Se metió rápidamente en la habitación. Se sentía demasiado nervioso, se abrazaba a aquel peluche fuertemente, mientras Wooyoung se adentraba con sus manos en los bolsillos, su semblante era sereno.
San sentía que quería morir, Wooyoung se acercó a él y tomó su rostro con cariño, este se ponía rojo.
- M-maestro... Yo... - su corazón se sentía explotar, ver por primera más de aquel cuerpo era increíble, e imaginar que en unos minutos podría ver mucho más de Wooyoung era peor aún, no iba a poder. Se sentó en aquella cama.
Wooyoung se sentó a su lado con una sonrisa.
- Te ves muy lindo con esa pijama - Dijo mirándolo con detenimiento, admiraba esa belleza, el peluche era el toque más dulce del mundo, estaba demasiado enamorado.
- Yo... Yo - Sentía que las palabras no salían, su corazón estaba por explotar, apretaba aún más a su pequeño peluche.
Wooyoung rió levemente, con cariño puso aquel peluche a un costado, San sentía su pecho subir y bajar.
- Tranquilo - Le sonrió cuando estaba cerca de su rostro - No tienes porqué estar nervioso - Tomó su mano con cariño.
- Usted, usted se mira muy lindo - Dijo tímidamente.
Amaba esa honestidad de San, hacia que se sintiera tan bien.
- Tú te miras mucho más lindo - Dijo tomándolo de la quijada, dejó un beso suave en sus labios, San se abrazó a él, sentía tanta desesperación en su cuerpo.
- Hagámoslo - Dijo al separarse de aquel beso.
Wooyoung de repente se puso serio, no dijo ni una palabra, terminaba por quitar su prenda de arriba dejando más a la vista su bien marcadoo cuerpo, San tenía sus mejillas de un color demasiado rojo, Wooyoung se sentía extraño, realmente habían tenido muchos roces, recordó incluso que San le había hecho ya antes un oral, y es más, ya había estado dentro suyo, pero nunca habían llegado a tal punto de terminar con todo lo que empezaban en aquel salón.
Era la oportunidad perfecta para poder hacer lo que ambos querían con tantas ganas.
- ¿Te desvistes para mi bebé?- Susurró en su oído, ganándose el rostro más dulce y nervioso que había visto en su vida.
San se sentía demasiado caliente y el notar que Wooyoung ya tenía una erección en sus pantalones lo hizo desesperarse demasiado, todo confinado a aquel modo en el que lo había llamado, jamás imagino a Wooyoung diciendo aquella palabra.
Se levantó y empezó a quitar toda su ropa, Wooyoung lo observaba apoyado en sus brazos, dos cosas llamativas demostraba, su cuerpo muy marcado y la muy notoria erección que empezaba a liberar de sus pantalones sin quitar la mirada de San.
Estaba desnudo frente a él, Wooyoung tenía su erección afuera, se mordía el labio fuertemente, había perdido todo sentido de pensar en lo que haría, decidió quitar toda su ropa, lo hizo rápidamente, San continuaba observandolo.
Una vez Wooyoung desnudo, San se acercó a él, este lo abrazó, San colocaba ambas manos por su cuello.
- Debo estar realmente loco para llegar a este punto San - Dijo colocandolo bien con ambas piernas a sus costados , pasaba su mano por su cuerpo, pasando incluso por aquella colita.
- Quiero que lo hagamos toda la noche maestro - Dijo serio cerca de su rostro.
- Creo que ambos queremos lo mismo - Dijo antes de robarle un beso en su mano, sonrió al ver esas hermosas uñitas que ya antes se habían clavado en su piel de manera profunda, esperaba tener muchas de estas al día siguiente en su espalda, sonrió, se volvía un pervertido nuevamente.
Tomó sus labios en un sensual beso que ambos disfrutaban, ambos sentían la piel del otro, estaban dentro de un espacio íntimo, sus miembros se rozaban, está fricción solo calentaba aún más la situación, San se perdía en esos labios, Wooyoung sonreía sobre el beso, observó por un momento que su carita seguía sonrojada pero se entraba al beso de manera tan apasionada, sus orejitas se movían.
No pudo evitarlo, lo recostó en la cama aún posicionandose entre sus piernas, empezó a besar su cuello dulcemente, San sentía que moriría, Wooyoung besaba por todos lados dulcemente, incluso aquella colita juguetona, estaba totalmente perdido en la existencia de San, más besos eran repartidos por su cuerpo, su lengua iba dirigida al pequeño miembro de San, este gemia suavemente mientras se retorcía debajo suyo, era muy placentero el modo en el que Wooyoung lo tocaba, era muy delicado con él.
- M-maestro ... No siga .... Voy .. Mghmmm... Voy a... - Wooyoung continuaba lamiendo concentrado su miembro, no paró hasta que aquella esencia estuviera en su boca, un sabor salado y delicioso, todo combinado al modo en el que San se arqueó por aquel orgasmo.
Wooyoung sonrió, continuaba dando lamidas por su cuerpo, San se sentía en las nubes, observó que Wooyoung tenía su pene tan duro, parecía disfrutar de su cuerpo pero moría por sentir aquel pene cuyas venas salían ligeramente, lo recordaba así por la última vez que lo vio, pensaba en este dentro suyo casi todos los días y tenerlo asi era demasiado excitante.
Wooyoung dirigió aquella lengua hacia la pequeña entrada de San, era excitante pensar en el modo que está podía expandirse, recordó que pese a estar apretadito aquel día, su interior era increíblemente suave.
Daba lamidas desesperadas mientras este movía las caderas por la excitación, Wooyoung moría lentamente, no podía controlarse, se acomodó entre sus piernas.
- Métalo - Dijo San casi suplicando.
Wooyoung no tardó en hacerle caso, lo metía lentamente, se empezaba a acomodar correctamente a sus costados, era muy bien recibido en el interior de San, parecía lubricar por dentro, no iba a mentir, leyó sobre cómo funcionaba el cuerpo de aquellos híbridos, de hecho leyó casi todo lo que debía para poder tenerlo bien.
Obviamente la parte en la que concebía no la leyó, San era el único que podía hacer aquello, y no tenía idea de cuan importante era tener conocimiento de aquello, en el caso de San era increíblemente fértil.
Empezaba a mover la pelvis, su interior parecía ser aterciopelado, era la misma gloria, San movía aquella cola en un intento de seducción que dejaba a Wooyoung sin palabras, leyó sobre cuan sumisos eran los híbridos al tener sexo, una a una las estocadas eran más deliciosas, lo ruiditos que San hacia eran demasiado, vivía una experiencia demasiado privilegiada, tener sexo con un híbrido estaba fuera de los límites que muchas personas podían pagar, se lo hacía a alguien que era incluso más único que eso.
- Eres ... Eres tan lindo - Decía moviéndose sensualmente, disfrutaba de cada expresión en San.
- Mghmm... No... No diga eso... - Decía sintiéndose enrojecer. Wooyoung tenía un trato tan lindo al hacérselo, no iba a engañarse, de pensar en las veces que lo provocó, y el propósito para el que estaba hecho, lo primero que se le vino al hacerlo era que Wooyoung actuaría desesperado e incluso brusco, no fue así, Wooyoung lo trataba con tanto cariño, besaba con dulzura cada parte de su cuerpo, se fijaba en que este disfrutara.
San estaba enamorado, Wooyoung lo miraba con adoración, pasaba sus manos por su cuerpo, parecía incluso querer descubrir en que partes San disfrutaba más que lo besara.
San se daba cuenta que Wooyoung no pretendía dejar aquello en sólo sexo.
- Te amo San - Dijo de repente sin dejar de embestir - Te amo demasiado.
- Yo... Mghmm..También lo amo - Decía correspondiendo al abrazo tan dulce en el que Wooyoung lo envolvía.
- Eres un encanto Sannie - Daba besos por su rostro - Prometo darte todo de mi, te haré el amor cada que pueda, te amaré correctamente San.
San sentía morir en sus palabras, Wooyoung hablaba de manera dulce, se sentía incluso protegido entre sus brazos.
- Aghm...Si me dice eso yo... Mghmmm... Maestro me está ... Me enamora incluso más - Dijo arqueandose levemente - Y eso no es posible.
- Eres un encanto - Decía de sentir como se retorcía, bien, tampoco quería volver todo aburrido.
Se irguió, mantenía aquella sonrisa calmada, lo tomó de las hermosas caderas fuertemente y empezaba a acelerar las embestidas, movía expertamente estas , se ganaba fuertes gemidos de San, este se volvía loco, Wooyoung se dejaba llevar y era delicioso, porque aquel rostro pintaba todo el placer que sentía de hacerlo con San, era increíblemente sexy, se sentía en la gloria de estar así con Wooyoung.
Cada estocada le daba un increíble placer. De pronto este empezaba a besarlo de manera apasionada, sus lenguas se unían en un desesperado beso, la colita de San pasaba por la espalda de Wooyoung haciendo a este perder la cabeza, embestia una y otra vez, sentía que en cualquier momento podría correrse dentro suyo, era lo más caliente que había experimentado en su vida, una a una las estocada eran su perdición, cuando de pronto.
- Maestro Jung, ¿Ha visto a San? Fui por los dormitorios y no está en su habitación - Escuchaba la voz de Sunny.
Wooyoung de inmediato quitó su pene, San se levantó y colocó la ropa de inmediato, ambos sintieron la adrenalina recorrer sus cuerpo.
- Abra, no se preocupe, ya se que hacer - Dijo San tomando aquel peluche en sus manos, Wooyoung sólo asintió.
- Si, aquí está - Abrió la puerta rápidamente.
Está se encontró con una imagen increíblemente tierna y algo triste, gruesas lágrimas caían de aquel angelical rostro.
- Es que... - Sorbía su naricita mientras abrazaba aquel peluche - Extraño, extraño a Yeosang, siempre me canta en las noches y...
- Oh bebé -dijo está entrando a abrazarlo, San podía cautivar a cualquiera.
Wooyoung estaba perplejo, aquel niño también podía ser un excelente actor y por supuesto un manipulador. Era increíble su manera de llorar tan rápido, se imaginaba cuántas cosas habría conseguido con aquello. Lo miraba con una ceja alzada mientras la maestra intentaba calmarlo.
- El maestro Jung dijo que llamaría a Yeo desde su celular para que cante - Dijo aún metido en su papel.
- Oh ya veo bebé, está bien, no te preocupes Sannie, me alegra que confíes en el maestro Jung - Le sonrió a este quien contesto al igual con una sonrisa calmada - Los dejo entonces, que vuelva pronto o bueno, si desea que se quede con usted si se siente más cómodo.
- Yo lo cuidaré - Dijo calmádamente con las manos en los bolsillos.
- Bien Sannie, te dejó con él, cualquier cosa puede llamarme - Dijo ella amablemente, cerró la puerta tras ella.
Se cruzó de brazos viendo cómo limpiaba su rostro y se acomodaba en su cama, era en extremo tierno pero podía ver la facilidad de ese niño en conseguir lo que quería.
- Mi gatito es un llorón experto, debo suponer - Recordó las veces en las que este lloró frente a él ganándose un beso o más cosas de él.
- Ammm yo - Dijo abrazando fuertemente aquel peluche - Juro que eso era en serio. Sus orejitas caían y su colita se movía nerviosamente como si este lo estuviera regañando.
- Bien, supongo que tienes eso a tu favor - Dijo acariciando aquellas orejitas caídas - Eres demasiado lindo - Lo sujetó del rostro - Supongo que simplemente ahora seré consciente de que cuando quieres algo puedes conseguirlo de esa forma -
- Yo - Dijo nervioso.
- Me encanta - Dijo sobre sus labios - De igual manera sabes que siempre querré darte todo - Decía antes de plasmar un suave beso en sus labios - supongo que es tu astucia la que nos salvó esta noche.
- Juro que no hago ese tipo de cosas siempre - Dijo intentado defenderse.
- No importa San - Dijo sonriendo - De cualquier modo, es lindo.
Abrió aquella cama, y apago la luz, encendía aquella lámpara de luz cálida cerca de su mesa.
Se adentro en su cama y lo invito a echarse, este se acurrucó entre sus brazos, el hermoso peluche estaba entre ambos. Bien, había Sido suficiente por ese día, no querían correr más riesgos lo mejor era sólo descansar.
Dió un beso en la cabeza de este.
- También Shiber quiere uno - Dijo con aquella dulce voz. Wooyoung sentía que moriría de ternura. Dió uno también en aquel maltratado peluche.
- Buenas noches bebé - dijo sonriendo.
- Buenas noches maestro, lo amo - Dijo este antes de sumirse en un tranquilo y placentero sueño.
Ambos corazones latieron tan rápido antes de sumirse en aquel pesado sueño, ambos estaban conectados, ambos sentían que se hundían profundamente en su amor.