- Wooyoung yo... - sentía mucho miedo, verla nuevamente después de aquel accidente, había visto su cuerpo desfallecer y ahora estaba en frente suyo.
San se dirigió rápidamente dónde Wooyoung y se abrazó a él, en su cabeza solo pasaba que Wooyoung debía estar con él, era su ángel.
- Bebé - Se agachó a su altura - Mi amor, déjame hablar con Somin.
Vió como los ojos de San se cristalizaban.
- Mi amor - Quería hablar más con él pero este desapareció tras la puerta. Quizá había malinterpretado todo, pero era verdad que necesitaba hablar con ella.
- Wooyoung déjalo - Escuchó aquella voz.
- ¿Qué haces aquí ?
- Vine a hacerte entrar en razón - Dijo acercándose a él.
- Sé lo que dirás - Dijo fríamente - Y no me importa.
Aquel tono frío en el que le hablo la sorprendió, Wooyoung jamás le había hablado de aquella manera.
- Él está separado para alguien - soltó - Su cuerpo y alma ya están ocupados Wooyoung, San te tendrá que dejar tarde o temprano. Y siendo honesta creo que no faltará mucho para aquello. Mi idea en un principio siempre fue venir para decir que continuarás pero que patético suena ¿Verdad?- estaba dolida - No te tomó nada dejarme de lado.
- Somin, te tengo un gran aprecio pero caí por mi hermoso ángel - Dijo acercándose - No podría dejarlo, jamás permitiré que lo alejen de mi.
- Nunca te Vi tan seguro de nada Wooyoung- Dijo mirándolo - Ni siquiera cuando nos íbamos a casar, parecías incluso hacerlo por compromiso.
- No fue por eso Somin - Dijo serio - Yo nunca.... - Sabía que si lo decía la heriría de la peor forma - Somin, lo nuestro quedó en el pasado, te extrañé mucho, pero ahora no tienes ningún control en mis acciones.
- Quizás no Wooyoung - Dijo alejándose - Pero entenderás de una forma u otra que San no es para ti.
- Pues bien - Dijo fríamente.
Se alejó de ella y se fue con dirección a la cocina llamando a San.
- Bebé - Decía con cautela.
Vio a aquel dulce niño aparecer, este se tiró en sus brazos rápidamente.
- Ustedes - Dijo calmado.
- No pasa nada entre noona y yo bebé, te lo dije antes amor, soy tuyo - Decía mientras lo cargaba.
- Woonie, ¿Nos casaremos? - Este se sorprendió de aquello - Ustedes, ella dijo que harían eso Woo, yo... Yo quiero casarme contigo.
San recordaba lo que le dijo aquel niño. Y pensar que Wooyoung en algún momento quiso eso lo hacía pensar que él quizá podría darle aquello.
- Mi amor - Dijo con ternura - tú, ¿En verdad quieres casarte?
- No entiendo bien que se tiene que hacer cuando te casas pero si - Dijo seguro.
- Sannie cuando te casas - Dijo sentándolo en la isla de la cocina - significa que unes para siempre tu vida con una persona, usualmente lo haces frente a muchas personas pero lo más importante es que hayan testigos de ese amor - Tomó su rostro - No necesito de todo eso para saber que nuestras vidas estarán unidas por siempre bebé.
- Tú, ¿Ibas a hacer eso con noona? - Dijo frunciendo el ceño.
- En aquellas épocas yo no estaba seguro de nada San, sabía que la quería pero - Dijo haciendo que este lo viera directo a los ojos - no es lo mismo San, contigo es que quiero estar por lo que me quedé de vida niño hermoso.
- Woo y si tú - le daba tanto miedo preguntar aquello - Solo promete que solo seré yo.
- Mi príncipe hermoso, no existe nadie más para mí -
Tomó aquellos labios, San pasaba sus manos por su cuello. Ambos se completaban de manera perfecta. Wooyoung sabiendo que San era quien tenía su corazón, sabiendo que no lo quería de vuelta, que San era su única debilidad. Enamorarse de manera tan aferrada a algo desconocido, querer tenerlo sólo para él, cosas que nunca pasaron por su mente pero ahora, era todo lo que quería.
- Yo te voy a cuidar hermoso ángel - Decía seguro.
Somin había observado todo y escuchado aquellas dolorosas palabras, entonces Wooyoung nunca la amo realmente como ella a él. Dolió de manera infernal escuchar eso.
Ella siempre se imagino con él, teniendo hijos, teniendo una vida normal.
Apareció en la cocina.
- San nunca podrá ser tuyo - Dijo con todo el veneno en la lengua.
- Eso tú no lo decides - decía Wooyoung serio.
- Tú tampoco Wooyoung - Dijo fríamente - Él ya tiene dueño, San será tomado por él, lo besará, se lo follará como le dé la gana ...
- ¡Cállate! - Wooyoung sentía que quería golpearla y botarla, pero no podía dejarse llevar por sus impulsos, debía de actuar de manera apropiada.
- Eso... Eso no es cierto, él no me puede...
- Claro que puede San, te vio con mucho deseo desde que te encontró muerto en el sótano - No aguantaba más, no podía ser que Wooyoung continúe con aquella mentira.
- Yo no... - San empezaba a llorar, Wooyoung la odiaba...
- El será quién te tome San, todo lo que tenga que ver con Wooyoung lo olvidarás una vez que estés con él, y tú - Dijo dirigiéndose a Wooyoung - No podrás hacer nada, San te dejará en su pasado y no podrás recuperarlo.
- Yo jamás me olvidaría de Wooyoung - Dijo molesto .
- No depende de ti San, Wooyoung no significará nada -
Wooyoung estaba atento a sus palabras, ella sabía muchas cosas, incluso más que San, no debía dejar pasar aquello.
- Y ¿Qué? Acaso simplemente lo tomará y se lo llevará de la fas de la tierra...
- Lo hará, se cogerá a San día y noche, ni siquiera te extrañará - Somin sentía que con cada palabra lastima a a Wooyoung.
- Y si muero...
- Si mueres lo verás, pero ser cogido por un montón de almas purgando con la invitación hacia el infierno, y probablemente para cuando eso pase San no será el mismo ...
- Lárgate - Fue todo lo que salió de los labios de Wooyoung, ya no soportaba ver a este llorando.
San lloraba con tanto sentimiento, nunca se había sentido así.
Pensaba en que Wooyoung y él tendrían que llegar a un final, pensaba en ser tomado cuál objeto por alguien cuyo destino ya pinto, marcando el hecho de que este solo podía ser visto con deseo.
- Noona - Dijo antes de que está desapareciera por la puerta - Wooyoung es mío..
Estaba harto, no iba a acatar con todo. Buscaría la manera de estar con Wooyoung.
Somin se fue, aún lágrimas gruesas caían por sus ojos, notó que la mirada de Wooyoung estaba perdida como evitando llorar.
- Es difícil tomar una decisión ahora San - Dijo tranquilo.
- Wooyoung -
- Mi vida puede ser lo que me importe menos después de todo - Aún no lo miraba.
- Wooyoung no digas eso - Dijo negando con la cabeza mientras tomaba su rostro - Tú no deberías estar metido en todo esto.
- No hay nada que me importe más que tú bebé - dijo seguro - Sabes que yo.... Daría mi vida por ti ¿Verdad?
- No digas...
- Sabes que... Moriría por ti ¿verdad? -
- Woo...
- San, yo sé cómo moriste - Dijo ahora con lágrimas rodando por su rostro .
- Yo...
- Puede haber gente tan cruel en este mundo San - decía con todo el odio del mundo en sus labios - Puede haber de todo tipo, investigué tu caso, investigué todo lo que debía hace tanto.
- Tú sabes que me pasó ....
- San, nunca quería preguntarte nada porque odiaba la idea de que pudieses recordar algo de aquello.
- Yo... Wooyoung - Decía con la voz temblorosa.
- Mi amor, tú nunca tuviste la vida que merecías - Aún aquella quebrada voz estaba presente y no había cosa que le doliera más a San - Yo ... Todo este tiempo pensé en querer darte todo... En protegerte y hacer todo lo que tú quieras, pensé que de alguna manera podrías tener la vida digna de un hermoso príncipe, que sabes que significas para mi...
- Woo - Dolía verlo de aquella manera.
- Para mí eres lo único San, me he entregado por meses a ti, he meditado por oscuras noches el poder dar algo de luz a toda esa inmensa niebla que parece apoderarse de ti en ocasiones, no olvidare cuando te encontré dañado en el sótano. Pareces no recordarlo... Pero aún te atormenta...
- No quiero saber más Woo, no... No lo digas - Estaba asustado, aquella conversación hacia que su pecho doliera, observaba ahora sus manos ¿Porqué esas marcas? ¿Porqué los rasguños?¿Porqué las lágrimas...
- Pedir auxilio por años no parece ser ni cerca a una suplica cuando pienso en ti San - Decía cerca de su rostro - Lo enfermo de una mente puede llegar a dañar de la peor manera un alma tan pura e inocente, y yo... Soy parte de todo San, te corrompo incluso ahora, lo he hecho por meses... Tú mereces el cielo amor...
- No quiero Wooyoung, deja de decir todo eso -
- Tu mereces paz San, mereces ...
San se bajó rápidamente y se fue corriendo no lo soportaba. No entendía nada, estaba enojado, sentía tantas cosas en aquel momento.
Regresó a aquel tétrico lugar que odiaba tanto. Odio dejar a Wooyoung solo pero necesitaba respuestas, no tenía miedo, no ahora que entendía mejor la verdad.
- Señor quiero hablar con usted -Dijo tratando de sonar firme.
- Sannie - Dijo este sorprendido - ¿Qué haces aquí? Pensé que te la pasarías con Somin en aquella casa.
- ¿Qué es lo que hará conmigo cuando acabe con mis misiones? - Dijo seguro.
- Pues tendremos una vida juntos Sannie, te cuidaré de todo y podremos vivir tranquilos - Dijo con calma. Pensaba que ya era hora de ir diciéndole a San que cosas harían.
- Y ¿Si no quiero? - Dijo seguro - ¿Si yo quiero vivir mi vida con alguien más?
- San - Está vez frunció el ceño - No puedes enamorarte de los humanos y lo sabes perfectamente. No confundas las cosas, que los observes y mires que hacen no hace que te enamores para eso necesitas
- ¿Besarlos? ¿Hacer el amor? -
Estaba perplejo ¿Cómo San sabía de aquellas cosas?
- San - Sentía rabia.
- Ya tengo a alguien con quién hacer esas cosas, lo quiero a él señor - Decía seguro - Quiero que él sea el único.
- San - pensó que le gritaría, pero no... - No puedes estar con un humano, están repletos de maldad - Fruncía el ceño -
- Pero...
- Él debe sufrir para eso - Dijo cortando toda idea que se le pidiera aparecer a San.
-¿P-por qué ? - Estaba confundido.
- Si él te hizo lo que me dijiste - Suspiró - Debe sufrir... San él... Corrompió a un ángel.
- pero...
- Corrompió a mi ángel - Aquella mirada oscura y penetrante, se sentía la molestia y ardor en ella.
- Señor - Estaba incluso más confundido que antes.
- Él debe sufrir demasiado si quieres estar con él, en el infierno nadie es amigable, y será ahí a dónde irá San - Dijo fríamente - Se pudrirá en dolor si quiere tenerte, deberá ver cosas que no quiere... El de abajo se divierte con este tipo de cosas San.
- No quiero que sufra -
- Entonces déjalo y cumple conmigo San - Dijo seguro - Déjalo vivir una vida plena.
- Pero Wooyoung... - Sentía tanto dolor en aquel momento.
- Él estará bien si lo dejas, quizá se pueda casar, tener hijos y dejarte en el pasado, y pues yo ... Puedo borrarlo de tu mente San, es eso... O verlo sufrir en el infierno - Dijo acercándose a él - Ahí sufrirá de la peor forma San, y si quieres estar con él verás como será humillado, golpeado e incluso quemado... ¿Soportarás eso?
San no tenía palabras.
- Dígame ¿Cómo perdí la vida? - aún caían lágrimas gruesas por sus ojos.
- San no sé si...
- Dígame - Aquella suplicante mirada lo ponía mal.
- Tu padre, él... Abusaba de tí San, nunca viste el sol.... Abusaba de tí desde tan pequeño. Nunca te dejo salir, te alimentaba y bañaba en aquel sótano, día y noche a la hora que quisiera bajaba a tomarte, te golpeaba... Llorabas San, llorabas de manera desquiciada... Rogabas con aquella mirada. Cuando te encontré a las justas articuladas algunas palabras. Me mirabas cuál cachorrito asustado, yo... Quise curarte.
San estaba asustado, hablar de aquello era demasiado.
- Te cuidé y convencí a todos de que tu alma tan pura necesitaba una segunda oportunidad, te reclamé como mío para poder cuidarte, para asegurarme que tu alma estuviese siempre tranquila. Que no te dejarán caer ....
- No quiero escuchar más -
Había pasado demasiado en muy poco tiempo. Miraba sus manos, entonces Wooyoung sabía todo aquello.
Se avergonzó de si mismo, se sintió asqueado de él. Por primera vez sintió que todo él era un pecado, que incluso al disfrutar con Wooyoung le había hecho un gran daño, sabía que él estaba dispuesto a todo por él y San sabía que jamás dejaría a Wooyoung sufrir, era el ser más perfecto que había conocido, no dejaría que este arruinara su vida por haberse enamorado perdidamente de él, la felicidad de Wooyoung estaba por encima de todo... Y era así como podía entender claramente que su más precioso obsequio era él, que la vida no pudo haberle dado un mejor regalo que haberlo conocido, pero debía devolverlo, nunca soportaría verlo sufrir, era el obsequio más corto y por sobretodo más preciado que había recibido en su corta existencia....