De regreso al hogar
Por Luz
Albert se sienta ante su escritorio y revisa varios papeles que le ha dado George, lo que más desea en ese momento es estar al lado de su rubia y sus hijos, a los cuales no ha visto desde hace tanto, ese viaje de negocios ya ha durado demasiado y las llamadas no son suficiente, él necesita estar a su lado, sentir su aroma, poder acariciar su cuerpo y sobre todo poder abrazarla, sentirla entre sus brazos, pero los pendientes parecen no acabarse, George, su amigo le ha dicho que solo faltan algunos pendientes para poder terminar y por fin poner camino a casa, a su mansión solariega en Escocia, el lugar que ahora es su hogar, lejos de Chicago y los malos recuerdos, lejos de la gente que solo por haberla elegido a ella trataron de imponer su voluntad y su opinión
Acaso pensaban que él, el gran patriarca de la familia Andrew se iba a dejar intimidar por una sarta de gente mal intencionada por mucho que fueran los concejeros de las empresas, él haría lo que en verdad deseaba y él deseaba casarse con ella y ante la oposición de los demás lo mejor era poner tierra de por medio, y regresar a su tierra natal allá donde todo había iniciado tanto tiempo atrás
Tras su decisión los ancianos se dieron cuenta de su error pero era muy tarde la decisión estaba tomada y él junto con Candy volaron a su destino, Escocia, lugar donde se dedicaron a buscar su nueva mansión, el lugar donde podían construir su hogar, después de mucho buscar e indagar, por fin encontraron lo que necesitaban una mansión amplia con grandes terrenos que albergaban una gran cantidad de árboles, de flore silvestres como campanillas y narcisos y donde además cruzaba un río , un río que les recordó aquel otro lago que rodeaba la mansión solariega de Lakewood, si ese era el lugar, era el lugar indicado, el lugar donde pudieran establecerse como familia
Ahora después de mucho tiempo transcurrido, de algunos baches en el negocio debido a la crisis económica de los años 30´s, él aún era el gran empresario, el magnate de las finanzas y ese viaje que lo había mantenido lejos de su hogar estaba llegando a su fin, el rubio giro su mirada solo un momento para ver sobre su escritorio la foto de una rubia con un bebé en brazos, dejando los papeles tomo la fotografía y recostándose sobre su sillón exhalo un suspiro mientras acariciaba el rostro tanto tiempo anhelado, pronto princesa, pronto estaré en casa, espero darte una gran sorpresa
La rubia después de varios días esperando el regreso de su amado se sentía nostálgica, los niños se encontraban en el colegio, aún faltaban algunos días para que volvieran, el internado no quedaba lejos y era de los mejores, la rubia sonrió al recordar sus propios días de instituto, días en donde pudo disfrutar de la naturaleza y convivir con sus primos pese a las rígidas reglas de la madre superiora, ahí había conocido no solo a Paty su gran amiga aun ahora, ahí conoció también al gran actor que brillaba ahora tanto en Broadway como en Londres, su sonrisa se ensancho un poco más recordando los momentos compartidos, no solo con sus nuevos amigos y sus primos sino aquellos compartidos con su gran amigo, confidente y ahora esposo, Albert
¡Oh Albert! ¿ cuándo volverás?, sentada en la biblioteca, salió a la terraza para tomar un poco de aire, sin necesidad de meditar mucho sus pasos y sus ideas saco el viejo cofre de sus recuerdos y empezó a ver imágenes y cartas de su pasado de ese pasado que había compartido en parte con cada uno de ellos, las imágenes se fueron cruzando recordando de esa manera algunos incidentes importantes en su vida, cada imagen le recordaba algún suceso especifico y cada carta le traía a la mente el momento compartido con el remitente, así fue sacando cada una de ellas, así fue tejiéndose su recuerdo, su pasado
Algunas lágrimas asomaron a sus ojos recordando la muerte de sus seres queridos y algunas sonrisas iluminaron su rostro mientras recordaba la historia de amor que se fue entretejiendo poco a poco con su mejor amigo, cada nota, cada frase le recordaba los detalles y el gran amor que sentía por ella su ahora esposo
Sin darse cuenta el tiempo había pasado una voz muy anhelada llegó hasta sus oídos y la luz se enciende a su alrededor*
---Candy, ¿qué haces ahí en la oscuridad?
Él estaba allí, parado en la puerta, mirándola con aquella sonrisa que tanto adora
--- ¡Bienvenido! — exclama con la voz entrecortada.
Ella se levanta inmediatamente y se arroja a sus brazos, él la abraza con infinito amor, mientras le susurra al oído, te extrañaba mucho princesa
*Escena inspirada en el epilogo de Candy Candy, Lettere