Un regalo de amor
por Mameha
2012
- Hoy es el dia!- se dijo Candy a si misma mientras ponia el platon de sandwiches en la mesa de centro; Todo estaba listo, los invitados no tardarian en llegar, despues de todo, habia sido una gran idea organizar una sencilla reunion para celebrar el cumpleaños de Albert, algo talmente fuera de todo el protocolo al que se veia sometido desde que fue presentado como el heredero oficial de la fortuna de los Andrew, asi que Candy penso que a él le agradaria mas pasar ese dia entre personas que lo conocieran tal y como era
Los primeros en llegar fueron Archie y Annie, quienes se habian comprometido recientemente , porteriormente Patty, Tom, Dorothy y hasta Flamy, a quien por cierto el tiempo pasado en el campo de batalla le habia dulcificado el carácter. Candy volvio a mirar por la ventana, esperando la llegada del inconfundible coche de Albert, su nerviosismo era bastante visible. Annie se acercí² a ella disimuladamente
-Estas segura de querer seguir adelante con tu plan?-le pregunto a la rubia
-Realmente estoy muerta de los nervios Annie, pero ¿Qué otra cosa puedo hacer? O tomo yo la iniciativa, o nunca sabre que hubiera pasado si...
-¡Pero Candy!-la interrunpio la otra chica- No se porque dudas de algo que todos los demas hemos podido ver a simple vista
-¿Cómo voy a poder saberlo si el jamas me ha dicho nada?...se que siente algo por mi...pero ¿Qué?...¿me querra como una amiga o son otros sus sentimientos? Tengo que saberlo...el tiene que decirme la verdad...o se la hare confesar a besos-dijo la chica totalmente decidida
Como si lo hubiese invocado con el pensamiento, justo en ese momento Albert detuvo su coche frente al edificio. Su gallardo porte atraia las miradas de las mujeres que pasaban por la calle Candy se pregunto una vez más como era posible que ella nunca se hubiera dado cuenta de lo atractivo que era, ese porte distinguido, el azul electrizante de sus ojos, la suavidad de su rubia cabellera, ese sereno y perfecto perfil que parecía esculpido por el mismo Miguel íngel, su cuerpo alto y estilizado, además de ágil...la chica había dejado de mirarlo solo como su amigo después de que lo creyó perdido cuando el abandono el departamento antes de presentarse como el tío abuelo, ahora ella necesitaba más, deseaba saber qué papel jugaba en la vida de ese hombre que lo era todo para ella.
-¡Feliz cumpleaños Albert!-fue el grito generalizado de los invitados en cuanto el festejado entró por la puerta, una lluvia de confeti y serpentinas lo baño cubriendo su fino traje ahora tan característico en él, sin embargo Candy no pudo evitar compararlo mentalmente con su sencillo atuendo casual al cual estaba acostumbrada, sin saber decidirse cual le hacía lucir más atractivo.
-A...Annie, le dijiste a Archie lo que quiero hacer?
-Claro amiga, y te diré que él está muy emocionado por poder ayudarte-le guiño el ojo- solo tienes que esperar el momento oportuno
-Te dijo él que tiene en mente para que yo pueda hablar con Albert a solas?
-¡Oh...eso...es una sorpresa, una gran sorpresa para los dos- ambas tuvieron que callar ante la llegada de el festejado
-¿Qué te parece Albert?, ¿acaso no ha hecho Candy un excelente trabajo al organizarte esta velada?
-Asi es Annie, esto es justo lo que quería-luego volvió su rostro hacia la rubia mientras le decía-¡Gracias pequeña!
Candy enrojeció hasta la raíz...Albert jamás le había llamada asi delante de ninguna persona...eso era algo que hasta el momento les pertenecia solo a ellos. Annie, desconcertada por el inusual piropo se alejó dejándolos solos
-Nada tienes que agradecer-dijo la rubia finalmente-lo hago gustosa, ven, vamos donde los demás
Al poco rato, la velada se torno muy amena, y después de la cena, decidieron amenizar la velada con algunos juegos de salón
-Eso es una gran idea-dijo Archie- creo que por mala suerte Albert jamás ha tenido oportunidad de participar en alguno de ellos
-Bueno, la verdad...yo tampoco-dijo Tom- asi que estoy muy interesado
-Pero...¿a que jugaremos?-pregunto Patty
-Juguemos a las adivinanzas-sugirió Flammy
-NO...mejor a Verdad o Reto-dijo Dorothy
-Tengo la idea perfecta-dijo Archie-enseñémosle a Albert como es estar...7 minutos en el paraíso
-Si, si- corearon todos-y que él sea el primero en entrar a conocerlo
-P...pero de que se trata el juego? -quiso saber –jamás he oído hablar de él
-Dejame explicarte...un participante con los ojos vendados entrara en esta pequeña habitación...al poco rato se reunirá con el una persona del sexo opuesto
-¿Y luego?
-Bueno...lo que pase después queda a criterio de los 2- finalizó Archie con una pícara sonrisa
-¡Entonces yo pido ser el segundo!-dijo Tom entusiasmado mirando con interés poco disimulado hacia donde se encontraba sentada Dorothy, quien se encogió en el asiento mas roja que un tomate ante las risas que despertó el comentario de Tom
-P..Pero¿Cómo sabre yo quien estará conmigo?
-¡Ah!, pues eso tendrás que adivinarlo tu, querido Albert-dijo Annie, quien ya se encontraba cubriendo los ojos del chico con un pañuelo y lo hacia entrar en la habitación en medio de risas y cuchicheos de los presentes. Candy sintió que el piso se desmoronaba a sus pies ...¿esa era la brillante idea de Archie para que ella y Albert hablaran? ¡Ya se la pagarían tanto él como Annie!, quizo fingir ignorancia cuando Archie le indico que entrara en el armario, pero no logro su objetivo porque Annie ya la había tomado de la mano y prácticamente la empujo al interior de la pequeña habitación. Apenas había cerrado la puerta tras de ella y ya se estaba arrepintiendo, sería mejor salir huyendo
-Candy...eres tu?
¿Cómo había podido saber quien era ella?..ahora ya no pí²dia retroceder
-Si, soy yo
-¡Que suerte!...digo, si hubiese sido cualquier otra chica, hubiera salido corriendo...Bueno, deja me quito la venda, no tiene caso que la conserve si ya se quien eres
-Déjame que te ayude-dijo la chica e impulsivamente paso los brazos por encima de los hombros de Albert tratando de alcanzar el nudo tras el rostro del joven...tardó como 3 segundos en darse cuenta que estaba jugando con fuego, prácticamente estaba abrazando a Albert; un súbito calorcito empezó a recorrer su cuerpo al aspirar el delicioso aroma que emanaba del chico y que ya impregnaba cada poro de su cuerpo, entorpeciendo los movimientos de sus dedos
-E...es difícil-se excuso- casi no te alcanzo
-Permite que te ayude-dijo él, mientras la tomaba por la cintura alzándola para que alcanzara mas fácilmente su objetivo. Candy sintió como si una corriente invisible los atrajera irremisiblemente, sin darse cuenta ya había desatado el nudo dejando que el pañuelo cayera al suelo y descubriera los ojos del joven, quien con lentitud deliberada empezó a bajar su preciosa carga
-Gracias- dijo él con voz ronca. La escaza luz permitía a ambos distinguir apenas destellos apagados de sus rostros
-Albert-dijo ella al tener su rostro a solo unos centímetros-yo..Albert- el impulso de besarlo pudo más que su natural timidez, y acercándose un poco rozó sus labios con los del joven, quien por la sorpresa apenas pudo reaccionar depositándola delicadamente en el suelo. Totalmente avergonzada con su atrevimiento Candy le dio la espalda, pero sus labios aun saboreaban el delicioso aliento del chico. Luego reaccionó: ¡Que había hecho!, seguramente Albert se reiría de su absurdo comportamiento , le diría que ella era solo una niña, dejaría de ir por su casa....un súbito estremecimiento se apodero de ella, pero justo en ese momento se dio cuento de algo...
¿Eran las manos de Albert las que la estrechaban?. Candy se volvió no sabiendo que pensar, los labios entreabiertos con una disculpa, pero las palabras quedaron en el aire, porque otros labios se unieron a los suyos en un beso hambriento, casi casi desesperado. La descarga de un rayo no hubiera tenido menor poder, Candy intento retroceder un poco pero su espalda topo con la pared, entonces decidió disfrutar el precioso regalo que le daba la vida, entregándose a esa caricia por tanto tiempo esperada, fue como un dique que al romperse es capaz de destrozar todo en su camino. Candy hundió sus manos en el rubio cabello del joven quien recorría con sus labios cada milímetro del rostro de la joven mientras sus manos exploraban las suaves curvas del cuerpo femenino, la sensación de calor se incremento en menos de un minuto, ella alzo la cabeza permitiendo que el buscase su cuello y un poco de su escote, y él ni tardo ni perezoso se apodero de esa extensión de piel como si en ello le fuese la vida, saboreando, disfrutando de la suavidad y dulzura de esa mujer que lo enloquecía
-Te amo Albert, te amo tanto-dijo ella apenas en un susurro, por toda respuesta el se apodero nuevamente de sus labios
-Hey, ustedes dos...el tiempo se acaba, les queda un minuto-la voz de Archie se escuchó del otro lado de la puerta
Albert sintió deseos de destrozar a su sobrino; casi con dolor se separo de los labios de la chica, sin liberarla de su abrazo
-Necesitamos hablar pequeña-le dijo en un susurro mientras sus labios jugaban con los rizos de ella-hoy mismo, por favor
Dedicaron el último minuto en poner un poco de orden en su vestuario y recuperar el aliento perdido en ese pequeño desahogo amoroso. Cuando finalmente la puerta se abrió, los dos parecían los mismos de siempre, salvo por un pequeño detalle...los ojos de Candy brillaban como nunca en su vida
-¿Te ha gustado el juego Albert? -pregunto Tom son una picara sonrisa en los labios
-Ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida-contesto provocando que la chica enrojeciera hasta la punta del cabello.
Pronto empezó a obscurecer y los invitados empezaron a hacer planes para retirarse, Archie y Annie se ofrecieron a llevar a Patty hasta a su casa, por su parte Tom deseaba acompañar a Dorothy, pero como había llegado a pie, no le pareció lo más apropiado
-Oye Tom...¿sabes manejar?-pregunto Albert
-Claro, cada mes vengo a la cuidad a comprar lo que se necesita en el rancho y lo transporto en la vieja camioneta de mi padre, ¿Por qué la pregunta?
-Hazme un gran favor, mira, llévate mi coche y lleva a su domicilio a Flammy y posteriormente a Dorothy, que queda más cerca de tu casa, mañana puedes llevar el coche a Lakewood
Tom sonrió de oreja a oreja, pues eso le daba un pretexto para seguir en tan agradable compañía
-Pero, y tu...como iras a casa
Oh, por mi no se preocupen, en un momento le hablare a George y él se encargara de hacerme el favor de conducirme a casa
Finalmente se fueron despidiendo uno a uno hasta que solo quedaron ellos 2 en el departamento; Candy empezó entonces a recoger un poco la sala, solo por hacer algo, estaba realmente muy nerviosa, por su parte Albert tampoco atinaba a encontrar las palabras que tanto deseaba expresar. De pronto, Candy recordó algo y salió corriendo hasta su recamara y regreso a los pocos minutos con un paquete en las manos
-.Toma Albert, es solo un pequeño detalle, pero en realidad, no sé me ocurrió que otra cosa podría regalarte-dijo a la vez que le entregaba el presente- espero que sean de tu agrado
Albert desenvolvió el paquete y vio que se trataba de una caja de cierta marca de chocolates bastante famosa por su sabor, sonrió pensando en que en el fondo Candy no dejaba de ser una chica de gustos sencillos, esa era una de las características que más amaba de ella. Destapo la caja y en silencio le ofreció uno a la chica
-Oh, gracias Albert, pero son tu regalo, y no estaría bien que....
-Recuerda que una vez ya te dije que me encantaría que tu y yo pudiéramos compartir todo, ¿Por qué no habríamos de compartir unos chocolates?
No teniendo ningún otro argumento, la chica opto por tomar el dulce y llevárselo a la boca...en verdad eran sencillamente deliciosos, su sabor aparte de exquisito tenía un toque de anís, así que la chica tomo uno más y lo comió saboreándose los labios. Ese gesto, en extremo inocente provoco en Albert una especie de descarga eléctrica, no sabía si ella se había dado cuenta de su reacción, pero deicidio respirar lentamente para acallar los latidos de su corazón
-Candy, necesitamos hablar- dijo mientras tomaba asiento en el mismo sofá que ella, provocando que se sintiera más nerviosa de lo que ya de por si estaba, así que para tomar valor se hecho otro chocolate a la boca, ¿Cómo iba a explicarle a él su tremenda..."audacia"?
-Dime pequeña...¿Por qué me besaste?
-¿No te ha gustado?-dijo ella con acento triste y pensando en que él no era capaz de corresponder a su cariño
-No es eso, es solo que me sorprendió tu actitud...y para ser honesto, odie no haber sido yo el que tomara la iniciativa
Candy lo miro sorprendida...acaso el....dejo de pensar, no quería hacerse falsas ilusiones
-Bueno, yo...en realidad, yo no sé lo que paso...yo solo quería decirte lo mucho que tu significas en mi vida, pero, no se...cuando te vi así, tan cerca, no sé que me paso, y no pude...no quise quedarme con las ganas de darte un beso
Se levanto y se dirigió hacia el balcón temiendo que el le dijera que no podía corresponder a su cariño sus pasos la llevaron hasta el pequeño balconcito. Escucho los firmes pasos de Albert dirigiéndose hasta ella y cerro los ojos rogando en su interior. Unas manos tiernas pero firmes la hicieron volverse, y Candy se topo con los dos zafiros que la miraban con ternura
- (*1)Taim i´ngra leat -le dijo con ronco acento a la vez que sus dedos recorrían el rostro de la chica, provocando en ella un temblor casi incontrolable, los minutos parecían haberse detenido cuando él acerco lentamente su rostro y busco sus labios con delicadeza, con lentitud, saboreando cada delicioso minuto que pasaba en la dulce exploración de la boca de ella, disfrutando de esa sensación que viene de saber que los sentimientos son correspondidos totalmente. Candy se estrecho con fuerza a el dejándose llevar por el momento mágico, tantas veces soñado. Albert seguía recorriendo con sus labios su rostro, su cuello, mientras sus manos viajaban por el resto del cuerpo de la chica, provocando que un suspiro escapara de sus labios
Toc,toc,toc- el ruido de la puerta los interrumpió , Candy tuvo que respirar profundamente antes de atreverse a contestar
-Quien?
-Candy, lamento molestarte tan noche-era la voz del señor Thomas-, el doctor Lennard te ha enviado un mensaje, te lo pasare por debajo de la puerta