WOOYOUNG
Había empezado a jugar con fuego. Pequeño moco atrevido. Algo me decía que era consciente de cada uno de sus malditos actos. Ni siquiera habíamos tenido tiempo de hablarlo.
Me encontraba en el puto baño con un revoltijo en mi mente. Quería matarme por todos los actos que acababa de cometer.
Wooyoung maldita sea despierta... ¿Acaso pensabas cogértelo? ¿Qué mierda te pasa?
San había correspondido a todos mis actos de igual manera. Es más, lucía igual de desesperado que yo ¿ Acaso el quería esto tanto como yo? o ¿Simplemente correspondió por miedo y yo me estaba haciendo ideas estúpidas en mi cabeza?
Mierda, ahora estaba en la posición de un condenado pedófilo.
Tenía que detener esto, no iba a perder mi trabajo por una calentura.
Cuando salí el papá de San me habló.
- Wooyoung me alegra que mi Sannie se lleve bien con quien lo cuida.
- Pues si, Sannie es todo un encanto- Dije tratando de sonar tranquilo.
- Chicos ya está la comida, Sannie tu madre dice que le ayudes a servir los platos -
- Bueno, los dejo ... Su madre me espera, quiero ayudarla con la comida - Dijo, dejándonos solos.
Me senté a su lado, no podía creer todo lo que había pasado unos segundos atrás. Él se notaba bastante nervioso. Su mirada iba diréctamente a la pantalla.
- No podemos hacer esto - Dije susurrando, sabía que San entendería a lo que me refería.
-¿De qué hablas Woo? - Dijo levantando los hombros como si no hubiésemos hecho nada.
- San, sabes perfectamente de lo que hablo - No me iba a dejar como tonto con todo esto.
Una de las manos de San fue directo a mi entrepierna. Maldita sea, me tomó por sorpresa, con esto confirmaba que San quería absolútamente lo mismo que yo.
- Quiero chupártela Woo - Dijo en un gemido casi susurrado.
No pude con los movimientos de su mano. Quería tomarlo de una condenada vez. Si seguiamos con estos juegos me volvería loco.
Era solo un niño, ¿Por qué se comportaba así? ¿ Porqué me encantaba que quisiera seguirme seguirme con este peligroso juego?
Sabia que esto terminaría muy mal, pero demonios , no iba a aguantar si él seguía con esa actitud. Su fingida inocencia me estaba matando.
Masajeaba mi mimbro de manera tan suave, su pequeña mano no lograba sujetar todo mi miembro cosa que me hizo mucha gracia.
Yo no iba a dejar de mostrar expresiones de placer. Me volvía loco pero no iba a dejar que llegara más allá de eso, sus padres estaban tan solo a unos metros. Tenía que detenerlo.
- San, esto es muy peligroso - Dije como podía sacando como pude su mano de mi entrepierna, cosa que me costo una vida, me moría porque este siguiera con lo que comenzo.
- Woonie, no quiero que esto acabe - Dijo formando un lindo puchero. Maldita sea, este niño me tenía a su merced, pero no dejaría que lo notara.
- No lo hará Sannie, te haré tantas cosas - susurré acercándome a su hermoso rostro. - pero no ahora, es muy peligroso.
Di una leve mordida sobre su labio inferior viendo como este ponía cara de querer más. Me alejé rápidamente, no quería ponernos en más peligro del que ya estabamos.
Maldita sea, estaba corrompiendo a un niño, podía ir a la jodida cárcel por esto.
Bien, desde este punto había perdido todas cordura con el tema. Sabía que no habría vuelta atrás con San, sabía que a futuro le haría tantas cosas.
A penas lo habia conocido hace unos días y ya estaba poniendo mi mundo de cabeza. Después de esto no cuidaría más niños, mierda ¿con que cara podía seguir con este trabajo?
- Chicos ya esta la comida, Sannie tu madre dice que la ayudes a servir los platos - Dijo de repente el papá de San, para nuestra suerte nos habíamos alejado lo suficiente para que no pudiese sospechar nada.
- Ya voy papi - Dijo mostrando sus preciosos hoyuelos. Vaya que era un demonio, podía convertirse de un momento a otro.
Durante todo el almuerzo me contaron todo sobre San, sobre como había sido este de niño. Anécdotas divertidas sobre sus anteriores niñeras, vaya que a San no le había llegado a agradar ninguna niñera antes de mi.
- No olvidaré cuando solo con 8 años Sannie había logrado meter un montón de tierra a la sala diciendo que eran pastelitos de chocolate - Dijo su madre riendo.
- La niñera ese día había estado preparando la merienda mientras Sannie hacia de las suyas.
- La pobre niñera se disculpo tantas veces ese día. Vaya que desde pequeño ya volvía locas a sus niñeras.
- Vaya Sannie, no sabía lo traviesos que podías llegar a ser - Dije esto obviamente con doble intención.
Esperaba que este entendiera nervioso. Amaba como lograba ponerlo nervioso con sólo un pequeño comentario. Sannie estaba algo callado. Sólo asentía a veces, cuando de pronto Soltó emocionado.
- Mis padres y yo pasaremos más tiempo juntos esta semana - parecía un pequeño conejito.
- Cierto, lo olvida bueno al menos está semana te dejaremos libres de este pequeño demonio, de ahí decidimos que será oficialmente el único niñero de Sannie, vimos que San te agarro mucho cariño.
- Y vaya que eso es difícil - Dijo esta vez padre metiendose una bocanada de comida.
- Me siento feliz de que Sannie se sienta cómodo conmigo - Siempre intentando sonar formal con ellos.
Pero que hipócrita era todo esto. Estuve a punto de cogerme a su hijo unos minutos atrás.
- Te pagaremos por adelantado por las siguientes semanas Woo, nuestros horarios no nos dejan remedio, por lo que la mayoría de fines de semana requeriremos de tu servicio, claro, siempre que tu puedas.
- Estaré encantado señora Choi, Sannie es el niño más encantador que he conocido, no será problema quedarme con él - vaya, si tan solo supiera mis verdaderas intenciones.
Así que no iba a verlo al menos en una semana, quizá me serviría para recapacitar sobre todo lo que había pasado. Y maldición, no era como que pudiese desahogarme con alguien.
Si le contaba sobre esto a alguien definitivamente me tacharian de loco. Tenía 21 años, pese a que no era mucha diferencia de edad, sería escandaloso al ser Sannie menor de edad.
Sólo tenía que pensar bien en qué pasaría de ahora en adelante. Tenía que meditar muchas cosas y ordenar todo en mi cabeza.
- Woo vamos a mi cuarto antes de que te vayas, dijiste que querías ver mi colección de peluches - ¿que yo dije que? Pequeño tramposo.
Era un condenado demonio, pero no, él no ganaría en este estúpido juego. Algo era claro, yo no podía parar en este punto.
-Oh claro Sannie, estoy emocionado por ver a los amigos de Shiber - Solté tranquilo.
-Bien chicos, pueden ir, tu padre y yo terminaremos de arreglar todo por acá - Dijo su madre muy sonriente.
San tomo mi mano y me llevó casi corriendo hacia su cuarto. Vaya que esto no terminaría para nada bien.
San terminaría siendo mio muy pronto, le haría tantas cosas sucias.
Quería devorar esa linda boquita, quería tocarlo por todos lados, besarlo hasta cansarme. Si él iba a comenzar con esas actitudes pues no había vuelta atrás.