Futuro Incierto
Por Luz
Capítulo 1
Un joven malherido es conducido a toda velocidad por el pasillo del hospital hasta el quirófano donde el grupo de médicos y enfermeras ya lo están esperando, la enfermera Hamilton una notable enfermera americana es la encargada de asistir al Doctor Agreste
El material está listo así como el personal médico, Flammy se encuentra al lado del doctor lista para empezar, cuando es depositado en la cama de operaciones un joven con una pierna rota y un fragmento de metal incrustado, varias costillas rotas que amenazan con perforar el pulmón, presenta quemaduras en el pecho, su brazo izquierdo así como en el muslo, pero milagrosamente su cabeza se ha salvado, a pesar de tener los ojos cerrados su semblante muestra un apacible estado, pareciera estar dormido, Flammy suelta una exclamación ahogada –Oh, no es posible—
El doctor le mira de soslayo pero como la joven enseguida recupera su semblante imperturbable, el galeno piensa que fue su imaginación, se prepara para empezar la operación antes de que algo empeore, su mayor temor son las quemaduras que presenta el joven, sabe que su avión fue derribado y su cuerpo lo recuperaron antes de que la aeronave explotara
Flammy Hamilton, la enfermera americana, era la compañera de estudios de Candy White Andrew, una joven despistada que tenía intenciones de ser enfermera pero a quien Flammy no consideraba digna de semejante profesión, alguna vez conoció a sus primos pertenecientes a una de las familias más acaudaladas de la ciudad de Chicago, no recordaba sus nombre pero si sus rostros y estaba segura que el joven que se encontraba en ese quirófano era uno de ellos, las manos de Flammy se movían con habilidad, ayudando al galeno a salvar la vida de ese joven qué había arriesgó la suya en esa guerra que parecía que no terminaría nunca
La operación es todo un éxito logran salvar la vida del soldado y ahora solo se espera que pronto se recupere, aún no saben las secuelas que tendrá pues desde que lo ingresaron al nosocomio, ha estado inconsciente, Flammy pide autorización para quedarse con él, pues según le informaron al doctor el paciente puede ser americano y ella puede ser de mucha ayuda cuando despierte, el doctor accede y deja a Flammy a cargo del paciente
Las horas pasan y el soldado no despierta, Flammy termina su guardia y es relevada de su puesto, todo el hospital es un hervidero de gente, de médicos tratando e salvar vidas y enfermeras corriendo con vendas, medicamentos e instrumentos necesarios para su labor
Confinado en un cuarto el paciente no despierta han pasado varios días y todo parece indicar que ha caído en coma, Flammy sin saber porque decide cuidarlo, pasa horas y horas observando ese semblante tranquilo, sereno y apacible que muestra el joven tendido en su cama
Las heridas van sanando poco a poco, cada cierto tiempo deben de cambiar los vendajes de su cuerpo para que las quemaduras sanen y no se infecten, el joven soporta todo sin emitir ningún sonido, Flammy atreves de sus gafas, observa la evolución de ese cuerpo que mejora cada momento
Un mes ha pasado y el joven por fin da indicios de querer despertar, las enfermeras acostumbradas a la rutina con ese paciente al que solo se le administran antibióticos para prevenir infecciones y al cual se le cambian los vendajes cada 12 horas no se dan cuenta que unos bellos ojos marrones por fin se abren
Flammy entra nuevamente a cubrir su turno y como cada día visita a su primer paciente, ese confinado al final del pasillo lateral del hospital, sin mucha prisa camina leyendo algunos expedientes y las últimas novedades del frente, cuando abre la puerta sus ojos muestran la sorpresa recibida, desde la cama un joven la mira con unos bellos ojos marrones
Flammy se acerca a él tratando de ocultar su sorpresa y sin más le pregunta
--¿Como se siente? –mientras lo revisa minuciosamente
--Bien, solo…solo que no sé…no sé muy bien donde estoy
--Se encuentra en un hospital, usted sufrió un accidente, tranquilícese –dice mientras termina de revisarlo –en seguida le diré al doctor que venga a revisarlo –recoge el expediente y se dirige a la puerta, pero la voz del paciente hace que se detenga
--Entiendo que estoy en un hospital, pero ¿en qué país estoy?
--Se encuentra en Francia
--¡Francia!, ¡estoy en Francia!, si estoy en Francia ¿por qué usted habla inglés?
--Soy de Estados Unidos, --es su lacónica respuesta--déjeme ir por el doctor—sale sin esperar la respuesta del joven
Al llegar al área de las enfermeras deja todo en su escritorio y va en busca del doctor Agreste para que revise al paciente, él cual en cuanto sabe que por fin ha despertado desea revisarlo para saber si ha tenido alguna lesión en la cabeza o si ha perdido la memoria por el golpe recibido
En cuanto llegan al cuarto el primero en entrar es el doctor seguido muy de cerca de Flammy quien está interesada en saber si ese mismo joven es el que alguna vez vio con Candy en el hospital Santa Juana de Chicago
Capítulo 2
El Doctor Agreste, revisa a un muy confundido paciente que contesta todas y cada una de las preguntas que el doctor le hace, al parecer no tiene ninguna secuela, el joven nota a la enfermera muy atenta a sus preguntas sobre todo al darse cuenta que se sorprendió al escuchar su nombre
Alistar Cornwell, ese es el nombre del primo de Candy, dice Flammy cuando lo escucha, estoy segura que así se llamaba Cornwell, la otra cosa que lo confirma es la ciudad de donde dice ser procedente, Chicago, entonces sí, debe ser él, ¿pero que hace aquí?,… ¿cómo fue que llego aquí?…La pelinegra sigue haciéndose preguntas y comentarios en la mente y se distrae por un segundo, la voz del galeno la trae de vuelta a sus obligaciones
--Señorita, podría traer algunas vendas, debemos revisar las heridas del joven
--Enseguida doctor –dice y se da media vuelta para ir por lo que le pidió el joven doctor
Mientras tanto en el cuarto Stear, le pregunta al doctor si todo está bien
--Si todo está bien, ha pasado un mes en coma, pero le ha servido, sus heridas han sanado, solo su pierna necesita un poco de tiempo para la rehabilitación –contesta con sinceridad el galeno
Stear observa al joven doctor que habla en inglés con su acento francés, el pelinegro, le pregunta nuevamente si es verdad que están en Francia, él se lo confirma –entiendo—dice Stear en perfecto francés, algo que sorprende al doctor – ¿Usted habla francés?, -- el pelinegro con una ligera sonrisa contesta –si lo hablo perfectamente, en mi familia todos lo hablan –contesta con una ligera mueca de dolor
--¿Doctor podría decirme como se llama la enfermera?
--Es la señorita Hamilton
--Me refiero a su nombre, me parece conocida
--Se llama Flammy Hamilton, es estadounidense como usted
--Entiendo, --dice Stear con intención de preguntar más pero en eso llega la pelinegra con todo lo necesario para la revisión de las heridas
Flammy es muy cuidadosa con él y evita lastimarlo en aquellas áreas donde aún las quemaduras no han sanado, de soslayo ve al joven para observar su primera reacción cuando vea la herida que le han dejado una cicatriz en el pecho, el brazo izquierdo y parte del muslo izquierdo, donde el fuego fue más severo con él
Stear observa cómo van cayendo las vendas mientras descubren un área rosada, lisa y un poco contraída por los bordes, no son heridas grandes, pero son suficientes para recordarle el accidente, sin pensarlo se lleva las manos a la cara palpando su rostro en busca de alguna evidencia que le indique si también estuvo expuesto al fuego mientras caía
--No, no tienes cicatrices en el rostro, --dice Flammy tratando de que su voz suene natural
El suspiro que deja salir el pelinegro le indican a Flammy que eso es algo que él agradece
--Solo tienes estas tres áreas quemadas, seguramente tus amigos te encontraron antes de que el avión explotara y el fuego te envolviera
--Tus heridas están sanando muy bien, has tenido mucha suerte, tus costillas están sanado bien –le dice el doctor
--Señorita Hamilton, por favor ayude al paciente con su rehabilitación es necesario que empiece con los ejercicios para que su pierna adquiera nuevamente fuerza
--Teniente Cornwell lo dejo en buenas manos –dice mientras sale del cuarto
Una vez que están solos Stear busca la mirada de ella que se mantiene fuera de su alcance, la joven recoge todo y al girar se encuentra con la mirada del joven, quien le sonríe y llevándose una mano a la cara le comenta
--Sabes creo conocerte, pero no estoy muy seguro, no tengo mis lentes y eso dificulta un poco mi visión, --dice con tono casual
Flammy se acerca a él, baja el rostro para que él la observe, --si, te conozco eres la compañera de Candy ¿verdad?
--Si soy Flammy, contento –dice incorporándose
--La verdad si estoy contento, por lo menos hay una persona con quien puedo hablar –ella solo lo mira--¿dime mis heridas fueron muy graves?
--Las costillas rotas que tenías podían haberte perforado un pulmón afortunadamente no fue así, tu pierna estaba rota y era necesario repararla cuanto antes, las quemaduras de tu cuerpo eran lo más apremiante y lo que durante este mes nos tuvo muy al pendiente, corrías el riesgo de que se infectaran
--Entiendo, gracias por atenderme
La chica, asiente con una ligerísima sonrisa y sale del cuarto dejando a Stear pensando en lo afortunado que fue al sobrevivir a ese accidente
Capítulo 3
Los días pasan formando semanas y meses y cada vez Stear se restablece y tras dos meses de terapia y rehabilitación logra volver a caminar con ayuda de muletas, las heridas de las quemaduras habían sanado completamente tras tres meses de cuidados de todo el personal del hospital, y sus costillas han mejorado así como la relación entre Flammy y él
Al principio fue difícil convivir, ella tras confirmar que era una de los familiares de Candy trato de evitarlo evadiéndolo en sus guardias pero el inventor siempre lograba que ella bajara la guardia, poco a poco fueron pasando más tiempo juntos
Después de todo el joven no le era tan indiferente y le gustaba pasar tiempo con él tras terminar su guardia, platicaban de sus aficiones, intereses y sobre todo platicaban de como esa guerra que había cambiado sus vidas
Cuando Stear se enteró que lo darían de alta, Flammy entristeció porque sabía que ya no lo vería más, durante ese tiempo supo que él no había intentado aun comunicarse con su familia, el problema de su pierna no dejaba de atormentarlo aunque él lo negara
--¿Qué piensas hacer?, ¿volverás a Estados Unidos?
--No, no pienso volver por lo menos por ahora…tal vez después
--Entonces ¿qué harás?, ¿dónde te instalaras?
--Tal vez en una pensión, no lo sé…no lo sé –dijo pasando su mano por su sedoso cabello, con la otra mano tomo las gafas y quitándoselas, bajo la mirada, algo inquieto y pensativo por ese futuro que se presentaba algo incierto
--En la pensión donde vivó te podrías hospedar por lo mientras –dice sinceramente la chica
--jajaja, eso sí que será curioso jajaja
--Que te parece tan curioso, ¿por qué te ríes?
--¿Alguna vez conociste al paciente del cuarto cero del hospital Santa Juana? –le pregunta aun sonriendo
--Si era un espía, o algo parecido, que tiene que ver él con nosotros…contigo
--Que no era ningún espía, era mi amigo al igual que el de Candy, y ella arriesgo todo por él, al final se fueron a vivir juntos ¿acaso no lo sabias?
--No, no me entere
--Y ahora estamos aquí a miles de kilómetros de nuestro hogar y tú me pides que viva en tu misma pensión, eso sí que es curioso
--No le veo la gracia Stear –dijo algo incomoda la joven –además lo acabas de decir te ofrecí que viviéramos en la misma pensión más no juntos
--Está bien, está bien, no te molestes ¿sí?, --con el semblante más relajado y serio, continua—acepto, acepto ir a vivir en la misma pensión que tu si no te molesta, después de todo eres la única amiga que tengo por aquí
--Entonces hablare con la señora Dupont para que puedas quedarte ahí mientras decides que hacer, aunque ya sabes mi opinión, deberías comunicarte con tu familia, deben estar preocupados por ti, sobre todo…
--¿Sobre todo qué?… la interrumpió él
--Sobre todo porque deben de extrañarte seguramente ha dejado alguna novia y debe sentirse muy triste por su ausencia
--Tal vez tengas razón pero…pero no puedo decirles aun…aun no
--Como desees, hoy hablo con la señora Dupont y cuando te den de alta ya tendrás donde vivir, por ahora
Stear le agradece y cuando ella sale del cuarto, empieza a pensar en Archie, Candy, Albert pero sobre todo en Paty, en la tierna y amorosa Paty, su rostro se entristece, que puede ofrecerle ahora, como puede volver ahora, si ya no es el mismo, si esa guerra lo ha cambiado, si ha cambiado su cuerpo para siempre, toma las muletas y apoyado sobre su único pie, “camina” hasta su cama
No, no puede regresar, no se siente completo ni mucho menos quiere ser una carga para nadie, él que siempre fue alegre ahora solo sonríe de vez en cuando sobre todo sonríe cuando esta con ella, con ella que lo ha visto enfermo, tendido y rendido en esa cama, ella que ha visto la evolución de sus heridas, los intentos torpes que hacía por mantenerse en pie
Como puede volver a esa sociedad donde todo es lujo y frivolidad, como puede volver a su familia a quien nunca tomo en cuenta para tomar su decisión de partir a esa guerra que parece lejos de terminar y volver derrotado y más aún discapacitado, como ver a la tía abuela a los ojos y no sentir su dolor por verlo así, si tal vez sea un cobarde pero aún no está listo para volver, aún no está listo para enfrenarse a nadie, no quiere ver lastima en los ojos de los Legan ni dolor en los ojos de Archie, mucho menos compasión en los de Paty
Sabe que puede contar con Candy, Albert y su hermano, pero no está listo para enfrentarse a nadie más
Capítulo 4
Stear se establece en el mismo piso que Flammy, por su condición no puede hacer mucho esfuerzo al principio pero dado su carácter alegre e inventivo se las arregla para poder bajar y subir con tranquilidad los escalones de la escalera que llevan hasta su dormitorio, en el cual solo hay lo necesario, una cama, una mesa, dos sillas y un armario
Flammy se siente algo cohibida con él después de que este ha sido dado de alta, ahora ya no es su paciente y solo es un amigo que estará de paso, puesto que está segura que las incomodidades lo harán entrar en razón y escribirle a su familia, en el fondo desea lo mejor para él y sabe que lejos de su hogar y las condiciones en que se encuentra no son lo mejor
Stear le demuestra cada día su fortaleza e ingenio, la pensionista se muestra cada vez más contenta de tenerlo en su hogar, gracias a él algunos de los aparatos que tiene vuelven a funcionar, pues se ha hecho cargo de las reparaciones necesarias, le ayuda con sus hijos los cuales se entretienen con el joven piloto y hasta les construye carros y juguetes con lo que ellos se entusiasman cada vez más
Los días se convierten en semanas y estas en meses la relación entre la enfermera y el inventor se fortalece cada día más
Para Flammy es difícil seguir ocultando sus sentimientos, ella la que más de una vez fue tachada de dura, seria y muy profesional en su ámbito ha caído en las redes de ese joven sin siquiera saberlo, la alegría contagiosa de su amigo, la naturalidad de su actitudes y el esfuerzo que hace para sobreponerse a su destino le dejan ver las verdaderas cualidades del joven, por primera vez se da cuenta que siempre lo juzgo sin conocerlo, pensando que por ser parte de esa familia tan influyente era una persona superficial e insensible
Cada vez que llega sin más se presenta en su dormitorio e invariablemente le pregunta
--¿Que tal tu día Stear?
Con su habitual sonrisa él le contesta –Bien Flammy, hoy le ayude a Jean a colocarle las alas a su nuevo avión fue fantástico ver la carita de ese niño tan entusiasmado por el juguete
--Vaya te la pasas componiendo juguetes de los niños todo el día, ¡quién lo diría!
--Clara que no Flammy, también le ayudo a la señora Dupont, en la casa, por fin termine de arreglar el baño del primer piso –dice con una cara de alegría que ilumina sus ojos –además mira lo que construí para ti –dice levantándose de golpe con una sola muleta, al querer dar el primer paso esta resbala y lo hace caer de bruces, Flammy se adelanta y lo toma del brazo quedando sus ojos muy cerca, sus miradas se encuentran y sin decir ni una palabra, el coloca su mano en la mejilla de ella que se sonroja por la caricia
--Sabes que tienes unos ojos muy bonitos –dice sin pensarlo el joven
Flammy vuelve a enrojecer y tratando de salir de esa situación le pasa un brazo por debajo del suyo y trata de levantarlo
--¿He dicho algo inapropiado acaso?
--No, solo que…no entiendo a que viene eso ahora Stear –contesta levantándolo con mucho esfuerzo, él se coloca la muleta debajo del brazo y ella le tiende la otra para que se equilibre y no vuelva a caer
--Gracias, --dice el joven sin quitarle los ojos de encima –es verdad, Flammy tienes unos ojos muy bonitos
--Creo que debo irme –trata de alejarse pero él se lo impide, tomándola de la muñeca y haciendo que gire a verlo, ella sin poder mirarlo a los ojos habla casi en un susurro, --suéltame por favor, debo irme
--Te pido una disculpa si te he incomodado Flammy, en verdad no fue mi intención –dice mientras se lleva la mano de la joven a los labios
Flammy siente como su corazón late más de prisa, el contacto de esos labios la queman de una manera que nunca pensó sentir, su carrazón late desbocado, sin atreverse a levantar la mirada trata de soltarse de su agarre –Mírame, por favor –suplica el joven levantándole la barbilla
Flammy mira esos ojos marrones que en sueños ha visto tan cerca y los cuales anhela más de lo que desea admitir, al encontrarse delante de ellos ve… ¿Amor? ¿Cariño? ¿Ternura? ¿Amistad?...sin pensarlo sale de la habitación y se encierra en su cuarto dejando que las lagrimas resbalen por sus mejillas aun sonrojadas
Stear no puede evitar detenerla, sus pasos no pueden alcanzarla, pero desea estar con ella, ¿acaso es que he olvidado a Paty? ¿Acaso en todo este tiempo he dejado de quererla? Será que lo que sentía por ella era solo un enamoramiento pasajero, se lleva la mano al rostro y murmura para sí mismo, si la quiero, pero no de la misma manera que anhelo estar con Flammy, no de la misma manera en que deseo abrazarla a ella y saborear sus labios
Se derrumba en la cama y colocándose el brazos sobre el rostro se queda pensativo, desea correr tras ella, pero al mismo tiempo quiere darle su espacio y sobre todo tiempo para que piense en lo que sucedió entre ellos y no vuelva a rechazarlo, desea fervorosamente volverla a tocar, y poderla tener entre sus brazos
Capítulo 5
Flammy durante el resto de la semana evita al pelinegro, salía antes de que el bajara a desayunar y cuando llegaba se encerraba en su cuarto y no lo visitaba, durante las comidas rehuía su mirada
Stear veía pasar los días sin poder acercarse la joven, quería hablarle, explicarse, poder hablar con libertad sobre lo que sentía por ella, pero todo era inútil, ella rehuía su presencia y ya no lo visitaba cuando terminaban sus guardias en el hospital
Por lo que se decidió a escribirle una carta, que dejo por debajo de la puerta
Querida Flammy
Qué bien suena esa frase, Querida Flammy, sabes que deseo decírtela de frente, decirte que te has convertido en alguien muy querida y especial para mí
Sé que mi atrevimiento, te molesto e incomodo pero deseo que sepas que esa no era mi intención, solo quería decirte lo mucho que te quiero, lo importante que eres para mí y lo hermosa que eres ante mis ojos
Sé que no tengo nada que ofrecerte que mi futuro es incierto, pero sé que a tu lado puedo salir adelante, con tu ayuda, con tu apoyo y sobre todo con tu amor…si tu amor…y el mío, el que siento por ti…el que ha nacido en mi…anhelo poder tenerte entre mis brazos y poder tocar esos labios que dicen mi nombre con melodiosa voz
Sé que te parecerá raro que te confiese mis sentimientos pero es verdad, es real, me enamore de ti, de tu pasión por lo que haces, de tu personalidad fuerte y segura de ti misma, de tus ganas de ser la mejor en tu campo, de tu generosidad, de tu apoyo, de melodiosa voz, de tus ojos…me enamore de ti, y no miento…ni es un capricho de niño rico…por favor dame una oportunidad de que me conozcas, tal cual soy de que veas en mi algo más que este cuerpo mutilado que se presenta ante ti
Por favor dame la oportunidad de demostrarte lo que siento por ti…lo que siento por ti…no me evadas más, te quiero y te necesito, no tengo mucho que ofrecer en este momento solo mi amor…solo este corazón que late por ti
Espero por ti
Stear
Flammy leyó la carta más de una vez, se la llevo al pecho tratando de hacer que su corazón latiera con normalidad pero no lo conseguía, cada palabra, cada frase le indicaban que fuera en su búsqueda, que se entregara sin reservas a ese amor que sentía por él y que al parecer él también sentía por ella.
Al caer la noche aun dudando se sus propios sentimientos se fue a dormir tratando de esa manera de apaciguar sus propios pensamientos, a la mañana siguiente tendría guardia por la mañana.
Los pacientes se sucedían unos de tras de otro, la guerra se recrudecía cada vez más y el final de la misma era inminente o al menos eso pensaban los combatientes, cuyos rostros sin querer le mostraban el que no podía quitarse de su propia mente desde aquel día que lo vio cruzar ese pasillo, lastimado y malherido
Cuya salud estuvo en sus manos durante meses y ahora se encontraba esperando una respuesta de su parte, esperando que le diera la oportunidad de amarla y ser amado
Al llegar a la pensión aun tenía en mente miles de pensamientos, su cabeza le indicaba que se alejara, pero su corazón le pedía acercarse, entro en su cuarto sin encontrarlo en el pasillo, se recostó en la cama dejando que sus pensamientos inundaran sus sentidos, poco después se dio un baño, estaba lista para enfrentarse a ese futuro, ese futuro incierto que la llamaba desde el otro lado del pasillo
Toco la puerta y al escuchar el pase, entro vacilo al verlo ahí sentado frente a la mesa donde siempre trabajaba, no quería interrumpirlo, él cuando percibió su perfume levanto la vista y la miro directamente a los ojos, mientras ella cruzaba el espacio que los separaba para sentarse al lado de él
En cuanto tomo asiento le pregunto, --- ¿en verdad te has enamorado de mí?
--Si, -- fue su única respuesta, con una voz que dejaba claro que necesitaba que le creyera, tomando la iniciativa se acerco lentamente esperando su reacción, mientras ella cerraba los ojos esperando su caricia --En verdad te amo, no tengo nada que ofrecer, solo mi amor, un amor puro y sincero –las palabras eran un suave susurro que hacía que su corazón palpitara de solo escucharlas y sentir el suave aliento de sus labios tan cerca de su rostro –¿aceptas este amor que te ofrezco?
--Si –dijo levantando su mano y acariciando por primera vez la mejilla de su amado, él tomo su rostro entre sus manos, acercándose de manera suave a esos labios que tanto deseaba tocar y sentir
El beso fue suave pero no por ello menos intenso, sus corazones palpitaban bajo sus pechos uniendo a esos dos seres en un mismo destino
Fin