piensa con un dejo de sarcasmo mientras trata de quedarse quieto lo más posible y sus dedos siguen jugueteando en su glande para no perder la erección, piensa que igual su primo sólo entro de carrera por algo que hubiera olvidado y saldrá enseguida de la habitación, sin embargo se sorprende al escuchar que alguien toma otra pesada silla del pequeño antecomedor para acomodarla con cuidado del lado contrario al ventanal donde se encuentra, Archie jala con cuidado la cortina a manera de cubrirse y quedar más oculto, cuando con singular sorpresa descubre que quien acomoda la otra silla no es su primo, sino su propio hermano, pero… ¿Para qué?, ¿Qué demonios?; sin dejar de acariciarse el glande ve como su hermano oculta la silla entre la pesada cortina a manera de una improvisada tienda de campaña y una vez logrado su cometido, baja su cremallera del pantalón, se baja el pantalón y el bóxer dejando descubierta una enorme erección un poco más grande y oscura que la de él, y unos pesados testículos … ha visto a su hermano desnudo en varias ocasiones siendo niños, pero ahora de jóvenes ambos han respetado su espacio e intimidad, por lo que ver el gran glande púrpura y brillante y la gran erección gorda, larga y venosa casi frente a él lo descoloca, haciéndolo sentir más caliente si es que se puede, y trata de meterse más a su escondite improvisado, sin dejar de verle la verga a su hermano, y viendo de reojo a la rubia que admira con vehemencia las rosas… su hermano emprende la faena de acariciarse el miembro de arriba abajo, apenas su mano abarca su enorme erección y jala los pesados testículos hacia abajo mientras se estira y se tensa sobre la silla que lo acoge…
-Si Candy así hazlo…tócalo, no tengas miedo…
-¡Desgraciado cuatro ojos!, vienes también a darte placer pensando en la gatita- apenas acabando de cruzar esas palabras en su mente, ve como su hermano sigue masturbándose… el glande es coronado por liquido pre seminal que le sirve para seguir masajeándose, y con ese mismo líquido se moja la palma de la otra mano para acariciarse los testículos… la vista es simplemente erótica y llena a Archie de lujuria, que, sin darse cuenta ha vuelto a su faena de masturbarse e intenta seguir el ritmo de su hermano… ambos chicos acarician sus ansiosas vergas de arriba abajo, se masajean los testículos circularmente y los van jalando a veces con suavidad, a veces un poco más fuerte y el masaje es cada vez más acuoso debido a que ambos hermanos están completamente lubricados, su líquido sale cada vez más constante de sus glandes y corre a lo largo de sus miembros mientras ambos intentan contener los gemidos, mismos que son acallados cuando un tercero entra en la habitación…
Los corazones de ambos hermanos parece que se van a salir de sus pechos y ambos tratan de contener los resoplidos y resuellos que quieren escapar de sus bocas, cuando por accidente ambos se auto descubren… Stear ve con una mezcla de vergüenza, asombro y enojo a su hermano menor y Archie lo observa con la misma vergüenza y reproche en la mirada, pero ninguno dice nada, ya que esa persona, después de cerrar la puerta de la habitación por dentro esta colocando justo en medio de ellos, pero un poco más atrás una tercera silla, ambos hermanos tratan de observar con cuidado quien es el intruso en turno, solo para descubrir que se trata de Anthony, quien acaba de salir de bañarse, el cabello rubio se ve más oscuro que de costumbre ya que no se lo secó y escurre ligeramente por su espalda, se encuentra completamente desnudo, salvo por la bata abierta que le cubre, para ser un poco más chico que ellos el joven es poseedor de un cuerpo atlético, brazos ligeramente marcados y largas piernas coronadas al final por un enorme pene venoso y blanco, y unos testículos rosados, el glande es rosado, y grande como el de ellos; el chico se tumba descuidadamente en la silla y abre las piernas mientras su mano baja hacia sus genitales, la baja hasta sus testículos y la va subiendo con lentitud desesperante, acaricia y jala con suavidad los velludos testículos y los acuna, sin prisas, con suavidad mientras un suave gemido escapa de su garganta. Los hermanos Cornwell observan hechizados el espectáculo involuntario de su primo mientras empiezan a masturbarse con suavidad de nueva cuenta, ahora imitando lo que Anthony hace.
Anthony pasa su mano por sus tetillas y juguetea con ellas, mientras su otra mano acaricia sus testículos con suavidad y baja aún más la mano para acariciarse lentamente la parte interna de sus muslos…
-Si Candy, así… suave, no hay prisa hermosa…
Ambos hermanos voltean a verse con sorpresa, al parecer los 3 chicos fantasean con la misma chica, ¡Vaya dilema! Sin embargo saben muy bien que solo uno de ellos será quien merezca el amor de la pequeña pecosa y mientras a nadie le hace daño que los tres fantaseen con ella, así que los Cornwell deciden seguir dándose placer cada quien en su sitio y observan a Anthony de repente y a Candy que sigue caminando despreocupada sin percatarse siquiera de la situación que suscita en los tres chicos.
Anthony sube y baja su mano por su miembro, para después sostener el glande con los pulgares y los índices y empezar a juguetear con él, la caricia es sumamente placentera y el chico echa la cabeza hacia atrás, preso del placer que lo embarga…
-Así amor, si, así me encanta… sigue acariciándome de esa manera…
Los Cornwell imitan los movimientos de su primo, aunque Stear precisa de un estímulo más fuerte y mientras una de sus manos realiza ese suave movimiento en su glande, la otra recorre a lo largo su miembro causándole los primeros espasmos placenteros previos a la eyaculación.
Los tres chicos continúan en su faena de estimularse, el ambiente se llena de sensualidad, sexo y hormonas y el primero en soltar el potente chorro espeso de semen es Archie quien trata de ahogar el gemido mordiéndose los labios, seguido de Stear y Anthony, aunque al momento en que Stear tiene su orgasmo estira tan fuerte las piernas que sin querer impulsa la silla hacia atrás y provocándole caerse de espaldas junto con todo y silla y parte de las pesadas cortinas… Anthony en sorpresa se levanta de su lugar al igual que Archie y de repente ahí están los 3 primos con sus miembros aún semi erectos y viéndose uno al otro… uno desnudo con la bata abierta, el otro con el pantalón cerrado, pero con el cierre abierto y el pene y testículos de fuera y el otro con el pantalón y bóxer en los tobillos tirado boca arriba en el suelo.
-¿Pero qué demonios se supone que hacen ustedes en mi habitación? Mientras cierra su bata.
Stear balbucea algo ilegible mientras se pone en pie y se acomoda la ropa y es Archie quien con su acostumbrada impulsividad mientras se arregla, y arremete…
-Pues creo que estábamos haciendo lo mismo que tú Anthony.
-¿Es que han quedado de acuerdo en estar aquí?, ¿Por qué aquí, porque no en su habitación?
-Anthony calma, sé que Archie y yo hemos cometido un error, que debimos habernos quedado en nuestro espacio y no venir aquí al tuyo, pero definitivamente no quedamos en nada, simplemente pensamos que no había nadie y coincidimos aquí, cuando yo llegué, él ya estaba aquí y no me di cuenta de ello hasta que llegaste tú.
-Además no estamos haciendo nada malo… ¿O no estabas haciendo lo mismo que nosotros?... pregunta Archie con suspicacia.
-Lo que hago en mi habitación en mi intimidad es algo que a ustedes no les interesa, en cambio ustedes vinieron aquí, así que lárguense o le diré a la tía Elroy
-¿Y qué le vas a decir Tony?, ¿Que nos dábamos placer mientras veíamos a Candy pasear?
-¡Cállate Archie!... reclama Stear.
-¡Vamos chicos!, no se hagan ahora los santos… creo fue muy evidente lo que estábamos haciendo y el porqué lo estábamos haciendo… a los tres nos gusta Candy y aunque Anthony es quien parece llevar la delantera, aún no hay nada escrito aún y cualquiera de los tres puede ser quien conquiste su corazón. Además no pueden negar que fue muy excitante hacerlo así, sin contar que, si le decimos a la tía que nos reunimos aquí a esta hora a estudiar un poco de ciencias, ella no nos molestará y podemos hacerlo sin que nadie se entere…
-¿Qué es lo que estas proponiéndonos Archie?¿ Que nos reunamos aquí en MI habitación a masturbarnos? ¿Te volviste loco de repente o qué? No estoy de acuerdo, amo a Candy y no estoy de acuerdo que vengan ustedes a hacer esto aquí.
-De todas maneras, sabes que lo seguiremos haciendo Anthony, el día que Candy y tú formalmente tengan algo que ver, o el día que ella ponga sus ojos en ti o en alguien más juro por mi parte que dejaré de pensar en ella y pondré mis ojos en alguien más, pero mientras eso ocurra, lo mejor es hacerlo como propone mi hermano… así ninguno de los tres correrá riesgo alguno.
Anthony sabe que lo que acaba de decir Stear es cierto, y no de muy buena gana acepta el trato y deciden hablar a la hora del té con la tía Elroy sobre pasar a otro horario, uno su lectura diaria, otro sus clases de piano y el otro la clase de historia alegando que, si estudian ciencias naturales juntos podrán comprender mejor algunos eventos y fenómenos de la naturaleza; y la tía complacida accede no sin antes reclamarle a Candy que debería imitar y participar con sus chicos las ganas de aprender juntos las ciencias naturales, a lo mejor termina aprendiendo algo con ellos… haciendo que los tres chicos escupan el té y la aludida responde que para ella esa es la mejor hora del día para salir a pasear…
-Veo que no te voy a convencer de lo contrario, está bien, tienes mi permiso de recorrer únicamente el jardín de las rosas sin compañía, si requieres salir, no debes hacerlo sola, una señorita no debe salir sin permiso de sus mayores y sin la compañía de alguien, ¿Te queda claro Candice?
Pareciera que ese día está lejano, y la habitación se llena de gemidos y tres chicos comienzan a llegar al orgasmo mientras observan a aquella que sin proponérselo, los provoca.
FIN